Consejos prácticos para que nuestros hijos puedan llevar frutas cortadas al cole

Consejos prácticos para que nuestros hijos puedan llevar frutas cortadas al cole

Sapos y princesas, El Mundo, 10/09/2018

A los padres nos preocupa que nuestros hijos no tomen fruta. Una buena idea es hacerles una fiambrera para llevar con fruta cortada para una excursión, la playa o el recreo del colegio. Pero las altas temperaturas suelen estropear las frutas y tenemos que protegerla de la oxidación.

Las frutas no deben faltar nunca en la dieta saludable de nuestros hijos. Contienen altas dosis de líquidos ideales para refrescarse y un alto contenido en minerales que nos ayudan a reponer lo que perdemos a través de la transpiración.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de 5 o más raciones de frutas, verduras y hortalizas al día de forma regular.Estos alimentos “aportan vitaminas, minerales y fibra, algo de energía (sobre todo en forma de azúcar) y otros componentes menores indispensables para el organismo. Además, el consumo de estos alimentos protege contra muchas enfermedades por su actividad antioxidante, la estimulación del sistema inmune a mejora en el metabolismo del colesterol, la disminución de la tensión arterial y la actividad antiviral y antimicrobiana”, explican desde el Hospital Sant Joan de Dèu.

Llevar la fruta cortada al cole

Cuando salimos con los niños al parque o de excursión nosotros podemos controlar la oxidación de la fruta. Pero cuando le metemos la fiambrera con frutaen la mochila nos arriesgamos a que nuestros hijos se tomen la fruta oxidada y fea. Manzanas, peras o plátanos se pueden oxidar en pocas horas.

A los minutos u horas de cortar las frutas normalmente adquieren un feo color marrón. Ese proceso natural se llama ‘pardeamiento enzimárico’ y se produce debido a la acción de una enzima que concentra la oxidación de distintas moléculas cuando actúa junto al oxígeno. Para que esto no ocurra os vamos a dar 5 sencillos consejos que seguro que ayudan a prevenir la oxidación.

1. Rociar con limón

Una buena idea es buscar un recipiente hermético, cortar la fruta en trozos y meterla en la fiambrera. Una vez colocada la podemos rociar con un poco de zumo de limón, u otro cítrico, una vez colocada la fruta en la fiambrera. Esto ayuda a mantenerla blanca porque la acidez del limón neutraliza los agentes que la oscurecen.

2. Una servilleta mojada

Para finalizar el proceso anterior se puede mojar una servilleta de papel en agua y envolver la fruta en la fiambrera y cerrarla. Cuando nuestro hijo vaya a comerla, solo será necesario retirar el papel humedecido y los pedazos estarán tan frescos como recién cortados. El papel al estar húmedo hace barrera protectora, evitando así que el poco aire que pudiese haber quedado en la fiambrera reseque lo que hayamos puesto dentro y lo oxide.

3. Cuidado con los cuchillos 

Si cortamos la fruta con un cuchillo que tenga algo de óxido, seguro que se acelerará tremendamente el proceso de oxidación. Tenemos que prestar siempre atención a los utensilios que entran en contacto con la fruta y revisarlos con anterioridad.

4. En una bolsa de plástico

Además de guardarla en un recipiente totalmente hermético, también podemos meterla en una bolsa de plástico cerrada al vacío. Este sistema también evita que el aire entre en contacto con los alimentos, haciendo imposible la oxidación.

5. En un bol con agua

Otro método es meter la fruta en un bol lleno de agua fría y echar en él un chorro de cualquier zumo de cítrico o de vinagre preferiblemente de manzana. Un método complicado de realizar por nuestros hijos en el colegio, pero útil en casa.

Las frutas deshidratadas como alternativa

Si llevar una fiambrera con trozos de fruta natural resulta complicado, una buena idea es adquirir fruta deshidratada. Un proceso que surge para conservar estos alimentos tan delicados y perecederos para aprovechar los excedentes de la recolección y disfrutar de ellos fuera de su temporada natural.
La fruta deshidratada puede ser estupenda cuando viajamos o para llevarla a las excursiones o los recreos. Una buena parte de los nutrientes y minerales de la fruta se mantienen inalterados o incluso se concentran respecto a la fruta fresca.

Las frutas deshidratadas se pueden encontrar durante todo el año y se deben guardar en un lugar fresco y seco lejos de la luz. Si se quiere evitar que se resequen demasiado conviene introducirlas en un bote de cristal bien cerrado. Nunca se deben meter en bolsas de plástico, porque se pueden enmohecerse.

Tienen un alto contenido en hidratos de carbono en forma de glucosa, fructosa y sacarosa, que son los responsables de su sabor dulce y de proporcionar buenas dosis de energía. Además, contienen una gran dosis de hierro, potasio y estimulan y regeneran el sistema nervioso gracias a su cantidad significativa de vitaminas B1, tiamina, y B3, niacina.

La fruta deshidratada contiene fibra que mejora el tránsito intestinal y reduce el nivel de colesterol. Además, las frutas deshidratadas están indicadas cuando se necesita un alto aporte de energía. Estolas convierte en tentempié ideal para los estudiantes cuando están de exámenes o cuando nuestros hijos hacen mucho deporte.

 

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