¿Por qué mi hijo llora cuando nos vamos? Cómo evitar la ansiedad por separación

¿Por qué mi hijo llora cuando nos vamos? Cómo evitar la ansiedad por separación

Sapos y Princesas, El Mundo, 21/09/2018

Muchos son los miedos evolutivos que podemos encontrarnos en los niños. Esos miedos pasajeros que con el tiempo remitirán, pero que comienzan a ser un problema cuando estos continúan a lo largo del tiempo y cada vez se presentan con mayor intensidad provocando un malestar en el día a día.

Uno de los principales miedos que podemos encontrarnos es la ansiedad por separación de las figuras de apego. Es una etapa normal de desarrollo que los niños se sientan ansiosos ante situaciones como los primeros días de cole, cuando se quedan al cuidado de un familiar, o cuando se van de viaje o acampada.

Es importante tener en cuenta que la ‘permanencia del objeto’ en niños comienza a desarrollarse de forma gradual y alcanza su punto álgido entre los 16 y 24 meses aproximadamente. Es decir, hasta entonces no entienden que los objetos o personas existen aunque no puedan verlos. Es en este momento cuando la ansiedad por separación aparece.

La sobreprotección puede ser una variable de vulnerabilidad a la hora de desarrollar una ansiedad por separación.

Probablemente cuando vuestro hijo era un bebé se quedaba en la guardería sin llorar de forma desconsolada. Ahora en cambio, el momento de llevarle a la guardería o al cole puede convertirse en una situación de estrés tanto para el niño como para el progenitor. Esto no significa que hayamos retrocedido en la educación o desarrollo de nuestro hijo, sino que el niño ahora entiende que sus padres, cuando se van, no desaparecen, regresarán en algún momento que él desconoce, generándole una gran incertidumbre y angustia.

Cuando este comportamiento se afianza, nos encontramos con un trastorno de ansiedad por separación. Este miedo deja de ser de tipo evolutivo y entra en juego el vínculo afectivo y por tanto el tipo de apego que los progenitores hayan establecido con el niño.

¿Cómo afecta el tipo de apego en la ansiedad de separación?

La sobreprotección puede ser una variable de vulnerabilidad a la hora de desarrollar una ansiedad por separación. Los padres también crean dependencia sobres sus hijos y son ellos los que lo pasan mal ante la separación y se lo hacen saber al niño. Si ve que sus padres lloran o se ponen tristes cada vez que se separan, lo interpretará como algo negativo, apareciendo cierto malestar.

El que sus padres se vayan puede ser una amenaza para el niño. Necesita que sus figuras de referencia le salven de aquello que teme.

Ante la ansiedad por separación, el apego de tipo inseguro juega un gran papel. Son niños que necesitan del contacto y proximidad constante con las figuras de referencia. En este tipo de apegos no hay una base de seguridad para el niño.

En el caso del apego de tipo evitativo, no hay conexión emocional de los progenitores con el niño ni, por tanto, con sus necesidades. En cambio, en el apego de tipo inseguro ambivalente, las emociones y necesidades del niño se atienden de manera intermitente por lo que el niño no puede predecir las conductas de sus padres, generando cierta inseguridad.

El que sus padres se vayan puede ser una amenaza para el niño. Necesita que sus figuras de referencia le salven de aquello que teme. Este temor, además, afecta a sus actividades y a su vida diaria, por ejemplo, no queriendo ir a cumpleaños, a casas de sus amigos o a la escuela. Estos síntomas de ansiedad pueden incluso llegar a somatizarse en forma de dolores de cabeza y de tripa.

Este temor a la separación también puede aparecer por experiencias tempranasvividas por el niño, como una hospitalización propia o de un familiar, la separación de los padres o el fallecimiento de una persona cercana, entre otras.

Pero es importante tener en cuenta, que si el niño llora cuando sus figuras de referencia se van, no es nada extraño. Al revés, es sano. Además, ante un apego seguro, el niño aprenderá que sus padres siempre vuelven.

¿Cómo podemos actuar ante la ansiedad de separación en nuestros hijos?

  • En primer lugar es importante evitar el uso de amenazas del tipo: “Te voy a mandar a un internado como sigas comportándote de este modo” o “Estoy cansado, a este paso hago las maletas y me voy”. Este tipo de frases suelen decirse en discusiones o en ocasiones como una broma. Son amenazas que no se van a cumplir pero que generan inseguridad y desconcierto en el niño. Este temor llevará a querer controlar la situación y pensar que si él está en casa nada de esto pasará.
  • Un poco de preocupación en el niño ante la separación de sus padres es normal. Como adultos es importante que entendamos por qué nuestro hijo se siente así y ser pacientes con ellos. En estos momentos decirles “Deja de llorar, la que estás montando por esta tontería, si solo va a ser un ratito lo que estaremos fuera”, no ayudará al niño. Es importante validar sus emociones y cómo se siente.
  • Anticipar con tiempo si nos vamos de viaje el fin de semana o si el viernes saldremos a cenar con unos amigos y tendrán que quedarse con los abuelos.
  • Despedirnos siempre de ellos cuando vayamos a irnos. Hay familias que en ocasiones se van a escondidas y sin decir nada al niño para que este no patalee. De esta manera, cuando el niño se dé cuenta, tendrá la pataleta que en primer momento evitamos que se diese e incluso podrá tener otra aún mayor. Además, desconfiará de nosotros y la inseguridad que presenta aumentará y corroborará la idea de que sus padres se van a ir y le van a dejar.
  • La separación con las figuras de apego es sana. En niños con angustia de separación se hará de manera progresiva y en un primer momento con la misma persona, después iremos ampliando.
  • Es importante regresar cuando le hemos dicho a nuestro hijo que lo haremos. También es importante explicarle que los imprevistos existen y que a veces podemos retrasarnos porque había un atasco o hemos tenido que salir más tarde del trabajo.
  • Utilizaremos explicaciones entendibles para el niño. Es decir, en lugar de hablarle en términos más abstractos como por ejemplo, “Volveré a las 17:00 horas”, le diremos “Volveré después de que hayas merendado”.
  • Llevar a cabo una rutina, es decir, que las conductas de sus figuras de apego puedan comenzar a ser predecibles para él. Así disminuirá su angustia o ansiedad o aumentará la confianza.
  • Es importante trabajar conjuntamente en las relaciones de apego construidas con los niños. Estas serán la base de un futuro adulto emocionalmente sano.

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