5 Consejos para proteger a nuestro bebé del calor en verano

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Llega el primer verano de nuestro bebé y tenemos que procurar que esté siempre cómodo tanto en casa como cuando salimos a la playa o el campo. Los bebés son muy sensibles a los efectos del calor y se pueden poner nerviosos. Hay que evitarles siempre las quemaduras solares, los golpes de calor y la deshidratación.

Los bebés y el calor

En verano siempre hay que estar atentos a que el calor no esté afectando a los bebés. “Los bebés y los niños pequeños pueden no mostrar signos o síntomas tempranos de los efectos del calor. Por ello es importante observar alguno de estos signos para detectar si el pequeño está sufriendo una insolación”, nos explican desde el Hospital Sant Joan de Dèu. Por ejemplo, mal aspecto, carácter más irritable de lo normal, tener la piel más seca y negarse a beber, disminución de pañales mojados. Incluso podemos observar que el punto blando en la parte superior de la cabeza o fontanela del bebé puede ser inferior al habitual.

Ante cualquiera de estos síntomas lo mejor es acudir al pediatra lo antes posible. Los bebés son muy sensibles al calor y nos pueden dar un susto en las vacaciones. Os vamos a dar varios sencillos consejos para que vuestros bebés pasen un verano tranquilo y poco caluroso.

1. Evitar el sol

Los bebés no deben estar nunca expuestos al sol directamente. Ni siquiera de la luz solar directa. La piel de los bebés tiene muy poca melanina, que es el pigmento que otorga a la piel, cabello y ojos su color, y proporciona cierta protección contra el sol. Lo mejor es evitar el sol y así no sufrirá el riesgo de una quemadura.

Hay que cubrir siempre su cuerpo con ropa, su cabeza con un sombrero de ala o una gorra y el carro con una sombrilla. La ropa debe ser siempre ligera y les tiene que quedar suelta para que estén cómodo. Mejor ropa de algodón y evitar los tejidos sintéticos que retienen el calor. Si tiene mucho calor se le puede pasar por el cuerpo una esponja con agua tibia o darles un pequeño baño.

Lo mejor es evitar el contacto directo de su piel con los rayos solares durante todo el verano. Además, hasta los seis meses no se recomienda que los bebés usen cremas para el sol por el riesgo de desarrollar alguna alergia. A partir de esa edad es recomendable aplicar cremas solares con un factor de protección solar superior al 30 para la piel delicada del bebé de forma regular.

2. La misma temperatura ambiental

Como ya hemos comentado, los bebés sienten la misma temperatura que los adultos y por lo tanto estarán a gusto con una temperatura ambiental de 22º C. No pongas el aire acondicionado del coche o la casa a una temperatura inferior porque se puede enfriar. Lo mejor es mantenerlo a una temperatura uniforme y evitar tenerlo puesto mucho tiempo seguido. Es mejor refrescar con el aire acondicionado el lugar donde se encuentra el bebé y luego apagarlo.

Cuidado con poner al bebé debajo del chorro de aire acondicionado porque se puede constipar. Una buena idea para la sequedad del ambiente es poner un humificador en su habitación a ratos.

En el coche tampoco les debe dar directamente el chorro del aire acondicionado ni el aire de un ventilador. Cuando realicemos una parada nunca debemos dejar a un bebé o a un niño pequeño dentro del vehículo porque les puede dar un golpe de calor. Ni siquiera si lo dejamos a la sombre y por poco tiempo.

3. Siempre en la sombra

Lo mejor es que estén la mayor parte del día a la sombra sobre todo si vamos a la playa o la piscina. Y las mejores horas del día por la mañana temprano o al atardecer. Podemos también pasear un cuarto de hora al aire libre lo que le proporciona al bebé toda la vitamina D que su cuerpo necesita.

4. No abrigarle demasiado

Los bebés sienten la misma temperatura que los adultos. Si tenemos calor, el bebé sufre el calor por lo que es un error abrigarle en exceso. Si lo hacemos nos arriesgamos a que sufra sudamina, una erupción de la piel que se produce por la obstrucción de las glándulas sudoríparas o, en el peor de los casos, un golpe de calor. También pueden sufrir sarpullido que es una erupción de pequeños puntitos rojos como la cabeza de un alfiler, con pequeñas ampollas. Suele aparecer en las estaciones de calor en aquellas partes de la piel que se mantienen húmedas, como son el área del pañal o bajo la barbilla.

Si notamos que las manos y los pies del bebé están fríos, tampoco significa que esté destemplado. Eso sí si moja las sábanas o la ropa por el exceso de calor tenemos que cambiarle para que no se enfríe.

5. Siempre hidratado

En los calurosos meses de verano hay que ofrecerle al bebé agua entre las tomas. Cuando la rechaza no tenemos que insistir porque significa que no la necesita. Los lactantes suelen ingerir menos agua que los que se alimentan con biberón, pero cuando hace mucho calor pueden necesitarla para hidratarse.

Pagas infantiles: ¿comienza en casa la brecha salarial entre hombres y mujeres?

Diferentes estudios revelan la diferencia entre el dinero que reciben los niños y el que reciben las niñas.

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Mikel Venys, La Voz de Galicia, 15/07/2018

Un reciente estudio llevado a cabo por el portal estadounidense BusyKid afirma que los niños reciben en casa prácticamente el doble de paga que las niñas por elaborar las mismas tareas domésticas. Ellos se llevan por semana 13.80 dólares (11.75 euros) frente a los 6,71 (5.74 €) que obtienen ellas. Para la investigación se han analizado 10.000 familias. Otro informe llevado a cabo por la agencia británica Childwise asegura que el 20 % de los niños reciben más paga que las niñas. Desgraciadamente, en muchos hogares españoles también existe esta costumbre según los expertos. Esto pone un interesante debate sobre la mesa sobre como hacer esta distinción entre sexos desde una temprana edad puede estar relacionado con posibles brechas salariales en el futuro.

«Es una consecuencia directa de las actitudes patriarcales. Es el reflejo de una sociedad en la que el varón cobra más que la mujer por el hecho de ser varón.Efectúa unos comportamientos que tenemos que erradicar», expone el psicólogo Aquilino Sousa. Cristina Otaduy, doctora en Educación, asegura que esto se debe a que «no acostumbramos a las niñas a pedir paga sino a comprarles aquello que nos piden. En la mayoría de los casos, se da porque ellos prefieren videojuegos y otro tipo de cosas más caras que las que quieren las niñas. Ellos se acostumbra a tener dinero y ellas no. No solo se crea una brecha económica, sino también de formación». Piensa que si el dinero se les administrara de la misma manera, se conseguiría evitar futuras compras compulsivas, que por lo general se dan más en mujeres.

¿Para qué sirve la paga?

Jordi Martínez, autor de Finanzas para frikis, también cree que los padres no deben utilizar el dinero para recompensar actividades domésticas ya que todos los miembros de la familia deberían desempeñarlas sin esperar nada a cambio. En su opinión, las pagas tendrían que aportarse para que los niños aprendan a ser responsables con el dinero y darle valor. «Debe ser la misma para niños que para niñas. Se les puede comenzar a dar entre 0,50 céntimos y un 1 euro cuando aprenden a hacer sus primeros cálculos, entre los 6 y 7 años. No debe ser demasiado grande, para que aprendan a priorizar, ni demasiado pequeña porque no serviría de nada», explica. Aconseja dar un dinero a la semana, y más tarde, mensualmente a los niños para que aprendan a controlar sus gastos y a obtener aquello que quieren ahorrando el dinero recibido.

Fatales consecuencias

Este tipo de distribución económica puede tener consecuencias muy negativas. «Genera un sentimiento en el niño de superioridad frente a la mujer. Por el contario, a la niña le genera desconfianza e inseguridad. Puede llegar a minar su autoestima», afirma Sousa. Como cuenta Jordi Martínez «cuando el entorno les enseña que algo es normal, tienden a asumirlo. Si desde pequeñas se les dice que van a cobrar menos que los hombres, piensan que es algo normal y eso esta muy mal». «Cada familia tiene que utilizar la libertad para dar a sus hijos el dinero que quiera, pero siempre dentro de la igualdad, y la igualdad supone no distribuir la paga dependiendo del sexo del niño», dice la doctora Otaduy.

 

Siete razones por las que no debes gritar a tu hijo

Educar a un hijo no implica imponerle a toda costa normas, como con los gritos, que causan miedo al niño y le generan un modelo incorrecto sobre cómo gestionar las emociones.

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El País, 12/07/2018

Seamos sinceros, ¿quién no ha perdido los estribos alguna vez con sus hijos y les ha gritado? El peso de la responsabilidad de ser padres, y el ritmo apresurado que nos impone la vida diaria, hace caer a los padres en el error de gritar. Pero si se convierte en una práctica habitual y no se corrige, puede desencadenar en el niño miedo y convertirle en un futuro gritón.

“Se grita cuando se canaliza de manera indebida las emociones. Todos los padres acabamos por gritar a nuestros hijos tarde o temprano y quien diga lo contrario, miente. Pero que sea casi inevitable, no significa que esté justificado. Por ello, cuando ocurre conviene pedir disculpas, explicar con calma las razones por las que hemos perdido los nervios y reconocer que no hemos sabido gestionar la situación, para así evitar que ocurra en más ocasiones”, comenta Iván Carabaño Aguado, médico adjunto del servicio de pediatría en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.Cuando los progenitores están más sobrepasados por el estrés, cansados y cargados emocionalmente surge la situación de descontrol con el tono de voz, lo que suele ocurrir de manera más habitual a última hora del día. “Es entonces, cuando los padres comentan que pierden la paciencia con más facilidad y les cuesta mantenerse calmados, por lo que llegan a gritar cuando quieren que sus hijos hagan determinada cosa. También influye la transmisión generacional. Si los padres recibieron gritos de sus progenitores, es posible que normalicen esa situación como la forma habitual de manejar los momentos de desencuentro o tensión con sus hijos”, explica Carla Valverde, psicóloga clínica infantojuvenil del Centro de Salud Mental de Majadahonda (Madrid), que apunta también las razones por las que hay que evitar gritar a los niños:

  1. Los gritos generan en el niño estrés y alarma que suele desencadenar el llanto. Es conveniente elegir las palabras, el tono y volumen de voz adecuados y que vayan acompañados de una comunicación no verbal (gestos, miradas) acorde al mensaje que se pretende transmitir.
  2. Los momentos de descontrol emocional, como cuando se pierden los nervios y se grita, dificultan el hecho de que el niño pueda reflexionarcon tranquilidad sobre lo que provoca el enfado de sus progenitores. Los gritos bloquean la capacidad del pequeño para discernir sobre la situación. Se sentirá desbordado y sus padres no resultarán un modelo para gestionar y expresar sus emociones de manera adecuada y ajustada en cuanto a forma e intensidad (tono y volumen adecuado de voz).
  3. De padres gritones, hijos que también gritan. Los niños aprenden sobre todo por imitación. Así que, si no queremos recibir lo mismo, es preferible controlar el volumen de voz que usamos con nuestros hijos. Los progenitores resultan un espejo para sus hijos en cuanto a la forma de expresar sus emociones, en este caso su enfado.
  4. El niño puede desarrollar un concepto negativo de sí mismo y tener baja autoestima. La autoestima del niño se desarrolla sobre todo en el seno de la relación con sus padres. Cuando los gritos son habituales (sobre todo si van acompañados de mensajes negativos), el niño sentirá que todo lo que hace es incorrecto y está justificado que le griten.
  5. Se generan sentimientos de angustia y ansiedad. Si el niño/a es muy sensible y tiende a no expresar sus emociones y defenderse por temor cuando sus progenitores le gritan, es posible que cuando se encuentre en situaciones similares con otras personas, sienta ansiedad y se bloquee.
  6. Sentirá enfado y frustración. Por lo que el niño se puede enfadar con más facilidad, ya que puede sacar la conclusión de que los gritos son un recurso habitual de sus progenitores porque resultan eficaces para conseguir objetivos.
  7. Los gritos crean sentimientos de indefensión. Si el tono de voz elevado ante las desavenencias es la norma, el niño/a puede llegar a la conclusión de que sus sentimientos o necesidades son desatendidos y tenderá a no expresarlos en el futuro.

Educar a un hijo no implica imponerle a toda costa las normas, como a través de los gritos, que provocan miedo y generan un modelo incorrecto sobre cómo gestionar las emociones. Cuando queremos conseguir que nuestros hijos se adapten a ciertas pautas se puede utilizar un tono firme, seguro y determinante (diferente de los gritos) para que comprendan que establecemos ciertos límites que son innegociables.

Entrenar el volumen adecuado de voz con los niños

Lo mejor es tratar de cortar la situación de los gritos con la mayor brevedad posible y tomarse un tiempo, pueden ser minutos o incluso días, hasta que el enfado desaparezca y regrese la calma. Es conveniente explicar al niño/a que se está enfadado y se necesita un tiempo hasta poder retomar una conversación de manera serena.

¿Hay alguna excepción en la que esté justificado gritar a los niños/as?

Salvo en circunstancias muy puntuales, no está justificado gritar a los niños. Solo en situaciones que puedan suponer un riesgo para su salud o integridad, como cuando se acerca a una carretera y puede ser atropellado.

Cuando hemos gritado a nuestros hijos, ¿qué podemos hacer para solventarlo?

Una vez que nos sintamos calmados, lo mejor es buscar un momento y lugar adecuado para hablar sobre lo que ha sucedido. Será necesario pedir disculpas por la reacción de gritar y evitar justificaciones como: Si no te portaras así no tendría que gritarte. Conviene que los adultos se hagan responsables de sus propias reacciones. Se puede explicar a los niños que no se está orgulloso de haber gritado, para demostrar que lo idóneo es buscar maneras alternativas de manejar el enfado.

Conviene evitar huir del modelo de perfección a la hora de educar a los hijos. A veces, a pesar de intentarlo se cae en el error de elevar el tono de voz. Pero resulta conveniente mantener el compromiso de diálogo con los hijos/as y buscar vías alternativas para comunicar el enfado desde la calma.

 

 

 

 

Un estudio asegura que los bebés que comen alimentos sólidos antes de los seis meses duermen mejor

La nueva investigación concluye que esta mejora afectaría al número de horas y a despertarse menos veces por la noche.1531220036_721941_1531231019_noticia_normal_recorte1

El País, 11/07/2018

Dos de las preocupaciones más recurrentes entre los padres, sobre todo entre los primerizos, son que sus recién nacidos se alimenten bien y que todos, progenitores y pequeño, consigan dormir las máximas horas posibles seguidas. Una situación que mejora de forma notable la calidad de vida familiar, el bienestar del pequeño y la salud de todos.

Un nuevo estudio elaborado por el Health Research Institute, de la Universidad de Londres, se ha planteado demostrar si existe alguna relación entre la introducción temprana de alimentos sólidos y la calidad de sueño del bebé. Y parece ser que la hay. “Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda alimentar a los bebés con leche materna en exclusiva hasta los seis meses, muchas madres británicas optan por introducir alimentos sólidos a sus pequeños a los pocos meses. Y un 26% de ellas alega que esto lo hace para que sus hijos se despierten menos veces durante la noche”, razonan los autores en la introducción de dicho estudio.

Para su investigación, publicada en JAMA Pediatrics, los autores dividieron a una muestra de 1.303 bebés en dos grupos: mientras unos siguieron la pauta de la OMS a rajatabla, es decir estos bebés solo fueron alimentados con leche materna, al otro grupo se les ofreció alimentos sólidos desde los tres meses. Además, los padres fueron completando cuestionarios on line todos los meses hasta que sus bebés cumplieron el año de vida y luego cada tres meses hasta los tres años. De los 1.303 niños de Inglaterra y Gales que participaron en el estudio, el 94% (1.225) completó el cuestionario el tiempo total del análisis: tres años.

Tras el experimento, los investigadores concluyeron que “a los bebés a los que se les introdujo alimentos sólidos antes de lo establecido consiguieron dormir más tiempo —unos 17 minutos más por día, unas dos horas por semana— y se despertaron por la noche con menos frecuencia. Y, además, durante el primer año de su vida, sus padres informaron de menos problemas de sueño graves que aquellos que habían tenido una dieta exclusiva de leche materna exclusiva”. Los autores consideran que el aumento en horas de sueño es “pequeño, pero significativo, dado que el sueño infantil afecta directamente a la calidad de vida de los padres, incluso una pequeña mejora puede tener beneficios importantes”, explican.

¿Es adecuado comer sólido antes de los seis meses?

Aunque son muchos los que están de acuerdo con la introducción de alimentos sólidos lo antes posible —sobre todo estudios relacionados con la prevención de alergias en niños, que proponen la introducción de alimentos sólidos como el huevo cocido o los cacahuetes antes de los seis meses, pero nunca antes de los cuatro— , estos resultados chocan con lo que opinan muchos otros expertos: que los recién nacidos deben ser alimentados de manera exclusiva con leche materna hasta los seis meses y esta debe ser complementaria hasta los dos años.

Una cuestión de tiempo que puede volver locos a los progenitores. Pero hay algo en lo que todos coinciden: que los bebés coman alimentos sólidos tiene beneficios, ya que estos prueban nuevos sabores, aprenden a saber cuánto y lo que quieren comer y la familia en su conjunto se relaciona más, entre otros.

Entre las últimas recomendaciones publicadas por la Asociación de Pediatría Española se subraya que retrasar la introducción de comida sólida puede tener consecuencias negativas para el pequeño como: carencias nutricionales, aumento de riesgo de alergias o una peor aceptación de sabores y texturas. Aunque también advierten que hacerlo antes de los seis meses, “podría tener consecuencias perjudiciales para el menor, como atragantarse, padecer infecciones del tracto respiratorio o un aumento de las alergias alimentarias o de intolerancia al gluten, entre otras”, según sostienen los pediatras en el texto los expertos.

¿Cuándo está preparado para la comida sólida?

Fisiológicamente, y según la Asociación Americana de Pediatría, el momento de comenzar a comer sólido, generalmente, ocurre “cuando los bebés pesan el doble que al nacer (generalmente, sucede alrededor de los cuatro meses) o pesan seis kilogramos o más. Entonces, es posible que estos estén listos para ingerir alimentos sólidos”. Aunque estos expertos también inciden en: “Siempre que se pueda, es aconsejable dar leche materna al recién nacido de forma exclusiva seis meses y como complementaria por los menos un año”.

Además, para saber si está listo nuestro bebé puedes observar ciertas capacidades de tu pequeño, como su habilidad para morder y tragar; si pide o no comida distinta a la leche materna o si intenta agarrar las cosas, entre otras. Todos estos factores pueden ser indicativos de que tu hijo está preparado o no para empezar a comer sólido.

Eso sí, para tomar la decisión hay que ser consciente de los beneficios de la lactancia materna exclusiva. Aunque es cierto que hay que respetar también la decisión de los progenitores, siempre que no haya riesgo para el menor. Sin duda, la recomendación de la OMS es lo mejor para los bebés y está demostrado científicamente. Aún así, si tienes dudas pregunta a tu pediatra.

8 Ideas para hacer a tu hijo responsable de su primer móvil

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Sapos y Princesas, El Mundo

Hay una pregunta que nos hacemos muchos padres de niños preadolescentes cuando llega el momento de darles el primer móvil a nuestros hijos ¿cómo hago para disminuir los peligros del mismo?

La respuesta es complicada. Manejar un smartphone es algo que requiere mucha disciplina y si ya les resulta difícil a los adultos, está claro que la mayoría de los niños no están listos para esa responsabilidad antes de la E.S.O., si es que están listos entonces.

Como la corteza prefrontal no se desarrolla completamente hasta más o menos los 25 años, los preadolescentes tienen poco control sobre sus impulsos y esto les produce problemas a la hora de resistir las tentaciones de las redes sociales, el sexteo y los juegos adictivos. En estas condiciones, darles un teléfono que pueden usar constantemente supone abrirles las puertas a numerosos peligros digitales, como la adicción o la pornografía.

Para reducir los riesgos os proponemos varios pasos de comunicación y supervisión para hacer el camino más fácil:

1. No le des el teléfono demasiado pronto

Es conveniente que tu hijo se acostumbre a que el teléfono es una herramienta necesaria. Si tu hijo pasa el día bajo supervisión de un adulto de confianza, no lo necesita. Cuando empieza a ir solo al colegio o si pasa tiempo solo en casa es cuando lo necesita.

Además, cuanto más joven sea tu hijo, más difícil le será actuar de forma responsable y te será difícil tener confianza sobre las apps que se descarga. Además, si son muy jóvenes pueden ser propensos a perder cosas. Y siempre existe la alternativa de que si tu hijo necesita un teléfono, pero no es lo suficiente responsable para un smartphone, use uno que solo pueda hacer llamadas.

2. Establece unas reglas antes del primer móvil

Aunque parezca una exageración, un “contrato” por escrito hará que tu hijo interiorice que el teléfono es una responsabilidad y se enfoque más en usarlo de forma responsable. Para elaborarlo, pregúntale cuales creen que deberían ser las reglas y negocia con él hasta que estéis de acuerdo. Así considerará las reglas como suyas, porque ha ayudado a elaborarlas.

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3. Utiliza controles parentales

Hay aplicaciones de control parental disponibles para todos los teléfonos y muchos teléfonos mismos vienen con su propio control parental que se puede activar. Infórmate para saber cómo hacerlo.

4. Supervisa y comparte

Tu trabajo es dar apoyo a tu hijo mientras aprende cada habilidad, como si fueras su andamio personal. Para poder ofrecerle este apoyo, debes plantearte darle un smartphone como un proyecto de un año. Planifica hablar con tu hijo cada noche sobre su uso del teléfono. Repasa sus mensajes y llamadas y las aplicaciones que ha usado. Pregúntale cómo se sintió al usar su teléfono. ¿Tuvo que cambiar algo en su vida para responder, como dejar de jugar, o perderse una actividad deportiva? ¿Responder a algún mensaje le puso incómodo o se sintió dolido? Aprovecha sus mensajes con sus amigos para hablar sobre dinámicas sociales y escuchar sus problemas.

5. Habla y escucha

Comenta noticias relacionadas con el mal uso de los teléfonos, como el sexting y pregúntale su opinión. Escucha su respuesta. A lo mejor piensa que no es para tanto o que las fotos se autodestruyen y no se le ha ocurrido que alguien puede hacer una captura de pantalla. Explícale que es ilegal tener fotografías de menores desnudos en el teléfono, no importa cual sea la edad del dueño del teléfono, y que no debe mandar ninguna foto suya que sea comprometida.

6. Plantea situaciones

Plantea escenarios y situaciones con tu hijo. Si es necesario, haz el papel de un amigo. Cuantas más situaciones imaginéis, más herramientas tendrá para responder él solo si se le presentan esas situaciones.

7. Conoce a tu hijo

Muchas veces, los niños que tienen problemas de adicción con las tecnologías tienen problemas fuera de las tecnologías. Así que si tu hijo es una persona alegre y confiada, es probable que sea responsable con su teléfono. No te asustes y desesperes. Es cuestión de límites y mucho diálogo.

Alaquàs pasa a ser nueva sección de la Escuela Oficial de Idiomas

En este primer curso la oferta formativa será de dos niveles de inglés y uno de italiano

V. S. L. Alaquàs 04.07.2018 | 10:12

La conselleria de Educación ha atendido las reivindicaciones hechas por el gobierno municipal de Alaquàs y ha creado una sección de la Escuela Oficial de Idiomas de Quart en el municipio.

Este primer año la oferta será de inglés (niveles B2-1 y B2-2) e italiano (nivel A2). Todas las clases serán impartidas en el Castell de Alaquàs. La alcaldesa de Alaquàs, Elvira Garcia, se ha mostrado muy satisfecha con el hecho de que el municipio cuente por fin, con una sección de la escuela oficial de idiomas; ha recordado que «se trata de una antigua reivindicación de los ciudadanos y de la comunidad educativa, que los socialistas traíamos varías años solicitando».

En este sentido, ha indicado que la incorporación de esta nueva oferta evitará a los vecinos desplazarse a municipios cercanos para recibir los cursos de idiomas.

El plazo para la preinscripción ya está abierto, un periodo que se hará extensivo hasta el jueves día 12 de julio.  Será a partir del día 16 y hasta el 20 de julio cuando se formalicen las matrículas.

Estos son los colegios con mejor nota de selectividad en la Comunitat Valenciana en 2018

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Consulta los resultados de la PAU 2018 con la nota media de todos los centros educativos

Ed 05.07.2018 | 12:31

Primer día de selectividad en la UPV

La nota media más alta en la Fase General de la convocatoria ordinaria de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) 2018 la ha logrado por primera vez el Centre Privat Torrenova de Betxí, con 8,042 puntos, según el informe de la Conselleria de Educación.

En segunda posición, a apenas unas centésimas, se sitúa el colegio Miralvent, también de Betxí, mientras que completa el podio el IES de Cox. Hay que bajar al cuarto lugar para encontrar el primer centro de la provincia de València: el Edelweiss de Godella. Completan el listado de los diez primeros el IES Las Lomas de Alicante, San Pablo-CEU de Moncada, Lledó International School de Castelló, Palma de Paterna, Gençana de Godella y Guadalaviar de València.

La nota media de la Comunitat Valenciana se ha situado en 6,567, muy similar a la de 2017 que se quedó en 6,524. El informe , sin valorar los índices socioeconómicos y culturales de los centros y sus alumnos, que suelen condicionar los resultados académicos. A esta convocatoria se han presentado a la fase obligatoria 18.405 estudiantes de Bachillerato, de los que el 97,69% aprobaron. Son 1.764 más que el año pasado.

La importancia de los abuelos en la infancia de nuestros hijos

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Sapos y Princesas, El Mundo

Llegó el verano. Con él las vacaciones y los malabares para trabajar mientras los niños están atendidos. Por suerte, muchos contamos con la ayuda de los abuelos. Ellos juegan un papel fundamental en las familias donde ambos padres trabajan. Para nosotros es un alivio saber que están con las personas que más pueden quererlos y cuidarlos, aunque les permitan más caprichos que nosotros.

Según varios estudios, los niños criados cerca de sus abuelos son más felices y sienten más seguridad. Para nuestros hijos es un ambiente afectivo muy positivo, ya que reciben un amor incondicional que no tendrán con ninguna otra figura de su entorno. Con los abuelos aprenden a escuchar historias, trasladarse a una época que no han vivido y descubrir la sabiduría que aporta la experiencia. Los abuelos favorecen la unidad y transmiten los valores de la familia. Las relaciones intergeneracionales potencian la paciencia y la flexibilidad en los niños. Al adaptarse al ritmo de sus abuelos ponen en práctica la empatía al comprender que no siempre pueden hacer lo que quieren.

Pasar tiempo con los abuelos es una estupenda oportunidad para que los niños pongan en práctica la tendencia slow life que propone bajar el ritmo. Disfrutar de los pequeños placeres de la vida: libros, juegos de mesa, charlas y paseos tranquilos sin horarios.

“No debemos criticar ni exigir, sino agradecer su ayuda”

Uno de los grandes problemas de las personas mayores de este siglo es la soledad. Para nuestros padres también es una gran oportunidad de descubrir y conocer a sus nietos, que se sientan acompañados y se enriquezcan emocionalmente al estar en contacto con ellos.

En la relación abuelos-nietos es importante que exista tanto cariño como límites. Lo segundo puede ser lo más difícil y ahí, como hijos de nuestros padres, debemos entender cuáles son sus necesidades específicas y limitaciones, y ayudarlos haciendo que nuestros hijos los respeten. Debemos ser conscientes de que los abuelos necesitan su espacio y su tiempo, y no pueden ser nuestros canguros. Debemos preguntarles si pueden echarnos una mano y entender que si no pueden no es porque no los quieran, sino porque ya no tienen edad para estar corriendo detrás de ellos. Aceptemos sus decisiones y sus límites físicos y psicológicos.

Muchas personas mayores no tienen fuerza ni energía para ocuparse de las tareas de la casa, llevarlos a actividades y tirarse al suelo a jugar. Nuestros hijos tienen que adaptarse a ellos y ayudarlos en la casa. Tiene que quedar claro que los abuelos son los que marcan los límites cuando están con ellos. Es imprescindible entender el rol de cada uno en esta situación.

Un truco pude ser escribir con nuestros padres sus normas y rutinas familiares para que estén claras para todos. Y por nuestra parte, aunque no nos guste cómo los educan durante el tiempo de las vacaciones que pasen juntos, no debemos criticar, exigir ni dar consejos, sino agradecerles su ayuda.

Los bilingües tienen los dos idiomas activos en el cerebro al mismo tiempo

Miembros del Departamento de Psicología de la URV han llevado a cabo dos experimentos que han permitido conocer la ruta del bilingüismo, es decir, cómo trabaja el cerebro de estas personas cuando procesa las palabras.

_15692903_fed916f6EUROPA PRESS.

Las personas bilingües tienen los dos idiomas activos en el cerebro al mismo tiempo, según ha constatado un grupo de investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona en el marco de un estudio, ha informado la universidad este miércoles en un comunicado.
Miembros del Departamento de Psicología de la URV han llevado a cabo dos experimentos que han permitido conocer la ruta del bilingüismo, es decir, cómo trabaja el cerebro de estas personas cuando procesa las palabras.

En el primer experimento han usado un método de exploración neurofisiológica que estudia la respuesta del sistema nervioso central a estímulos sensoriales externos.
Para hacerlo, han colocado una serie de electrodos superficiales a la persona que participa en el estudio de manera que se recogen los impulsos eléctricos que viajan a través de las neuronas hasta áreas específicas del cerebro.
Los investigadores han observado que las personas bilingües catalán-castellanoacceden directamente al significado de las palabras desde la lengua de la cual son menos competentes.
Es decir, no necesitan pasar a través de la lengua dominante para reconocer que dos palabras son traducciones, tratándose de una “característica de los bilingües que viven en una sociedad con una fuerte inmersión en las dos lenguas, como ocurre en Catalunya”, han explicado.
Con la metodología, los investigadores han registrado la actividad cerebral de forma constante -con datos cada milisegundo- y han identificado qué componentes se activan y con qué están asociados: con la ruta de acceso al significado o en la forma.
De esta forma, han constatado el conocido como fenómeno de la “coactivación”, que se ha demostrado previamente con estudios de conducta -midiendo el tiempo de respuesta- y con potenciales evocados, pero este grupo de investigación también lo ha podido corroborar con un nuevo parámetro de medida, que es la dilatación pupilar.

 

DILATACIÓN DE LAS PUPILAS
El segundo experimento ha evaluado la dilatación pupilar para conocer de qué manera los participantes procesan las palabras cognadas, es decir, aquellas que comparten significado y ortografía o pronunciación similar en dos lenguas.
El experimento ha consistido en pedir a los participantes que indicaran si el conjunto de letras que se les mostraba eran palabras que existen en castellano o no lo eran, y con esta prueba se puede analizar qué esfuerzo cognitivo les supone reconocer las diferentes palabras.
Los resultados determinan que la pupila se dilata más con las palabras no conocidas, menos con las conocidas no idénticas y mucho menos con las cognadas idénticas.
El estudio concluye que las personas bilingües tienen activas las dos lenguas porque reconocen las palabras más fácilmente si tienen algún tipo de semejanza.

 

10 Juegos para desarrollar la lógica y la capacidad de razonamiento

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Sapos y Princesas, El Mundo

El pensamiento lógico matemático es imprescindible para que los niños puedan entender conceptos abstractos, desarrollar su inteligencia matemática y entablar relaciones basadas en la lógica de forma esquemática y muy técnica.

¿Cómo se consigue esto?

Todos los niños tienen la capacidad de potenciar este tipo de inteligencia. Sin embargo, la capacidad que alcancen en referencia a ella dependerá del nivel de estimulación de la misma. Al igual que cualquier otra habilidad, es necesario estimular esta capacidad de forma adecuada, ya que gracias a ello se alcanzan niveles muy satisfactorios, que le servirán mucho a lo largo de toda su vida.

Fomentar este tipo de capacidades tiene muchos beneficios. Hacen que aumente el desarrollo de su pensamiento y de su inteligencia, les ayuda a solucionar problemas de diversa índole, formulando hipótesis y empezando a predecir consecuencias. Además, fomenta en gran medida el razonamiento sobre las metas a las que quiere llegar y cómo debe hacer para alcanzarlas. También hace que establezca relaciones entre conceptos diferentes y que llegue a una comprensión total y absoluta del tema. Por último, pero no menos importante, proporciona un orden y un sentido a las acciones o a las decisiones que el niño tome.

Para estimularla, son imprescindibles los juegos de lógica y matemáticos, por eso hemos querido hacer una selección de 10 juegos que le ayuden. Pasando tiempo de ocio practicando estas capacidades se alcanzan niveles importantes y, además, el niño lo hará jugando, por lo que aprenderá de una forma agradable y mucho más sencilla.

1. Rompecabezas matemático

Rompecabezas de maderaEste rompecabezas de madera sirve para fomentar el pensamiento lógico matemático. Está hecho de madera, y debido a su pequeño tamaño es muy sencillo de transportar, para que el niño pueda jugar en cualquier parte.


2. Tetris de madera

tetrisEste tetris de madera está compuesto por 40 piezas de colores, y es muy útil para fomentar el pensamiento lógico, la imaginación y la coordinación ojo-mano. Está recomendado para niños a partir de 3 años, y es una opción estupenda para jugar en casa y montar o desmontar todas las piezas de colores.


3. Ajedrez para niños

AjedrezYa se sabe lo importante y todos los beneficios que tiene jugar al ajedrez: ayuda a aumentar el cociente intelectual, ayuda a prevenir el alzheimer, ejercita ambos hemisferios cerebrales, mejora la creatividad, potencia la memoria, ayuda a resolver problemas, incrementa la capacidad lectora, facilita la concentración, hace crecer las dendritas y enseña a planificar y a hacer previsiones. Este en versión infantil es perfecto para los niños. T


4. Smart Game

juego de lógicaEste juego de ingenio está formado por 120 retos progresivos. El tablero es totalmente compacto y sirve también como estuche para guardar cada una de las piezas sin riesgo a perder ninguna. Sirve para motivar y estimular el pensamiento lógico, y es ideal para llevar a cualquier lado y pasar las horas muertas.


5. Árbol de Monos Locos

mono locoEste juguete está formado por un árbol que alberga una gran cantidad de monos. Cada uno de ellos está sujeto en el árbol gracias a los palitos de colores. La misión de los niños será ir quitando los palos pero evitando, al mismo tiempo, que los monos se caigan al suelo.


6. Temple Trap

temple trapEste juego de ingenio con 48 retos progresivos hará que tu hijo quiera pasar horas y horas desarrollando su lógica. Se trata de un laberinto del que tendrá que intentar salir con éxito siguiendo la lógica. Los 48 retos van aumentando, consecutivamente, de nivel de dificultad.


7. Peradix formas divertidas

PeradixPeradix formas divertidas es un juego ideal para fomentar la creatividad de los niños. Está formado por infinidad de tubos de colores flexibles y soportes para engancharlos, lo que les permite realizar cualquier creación con la forma que sea sin ninguna dificultad. No dejará de crear cosas nuevas.


8. Gracelaza de 12 piezas

gracelazaEste set de juguetes mágicos de metal es un juego ideal y educativo con el que los niños no dejarán de romperse la cabeza con cada una de las piezas.


9. Pingüinos en el hielo

Pingüinos en el hieloPingüinos en el hielo es un juego de ingenio con 60 retos también progresivos. Desarrolla la lógica y también las habilidades especiales, y su formato es compacto para poder llevarlo a todas partes. Los niños se lo pasarán genial jugando con él.


10. La Jaula de Bruselas

Jaula de BruselasEste rompecabezas de metal de dificultad alta tiene, como objetivo, sacar la estrella de metal de la jaula en la que se encuentra encerrada. Una tarea muy complicada a la par que divertida. Los niños se pasarán horas intentando liberarla y desarrollando todo su ingenio.

 

Ayuda a tus hijos a potenciar todo su ingenio, su lógica matemática y su creatividad. Te lo agradecerán toda la vida.

Cómo hablar a nuestro hijo sobre el fracaso y ayudarle a superarlo

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Sapos y princesas, El Mundo

Aunque a nadie le gusta el fracaso, forma parte de la vida diaria de los adultos y los niños. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a que no siempre se puede acertar y que el fracaso suele estar presente en nuestras vidas.

El miedo al fracaso surge cuando en la infancia nos han educado para triunfar siempre. Fracasar o equivocarse supone en muchas ocasiones una oportunidad para aprender de los errores. Si tenemos miedo a fracasar el miedo nos paralizará y nos incapacitará para estudiar, trabajar o simplemente relacionarnos.

Los beneficios del fracaso

El fracaso es una de las opciones siempre que realicemos cualquiera actividad. Podemos lograr lo que queremos o no. Hay un 50% de posibilidades de que tengamos un fracaso. Incluso pueden ser continuos en algunos momentos de la vida. Lo importante es que nuestros hijos logren aprender que es una situación habitual a la que se van a tener que enfrentar. También que se puede aprender del fracaso y que nunca hay que desmotivarse sino volver a intentarlo. Hay que aprender a caerse y luego a levantarse.

La escritora J. K. Rowling, autora de las novelas de la saga de Harry Potter, sorprendió con su visión sobre el fracaso en la reunión anual de la asociación de alumnos de Harvard (aquí os dejamos el video): “¿Por qué hablo de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significaba una eliminación de lo inesencial. Dejé de fingir que no era lo que yo era y comencé a dirigir toda mi energía para terminar el único trabajo que me importaba”.

En los últimos tiempos cada vez más personas manifiestan su miedo a fracasar, a tomar la decisión equivocada, a ser rechazado o a lo que otros puedan pensar.Asumir los fracasos y entenderlos como parte de nuestra vida, es básico para poder avanzar en nuestra vida desde pequeños.

La actitud de los padres ante los fracasos, decepciones o errores de nuestros hijos también es fundamental. Si los padres pensamos que el fracaso ayudará a nuestros hijos a desarrollar sus habilidades, se lo transmitiremos y ellos reaccionarán de forma positiva. Si los padres por el contrario lo dramatizamos, no confiamos en ellos y expresamos en voz alta su incertidumbre ante la capacidad y habilidad, seguro que se desmotivarán.

Consejos para hablar sobre el fracaso

Los padres tenemos que hablar con naturalidad con nuestros hijos sobre el fracaso. Tienen que comprender que son situaciones con las que se van a enfrentar en su vida diaria. Os vamos a dar 5 estrategias prácticas para hablar con ellos y que empiecen a ver el fracaso como algo posible que se puede convertir en positivo.

1. Hablar de nuestros propios fracasos

Una buena estrategia es que los padres les hablemos de nuestros propios fracasos. Por ejemplo podemos contarles cuando suspendimos una asignatura y al final logramos aprobarla por los pelos. Nuestros hijos verán con nuestro ejemplo que no solo ellos han pasado por estas situaciones y que se pueden superar.

2. Motivar siempre a nuestros hijos

Si quieres que tus hijos superen el miedo al fracaso, una buena idea es apuntarle a actividades que le gusten. Puede ser baloncesto, piano o robótica, da igual. Lo importante es que en esas actividades tengan la oportunidad de alcanzar el éxito y de aprender de los fracasos. Tienen que aprender que si quieren conseguir algo se tienen que esforzar.

3. Aprender de los errores

Nuestros hijos tienen que dejar de ver los errores como algo negativo. Los padres tenemos que hablar con ellos para que comprendan que en la vida hay que pasar por algunas decepciones. El éxito solo se puede conseguir a partir de muchos errores y derrotas. Podemos ponerles el ejemplo de un jugador de baloncesto o de una actriz famosa que hayan tenido que esforzarse mucho para alcanzar el éxito.

4. Adquirir experiencia

Tenemos que enseñar a nuestros hijos que para aprender siempre hay que adquirir práctica y experiencia. Por ejemplo para aprender a montar en bicicleta tienen que practicar muchas horas. Seguro que se caerán pero tendrán que aprender a levantarse si quieren aprender a montar.

5. Valorar el riesgo

Triunfar en cualquier actividad supone siempre tomar riesgos. Nuestros hijos tienen que aprenden a arriesgarse para poder lograr cosas. Si no se arriesgan a caerse, no aprenderán nunca a montar en bicicleta. Una enseñanza que será vital para sus estudios y para su futuro.

5 Formas fáciles de conseguir que los niños coman verdura

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Sapos y Princesas, El mundo

Llega la hora de comer y empieza la pesadilla. ¡Tus hijos no quieren comer de manera saludable! y esta es una realidad que se repite en todas la familias: todos queremos encontrar la manera de conseguir que los niños coman verdura. Es difícil enseñarles, e incluso, una vez que has conseguido, por ejemplo, que coman brócoli, puede ser que un día repentinamente decidan que el brócoli es veneno y, de ese modo, todo tu arduo trabajo no habrá servido para nada.

Bueno, no sufras más, porque no todo está perdido. Si puedes lograr que a tus hijos les guste (o al menos acepten) un vegetal en algún momento, regresarán a él en el futuro (quizás dentro de mucho tiempo, pero, aun así, merece la pena). Sin embargo, la clave para superar este delicado problema tan conocido por todos y conseguir que los más quisquillosos con la comida en general intenten probar las verduras, está en alentar a los niños a seleccionar entre una amplia variedad, de modo que siempre habrá algunas que puedan llegar a aceptar. Aquí te presentamos algunos tips para conseguirlo.

1. Sirve raciones pequeñas

Conseguir que los niños coman verduras

Es fácil caer en la rutina en cuanto a tu propia ingesta de verdura, y también con nuestros hijos. Sin embargo, si deseamos que haya variedad de alimentos en su dieta debemos servirles una amplia variedad de alimentos: Col una noche, lechuga la otra, judías verdes, y así sucesivamente. Y sí, esto significa que tú también debes comer una amplia variedad de verduras también.

Es más probable que los que las detestan no estén muy contentos ante tanta variedad, pues controlar y no salir de lo que estás acostumbrado son las características principales de los niños quisquillosos con la comida. Para lidiar con este descontento, alterna los vegetales “seguros” de tu hijo con otros poco familiares con los que puede que se sientan literalmente amenazados. También, sirve nuevas verduras y las que no les gustan, hazlo en porciones más pequeñas. Debes tomar aquí una visión a largo plazo, y hacer que injieran una gran cantidad es menos importante que asegurarse que se expongan a la gran variedad existente.

2. Mantente firme

Aunque se trata de un consejo bastante impopular,  porque francamente, es molesto, sin mencionar que es caro, servir verdura que sabes que no les gusta al menos unas 15 veces con la esperanza de que al final lo acepte es necesario para conseguir que los niños coman verdura. La persistencia puede resultar la estrategia más efectiva para lograr que los niños coman.

Estudios realizados en todo el mundo han demostrado que a pesar de lo que decimos los padres, la mayoría dejamos de servir verduras a los niños cuando nos dicen que no les gustan después de que no les gustan después de 3 a 5 intentos. También, a la hora de alimentar a los niños más pequeños y a los bebés, los cuidadores o tutores tienden a llegar a la conclusión sobre si a un niño le gusta o no un alimento a pesar de que puede que no estemos totalmente convencidos. ¿Y si solamente ha tenido un mal día y no significa que no le gusten las zanahorias? Hay que dárselo a probar de nuevo para estar seguros.

La clave para ser persistente sin enloquecer es abstenerse de pelear con el niño sobre lo que está en el plato. Mantener la calma no requiere más que un reconocimiento justo – sí, estamos comiendo coles nuevamente y sé que no te gustan – y ser sensatos con respecto a las reglas alimenticias que le comunicamos.

¿Deben darle un mordisco o probar un poco? ¿Les daremos postre o un premio no relacionado con la comida si se comen sus vegetales o intentan algo nuevo? ¿Los niños que lloran deben levantarse de la mesa? Lo cierto es que no hay unas reglas para lograrlo por arte de magia. Decide qué es lo que puede funcionar para tu familia, establece claramente las normas, y luego con calma ejecútalas en la mesa, y listo. Es solo otro método de crianza y debe ser efectivo.

 

3. Cambia la forma en la que sirves las verduras

Llegados a este punto, es probable que sientas que hacer que los niños coman verduras es más un juego mental que una tarea de la cocina propiamente dicha, aunque lo es, pero la forma en que los sirves importa también.

En primer lugar, las verduras tienen que saber bien. Puede parecer una obviedad, pero es cierto que a veces, se dejan en un segundo plano y se presta más atención en las proteínas. Si no sabes qué recetas hacer, considera usar un libro de recetas vegetarianas que te inspire un poco.

También, puedes pensar en lo que más le gusta a tu hijo y encontrar formas de incorporarle verduras en lugar de siempre servirlas solas (que puede sentirse desalentador para los niños).

Cambiar la forma en que las sirves también puede ser tan simple como cortarlos con formas creativas, servirlos en smoothies, o darles zumos en cajitas. Por supuesto, el cometido es lograr que eventualmente les guste comerse una ensalada, pero mientras tanto, es conveniente mostrarle lo versátiles y deliciosas que pueden ser las verduras en todas sus formas.

4. Haz que ellos (y sus amigos) se involucren

Probablemente has escuchado que los niños son más propensos a probar una nueva comida si han ayudado a cocinarla, pero ¿sabías que también ayuda llevar a los niños al mercado o al supermercado? Es muy conveniente que sean ellos mismos quienes los escojan, y que ayuden a plantar hierbas y vegetales ayuda mucho a que se acostumbren a ellos. De este modo se apartan del desconocimiento y se gana la mitad de la batalla, especialmente cuando se realizan estas actividades lejos del estrés de las horas de la comida.

También podrás ayudar a sus amigos más aventureros a comer saludablemente. La presión entre
compañeros, incluso siendo implícita, funciona bien. O al menos demuestra que el aguacate no es letal. Si de forma clandestina empleas los buenos hábitos alimenticios de un amigo, mantente callado al respecto. No establezcas comparaciones que hagan que tu hijo se sienta mal. Deja que los hábitos saludables de sus amigos hablen por sí solos.

5. Sírvele de buen ejemplo

Lo que tú comes, importa. Lo que tu hijo observe que comes tendrá un impacto en sus propios hábitos, especialmente si estás intentando decirle de otra manera que las verduras pueden ser deliciosas. Dicho esto, ten presente que es posible que a tu hijo no le guste algo solo porque a ti te gusta. Todos somos diferentes, y tú estás intentando cambiar una actitud, no un amor específico hacia las coles.