Cómo podemos ayudar a nuestro hijo si comienza a tartamudear

Cómo podemos ayudar a nuestro hijo si comienza a tartamudear

Sapos y Princesas, El Mundo, 22/11/2018

Cuando un niño tiene problemas para hablar, los padres nos preocupamos no vaya a sufrir un problema de tartamudez. Un trastorno que sufren muchos niños y que le supone una grave dificultad para comunicarse con los demás niños, los profesores y su familia. Es importante consultar con el pediatra para que nos dé un diagnóstico y nos diga cómo podemos ayudar a nuestro hijo.

Los problemas del habla

Los indicios de tartamudez aparecen cuando al niño le cuesta mantener la fluidez del habla. También si repite o prolonga un número inusual de veces el sonido o titubea demasiado tiempo entre dos palabras. Incluso pueden aparecer esfuerzo al hablar, bloqueos, tensión facial o en el resto del cuerpo.

Cuando son pequeños estos problemas del habla suelen ser normales y aparecen frecuentemente en el desarrollo del lenguaje del niño. Por ejemplo, surgen cuando el niño está nervioso, cansado o cuando quiere decir algo largo y complicado.

No etiquetar a los niños

Es importante no etiquetar desde pequeños a un niño como tartamudo según explican en la Guía para padres de la Fundación Española de la TartamudezEn España hay alrededor de 500.000 personas que tartamudean y 72 millones en el mundo. “El 5% de los niños tienen disfluencias entre los 2 y 5 años, y al existir la posibilidad de remisión del 80%, no podemos ni debemos catalogarlos o colgarles un cartel, con la carga psicológica que esto implica. Es por ello que hablamos de niños que hacen disfluencias, que repiten, que se bloquean…”.

El respeto a los niños con este trastorno se debe fomentar desde el centro escolar y la familia. Ningún niño debe ser discriminado por su forma de hablar o comunicarse.

Cómo afrontar este trastorno

Los padres con un hijo con problema en el habla suelen tener dudas sobre cómo afrontar la enfermedad y cómo comunicarnos con él. La conducta de los padres en ese momento con su hijo es esencial para la evolución del trastorno. “Es lógico que cuando le oye atascarse intente ayudarle. Lo primero que a uno se le ocurre es indicarle, que no se ponga nervioso, que hable más despacio o que repita lo que ha dicho. La mayoría de los padres han aconsejado a sus hijos cosas parecidas. Pero usted también habrá comprobado que no surte mucho efecto y que el niño sigue teniendo dificultades para hablar. Sin embargo, este tipo de apoyos sí trasmiten a su hijo la actitud y el sentimiento que usted tiene hacia su forma de hablar. Es decir, le indica que usted se siente mal, al verle con dificultades y que desea evitar esa manera suya de expresarse”, explican desde la Fundación Española de la Tartamudez.

Tenemos que intentar aceptar el trastorno de nuestro hijo. Si nota que estamos preocupados por su forma de hablar y que queremos que hable de otra manera todavía sufrirá más tensión y frustración. Tenemos que no impacientarnos cuando hable y dejarle hablar con tranquilidad y calma. Nunca podemos transmitirle que nos desagrada su forma de hablar o que lo vemos como algo negativo. Es fundamental dedicar un momento del día a hablar con él y que se puede expresar con tiempo y confianza, sin ningún tipo de prisa o presión.

Cómo ayudar a nuestro hijo cuando tartamudeaConsejos para ayudar a nuestro hijo

Si nuestro hijo tiene este tipo de dificultades para hablar, tendrá problemas para hablar en público. En muchos casos empiezan a desarrollar miedo a hablar e incluso tienden a evitar la comunicación con otros niños. Por eso desde la familia tenemos que intentar ayudar a nuestros hijos para que no se aíslen de los demás. Os vamos a dar varios consejos para poder ayudar a nuestros hijos y mejorar su calidad de vida.

1. Buscar tratamiento

Aunque como hemos explicado, la tartamudez puede ser una situación transitoria, en algunos casos hay que aprender a manejarla. Algunos niños se recuperan de la tartamudez a edades tempranas como los siete u ocho años, pero otros sin embargo continúan con este trastorno toda su vida. Si esto ocurre en la actualidad existen varias opciones y estrategias que ayudan a manejar la tartamudez. No podemos ignorar el trastorno pensando que va a desaparecer porque en algunos casos no ocurre. Hay que intervenir lo antes posible para que a nuestros hijos no le suponga un problema de comunicación.

2. Evitar su incomunicación

Muchos adultos que han sufrido este problema de pequeños han contado su sufrimiento al crecer solos y aislados. Tenemos que intentar si nuestro hijo sufre este trastorno que no se aisle ni en casa ni en el centro escolar. Debemos hablar con los profesores para que estén atentos a los problemas de sociabilidad de nuestro hijo.

3. No esconder el trastorno

El miedo a hablar delante de los demás puede convertirse en un problema para la vida diaria. Pueden dejar de preguntar en clase o incluso con otros niños. Cuando además existe cierto nerviosismo, la tartamudez puede ser más severa. Incluso cuando menos se quiere tartamudear, a veces el resultado todavía peor. Por eso no deben esconder su trastorno, ni sentir vergüenza. Tienen que saber que es más importante que hablen, aunque tengan dificultades a que se queden callados. Sus compañeros tienen que comprender y respetar sus dificultades.

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