¿Cuánto tiempo tienes que esperar entre el primer embarazo y el segundo?

La doctora Rocío Núñez nos explica que ningún momento es bueno ni malo para tener el siguiente hijo

¿Cuánto tiempo tienes que esperar entre el primer embarazo y el segundo?

Rocío Núñez, De M y P, El País, 13/03/2019

¿Es mejor esperar a que nuestro hijo pueda comprender la llegada de un hermano? Puede ser una buena opción esperar a que entienda que la llegada de un nuevo miembro a la familia no va a suponer desplazarle, ni destronarle, y que un hermano o hermana menor puede ser el mejor compañero de juegos. Para ello, hay que esperar unos dos años, para que cuando nazca el segundo, el mayor ya tenga los tres años. También puede ser beneficioso espaciar los embarazos para minimizar el riesgo de rivalidad entre hermanos en etapas de desarrollo demasiado similares y poder disfrutar de la etapa de bebé de cada uno sin distracciones, lo que permitirá separar el trabajo físico y concentrarse en cada uno individualmente. La otra cara de separar a los niños es que se pasan más años en total en la crianza activa.

Por otra parte, ¿no sería preferible tener los niños seguidos, y así pasar la etapa de los pañales a la vez? De esta forma se pueden criar al mismo tiempo y se pueden divertir jugando entre ellos cuando lleguen a los años preescolares con los mismos entretenimientos.

Cualquier escenario de espaciado conlleva distintas alegrías y dificultades.

Pero, ¿qué opinan los expertos?

Un estudio realizado en el año 2015 en el Cincinnati Children Hospital Medical Center en Ohio (Estados Unidos) publicado en la revista ‘BJOG: International Journal of Obstetrics & Gynaecology‘ analizó los datos de 454.716 bebés nacidos vivos de mujeres con dos o más embarazos en un período de seis años. Vieron que, de todos los embarazos, el 11% se produjeron entre 12 y 18 meses después del parto anterior y que un 2% sucedió antes de los 12 meses. Entre los embarazos producidos antes de 12 meses hubo un 20,1% de partos prematuros, mientras que en las que lo tuvieron antes de los 18 meses sucedió en el 10% de las ocasiones y que en las que esperaron más de 18 meses sucedió en el 7,7% de los partos.

La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de intervalo de dos años entre los embarazos, sugiriendo que los intervalos de menos de 18 meses se asocian con un mayor riesgo para el bebé, incluidos el parto prematuro, el bajo peso al nacer, el tamaño pequeño para su edad gestacional y las complicaciones pediátricas.

Un estudio más reciente, de 2018 publicado en la revista JAMA reveló que las mujeres que esperan menos de 12 meses entre dar a luz a un hijo y concebir el siguiente enfrentan un mayor riesgo de enfermedad, muerte y parto prematuro espontáneo.

Pero, ¿y qué ocurre si hemos necesitado ayuda de las técnicas de reproducción asistida para el primer embarazo?

Si tenemos que recurrir a la reproducción asistida para el segundo hijo, los condicionantes previos mencionados anteriormente no varían, ya que los niños nacidos por estas técnicas no difieren en absoluto de los embarazos espontáneos. Sin embargo, si existen algunas diferencias que hay que tener en cuenta.

Aunque se ha demostrado que la posibilidad de gestación en reproducción asistida es mayor en las parejas que ya han tenido un hijo, no significa que con seguridad se vaya a conseguir también un segundo embarazo. Va a depender en gran parte del diagnóstico de infertilidad, pero, sobre todo, de la edad de la mujer. Si el primer embarazo se ha conseguido después de los 35 años, cada año que pasa disminuye las posibilidades de una nueva gestación.

También depende de si para la segunda gestación se conservan embriones criopreservados. En ese caso, la edad de los embriones será la misma que la del primero, con lo que habrá las mismas posibilidades que inicialmente.

En otras ocasiones, en los casos de baja reserva ovárica, donde se han obtenido muy pocos ovocitos en un ciclo de fecundación in vitro, pero, afortunadamente, ha tenido lugar la implantación embrionaria, embarazo y parto normales, las posibilidades de un nuevo embarazo son menores, ya que la reserva ovárica desciende con el tiempo.

Las circunstancias de cada pareja o de cada mujer son diferentes, y hay que tenerlas en cuenta a la hora de planear un segundo embarazo, pero, en cualquier caso, no se puede demorar mucho la decisión, ya que el tiempo corre en contra.

10 Cuentos imprescindibles para irse a la cama

10 Cuentos imprescindibles para irse a la cama

Sapos y Princesas, El Mundo, 10/03/2019

Ha llegado la hora de que todos vayamos a la cama y los cuentos para irse a dormirson una fantástica herramienta para que caigan en los brazos de Morfeo. Muchas veces no tenemos el tiempo suficiente para leerles un relato cada noche y, por ello, los audiolibros son una muy buena opción para este momento, ¿sabes en qué consisten?

Se trata de un formato de lectura diferente que cada vez es más utilizado. Son grabaciones narradas por especialistas que se pueden descargar en cualquier dispositivo electrónico, como el móvil, la tablet o el ordenador. Storytel es la aplicación estrella que ofrece cientos de títulos infantiles en castellano para conseguir que el final del día sea mucho más sencillo para todos. Además de conciliar el sueño rápidamente, los niños desarrollan su capacidad de comprensión. La plataforma ofrece la posibilidad de acceder de forma totalmente gratuita durante dos semanas, por lo que es una oportunidad para probar una manera diferente de irse a la cama.

En Sapos y Princesas, además, hemos seleccionado los mejores cuentos para irse a dormir y descubrir las mejores historias.

1. Buenas noches Luna

Autora: Margaret Wise Brownbuenas_noches_luna
Ilustrador: Clement Hunt
Editorial: Rayo
Edad: De 3 a 6 años

En este clásico de la literatura infantil, apreciado por generaciones de lectores, la pausada poesía de las palabras y las suaves y apacibles imágenes se combinan creando un libro perfecto para el final del día. Cuando Goodnight Moon apareció por primera vez en 1947, la New York Public Library se negó a comprarlo porque un revisor interno lo desestimó por ser demasiado sentimental.


2. Cuentos para ir a dormir para niños

Ecuentos_para_ir_a_dormirditorial: Iglo Books LTD
Edad: De 3 a 6 años

A todos los niños les gusta escuchar cuentos antes de dormir y más cuando los personajes viven aventuras en barcos o en magníficos castillos llenos de princesas.


3. Cuentos para antes de dormir. Fábulas de siempre

cuentos_para_antes_de_dormirAutor: Varios autores
Ilustrador: Esther Pérez Cuadrado, Malena Fuentes Alza
Editorial: Everest
Edad: De 6 a 9 años

Sin duda, la mejor manera de irse a dormir es después de haber escuchado o leído un precioso cuento. Las fábulas clásicas son una atractiva opción para este momeno en el que es habitual que los pequeños soliciten a sus padres la lectura de un cuento. Textos cortos y sencillos, adapados, con una poderosa ilustración, en un formato manejable y atractivo, harán las delicias de grandes y pequeños. Imprescindible en todas las bibliotecas.


4. Para dormir (cuentos de dos minutos) 

cuentos_para_dormir_cuentos_de_dos_minutosAutor: Varios autores
Editorial: Susaeta
Edad: De 6 a 9 años

Se compone de 19 cuentos breves. ¡Son ideales para leer uno cada noche antes de irse a dormir!

 


5. Un beso antes de dormir

un_beso_antes_de_dormirAutora: Teresa Tellechea
Ilustradora: Alicia Padrón
Editorial: SM
Edad: De 0 a 3 años

Todos los bebés animales besan a su madre antes de dormir. Un libro de cartón con tiernas ilustraciones para leer a tu hijo antes de ir a dormir.


6. El conejito que quiere dormirse

el_conejito_que_no_quiere_dormirseAutor: Carl – Johan Forssen Ehrlin
Editorial: Beascoa
Edad: De 0 a 3 años

El cuento de El conejito que quiere dormirse es un nuevo método para que los niños se duerman. Traducido a varias lenguas, este libro revolucionario ha ayudado a miles de padres en todo el mundo a conseguir que sus hijos concilien el sueño gracias a las innovadoras técnicas psicológicas que aparecen a lo largo de la narración.


7. Mi camita

mi_camitaAutor: J.S. Pinillos
Ilustrador: Julen Rodríguez Ruiz
Editorial: Everest
Edad: De 3 a 6 años

Este cuento está basado en la historia real de una niña y su camita. Esta niña aprendió que durmiendo cada noche en su camita era muy feliz, porque su camita la quería muchísimo. Puede servir de ejemplo a los millones de niños que no quieren dormir solos en sus camitas, para que entiendan las muchísimas ventajas y lo maravilloso que es dormir solos en sus camitas.


8. Todos bostezan 

todos_bostezanAutora e ilustradora: Anita Bijsterbosch
Editorial: Combel
Edad: De 3 a 6 años

Ideal para los niños que se resisten a irse a dormir! Cada doble página presena a un animal que, bostezando, nos muestra su enorme boca mediante un mecanismo de solapa, hasta que al final? ­todos duermen! Un libro de compañía para compartir con tu hijo el momento mágico de irse a dormir.


9. ¡Uno más, por favor! Cuentos cortos a la carta

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Autoras: Steffi Kammermeier, Steffi Kammermeier
Ilustradora: Anna Karina Birkenstock
Editorial: Combel
Edad: De 3 a 6 años

Pídele a tu hijo que escoja su «cuento corto a la carta» girando la rueda mágica de este libro! En ella encontrará sus personajes y sus escenarios favoritos: hadas, ratones, bosques, lagos o castillos. Una vez que haya escogido los que más le gusten, tú podrás leerle el cuento en tres minutos y él, después de escucharlo y disfrutarlo, dormirá tranquilo y feliz.


10. Cuentos para cambiar: Historias para dormir a los niños pero para despertar a los adultos

cuentos_para_cambiarAutor: Jesús Manuel Gómez Pérez
Editorial: Learn&Live
Edad: De 3 a 6 años

Dedicado a todos aquellas personas que creen en el poder de los cambios. Son 52+2 cuentos cortos, infantiles y empresariales, que te ayudarán a reflexionar, sentir y vivir, en definitiva, te ayudarán a cambiar.

La letra O del apellido desempatará para elegir colegio el próximo curso

En el caso de varios aspirantes tengan la misma puntuación se le asignará la plaza a aquel cuya inicial del primer apellido esté más cerca de la O

Una madre lleva a su hijo al colegio en el primer día de clase.

Rafel Montaner, El Levante, 07/03/2019

Esta mañana se ha sorteado en la Conselleria de Educación la letra de prioridad en la inicial del primer apellido del niño o niña para resolver los empates en el proceso de admisión de alumnos para el próximo curso 2018-19 en la enseña pública y concertada desde Infantil hasta Bachillerato. El azar ha querido que dicha letra que marcará los desempates sea la O.

El próximo curso se incorporan a Infantil 3 años, la puerta de entrada al sistema educativo, los niños y niñas nacidos en 2016. La Conselleria de Educación aún no ha publicado el calendario de admisión del curso 2019-20, pero para el ejercicio acual el proceso de elección de colegio público se inicio el 17 de mayo de 2018.

Esto quiere decir que en aquellos centros docentes públicos y concertados con más demanda que oferta de plazas, cuando varios alumnos esten empatados a puntos, la vacante se asignará en función de la inicial de su primer apellido. El sorteo ha determinado que la letra prioritaria sea la O, por lo queentre los candidatos igualados el elegido será aquel cuyo apellido empieze por O, luego la P, la Q, la R y así sucesivamente en orden creciente hasta dar la vuelta al abecedario y llegar a la letra N, que serán los últimos.

Los empates a puntos son más frecuentes de lo que parece en el baremo de admisión del alumnadofijado por la Conselleria de Educación, que es el mismo que el curso anterior, y consta de 8 apartados de mayor a menor importancia. No obstante, la letra del apellido no entra en juego hasta el final del proceso, pues en caso de que haya empate entre uno o varios candidatos, la adjudicación se dirimirá aplicando sucesivamente la mayor puntuación obtenida en los criterios siguientes:

1º. Existencia de hermanos o hermanas matriculados en el centro. Este es el factor clave porque por cada hermano o hermana matriculado en el centro, el aspirante recibe 15 puntos con el fin de garantizar la reagrupación familiar. En caso de empate en la suma total de puntos una vez aplicados los 8 apartados del baremo, antes de recurrir a la letra prioritaria del apellido, las plazas se asignan al alumno con más puntos por hermanos escolarizados en el centro.

2. Padre, madre o tutores legales trabajadores en el centro docente. El aspirante tiene derecho a 5 puntos.

3. Proximidad del domicilio o del lugar de trabajo de alguno de sus padres, madres o tutores legales. El alumno recibe 10 puntos si pertenece al área de influencia del centro al que opta y 5 en caso de área limítrofe.

4. Renta per cápita de la unidad familiar. Si es igual o inferior a dos puntos al IPREM tiene derecho a 2 puntos.  Al no haberse aprobado los Presupuestos Generales del Estado de 2019, el valor oficial para el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) es el fijado para 2018, que es de 7.519,59 euros anuales (14 pagas).

5. Condición legal de familia numerosa. En el caso de categoría especial son 5 puntos y 3 puntos categoría general.

6. Concurrencia de discapacidad en el alumnado, en sus padres, madres, tutores, hermanos o hermanas. En el caso del alumno, si cuenta con un dictamen de discapacidad reconocida del 33 al 64 %, recibirá 4 puntos, y 7 puntos si es igual o superior al 65 %. Si el grado de discapacidad es de los padres o hermanos, son 3 puntos entre el 33 y el 64 % y 5 puntos si es igual o mayor del 65 %.

7. Familia monoparental. Es equiparable a la familia numerosa,  categoría especial son 5 puntos y 3 puntos categoría general.

8. Expediente académico (acceso a Bachillerato). Se suma la nota media de ESO a la puntuación obtenida en los 7 apartados previos.
Si llegados a este punto todavía hay aspirantes que empatan en todos y cada uno de los ocho apartados anteriores, es cuando entra en juego el sorteo efectuado por la conselleria en el que se ha elegido la letra a partir de la cual se asignarán las plazas, que será la O para la admisión del próximo curso 2018-19.

 

Cómo afrontar las mañanas con tus hijos para que no terminen en caos

Diez consejos para conseguir que los niños se despierten con mejor pie… y los padres

Cómo afrontar las mañanas con tus hijos para que no terminen en caos

Ruth Alonso Arias, De M&P, El País, 07/03/2019

Hay un misterio que aún no he conseguido resolver, para sacar a los niños de la cama a diario hace falta un equipo de rugby, lo curioso es que llega el fin de semana y a las 7 de la mañana aparecen fresquitos en tu habitación con una energía que da miedito.

La cuestión es que las mañanas antes de ir al cole, en ocasiones, se convierten en un maratón que nos deja planchados para el resto del día.

Tratamos de empezar la mañana como la “Casa de la Pradera”, descansados y de buen humor, pero la realidad es que en muchos hogares acaban como los “Grenlims”.

En los años que llevo de docencia la frase que más escucho cada mañana es: “lo siento no había manera de salir de casa, no se quiere vestir, quería el vestido de verano verde, se peleaba con su hermano, no quería bajar del coche, no encuentro la manera de quitarle este juguete…”

¿Qué puedo hacer para que las mañanas no se conviertan en una batalla?

10 consejos que pueden ayudarte:

1. Crear hábitos de sueño, los niños necesitan un buen descanso. Para que todo está suceda es necesario crear una rutina de sueño, irse a dormir también suele ser motivo de conflicto en muchos hogares y por tanto la hora de acostar a los niños se nos va de las manos.

2. La manera en la que los despertamos también debemos revisarla: de manera tranquila y con tiempo necesario, quizá sea cuestión de valorar si unos minutos menos de sueño nos permitirá ir más tranquilos.

3. Tratar de pasar un rato de calidad antes de dormir con nuestros hijos, estamos cansados y las ganas de que se vayan a dormir para recuperar nuestro espacio, es percibido por los niños, esto produce resistencias a la hora de dormir, un cuento, hablar de lo bueno que nos ha pasado durante el día, sentirse escuchado y tenido en cuenta ayuda a que vayan a la cama más contentos y con menor queja.

4. Planificación, el elemento clave, dejar por la noche las cosas preparadas para el día siguiente.

5. Cuando los niños comienzan a expresar sus gustos y su deseo de vestirse de determinada manera suele aparecer el conflicto y la probabilidad de acabar en drama es alta, el culpable, casi siempre las prisas.

Elegir por la noche la ropa con tu hijo puede ahorrarte muchos disgustos, no sería extraño que quisiera salir de casa con las chanclas, gorro y bufanda, hay que ser hábil y dejar a su alcance las prendas que pueda ponerse y adecuadas a la estación en la que estamos. Con los más pequeños de la casa conviene dar elecciones limitadas.

6. Dejar organizado el resto de cosas como mochilas, almuerzo, etc. Los niños pueden colaborar en esta tarea, les ayudara a ejercitar la responsabilidad.

7. Intentar que se vistan solos cuando estén preparados para ello, tratar de no hacer las cosas que puedan hacer ellos mismos, la gestión del tiempo es importante para que no acabemos haciendo todo por ellos. Capacitar a los niños les proporciona seguridad y confianza en sí mismos.

8. Autocontrol, intentar no perder la calma cuando la mañana no toma el cauce que esperamos, debemos ser conscientes de que hay miles de imprevistos que no caben en este artículo y ocurren cualquier día. Guarda la energía para lo realmente importante.

“Quizá la tarea más difícil de ser padres no es la de controlar el comportamiento ajeno, sino el propio” (Luther Oso en Pie Lakota)

9. El concepto del tiempo es muy difícil de entender en niños muy pequeñossi no tenemos establecida una rutina o queremos comenzar a utilizarla, una tabla de rutinas con imágenes reales secuenciadas de las tareas a realizar, puede ayudar al niño a gestionar el tiempo, además nos ayudará a dejar de tener que dar órdenes sin parar.

10. Hacer uso del sentido del humor cuando los niños no quieran colaborar, también ayudara a que disfrutéis de las pequeñas cosas cotidianas que en ocasiones y a priori resultan difíciles.

Cómo conectar con mi hijo adolescente sin morir en el intento

Cómo conectar con mi hijo adolescente sin morir en el intento

Nuria Llorente, Sapos y Princesas, El Mundo, 05/03/2019

Un día, mi hija de 12 años entró en casa, se sentó en el sofá y me dijo: “mamá ya está aquí la adolescencia. Ese fue el momento en el que fue consciente de que la niñez se había quedado atrás, aunque ya, muchas semanas antes, su estado emocional cambiaba de la tristeza a la alegría en cuestión de segundos, se enfadaba con su padre sin motivo aparente, su habitación se había vuelto su “lugar seguro” en el mundo y, claro, sus amigos y el whatsapp eran una prioridad en su vida.

La adolescencia es un periodo de la vida maravilloso, con muchos cambios y también con muchos retos por vivir dentro de la familia. En la actualidad se valora que la adolescencia comprende el periodo entre los 12 y los 24 años. Es un tiempo de intensidad emocional, implicación social y también de creatividad.

Fundamentalmente, el gran cambio durante la adolescencia se produce en el cerebro, y este cambio natural y saludable influye tanto en la mente (en la forma de pensar, razonar, centrar la atención y tomar decisiones) como en las relaciones con los otros. Así que, lo primero que debemos hacer como padres es informarnos de qué está pasando en su cerebro y hacer lo posible por entenderlo.

Características de la forma de sentir en la adolescencia

  • La búsqueda de novedades. Esto surge por la necesidad de gratificación que crea la motivación de probar algo nuevo. Por una parte, puede suponer un comportamiento impulsivo que conlleve la falta de reflexión sobre las consecuencias y, por otra, el deseo de crear cosas nuevas y de vivir la vida desde la aventura.
  • La implicación social mejora las relaciones entre iguales, los amigos se vuelven un apoyo que puede tornarse en bienestar y felicidad o, en el caso de jóvenes aislados de los adultos, pueden suponer un aliciente en sus comportamientos de riesgo.
  • El aumento de la intensidad emocional otorga a la vida una mayor felicidad. En ocasiones, las emociones se viven tan intensamente que pueden provocar impulsividad, cambios de humor y reacciones excesivas. Por otro lado, los adolescentes están llenos de energía y de una vitalidad y entusiasmo difícilmente superable a otras edades.
  • La creatividad. El razonamiento se vuelve abstracto y el pensamiento conceptual, lo que ayuda a que los adolescentes se cuestionen el mundo establecido por los adultos, creen nuevas ideas y apliquen a su vida todas las innovaciones a su alcance. Es una etapa en la que se busca el significado de la vida desde ese cerebro en ebullición, lo cual implica una crisis de identidad que han de superar para que la presión de los iguales y la falta de dirección no hagan mella en el adolescente.

Por tanto, los cambios de la adolescencia ofrecen al mismo tiempo riesgos y oportunidades. Los padres hemos de acompañar a nuestros hijos en esta etapa vital para que los retos que se les presentan se conviertan en dones y vivan esta etapa con la mayor vitalidad y seguridad que sean capaces.

¿Cómo puedo acompañar y apoyar a mi hijo adolescente?

  • Utilicemos el diálogo reflexivo. Es importante que todos en casa, podamos decir en alto lo que sentimos, pensamos, esperamos, cómo vemos las cosas. Pero es igual de importante que el respeto a las opiniones del otro siempre esté presente.
  • La base de las normas en casa ha de ser a través de las negociaciones con nuestro hijo adolescente. En la niñez podíamos imponer los límites, pero en esta edad los cambios en su pensamiento hacen que cualquier norma vaya a ser cuestionada y argumentada.
  • Pongamos en práctica la empatía. Intentar entender a nuestros hijos, recordar cómo fuimos a su edad, qué sentíamos, sintonizar con ellos ayuda a que fluyan la comunicación y la comprensión.
  • Resaltar lo positivo. Priorizar lo que nuestro hijo consigue con esfuerzo, sus logros, su valía personal, hará que se sienta seguro y tomado en cuenta.
  • Es importante que los padres fomentemos su responsabilidad en la toma de decisiones desde el reconocimiento de sus valores y no desde el miedo a la represalia.

Necesitamos crear espacios y momentos compartidos con nuestros hijos adolescentes. Esta premisa, que parece fundamental en la niñez, puede perderse durante la adolescencia por pensar que ya no nos necesitan tanto. No es cierto. No olvidemos que es una etapa de cambios en la que el acompañamiento de los padres es fundamental para dotarles de un entorno de seguridad que favorezca su adecuado crecimiento emocional.

Los bebés prematuros podrán comenzar su vida sin cables

Mar de Miguel, El Mundo, 28/02/2019

No daña la piel y permite el contacto piel con piel con el recién nacido

Crean un útero artificial para prematuros extremos

 

Incubadoras, máquinas, monitores, alarmas, el ambiente de una unidad de cuidados intensivos es lo menos parecido al tranquilo, cálido y protector vientre de una madre para un bebé que nace antes de tiempo. Su pequeña vida va a pasar por momentos cruciales en este lugar en el que luchará por sobrevivir durante varias semanas. Pegado a su diminuto cuerpo, un enjambre de cables vigilará que su corazón lata, que el ritmo sea el adecuado, que respire correctamente, que el peligro esté controlado. Pero esa maraña daña su delicada piel, dificulta al personal médico sus cuidados más básicos e impide a sus padres abrazarlo para darle ese cariño que tanto ansían.

La tecnología inalámbrica, que ha eliminando las conexiones electrónicas por contacto, ahora puede jugar un papel importante y evitar, de una vez por todas, que los recién nacidos salgan adelante enchufados a un aparato. Gracias a ella, un grupo de 45 pediatras, dermatólogos e ingenieros de la Universidad estadounidense de Northwestern (Illinois) ha desarrollado un biosensor sin cables que registra las constantes vitales de los neonatos y se comunica con una antena receptora ubicada bajo el colchón de la cuna. Desde un simple teléfono móvil o una tableta, una aplicación permite el acceso a esos datos que llegan a una estación central por ondas de radio. Así, los médicos y las enfermeras pueden monitorizar al bebé y conocer, en todo momento, cómo se encuentra. Este avance hace más fácil la tarea de los especialistas, es más cómodo para el niño y facilita que sus padres puedan, por fin, sostenerlo.

El biosensor consta de un parche muy fino de silicona, con pequeños electrodos ultradelgados que miden la temperatura, la frecuencia cardíaca, respiratoria y la presión arterial. Además proporcionan mediciones avanzadas, como el flujo sanguíneo la función cardíaca y variaciones de la presión arterial durante el transcurso del día, que son clínicamente importantes y que antes no se podían registrar.

No lleva pila, es muy flexible y se adhiere fácilmente a la piel del tórax una vez humedecido con agua. “Hemos tenido mucho cuidado en elegir componentes como la silicona (que se tolera muy bien en comparación al látex) y sustancias mínimamente adhesivas que tengan un riesgo de sensibilización por contacto muy bajo o nulo”, ha explicado a Elmundo.es la autora principal del estudio publicadoen Science Amy Paller, dermatóloga, pediatra y directora del Centro de Investigación de Enfermedades de la Piel de la Escuela de Medicina Feinberg (Universidad Northwestern, EEUU).

Se trata de un instrumento menos invasivo que sustituye a los cinco o seis cables, electrodos y adhesivos que se suelen colocar a cada bebé. El método tradicional a menudo lesiona su frágil piel, produciendo erupciones, ampollas y cicatrices que de complicarse pueden dejar marcas de por vida. Por otro lado, permite el contacto piel con piel entre madre e hijo, tan importante para los recién nacidos. Esta interacción, que reduce el riesgo de complicaciones pulmonares, problemas hepáticos e infecciones, resulta ahora muy dificultosa a través de los cables. Además, como el parche es transparente, es compatible con las técnicas de imagen de rayos X, las resonancias magnéticas y las tomografías computarizadas.

“Es un gran avance que esperábamos desde hace tiempo”, ha señalado a este periódico Manuel Sánchez Luna, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y presidente de la Asociación Internacional de Neonatología. “El cuidado intensivo neonatal precisa de una tecnología muy compleja. Los sensores actuales necesitan una conexión por cable, lo que hace, a veces, muy complicada la manipulación de los mismos y de los propios pacientes”, ha añadido.

Sánchez Luna cree que podría aplicarse en casi todos los neonatos y que ofrece la posibilidad de reducir los riesgos de desconexión de los pacientes. “La mayoría de los recién nacidos de las UCIs, cuando están estables, son puestos en contacto piel con piel con sus madres. El cableado de los sensores actuales dificulta en gran medida esta movilización y provoca con frecuencia el disparo de alarmas no reales”, ha destacado.

Sin embargo, para este especialista en cuidados intensivos de pediatría, la nueva tecnología inalámbrica plantea a su vez serios problemas. “Cada vez hay un mayor número de dispositivos inalámbricos que se conectan a los pacientes en el ambiente hospitalario. Sus ventajas son evidentes, pero el riesgo de interferencias, accidentales o voluntarias genera dudas acerca de la seguridad de los mismos”, ha dicho. “En un futuro necesitaremos más biosensores combinados, que en apenas un sólo dispositivo podamos recoger la información vital de los pacientes. El reto será mantener la seguridad de la conectividad y evitar los riesgos de interferencias en los centros hospitalarios”, ha afirmado.

Disponible en dos años

Según publica este jueves la revista Science, este biosensor inalámbrico ya ha sido probado con éxito en 70 recién nacidos y, en comparación con los sistemas tradicionales que proporcionan estos datos mediante cableado, los resultados han sido igual de precisos y seguros. En Estados Unidos, se espera que estén disponibles en dos o tres años, mientras que la comunidad internacional ya trabaja para que también llegue a países en desarrollo como Zambia, India o Pakistán.

El precio de cada parche ronda los 9 euros, pero, dado que más de un dispositivo puede conectarse por vía remota a un único terminal, podrían ahorrarse aparatos y abaratarse de forma notoria el coste final de esta tecnología. “Hemos unido más de 6 dispositivos a un solo móvil. Esto permite controlar a varios bebés con una sola tableta, lo que permitiría que una sola enfermera o un médico vigile a varios bebés. Además, también reduciría los costos”, ha corroborado a este medio Shuai (Steve) Xu, codirector del trabajo y director médico del Centro de Electrónica Bio-Integrada de la Universidad Northwestern.

Aplicable a otros pacientes

Este biosensor inalámbrico, que podría cambiar la forma en que se monitorea a los bebés en todo el mundo, a los prematuros o a aquellos que presentan una enfermedad debilitante, puede aplicarse a su vez a otro tipo de pacientes. “Ya se está implementando en otras unidades de cuidados intensivos dentro de nuestro sistema hospitalario, con niños y adultos, así como en la monitorización durante el embarazo“, ha asegurado Paller.

Hay que destacar, además, que el dispositivo proporciona al médico una información continua, en lugar de un registro de un único dato en el tiempo, lo que puede resultar de gran utilidad para la vigilancia de ciertas dolencias. “Ya están en proceso distintas variedades de dispositivos con sensores pequeños y flexibles que, más allá de recoger signos vitales, pueden desde medir la temperatura para estudiar una inflamación a detectar la mejoría de enfermedades de la piel que cursan con picor o medir el sudor”, ha adelantado Paller.