Cómo disfrutar de las vacaciones en familia sin agobios

Estos días son una gran oportunidad para divertirse todos juntos y convertir el tiempo en una gran experiencia llena de aventuras.

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Yolanda Salvatierra, 01/08/2018. El País

Agosto es el mes por excelencia de las vacaciones del año, se acabó el cole y la oferta de colonias, casales, cursos y campamentos infantiles. Empieza realmente el tiempo en familia y en muchas ocasiones el agobio por los problemas de convivencia, pero… ¡no tiene porqué ser así! Las vacaciones familiares son una gran oportunidad para divertirse todos juntos y convertir el tiempo de familia en una gran experiencia llena de aventuras.

En mi infancia, las vacaciones estivales duraban casi tres meses. Meses de playa y juegos al aire libre en el pueblo con los abuelos. Era genial aunque esperaba con ansia a que llegara agosto y mamá y papá cogieran vacaciones. Entonces, empezaba verdaderamente lo bueno.

Ahora las vacaciones infantiles ya no duran 3 meses. El final del curso escolar empalma con el inicio de actividades de todo tipo, algunas más divertidas que otras pero todas con una característica común: están regladas. Es importante mantener las rutinas, los horarios, madrugar, comer a la misma hora, realizar toda serie de tareas con objetivos determinados. En horario de lunes a viernes (en el mejor de los casos) o incluyendo el fin de semana si la oferta a la que los hemos apuntado es una estancia en un lugar maravilloso que incluye pensión completa o esos cursos intensivos para profundizar en los conocimientos ya adquiridos o los de nuevos por conocer. Está claro que lo hacemos por su bien pero también lo hacemos por el nuestro y así estar todos más tranquilos esos días en los que ya se ha acabado el cole y seguimos trabajando.

Llega agosto y en muchas familias a la alegría de empezar las vacaciones se suma el agobio de no saber qué hacer. No hay dinero para emprender un viaje fantástico que sirva para tenernos ocupados a todos. No nos podemos permitir un mes de hotel “todo incluido” en el que se ocuparán de los peques mientras los mayores podemos descansar. Solo pensar en las 24 horas juntos, empieza a doler la cabeza. ¿Qué demonios hacer? ¡Preparar una aventura! Y para ello solo hay que tener en cuenta 2 condiciones y un objetivo: disfrutar compartiendo el tiempo en familia. Un tiempo en el que poder divertirse, descansar, aprender, descubrir y sobre todo sentir, cooperar y consolidar ese equipo que es toda familia.

Vayamos a por las dos condiciones:

1) Una aventura siempre tiene que tener un punto de improvisación y sorpresa. Dejarse impresionar es dar una oportunidad a nuestra capacidad de asombro, imprescindible para el disfrute y aprendizaje.

Eso quiere decir que vamos a prescindir de horarios y rutinas aunque sí sea conveniente negociar y ponerse de acuerdo en determinar ciertos tiempos. Por ejemplo, podemos poner una hora límite para despertarse o marcar una franja para la hora de las comidas, especialmente si hay que compartir mesa o mantel. Se puede hacer el “plan de ruta” la noche anterior antes de acostarse o lo podemos dejar para el día siguiente mientras deleitamos un desayuno especial. Puede que el plan sea hacer una salida y entre todos la preparemos ¡seguro que será un tiempo compartido extraordinario! Podemos también optar por disfrutar de nuestra casa. En ocasiones, desaprovechamos lo que un espacio concreto nos puede ofrecer, ¿cuántas cosas no podemos hacer en la cocina?, o esa terraza que apenas utilizamos ¿por qué no convertirla en un verdadero jardín?

Los niños son grandes creadores, su imaginación y creatividad puede llegar a ser ilimitada. Seguro que si les escuchamos sin tener expectativas previas, si les pedimos que nos hagan propuestas asombrosas ¡sus ideas serán fabulosas! Solo deberemos estrujarnos los sesos para adaptarlas a lo posiblemente realizable. Si lo hacemos, vamos, a conseguiremos algo que siempre deseamos, que nos hagan caso cuando nos toque decidir a los mayores. Por ejemplo, imaginad que decidís los mayores pasar un día tranquilo de lectura pues podríais empezar por visitar una biblioteca o ambientar un rincón de la casa para practicar esa actividad ¡seguro que además de tranquila, resulta divertida!

2) En una aventura siempre hay que tener un plan B. Y lo esencial en esos casos es contar con una buena cartera de recursos. Por ejemplo, seguro que a muchos de vuestros peques les han puesto deberes en el cole o han recomendado que durante las vacaciones se realicen tareas escolares, pues bien ahora tenemos la ocasión de aprender ¡jugando!

Un “Diario de Vacaciones” a modo de cuaderno de viaje, esencial en todo aventurero, puede ser un recurso interesante para aplicar todo lo que aún hay que aprender, repasar o reforzar. Una página diaria en la que ayudemos a pegar las fotos del día o la entrada del museo que hemos visitado o un dibujo del pueblo que hemos visitado, añadiendo una frase o palabra de sus impresiones, puede ser suficiente. También realizar todo tipo de manualidades, experimentos, actividades deportivas o de juego al aire libre como ir en bicicleta, nadar, pasear,… pueden ser divertidísimas si las organizamos con el mimo y el entusiasmo que se merecen.

Por último, no hay que olvidar los juegos colectivos que nos brindan la oportunidad de aprender a cooperar y competir sin que el ganar y el perder sean el objetivo principal. Compartir con los peques nuestros juegos infantiles como “la gallinita ciega”, “el escondite”, el “parchís por parejas” para desarrollar la mejor estrategia, entre otros, nos darán esa oportunidad al mismo tiempo que fomentamos la comunicación en la familia.

Familia ¿crees aún que este agosto no vais a pasarlo en grande? Para acabar te explico mi plan ahorro. Van a ser unas vacaciones “piratas” en las que nos vamos a enrolar en busca de un tesoro, todo sin moverse mucho de casa. Primero vamos a decidir que tesoro queremos encontrar y luego pensaremos dónde puede estar. Haremos un mapa que nos llevará varios días porque entre investigar y el trabajo gráfico, nos tomaremos algún que otro helado de paseo y nos daremos más de un baño en la piscina del barrio. Una vez esté listo nuestro mapa (plan de vacaciones) daremos los primeros pasos, seguro que nos llevará cada día a lugares fantásticos y al final no me cabe duda que encontraremos ese tesoro ansiado. Espero que lo paséis tan bien como nosotros ¡Felices Vacaciones!

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