Deja que tus hijos colaboren en las tareas del hogar según su edad

Sonia Sanz, Leroy Merlin, 12/03/2019

Se habla mucho de los padres helicóptero (los que siempre están con un ojo encima de sus hijos sobreprotegiéndolos y evitando que cometan errores) y la necesidad de que los niños se puedan enfrentar de manera autónoma a los desafíos propios de su edad. También se habla de los padres desbordados que no llegan a todo: el trabajo, las actividades de los niños, las tareas del hogar… Para equilibrar una cosa y otra, hemos de dejar que los niños asuman pequeñas responsabilidades que les den autonomía y a la vez nos quiten parte del “trabajo” de ser padres.

Es difícil aceptar que nuestros bebés se hacen mayores y que cada vez nos necesitan menos, pero hay que aceptar que es parte de nuestra labor como padres ayudarles a que salgan adelante y aprendan a ser independientes. Para ayudarnos a ello, podemos encontrar multitud de tablas que nos guíen en la difícil tarea de discernir las actividades que podrán realizar nuestros hijos según su edad y en base a la importancia de la imitación de los mayores como juego a los ojos de los más pequeños.

2 y 3 años: cada cosa en su lugar

A tan temprana edad, podemos centrarnos en el orden y a discernir el lugar donde va colocada casa cosa. Así, tareas como guardar los juguetes, poner los libros en su sitio, echar la ropa sucia a lavar o tirar los pañales a la basura pueden ser buenos ejercicios para los pequeños de la casa. En materia de limpieza, seguro que quieren imitarnos cuando nos ven hacerlo en familia, así que, ¿por qué no darles un plumero y que limpien el polvo de los rodapiés? Hay que recordar que no consiste en que lo hagan perfecto, sino en que empiecen a hacerlo. Para ello, lo ideal es contar con zonas y recipientes que ellos puedan identificar claramente y que les queden a la altura, como baúles para los juguetes o estanterías para sus libros y materiales de manualidades.

4 y 5 años: ser responsables

A estas edades los niños son más conscientes con lo que les rodea, así que podemos darles pequeñas parcelas de autonomía: limpiar el agua que tiran sin querer al comer, hacer su cama, recoger su habitación, empezar a ayudar con pequeñas tareas a la hora de cocinar… También conviene que tomen conciencia de su papel como parte fundamental de la unidad familiar, por lo que integrarles en la misma con actividades que ayuden a los otros miembros puede ser una gran idea: regar las plantas (ningún niño podría negarse con regaderas de colores como éstas), alimentar a las mascotas o recoger la mesa les dejarán claro el mensaje de que en casa todos debemos arrimar el hombro.

De los 6 a los 12 años: tareas colaborativas por el bien común

Hay que dejar de lado esa idea con la que nos criaban nuestros padres: “o limpias tu cuarto o yo no voy a entrar a limpiarlo”. La colaboración de nuestros hijos no puede reducirse a una parcela, por lo que es el momento de hacerles totalmente partícipes de la vida común. Tareas como recoger la basura, doblar la ropa de la plancha, guardar la compra, limpiar los baños, preparar la merienda para todos, vaciar el lavavajillas o cambiar el rollo de papel del baño reforzará esa imagen de corresponsabilidad familiar. Para ayudarles con las tareas de mayores, nada mejor que intentar que todo quede a su altura, pero si no puede ser, podemos encontrar multitud de opciones de diferentes alturas totalmente seguras, como los pequeños taburetes o escaleras a dos alturas para los más mayores.

De los 12 en adelante: de puertas hacia afuera

Los pequeños preadolescentes están en una etapa difícil, eso no lo voy a negar. Pero no quiere decir que tengamos que ser completamente benevolentes en cuanto a formar parte de las tareas se refiere. Es el momento de darles más responsabilidades y confiar en ellos para tareas que no supervisemos directamente con nuestros ojos como sacar al perro o hacer pequeños recados. Además, podemos confiar en ellos en tareas más complicadas que les enseñemos previamente: hacer pequeñas reparaciones, planchar la ropa, pintar las paredes de casa o incluso vigilar a sus hermanos menores. Una buena opción para incitarles a colaborar es descubrir qué tareas les resultan más gratas para poder alternarlas con otras que les gusten menos. Incluso, si a nuestra hija (o a nuestro hijo) le encanta ayudarnos con los pequeños trabajos de bricolaje, ¿por qué no regalarle su propio set de herramientaspara animarle a ser autónomo?

En muchos casos, somos los padres y madres los que, bien por hacerlo rápido y correcto o bien porque vemos demasiado pequeños a nuestros niños, evitamos que realicen actividades del día a día del hogar. Nos sorprendería ver lo que a ellos les apetece formar parte de ese día a día y es que solo viendo cómo juegan (a cocinar, a limpiar, a cuidar a sus muñecos…) nos pueden dar grandes pistas de aquello en los que pueden echarnos una mano.

 

Qué hacer ante las malas contestaciones de nuestros hijos

Qué hacer ante las malas contestaciones de nuestros hijos

Ursula Perona, Sapos y Princesas El Mundo, 10/04/2019

La forma que tienen los niños de expresarse varía en función de la edad y de su desarrollo. Cuando son bebés lo habitual es que lloren desconsoladamente, pues no entienden qué ocurre a su alrededor. Pero conforme van creciendo, irán teniendo una mayor compresión de lo que sucede en su entorno y de sus propios intereses. Así, de los 6 a los 12 años empiezan a enfadarse por motivos más maduros como cuando perciben una injusticia, al sentirse rechazados o criticados. Un modo de mostrar su desacuerdo es mediante las malas contestaciones, sobre todo ante las llamadas de atención de los padres. Aparecen entonces los “no me da la gana”, “no quiero” e, incluso, insultos como “eres tonto”.

Mientras van evolucionando emocionalmente también lo hacen de manera verbal y comunicativa, y van adquiriendo mayor vocabulario, que usan para manifestar sus sentimientos. Es importante que nuestros hijos aprendan que está bien enfadarse, pero que hay que saber identificar el porqué de su molestia y el cómo, dónde y a quién revelar ese enfado.

¿Qué hay detrás de las malas contestaciones?

Generalmente los padres empiezan a preocuparse de las malas contestaciones de sus hijos cuando cumplen los 10 años, pero estas respuestas suelen darse mucho antes (en torno a los 3 o 4) aunque no se perciban como graves. Este comportamiento se va consolidando y haciendo más fuerte conforme va surtiendo efecto para conseguir lo que se desea. En un principio puede que no se le dé demasiada importancia o hasta se le ría la forma de responder, pero con el tiempo el niño conseguirá que su familia le haga caso cuando tenga este tipo de conductas, aunque solo sea para regañarle.

Otros de los motivos principales es el de imponer la propia voluntad, o también conocido como “salirse con la suya”. Algunos adultos tienen auténtico pavor ante estas posibles respuestas, pues no saben cómo abordarlas, así que intentan evitarlas y, para ello, muchas veces caen en el juego y ceden ante sus peticiones.

Qué hacer ante las malas contestaciones de los niños

¿Cómo abordar la situación?

1. Usar la extinción

Este es un término utilizado en psicología para explicar la suspensión del reforzamiento después de una respuesta, que tiene como consecuencia la disminución gradual de la misma. Es decir, cuando el niño diga “no me da la gana” o “eres tonto”, hay que eliminar nuestra reacción inmediata de enfado, mantener la calma y obviar lo que acaba de decir, pero sin dejar que se salga con la suya. Por ejemplo: “ya sabes que cuando respondes mal pierdes la razón y dejo de atenderte”.

2. Reforzar sus virtudes

Al contrario que en la situación anterior, cuando responda correctamente, también hay que hacérselo saber y reconocer su buen comportamiento.

3. Instaurar normas

Lo que ocurre muchas veces es que se le dan tantas normas a los niños que, a veces, se les confunde. Es preferible poner pocas pero muy claras, por ejemplo “no se insulta”. Para ello podemos elegir un momento en el que estén tranquilos y negociar con ellos, si se las explicamos las van a entender y si son lógicas las compartirán. Para no tener que estar recordándoselas, podemos escribirlas y ponerlas en algún lugar visible de la casa y, para aumentar su compromiso, podemos proponerle firmarlas. De tal modo, cuando se salte alguna norma solo habrá que decirle: “te estás saltando tus propias reglas, mira nuestro pacto”.

4. Establecer consecuencias

Dependiendo de su edad podemos poner consecuencias a sus malas contestaciones. Añadirlas al pacto escrito anterior puede ser un buen truco, así evitaremos discutir con ellos. Cuando llegue la ocasión les diremos: “esto fue lo que pactamos y, como lo has hecho, debes cumplir con lo que hablamos”.

5. Mantener la calma

Se ha repetido a lo largo del artículo pero es importante recalcarlo. Ante este tipo de situaciones siempre hay que responder de forma tranquila y clara. Explicarles que no se les va a permitir hablar así, y que mientras lo hagan no se mantendrá una conversación con ellos.

Las malas contestaciones durante la etapa escolar y la adolescencia son frecuentes. Aunque eso no signifique que debamos tolerarlas, sobre todo si incluyen faltas de respeto graves. En ese caso, mostrar nuestro desacuerdo de manera firme y hacerles saber cómo nos sentimos cuando esto sucede, puede ayudar a fomentar la empatía y a que respondan correctamente.

Los últimos colegios que han aprobado la jornada continua

R.C.V., El Levante, 02/04/2019

Ya son 653 los centros escolares con la jornada escolar concentrada en las horas de la mañana

Los últimos colegios que han aprobado la jornada continua

Las familias de un total de 38 colegios de la Comunitat Valenciana han votado a favor de modificar el horario escolar e implantar la jornada continua, según los datos provisionales facilitados por la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte. Las votaciones se realizaron durante la tarde del lunes en 68 centros educativos de Infantil y Primaria.

Desde el departamento que dirige Vicent Marzà recuerdan que, actualmente, en el curso 2018-2019, hay 615 centros que aplican la jornada continua. De estos, 361 en la provincia de Alicante, 54 a la de Castellón y 200 en Valencia. Con estos nuevos colegios de Infantil y Primaria que se suman serán un total de 653 los que hagan jornada continua con horario lectivo mantinal.

De los 68 centros educativos -cinco de la provincia de Alicante, 9 de Castelló y 54 de Valencia-, las familias de 38 colegios de Infantil y Primaria han dicho mayoritariamente sí al cambio, mientras que 30 lo han rechazado. Podían votar 26.793 padres y madres en todo el territorio valenciano, 2.136 de la demarcación de Alicante, 4.879 de Castelló y 19.778 de Valencia. Del total del censo, han participado en el proceso el 73,79%. Por provincias, la participación registrada ha sido en Alicante del 74,77%; en Castelló, el 73,77%, y en Valencia, el 73,69%.

Para que el resultado sea favorable a la modificación de la jornada, se necesitaba la obtención de 55% de votos favorables de la totalidad del censo.

En Valencia, la consulta estaba convocada en 59 centros. De estos, 31 han votado a favor de la modificación del horario de jornada escolar y 23 de mantenerse. De los cinco centros educativos convocados de las comarcas de Alicante, en tres de ellos se ha votado a favor de la modificación de la jornada escolar y en dos en contra. Por lo que se refiere a Castelln, había nueve centros convocados, de los que en cuatro se ha producido un sí a la modificación del horario de jornada escolar y en cinco un no.

En el siguiente cuadro tienes todos los colegios en los que el lunes se votó la jornada continua y, junto a ellos, el resultado que obtuvo en cada centro y, por tanto, dónde se instaurará la jornada escolar intensiva y donde permanecerá la partida. Si no ves bien la imagen, puedes hacer click sobre ella y se hará más grande para facilitar su lectura.

Una vez conocidos los resultados definitivos y atendidos los posibles recursos de alzada, el director general de Política Educativa dictará, antes del periodo de matriculación para el próximo curso, la autorización definitiva o no del cambio de jornada escolar.

Las modificaciones se podrán aplicar a partir de octubre, que coincide con el cambio al horario habitual de todo el curso. La autorización definitiva se extenderá por periodos de tres cursos académicos renovables, siempre que los resultados se ajusten a las mejoras previstas en el plan.

La evaluación se realizará en función de la incidencia del nuevo horario sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje y los resultados obtenidos por el alumnado.

Niños que pegan: por qué agreden y cómo enseñarles a no hacerlo

Mi hijo golpea a otros, ¿qué puedo hacer? Esta es una de las preguntas que escucho con más frecuencia de los padres

Niños que pegan: por qué agreden y cómo enseñarles a no hacerlo

Ruth Alfonso Arias, De Mamás y Papás El País, 08/04/2019

Mi hijo pega. ¿Por qué? ¿Qué puedo hacer? Esta es una de las preguntas que escucho con más frecuencia en los padres.

¿Por qué?, porque en mayor o menor medida, alguna vez nos hemos visto involucrados en situaciones poco agradables en las que nuestro hijo ha pegado o pega en el parque, en casa de un amigo o a los hermanos. Pegar es algo cotidiano, forma parte de la evolución, pero no por ello debemos restarle importancia. Para poder entender por qué pegan los niños, es necesario tener en cuenta su desarrollo.

Si observáis a dos bebés uno frente al otro ya prueban a tirarse del pelo o meterse un dedo en el ojo con el simple deseo de experimentar: ¿Qué pasa si le tiro del pelo?, ¿Cómo reacciona el otro?, ¿Qué hacen mis papás? A partir de entonces es muy importante la manera en la que los adultos reaccionamos. Ya que en gran medida, puede determinar que esto vuelva a suceder o no. Algunas veces lo hacemos impulsivamente y otras de la manera menos adecuada, en parte por miedo a que la situación se escape de nuestro control.

En las primeras etapas del desarrollo infantil, los niños pegan porque carecen de la capacidad para poder expresarse y comunicarse, así como de las habilidades necesarias para canalizar su frustración. Si os fijáis un bebé domina antes las manos que el lenguaje. Cuando los niños agraden a otro niño…

Qué no debemos hacer:

  • Gritar para que los niños hagan caso. Es difícil que los niños nos escuchen mientras les gritamos. Los gritos provocan miedo y con miedo no hay posibilidad de aprendizaje. Si tratamos de que un niño entienda los motivos por los que no debe pegar es necesario que esté abierto a la escucha, los gritos nos alejan de ellos. Si nosotros gritamos, por qué no van a gritar ellos a los demás…
  • Golpear o zarandear. Quizá eres de los que piensa que un cachete a tiempo es necesario, pero la realidad es que resulta contradictorio y contraproducente usar la violencia cuando tratamos de enseñar los niños a no ser violentos. Si queremos un mundo más amable, hagamos que los niños aprendan desde el cariño y el respeto.
  • Castigar. El castigo genera resentimiento y deseos de revancha.

Qué debemos hacer:

  1. Atender al niño que ha sido agredido.
  2. Apartar al niño que ha agredido y si queremos, hablar con él y corregir en privado en lugar de humillarle o hacerle sentir culpa o vergüenza.
  3. Mostrar al niño lo que debe hacer en vez de no hacer. Cuando son muy pequeños puedes coger su mano y enseñarle a hacerlo de otra manera: “mejor así, caricias”, cuando ya disponen de lenguaje para poder comunicarse ayudarle a desarrollar habilidades; “puedes decir a tu amigo que no te ha gustado que te quite el juguete”.
  4. Conexión antes que corrección, “Sé que estás enfadado”, “Entiendo que a ti no te gustó que te hicieran eso”,” Sé cómo te sientes”. “Sé que tú eres capaz de pedirlo sin pegar”.
  5. Cuando el niño tiene interés social y capacidad para expresar sus sentimientos y reconocer los de los demás podemos trabajar con ellos la empatía con preguntas abiertas:” ¿A ti te gusta que te peguen?”, “¿Cómo te sientes cuando te hacen daño?”.
  6. Anticiparnos, entrenar habilidades y darles la oportunidad de que resuelvan problemas ellos mismos antes de que se produzca el conflicto. Mediante preguntas abiertas podemos enfocarnos en soluciones: ¿Qué podemos hacer la próxima vez que te enfades?, “¿Qué se te ocurre para que tú y tu hermano estéis conforme con la elección del canal de TV qué queréis ver?“.
  7. Enseñar a los niños a desarrollar autocontrol, proporcionándoles las herramientas necesarias para canalizar su ira o enfado. Para ello es necesario crear un clima de calma.
  8. Ayudar poco a poco a controlar e identificar sus emociones. Intentando validarlas y no anularlas con frases como “no es para tanto”,” no llores”.
  9. Cuando no encuentres solución a un problema en la crianza o educación de tus hijos recuerda una regla básica trata a tu hijo cómo te gustaría que te tratasen a ti.

A comer saludable se empieza en casa (y se acaba en el parque)

Los desayunos y las meriendas son una prolongación cultural y emocional. También son el caballo de Troya de los nutricionistas

A comer saludable se empieza en casa (y se acaba en el parque)

Diana Oliver, De P&M, El País, 03/04/2019

Ayer volvió a pasar. El desfile de galletas y bollos industriales que se sucede cada tarde en el parque. El que sale de las mochilas y las bolsas y se dirige con paso firme a las manos de todo aquel que quiera cogerlas. Y compartirlas, claro. Porque la merienda acaba repartida entre pequeños grupos de niños y niñas que parecen haber aprendido el valioso arte de la negociación y el trueque. A veces, pocas, las frutas se cuelan en el juego. Otras no tienen opción, y terminan volviendo a casa. Lacias y blanduchas, hartas de tanto viaje.

“Es lo que tiene vivir en una burbuja”. Nos lo decimos mucho en casa, por eso de que nos sorprende que determinadas cosas –como zumos, bollos o galletas– se coman todos los días. Varías veces al día. Supongo que el problema es nuestro, que entendemos como ocasional lo que sucede en alguna ocasión, y no en dos o tres momentos al cabo del día. Le pregunto a María Merino, dietista-nutricionista y madre de dos hijos de 2 y 3 años, y ella me cuenta que aún no se ha encontrado con esta situación de tráfico de meriendas en el parque. Sí lo ha visto en consulta y cree que lo importante es que el niño entienda que los productos insanos son de consumo esporádico. Eso sí, sin prohibir; por aquello de no despertar el deseo. “No se trata de negarles un producto de este tipo si surge la situación, pero sí de intentar que entienda por qué mamá o papá no se lo da. A la par debemos trabajar para que la merienda del niño sea apetecible para él, con opciones sanas e innovadoras. Por ejemplo, en lugar de ponerle una manzana sin más, cortársela en forma de corazones y espolvorearle canela la hará más apetitosa todavía”.

Otro daño colateral de la burbuja: la culpabilidad. ¿No ofrecer este tipo de productos puede hacer sentir a los niños que llevan alimentos saludables como una rara avis? Para María Merino depende de la naturalidad con que lo hagamos: “Si tú como adulto muestras naturalidad, no creo que el niño se sienta raro. Si está acostumbrado a verlo en casa y a comerlo a diario, creerá que lo excepcional es lo demás. Es muy importante la educación que recibe el niño desde que nace en este sentido. Si hablamos de un niño que ha consumido gusanitos y galletas antes del año, será complicado que no pida una galleta con 6 años para merendar. En cambio, si el niño no sabe ni lo que es, cuando llegue su primer contacto con 3 o 4 años en el colegio quizás sea mucho más fácil que la rechace”.

Lo que ocurre en el parque, como en la mayoría de las casas, es la repetición exacta de lo que llevamos toda la vida viendo y haciendo. Es el siempre se ha hecho así y nunca ha pasado nada. El mira nosotros comimos galletas y qué bien que estamos. Los desayunos y las meriendas son su prolongación cultural, y emocional. También el caballo de Troya de los nutricionistas. La esperanza está en el ejemplo. Sobre el papel de este en la construcción del comportamiento alimentario para el futuro de los hijos se publicaba en 2017 una revisión sistemática de más de 6.000 estudios. Dicha revisión, llevada a cabo por investigadores de la Universidad tecnológica de Nanyang, arrojaba entre sus conclusiones que las conductas alimentarias de los padres guardan correlación con la conducta de consumo de alimentos de sus hijos. Para bien y para mal, tanto en lo que se refiere a alimentos saludables como a insanos. “El ejemplo no es suficiente, pero es lo que está a nuestro alcance y lo que podemos modificar. Tenemos que trabajar con aquello que podemos y reforzar todo lo que esté a nuestro alcance”, dice María Merino. Mientras tanto, el desfile de cada tarde en el parque.

Las alteraciones del sueño en los niños con autismo

Dormir mal es un síntoma específico de este trastorno. Un estudio completo del menor es necesario para saber si la causa es física o de comportamiento

Carolina García, El País, 02/04/2019

Cada 2 de abril se celebra el Día Mundial del Autismo, una jornada de concienciación que pretende que la información sea veraz, se conozca todo lo que conlleva padecerlo tanto para la persona como para su entorno y que su inclusión total en la sociedad sea real. Uno de los síntomas específicos de este trastorno y tal vez menos conocido es la alteración del sueño, algo que es recurrente y cuenta con base científica. Los expertos advierten de que cuidarlo y tratarlo mejora la calidad de vida no solo del niño, sino de toda la familia.

El autismo o Trastorno del Espectro del Autismo (TEA)hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral. Dando lugar, a las personas que lo padecen, a sufrir dificultades en la comunicación e interacción con los demás, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta de la persona que lo presenta. Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 niños tiene un TEA y sus síntomas suelen comenzar en la infancia y persistir hasta la adolescencia y la edad adulta. Otras estimaciones hablan de que puede afectar a uno de cada 68 niños en edad escolar.

El 70-80% de las personas que padece un TEA tiene alguna alteración del sueño: tanto a la hora de conciliar, como de mantenerlo y con despertares tempranos frecuentes. Y es un tema importante que muchos progenitores pasan por alto porque muchas veces están tan ocupados o saturados con la información, las crisis o las terapias que ni siquiera comentan en consulta los problemas de su hijo, de la familia, a la hora de dormir. Hay que saber, según explican los expertos, que en igualdad de condiciones, si un niño TEA y otro estándar duermen la misma cantidad de horas, el sueño del primero siempre va a ser peor, entre un 2% y 3% peor.

“Mi hijo de 12 años con autismo ahora duerme bien”, explica Blanca Saenz, madre del pequeño. “Pero hemos pasado años muy duros. No tanto por conciliar el sueño, como lo que ocurría cuando se despertaba porque podía poner en riesgo su vida. Lo que te mantiene en un estado de alerta constante”. Por ejemplo, esta progenitora narra como en estado de vigilia, su pequeño, que es el mediano de cinco hijos, podía abrir un grifo y no cerrarlo, partirse de risa frente al espejo o comerse un helado y no cerrar el frigorífico. “Lo peor fue cuando el niño tenía cuatro años, cinco años”, incide.

“Gracias a pautas de sueño, que se aplican con cualquier niño, el tratamiento farmacológico con melatonina -hormona que regula el ritmo biológico- y poniendo barreras físicas, hemos conseguido que duerma mejor, que todos durmamos mejor”, añade. “Es cierto que creo que la preadolescencia nos ha ayudado también. Los cambios hormonales y corporales que se producen en esta etapa han hecho que duerma mejor, que esté más cansado, ha pasado lo mismo con mis otros hijos. Hay algo que me gustaría recalcar. En la mayoría de los casos es la madre la que se ocupa de estos despertares, lo que provoca que estén agotadas al día siguiente y su rendimiento laboral, su vida, su relación de pareja, todo se vea afectado”.

Mejorar la calidad del sueño para mejorar la calidad de vida

La falta de sueño nos vuelve irritables. Por lo que su falta empeora nuestro estado, si conseguimos mejorarlo, “conseguiremos, tal vez que la evolución de la enfermedad sea más lenta y la calidad de vida de la familia mejore”, explica el doctor Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y Especialista en Cronobiología por la Universidad Pierre y Marie Curie de París. “Es necesario que se tenga en cuenta este factor a la hora de aplicar terapia psicoeducativa, ya que si a una persona sin trastorno que no duerme bien le puede producir algún tipo de alteración conductual, con los TEA ocurre lo mismo”, reitera Madrid. Según el experto, normalmente, “toda persona que duerme mal, luego tiene un mal rendimiento. El sueño reparador limpia las toxinas durante el día, por lo que mejorarlo, aunque solo sea un 10%, un 15%, puede tener una repercusión muy positiva a lo largo de la vida”.

“Además, los niños con TEA tienen una hiperrespuesta sensorial a los ruidos, a los estímulos, y suelen padecer más ansiedad. Normalmente, los pequeños sin trastorno tienen unos niveles de cortisol, hormona que se libera como respuesta al estrés, por la mañana y esta va disminuyendo de forma paulatina hasta la noche. Pero en los menores con TEA, estos niveles bajan menos, lo que les impide conciliar el sueño con facilidad”, explica el doctor Gonzalo Pin Arboledas,pediatra y director médico de la unidad del sueño infantil en el Hospital Quirónsalud Valencia.

“A los padres, normalmente, les explicamos que los síntomas de los TEA duran las 24 horas del día”, continúa, “que no pueden dormir bien, que su reloj biológico es diferente, que se pierde un poco la frontera entre vigilia y sueño -ensoñación durante el día y despiertos por la noche-”. Si hay poca calidad de sueño, las relaciones sociales durante el día son peores. “Mejorar su calidad de sueño es el objetivo. No todas las terapias dirigidas a niños TEA lo incluyen, y esto sería vital”, incide Pin.

No solo los peques con autismo duermen mal. A sus padres también les afecta, “según los datos que tenemos, un 40% por lo menos se despierta una hora cada noche y un 26%, no duerme más de seis. Por lo que es algo que afecta a toda la familia”.

“El sueño es como el camión de la basura del cerebro. Durante el día segregamos sustancias que por la noche limpiamos. “A menos horas de sueño, a más sueño irregular, peor limpieza, peor comunicación y relaciones durante el siguiente día”, explica. “Lo bonito de mejorar la calidad de sueño del niño y mejorar la de los padres es que mejora la calidad de vida de toda la familia”, concluye este experto.

¿Posibles tratamientos?

Según explica Juan Antonio Madrid, “se ha investigado con la hormona de la melatonina que ayuda a conciliar el sueño, es la hormona que se ocupa de regular el reloj biológico de las personas. El paciente la tomaría en forma de pastillas, pero todavía queda mucha investigación por delante para conocer las dosis correctas, de momento, el éxito es relativo. Sabemos que funciona, pero todavía no con exactitud cómo y cuánta es necesaria”, termina Madrid.

“Efectivamente, la melatonina es un tratamiento bueno y seguro cuando la alteración del sueño tiene que ver con el ciclo vigilia-sueño, pero no es total. Sabemos que ayuda a conciliar, pero no es tan efectiva en cuanto a los despertares.”, añade la doctora Mara Parellada, investigadora del CIBERSAM y adjunta de Psiquiatría en el Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid. “Además, no siempre los problemas a la hora de dormir tienen que ver con un aspecto psicológico, sino que puede ser algo físico, como que el paciente padezca reflujo y le arda el estómago por la noche y el tema se solucione con un antiácido. Los niños con autismo no son capaces de transmitir”, prosigue la experta.

“Me gustaría dejar claro, por favor, que ni expertos ni familiares minimicen ningún síntoma de los niños con autismo. El sueño poco reparador es un síntoma específico de estos pequeños, pero muchas veces los padres piensan que no dormir o tener estreñimiento es una causa directa de los problemas que le acarrean no poder comunicarse o no tener amigos. Los síntomas son síntomas y hay que hacer un estudio completo del menor para ir descartando. Y, por supuesto, no rechazar que el problema de sueño se pueda deber también a algo físico, además, de la fisiología del sueño o de comportamiento”, incide contundente Parellada.

DIAGNÓSTICO Y FAMILIA

A la hora de recibir un diagnóstico de espectro del autismo la familia lo vive como un duelo. Es un circunstancia que implica muchos cambios en la vida familiar, “tú tenías un niño redondito y perfecto y ahora te enfrentas a lo desconocido como padre”, explica la psicóloga infantil, Silvia Álava. “Primero se debe dejar a las familias que lo digieran y explicarles que pueden preguntar todas las dudas que tengan, ya que existen distintos tipos de TEA, y cada uno tiene sus peculiaridades. Los padres pueden presentar algún tipo de trastorno psicológico a su vez ante la llegada del diagnóstico como depresión y ansiedad. Muchas veces ellos también necesitan terapia. Normalmente, los pasos para un buen afrontamiento son: informarse sobre el TEA, aceptarlo; asumirlo y actuar en consecuencia.

El chef que se ha propuesto que los niños coman en los colegios de manera saludable

El chef Juan Llorca, en las cocinas de la Valencia Montessori School. “No existen los superalimentos, existe la superalimentación”, afirma.

Helena Poncini, El País, 31/03/2019

Juan Llorca ha convertido en arte dar de comer a 250 personas en un centro educativo. Su cruzada consiste en lograr una alimentación saludable para todos los niños.

SOÑABA CON ser un gran chef y lo ha conseguido al frente de la cocina de un colegio. Juan Llorca ha convertido a la Valencia Montessori School en la primera (y única) escuela de España con el sello del movimiento internacional Slow Food. Y ahora quiere llevar su proyecto gastronómico a todos los colegios de España. Con ese afán se ha propuesto liderar en redes sociales la iniciativa Por una escuela bien nutrida.

Entrar en la cocina del centro valenciano y encontrar rastro de grasas saturadas y azúcares añadidos es imposible. Pastas, harinas integrales ecológicas y frutos secos copan las estanterías. También semillas de chía, uno de los llamados superalimentos, etiqueta que Llorca rechaza. “No existen, existe la superalimentación”. Cada día, en estos fogones elabora los menús de los 250 alumnos y empleados de la escuela. Hace siete años se encomendó a esta tarea sin mucho convencimiento, pero de ahí surgió su cruzada: que todos los niños coman en los colegios de manera saludable. “Si no lo consigo, me retiro”, sostiene.

Las frutas son uno de los ingredientes esenciales en los platos de Llorca.
Las frutas son uno de los ingredientes esenciales en los platos de Llorca. LUPE DE LA VALLINA

De momento, parece que va por buen camino. Su propuesta ya ha llegado al colectivo Contalabor, que gestiona los comedores escolares de varios centros públicos en Valencia.

“Nadie que estudia cocina quiere ocuparse de la comida de un cole”, se sincera Llorca, de 39 años. Cuando acabó la formación en hostelería, le hubiera gustado trabajar con Ferran Adrià. Quería ser un gran chef, pero tuvo que parar cuando el estrés y la mala alimentación hicieron mella. “Empecé a investigar sobre nutrición. Pasé de ingerir fritos, dulces y chocolates a dejar de comerlos”. Gracias al cambio, según cuenta, experimentó una mejoría, lo que le empujó a abrir su propio local de comida saludable.

Cada día Llorca da de comer a 250 alumnos y empleados de la escuela Montessori de Valencia.
Cada día Llorca da de comer a 250 alumnos y empleados de la escuela Montessori de Valencia. LUPE DE LA VALLINA

El resto llegó por casualidad. A Sonia Mocholí, directora del Valencia Montessori, le encantó el restaurante y le ofreció tomar las riendas de la cocina del centro. Llorca presume de la aceptación casi total de sus menús entre niños y padres, aunque por el camino también ha habido frustraciones y enfados. Él se ha convertido en experto en capear las críticas, principalmente en redes sociales. Y explica que, en realidad, no se opone a los lácteos ni a la carne, siempre y cuando no sea procesada. Prescindir de ella fue una decisión puramente económica, al tiempo que insiste en que esos alimentos son sustituidos por otros con los mismos nutrientes como el pescado, legumbres y huevos.

Basta echar un vistazo al tatuaje de su brazo derecho para saber cuál es la base de la dieta que ha implantado Llorca: fruta disponible a todas horas y platos en los que abundan verduras y hortalizas de todos los colores. Una filosofía que comenzó a divulgar en charlas en la escuela y que ahora llega a una legión de seguidores. En tres años ha acumulado 67.000 suscriptores en su canal de YouTube y más de 185.000 seguidores en Instagram, donde a diario da recetas y vapulea mitos sobre la alimentación. Uno de sus últimos proyectos, un libro titulado Sin dientes y a bocados (Vergara), se colocó entre los 10 más vendidos de Amazon España tan solo unos días después de su lanzamiento.

Con un ritmo de trabajo frenético que le pone en pie a las 5.30 y le mantiene ocupado todo el día, también colabora con la Agencia Española Contra el Cáncer. No tiene tiempo de otra cosa que no sea trabajar y seguir difundiendo su mensaje. Tampoco para hacer ejercicio. “Mi propósito para este curso es llevar una vida más acorde con lo que divulgo”, confiesa con pesar.