5 preguntas (y 5 respuestas) sobre la importancia de implicar a los niños en las tareas del hogar

Es importante que, prácticamente, desde que nacen, fomentemos la independencia de nuestros hijos con tareas tan básicas como vestirse o hacerse la cama

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Marta Martínez, Revista Vogue, 07/11/2018

En muchas ocasiones tendemos a sobreproteger a nuestros hijos. Y no solo evitando que se caigan o que se enfaden sino también haciéndoles todas y cada una de sus labores. Desde vestirse hasta recoger su desayuno. Sin embargo, que los niños vayan ganando en autonomía es fundamental para que crezcan sintiéndose útiles y seguros de sí mismos.Preguntamos a expertos psicólogos del Gabinete Atenea, en Sevilla, y a Cristina Otaduy Directora en Eduación en el centro Otaduy en Valencia, sobre la importancia de hacer que nuestros hijos sean autónomos y hablamos de cómo implicarles en las tareas del hogar.

1. ¿Es realmente importante que los niños nos ayuden en casa?

“Es muy importante que desde los 3 a 4 añitos, dependiendo de su madurez y personalidad, los niños colaboren en las tareas del hogar, adecuando a su edad la complejidad de la tarea. Y siempre, dándoles a escoger entre al menos dos o tres tareas posibles, de modo que no sea una tarea no deseada”, responde Cristina Otaduy. Desde el Gabinete Atenea subrayan que “el desarrollo de los hábitos de autonomía personal incide en las actitudes, la personalidad, las habilidades y también en el desarrollo de la autoestima y la socialización.”

2.¿Qué valores sacarán de tareas como hacerse la cama o recoger los platos de la mesa?

Hacerles partícipes de estos trabajos en casa repercute en una mayor seguridad, siempre transmitiendoles “mensajes de seguridad cuando les enseñamos a vestirse, a comer… es decir: a valerse por sí mismos. De esta manera les decimos “tú puedes, eres capaz de aprender”. Si les sobreprotegemos les hacemos ver que “todos tenemos que cuidar de ti, tú no tienes que esforzarte, eres pequeño, no eres capaz de aprender”. Y hacemos niños inseguros. Conquistando la autonomía conseguimos también la responsabilidad. Si asumen la responsabilidad de realizar sus actividades cotidianas, aprenden a concentrarse, nos indican los expertos de Gabinete Atenea. Además de enseñarle lo que necesita saber para crecer valiéndos por sí mismo, tendremos que enseñarle a corregir lo que no hace bien. “Si le enseñamos en vez de regañarle se sentirá a gusto y le va a ayudar a auto disciplinarse.”

La directora de Educación del Centro Otaduy apela a la importancia de la familia para implicar a nuestros hijos en las tareas del hogar y lo hace a través de una cita de Ray Kroc que dice que ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos: “Es necesario comprender que la familia es un equipo y lo gratificante que puede ser para los niños poder realizar junto al resto de la familia actividades de todo tipo, incluyendo las tareas del hogar. Si el niño entiende y acepta como propias estas tareas, y no solo a lo que concierne su habitación, sino también aquellas que suponen la unión de la familia en el mantenimiento de su hábitat común, y se trabaja adecuadamente este aspecto, tendremos adolescentes más responsables. Futuros adultos conscientes de la necesidad del mantenimiento de sus habitaciones y de la colaboración con el resto de la familia, ya no solo en las tareas del hogar sino en todo aquello concerniente al cuidado de sus hermanos, por ejemplo, o a cualquier otra necesidad que dentro del contexto familia sea imprescindible, como nexo de unión del núcleo familiar.”

3. ¿Desde qué momento hay que empezar?

Cuanto antes se comience mejor, aseguran desde Atenea: “Es un proceso que se inicia desde el nacimiento, con los primeros comportamientos de los padres respecto a las comidas, los hábitos de sueño o de higiene. Los padres son el primer referente para que los pequeños vayan descubriendo los hábitos personales y sociales, los valores y las normas.” Y el momento de que participen de una forma más activa sería, tal y como indica Cristina Otaduy, entre los 3 y 4 años, dejándoles a ellos las tareas más sencillas pero sin dejar que participen ya en las tareas cotidianas.

4. ¿Cómo repartimos las tareas?

Lo importante, tal y como comentan en el centro de psicología Otaduy, es que toda la familia participe para fomentar así el trabajo en equipo, Cristina Otaduy propone una técnica del reparto de tareas basado en las edades de los pequeños y en la diversión: “Una forma cómoda y sencilla de repartir y adecuar las tareas a cada integrante de la familia, sería realizar una reunión de todos y anotar las tareas necesarias, de modo que, se les asigne un nombre con un número, figura, símbolo… dependiendo de la edad de cada uno de los miembros.

Tomando de ejemplo el desayuno, si los niños son muy pequeños, entre 3 y 6 años, el cabeza de familia lo prepara y los niños pueden ocuparse de poner la mesa o recogerla; en este caso, un dibujo ayudaría a que entendiesen mejor esta labor cotidiana. Se desarrollaría así un calendario de actividades dentro del hogar desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, siendo lo más cuidadosos posible en respetar los deseos de nuestros hijos en lo referente a las tareas asignadas, evitando desigualdades y conflictos posteriores. La realización del cuadrante de actividades diarias, una vez realizada la puesta en común y la elección y asignación de cada miembro de la familia, es tarea de todos, y una actividad constructiva, y divertida que es recomendable realizarla entre todos.”

5. ¿Qué aprenderán de estas tareas?

“Acompañarlos en las reflexiones que les ayuden a conseguir alternativas para superar sus equivocaciones los hará inteligentes emocionalmente y les ayudaremos a crear una imagen positiva de ellos mismos“, afirman desde el Gabinete Atenea de Sevilla. Y Cristina Otaduy añade: “Las tareas del hogar forman parte de nuestra vida como personas conscientes en constante desarrollo y evolución. Si aprendemos desde pequeños que todo lo concerniente a ‘lo que me ayuda a interaccionar con mi mundo exterior me ayuda a entenderme conmigo mismo y a crecer’ aprenderemos a ordenar nuestra vida interior, a conocernos a nosotros mismos, nuestros límites personales y de convivencia, y por último, nos ayudará a ser mejor personas.”

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