Cómo ayudar a nuestros hijos cuando tienen dificultades para dormir

Cómo ayudar a nuestros hijos cuando tienen dificultades para dormir

Sapos y Princesas, El Mundo, 07/09/2018

Cuando los hijos no duermen bien los padres se preocupan y además se convierte en un problema para toda la familia. Algunos niños tienen grandes dificultades para dormir que se agravan cuando tienen que volver a la rutina después de vacaciones.

Los niños también sufren los trastornos del sueño. Entre un 25% y un 30% de las visitas al pediatra están relacionadas con algún problema a la hora de dormir, según la Sociedad Española del Sueño (SES). El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente en la población general y uno de los motivos de consulta más habituales en las unidades de sueño, pero existen numerosos trastornos.

Trastornos del sueño en los niños

Si nuestros hijos tienen trastornos del sueño seguramente sufrirán alteraciones del humor, dificultades para concentrarse, somnolencia durante el día, cansancio físico y mental y un estado general de tensión y ansiedad. Además de afectar a la vida diaria del niño, el problema de sueño afectará a la relación de padres e hijos, la relación de toda la familia o sus relaciones sociales y escolares.

A algunos niños les cuesta dormirse o sufren trastornos del sueño como pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo. Incluso pueden sufrir enfermedades como el síndrome de las piernas inquietas, la narcolepsia o la apnea-hipopnea obstructiva del sueño. Si sospechamos que nuestro hijo tiene alguna de estas enfermedades debemos acudir al pediatra para que haga un diagnóstico y le ponga el tratamiento adecuado.

Consejos para mantener la rutina

Cuando nuestros hijos tienen problemas para volver a la rutina después de las vacaciones, debemos volver a aplicar estrategias y rutinas para que vuelvan a dormir y descansar antes de la jornada escolar. Hay niños que tienen más dificultades para relajarse y que incluso estando muy cansados no pueden dormirse.

Estos niños suelen pasar el día agotados y cansados o pueden mostrar una conducta hiperactiva durante el día. La razón de esta última conducta suele ser que cuando estamos cansados liberamos hormonas como el cortisol y la adrenalina y en su caso pueden afectarle durante todo el día y trastocar su sueño.

Es muy importante tener en cuenta que nuestros hijos también lo pasan mal cuando no pueden dormir igual que los adultos. Estar cansados y no poder dormir suele ser bastante incómodo para los niños. Debemos no perder la calma y no enfadarnos o gritarles para que se duerman. Tenemos que intentar darle seguridad estableciendo de nuevo rutinas para levantarse, comer o dormir. Los horarios son importantes para que puedan adaptarse a sus nuevas actividades y problemas.

Cuando alguno de nuestros hijos no duerme, la familia entera sufre el problema. El resto de la familia se despertará y no logrará conciliar el sueño con facilidad. Tenemos que intentar que el problema se solucione cuanto antes para que toda la familia pueda descansar. Os vamos a dar cinco sencillos consejos para los niños a los que les suele costar más dormirse y lo necesitan para comenzar con buen pie su vuelta a la rutina escolar.

1. Intentar acostarse antes

Los niños necesitan al menos 10 horas de sueño y tenemos que intentar que cuando comiencen el colegio se cumplan. Hay niños que no necesitan dormir tantas horas, pero por lo menos deben tener 8 horas de sueño. Si por la mañana les cuesta levantarse significa que no están durmiendo lo suficiente. Si se despiertan con facilidad, será porque han dormido lo suficiente. Por lo tanto, tendremos que ir moviendo su hora para acostarse hasta que pueda despertarse por su cuenta a la hora adecuada. Para lograrlo tendremos que adelantar toda la rutina antes de acostarse como los deberes, la ducha o la cena. Además es importante mantener la luz apagada para que concilien el sueño.

2. Más actividad física

Nuestros hijos necesitan estar físicamente activos y suelen dormir mejor cuando tienen 2 o 3 horas para correr al aire libre y respirar aire fresco. Es fundamental que nuestros hijos tengan la oportunidad de hacer alguna actividad física al día ya sea en el colegio o como actividades extraescolares.

2. Más emociones

Todas las personas necesitamos aliviar las tensiones que hemos tenido durante el día. Después de una ardua jornada escolar nada mejor que sentarnos a hablar con nuestros hijos y dejar que liberen todas sus emociones. Por supuesto, no tenemos que hacerlo justo antes de que se acueste o le costará calmarse.

3. Sueño sin pantallas

El cuerpo necesita empezar a producir melatonina unas horas antes de acostarnos. La luz de las pantallas de los televisores, móviles, tablets u ordenadores impide que el cuerpo de nuestros hijos produzca melatonina. Lo mejor es limitar en lo posible el acceso a las pantallas para los niños y los adolescentes antes de que se acuesten.

4. Eliminar estimulantes

La cafeína permanece en el cuerpo de nuestros hijos durante 8 a 14 horas. Hay que eliminar en todo lo posible los refrescos de cola, el helado de café y otras bebidas con cafeína. También puede afectar a los niños el exceso de azúcar que han ingerido a lo largo del día. Una buena idea es que los niños lean un cuento corto antes de dormirse o ponerle música tranquila para que se relajen.

 

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