Cómo explicar la muerte a un niño según su edad

Cómo explicar la muerte a un niño según su edad

Sapos y Princesas, El Mundo, 07/11/2018

Nacer y morir forma parte ineludible de nuestro ciclo vital. Afrontar este asunto con los niños es algo bastante complicado, ellos están acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno a su entorno. La pérdida de un amigo o familiar es un asunto delicado y  muchas veces es un tema evitado en la familia.Para aclararnos abordamos algunos aspectos para saber cómo explicar la muerte a un niño.

Según el psicólogo infantil Guillermo Sánchez Gutiérrez, para afrontar este tema siempre hay que ir con la verdad por delante, porque la muerte resulta ya de por sí consustancial al ser humano y evitar hablar de ella es evitar la realidad de nuestra naturaleza.

Explicar la muerte a un niño: ¿Cómo abordarlo?

1. Comunica la noticia lo antes posible y de forma clara

Uno de los errores que solemos cometer algunos padres es querer evitar que nuestros hijos pasen por una situación dolorosa. Para ello, hay que discernir entre si estamos queriendo evitar dolor de los niños o por el contrario no somos capaces de enfrentarnos a la ansiedad que nos genera la situación.

Otros de los grandes fallos que cometemos es mentir a los niños y demorar decirles que un ser querido ha muerto, ¿cómo puede afectarles? La muerte puede repercutir en la confianza que como hijos depositan en los padres puesto que tarde o temprano lo sabrán.

Debemos ser modelos para nuestros hijos y si nosotros mentimos estamos legitimando el hecho. Por ello, tenemos que comunicar la noticia a los niños lo antes posible y lo debe hacer una persona de confianza, como pueden ser los padres. No debemos utilizar eufemismos para explicar lo ocurrido, simplemente debemos contarles la verdad adaptada a su forma de entender las cosas.

2. Ten en cuenta su edad para abordar el tema

La edad es uno de los factores clave para explicar la muerte a un niño:

  • De 0 a 2 años: Al tratarse de niños pequeños, debemos mantener sus rutinas y horarios. De esta forma, le transmitiremos tranquilidad, seguridad y estabilidad en el ambiente.
  • De 2 a 6 años: Se trata de una edad en la que los niños formulan muchas preguntas. Debemos estar preparados para responder a sus duda de la forma más clara posible, así nuestros hijos verán la muerte como un hecho natural e irreversible.
  • De 6 a 10 años: La capacidad de razonamiento a esta edad es mayor. Por ello, muchos empiezan a tener iniciativa de querer participar en los rituales de despedida, siempre y cuando les hayamos explicado en qué consistirá con suficiente antelación. Si acuden al funeral, no hay que dejarles solos y hay que ir respondiendo a todo aquello que nos vayan preguntando.
  • De 10 a 13 años: En la edad preadolescente seremos un ejemplo para ellos a la hora de asumir una pérdida y seguir adelante. Para ello, debemos mostrarnos cercanos y dispuestos a escucharles.

3. Conoce las diferentes fases por las que pasarán

El menor puede atravesar diferentes fases en muy poco tiempo, lo habitual es un proceso basado en la protesta, el miedo y la vuelta a la normalidad. No obstante, debemos tener en cuenta que cada niño es distinto y que puede expresar sus sentimientos de diferente manera. Nosotros, como padres, debemos conocerles y transmitirles apoyo en cada momento.

Explicar la muerte a un niño

4. Pon atención en sus reacciones 

La muerte es una situación complicada que puede suponer un duelo para los niños. Si esto ocurre puede llegar a suponer un problema en su desarrollo normal. En este caso, debes acudir a un psicólogo para que tus hijos comprendan la situación y aprendan a expresar sus emociones.

5. Procura volver a la rutina

Ante todo, debemos seguir con la rutina de los niños e intentar volver a la normalidad lo antes posible. Aunque los primeros días debemos ser más comprensivos y flexibles.

Para afrontar este asunto siempre hay que ir con la verdad por delante porque evitar hablar de ella es evitar la realidad de nuestra naturaleza

Herramientas prácticas: Los libros

Los libros son una buena herramienta para explicar la muerte a un niño de forma sencilla. Por ello, hemos seleccionado algunos cuentos que quizás ayuden a poner posibles palabras que nos faltan para tratar la muerte, así como a poner imágenes en esos pensamientos que los niños no entienden. Pero, ante todo, debemos explicar la muerte de forma sincera, sin metáforas y con sus consecuencias desde el primer momento.

La importancia de la colaboración en la familia y sus beneficios

La importancia de la colaboración en la familia y sus beneficios

Sapos y Princesas, El Mundo, 06/11/2018

¿Te cuesta que tus hijos colaboren en casa? Seguro que la respuesta es afirmativa en casi todos los hogares. La colaboración o cooperación en el hogar es beneficiosa para nuestros hijos y para toda la familia en general. Ayuda a fomentar que nuestros hijos se conviertan en personas solidarias, altruistas y colaboradoras.

La cooperación o colaboración es el proceso por el que ayudamos a los demás de forma desinteresada. En la vida familiar la colaboración de todos los miembros de la familia en las tareas diarias es fundamental para el buen funcionamiento del día a día. No puede dejarse todo el peso de las tareas a un solo miembro de la familia porque es totalmente injusto. Los niños pueden hacer estas tareas de forma acorde a su edad desde que son pequeños.

Los beneficios de compartir las tareas

Educar compartiendo las tareas es una tendencia en la educación actual que se debe fomentar en el centro escolar o la familia. “La vida familiar se asienta en las actividades cotidianas que realizan las familias. Una distribución equitativa de las responsabilidades familiares percibida como justa por todos facilita el funcionamiento y la satisfacción familiar”, explican en la Guía de Corresponsabilidad. Educar compartiendo las tareas familiares. Un informe en el que proponen educar a los hijos compartiendo con ellos las tareas familiares debido a los beneficios para toda la familia.

Es importante tener mucha paciencia y enseñarles paso a paso a realizar la tarea. Luego debemos dejar que vayan practicando y aprendiendo poco a poco. Nuestros hijos pueden aprender con estar tareas a trabajar en grupo o en equipo. Además, les ayudará a tener más confianza en sí mismos y a reforzar su sentido de la responsabilidad. En un futuro nuestros hijos estarán preparados para compartir las tareas familiares.

Consejos para conseguir que nuestros hijos colaboren

Intentar que nuestros hijos colaboren en las tareas del hogar que les asignamos, a veces se puede convertir en toda una lucha. Nuestro primer consejo es tener mucha paciencia y no desistir en nuestro intento ante sus protestas. Seguro que al principio no querrán hacerlo, pero en unos días no tendrán ningún problema en realizar esta tarea. Os vamos a dar algunos consejos prácticos para conseguir que nuestros hijos colaboren en casa y en el colegio.

1. Tareas acordes con su edad y capacidades

Lo que no podemos pretender es que nuestros hijos hagan tareas que le corresponden a un niño mayor o con otras capacidades. Es fundamental que el niño este capacitado para realizar la tarea. Por ejemplo, pueden ordenar los juguetes de su cuarto, hacer su cama o poner la mesa. Tareas sencillas que les ayuden a fomentar su responsabilidad y que no sean imposibles para ellos.

2. Un calendario mensual

Una buena idea es pegar en la nevera un calendario mensual con las tareas de la casa que tiene que hacer cada miembro de la familia. Para saber si las han hecho pueden pintar ellos mismos una cruz o poner un gomet de colores en cada tarea completada. Una forma sencilla y divertida de animar a nuestros hijos a realizar sus pequeñas tareas y de poder valorar como está funcionando.

3. Colaborar es responsabilidad de todos

El ejemplo es la mejor manera de que nuestros hijos aprendan a colaborar desde pequeños. Los niños imitan siempre la conducta de sus padres y si ven que el padre y la madre colaboran en las tareas del hogar, seguro que lo hacen sin protestar. Los padres pueden enseñar a colaborar a los niños como si fuera un juego divertido. Poner la mesa puede ser un buen entretenimiento para los niños.

4. Todos juntos en el día a día

No solo pueden colaborar en las tareas domésticas, sino que lo pueden hacen en los viajes que estamos organizando para verano o en la fiesta de cumpleaños de su hermano. Nuestros hijos deben sentirse parte de la familia y tenemos que darles voz en la vida familiar.

5. No hace falta que lo hagan bien

Lo que tampoco podemos pretender es que hagan perfectamente. Tenemos que dejar que ellos vayan aprendiendo y logrando poco a poco hacer las tareas cada vez mejor. Y por supuesto no tenemos que hacerlas por ellos sino debemos dejar que las completen, aunque no quede bien. Haciendo y deshaciendo va la niña aprendiendo, como dice el tradicional refrán. Tenemos que valorar siempre su buena actitud y su disposición para hacer esas tareas, aunque les cueste tiempo y esfuerzo.

6. Realizar tareas en equipo

Por último, una buena idea para que a nuestros hijos les gusten las tareas que les encomendamos es hacer algunas en equipo. Por ejemplo, el padre y dos de los niños pueden hacer la cena todos juntos entre semana. Seguro que resulta divertido para todos. Podemos poner música y animar a los niños a hacer ese plato especial que hemos pensado para la cena en familia. Un momento para desplegar toda su imaginación y conseguir que hagan un buen trabajo en equipo.

La invisibilidad de los superdotados

Expertos y asociaciones reclaman la necesidad de formar al profesorado para detectar y atender a estos alumnos tras la queja de una madre de Córdoba

Los padres Ana Esther Galán y Jesús Lara, con sus hijos Carla y Pedro.

Antonio Mora, El País, 05/11/2018

Ana Esther Galán recuerda cuando su hija Carla le comentó que quería diseñar una línea de moda unisex. “El maestro le dijo que no se juntara tanto con los niños y ella dedujo que si creaba ropa que sirviera para ambos sexos el profesor no sabría con quién estaba. Desde pequeña sabíamos que tenía altas capacidades”, afirma. Esta madre de Córdoba ha denunciado las supuestas trabas que sufre para que los servicios educativos de la Junta de Andalucía reconozcan el nivel de inteligencia de su hija de seis años. Expertos y asociaciones critican la invisibilidad de este colectivo, pese a las leyes de algunas Administraciones. “Son medidas de apariencia. El problema es la falta de formación del profesorado para detectar a estos niños”, asegura Margarita Colondrón, presidenta de la Confederación Española de Altas Capacidades Intelectuales (Confines).

El periplo de Galán comenzó en marzo de 2017, cuando pidió al centro que tomara medidas preventivas. “No quería que a ella le pasara como a su hermano mayor, Pedro es superdotado y sufrió depresión por no ser atendido a tiempo”, afirma. Según su relato, su insistencia hizo que el colegio accediera a valorarla el pasado abril, pero determinó que no presentaba características diferenciadoras. “El informe está eminentemente falseado”, denuncia la madre. Tras esto, los padres acudieron al pediatra y este les derivó a Salud Mental. “Esta especialista sí determinó que Carla tiene altas capacidades”, apunta la madre, quien señala que la niña ha comenzado primaria en un colegio privado hasta que se encuentre una solución. Este periódico no ha logrado conocer la versión de Educación.

Entre las consecuencias por no ser diagnosticados, Colondrón hace hincapié en el fracaso escolar: “Son niños desmotivados, que se aburren en clase al no recibir la atención necesaria y que pueden desarrollar un sentimiento de frustración grande. También pueden sufrir depresión, ansiedad… Tener más inseguridad y una autoestima baja”. Esta situación los puede conducir a ser personas más agresivas o que se aíslen del mundo. Colondrón asegura que uno de cada dos de estos niños sufre acoso en clase.

En España hay detectados 27.000 estudiantes con altas capacidades y faltarían otros 135.000 por diagnosticar, según la presidenta de la fundación El mundo del superdotado, Carmen Sanz. La situación para identificar a estos niños es diferente en cada comunidad. “Las hay como Andalucía, Murcia, Madrid y Aragón que cuentan con protocolos específicos [con legislación o a nivel interno] para identificarlos; algunas como Valencia o Castilla y León que están trabajando en ello; y otras como Cataluña o Extremadura que no tienen nada”, expone Colondrón. “Es primordial que se unifiquen criterios, un niño no puede ser superdotado en Andalucía y en Cataluña, no. Hay que unificar cómo identificarlos, cómo evaluarlos, cuáles son sus características,…”, afirma el pediatra y neurólogo Javier Berché.

“ESTO ES UNA LUCHA CONTRA GOLIAT”

Ana Esther Galán asegura que su lucha por lograr que valoren a su hija Carla es solo un ejemplo de muchos más. “Esto es una lucha contra Goliat”, asegura. “La mayoría de las familias tiene miedo institucional y opta por tirar la toalla”, expone Margarita Colondrón, de Confines. Es el caso de la zaragozana Beatriz Urries, quien tras pegar en todas las puertas se ha resignado a que su hijo Alejandro termine este año la Primaria para cambiarlo a un centro concertado que pueda atender sus necesidades. “Entró al colegio con tres años sabiendo leer, escribir, sumar, multiplicar,…”, dice esta madre. Tras su insistencia, el centro valoró que Alejandro “no destacaba”. “Casos como estos son generalizados por mucho que las Administraciones digan que son aislados”, remarca la presidenta de la asociación aragonesa Sin Límites, Teresa Millán.

De los protocolos existentes, Colondrón califica el andaluz como “el menos malo”. “En Andalucía, la normativa marca que los centros deben realizar dos cuestionarios a padres y profesores sobre el alumno. Uno al finalizar Infantil y otro cuando se termina primaria. Si se sospecha que el niño puede tener altas capacidades, entonces se le hace las pruebas de nivel de inteligencia. También se puede iniciar el protocolo en cualquier momento de Infantil”, explica la presidenta de la Federación Andaluza de Altas Capacidades Intelectuales (FASI), Carmen Trillo. En Baleares, sin embargo, la aplicación del protocolo no es obligatoria. “Se deja a la voluntad de cada centro, pero ya está en casi todos”, señala Rosabel Rodríguez., responsable del grupo de investigación de altas capacidades de la Universitat de les Illes Balears.

El “principal obstáculo” para detectar a estos niños es la falta de formación del profesorado. “Piensan que son niños brillantes,…”, apunta Trillo. “Aún hoy escucho a profesores que dudan de que su alumno sea superdotado porque no saca 10 en todo”, añade Berché. “Tanto los docentes como los orientadores se quejan de la falta de preparación”, apunta el secretario estatal de acción sindical de ANPE, Ramón Izquierdo. “Es muy fácil cuestionar la capacidad de los profesores, pero creemos que el 99% está preparado para identificar a estos niños. Lo que existe es un aluvión de padres que piden estas valoraciones mientras que la Administración intenta ocultar sus vergüenzas con estos casos”, denuncia Javier Herrera, miembro de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía. La formación de los docentes es “fundamental” si se tiene en cuenta que, en la mayoría de los protocolos, son los que tienen la llave para que los evalúen. “A esto se suma que el equipo que realiza estas pruebas está formado para detectar casos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad, pero no a estos alumnos”, dice Colondrón.

Sin embargo, las Administraciones sacan pecho de su labor en este aspecto. Andalucía asegura que cuenta con profesorado de pedagogía terapéutica y que otorga subvenciones a los docentes para la elaboración de materiales curriculares; Murcia habla de 30 cursos y 10 jornadas sobre esta materia en la última década y Aragón defiende la “formación integral” de sus profesores con más de 3.000 actividades al año. “En Baleares, el primer punto del protocolo es la formación del profesorado a través de cursos y talleres”, explica Rodríguez.

Pero los expertos y las asociaciones lo tienen claro. “No hay interés ni en la Administración ni en la comunidad educativa”, critica Carmen Sanz. Como ejemplo, José Luis Sánchez, padre de dos alumnos con altas capacidades, señala la última medida tomada por el Gobierno de Murcia. “Han subido las puntuaciones que deben alcanzar estos niños para que sean valorados como de altas capacidades. En Madrid ya se hizo y lo único que se buscaba era ahorrarse plazas en las extraescolares”, denuncia Sánchez. La consejería murciana asegura que la revisión del protocolo solo busca “mejorar, con las últimas aportaciones de varios autores”, la detección de estos escolares.

LAS EXTRAESCOLARES NO SON LA SOLUCIÓN

La falta de formación del profesorado para detectar a alumnos con altas capacidades también provoca que cojee la atención que reciben, según los expertos. Eso provoca que las adaptaciones curriculares o las actividades de refuerzo que se les deberían ofrecer, y que se contemplan en algunos protocolos, queden en papel mojado. “La adaptación curricular brilla por su ausencia, se comenten errores como poner a ayudar a otros compañeros, más trabajo en casa,…”, dice Margarita Colondrón, de Confines, quien señala que en la mayoría de las comunidades la medida que se toma es ofrecer a los niños clases extraescolares. “Estas no son la solución”, dice Colondrón.

Los expertos señalan que lo ideal para el alumno es seguir en su centro. “Una de las medidas es hacerles pasar de curso completo o en algunas asignaturas, pero hay que preparar al alumno con la compactación curricular y al aula, para que sus compañeros lo acojan como uno más”, señala Colondrón. Los especialistas también defienden la existencia de aulas especiales como las hay en Murcia y Aragón, pero descartan la creación de centros especiales. “Hay que saber gestionar y desarrollar el talento de estos niños”, dice Javier Berché.

¿Qué les quita el sueño a los niños?: 12 pautas para evitar el insomnio

El sueño nocturno reparador y de calidad en los niños es fundamental para evitar por el día falta de atención, dolor de cabeza o irritabilidad

insomnio niños

Carolina Pinedo, El País, 01/11/2018

El descanso nocturno no solo consiste en dormir unas horas, sino en disfrutar de un sueño reparador que permita afrontar la actividad diurna sin fatiga. “El hecho de que los niños se despierten por la noche es normal, sobre todo los más pequeños. Cuando crecen, el desarrollo del niño permite que el sueño sea más largo y disminuyen los despertares nocturnos. Sin embargo, si la dificultad de conciliar o mantener el sueño perdura en el tiempo y produce consecuencias como malestar o somnolencia por el día, se considera insomnio”, explica Beatriz Cabrera, psicóloga del centro de psicología y logopedia, BlaBla,que cifra entre un 25 y un 30% los casos de insomnio entre los niños de entre 6 meses y 5 años de edad.

¿Qué les quita el sueño a los niños?

El insomnio infantil puede ser transitorio cuando está asociado a “cambios emocionales familiares, sociales o escolares. También puede estar causado por estrés debido a problemas familiares, bullying, depresión, ansiedad o consumo de medicamentos y alimentos que interfieran en el sueño”, explica la psicóloga Beatriz Cabrera. Los malos hábitos a la hora dormir restan calidad de sueño a los niños, entre ellos: dormir a deshoras, cambios en los horarios de descanso nocturno, cenas copiosas o bebidas estimulantes. El ejercicio físico antes de dormir, así como los juegos digitales o el ruido ambiental también desajustan el sueño de los pequeños.

El sueño nocturno es un tiempo fundamental para resetear nuestro cerebro y renovar la energía que gastamos durante el día. Los niños necesitan más horas de sueño que los adultos porque están en proceso de crecimiento. “En el caso de los niños entre 1 y 3 años alrededor de 12 horas, de 3 a 10 años, unas 10 horas y entre los 10 y los 18 años, cerca de 10 horas”, explica Beatriz Cabrera.

Noche sin descanso, día complicado para los niños

Las consecuencias del descanso nocturno inadecuado y escaso para los niños se hacen patentes por el día. “Irritabilidad, somnolencia y cansancio, dolor de cabeza, falta de atención que afecta al aprendizaje, accidentes, como caídas y en algunos casos hiperactividad”, comenta Darío Fernández Delgado, psicólogo, logopeda y médico de familia del Gabinete Médico Delicias, que recomienda los menús de buenas noches para ayudar a conciliar el sueño a los niños, como en el caso de los alimentos que aportan melatonina, la hormona que segregamos cuando hay oscuridad y que regula nuestros biorritmos de actividad y descanso o sueño. Algunos de los alimentos que estimulan esta hormona clave para el descanso son “el plátano, la leche o los hidratos de carbono. Un postre ideal para cenar el arroz con leche. La zanahoria, espinacas y los guisantes, así como el pescado azul, el atún, la merluza o las nueces” también favorecen el descanso nocturno, comenta el psicólogo, Darío Fernández,

Cómo arropar el descanso nocturno de los hijos en casa

¿Contar ovejitas antes de dormir? Hay pautas más eficaces para ayudar a que los niños caigan en los brazos de Morfeo. La psicóloga Beatriz Cabrera, las menciona:

1-Mantener una rutina del sueño con horarios regulares de como mínimo 8 horas de descanso nocturno.

2-Evitar cenas copiosas poco antes de dormir. Si el niño tiene hambre durante el tiempo que transcurre entre la cena y el momento puede tomar un tentempié ligero, como leche con galletas.

3-Evitar los productos con cafeína o tomar líquidos excesivamente a la hora de ir a dormir.

4-Usar la cama solo para dormir. Evitar otras actividades como ver la televisión o leer y estudiar.

5-Mantener el dormitorio acondicionado y confortable. Con oscuridad, sin ruido, bien ventilado y a una temperatura agradable.

6-Eliminar del cuarto luces innecesarias, como las de relojes o de adorno.

7-Minimizar las posibles interrupciones del sueño, como los ruidos externos.

8-Propiciar que los niños expresen sus preocupaciones, emociones y experiencias para evitar que se vayan a dormir con ellos y alteren su sueño.

9-Procurar que el niño realice una actividad relajante antes de dormir, como leer un cuento. Evitar ver la televisión o jugar con videojuegos en las últimas horas de la tarde y antes de ir a dormir.

10-Mantener los aparatos electrónicos fuera del dormitorio del niño. Entre ellos, los ordenadores, móviles o videojuegos.

11- Escribir un diario de actividades del día siguiente, cuando tenga el niño tenga edad para hacerlo, con el fin de restarle preocupación porque se le olvide algo. Es recomendable que lo haga, al menos tres horas antes de ir a dormir para que se olvide de las obligaciones del día siguiente.

12-En caso de que el insomnio persista, es recomendable realizar un buen diagnóstico para descartar trastornos del sueño.

 

No me gustan las compañías de mis hijos: ¿Hablar o callar?

No me gustan las compañías de mis hijos: ¿Hablar o callar?Úrsula Perona, Sapos y Princesas, El Mundo, 31/10/18

El fortalecimiento de las relaciones de amistad es una de las características más importantes de la adolescencia. Es normal que llegue el momento en el que nuestros hijos prefieran pasar más tiempo con sus amigos que con sus padres y, a veces, esto puede desembocar en malas compañías. En este caso, ¿qué debemos hacer?

Los adolescentes tienden a escoger amigos con rasgos muy similares a los suyos, de tal forma que la influencia que ejerce el uno sobre el otro los hace más parecidos. Por esta razón es muy común sentir preocupación cuando vemos que nuestros hijoscomienzan a salir con un grupo con el que no lo identificamos, ya sea por una primera mala impresión por parte de los jóvenes, por su vestimenta o por si llevan a cabo conductas como fumar o tomar alcohol.

Si nuestros hijos tienen bien claro qué está bien y qué está mal será mucho más difícil que caigan en conductas de riesgo.

Ante esta situación, son muchos los padres que no saben cómo reaccionar y surgen las siguientes preguntas: ¿le prohíbo ir con ese grupo?, ¿actúo como policía de mi hijo preguntándole dónde va, con quién y qué va a hacer cada vez que salga?, o ¿dejo que tenga autonomía en sus propias decisiones y se dé cuenta él solo de lo que le conviene?

Antes de entrar en pánico pensando que nuestro hijo tiene malas compañías y que va a acabar tomando drogas o metido en una banda, podemos hacer un ejercicio de reflexión preguntándonos:

1. Valores

¿Cuáles son los valores que estamos transmitiendo a nuestros hijos y cuán arraigados están en ellos? Si nuestros hijos tienen bien claro qué está bien y qué está mal será mucho más difícil que caigan en conductas de riesgo. Para ello tenemos que actuar como ejemplo y aprovechar las experiencias cotidianas para enseñar valores.

2. Herramientas

¿Le estoy dando a mis hijos las herramientas necesarias para elegir y tomar decisiones de manera correcta? Elegir con criterio es lo mejor que puede aprender un hijo. Eso le aportará mayor autonomía y satisfacción propia.

3. Comunicación

¿Cómo me comunico con mis hijos? A veces lo que ocurre es que la línea de comunicación con los hijos se basa en regaños. Les reñimos por las malas notas, por no hacer sus tareas en casa o por contestar mal. Si basamos la comunicación con nuestros hijos en reproches y no les damos la oportunidad de expresarse, puede que les estemos alejando de nosotros y estemos haciendo la comunicación más difícil.

Algunos consejos

1. Conocer a sus amigos

Es fácil hacerse ideas preconcebidas sin conocer a los demás. Pasar tiempo y conocer de cerca a los amigos de nuestros hijos y a sus respectivos padres puede calmar nuestras alarmas. Planificar fiestas, comidas o excursiones es una buena forma de iniciar una conversación con ellos.

2. Nada de prohibir

El siguiente aspecto a tener en cuenta es no prohibir directamente que salgan con sus amigos. Intervenir es importante, pero si lo hacemos de frente y prohibimos una conducta, lo más probable que puede ocurrir a esta edad es que los hijos actúen en rebeldía y se genere un conflicto.

3. La comunicación es nuestra mejor aliada

Lo mejor es abrir un canal de comunicación asertiva en el que poder intercambiar opiniones sobre lo que es un buen amigo. Transmitiéndole que la amistad es más que risas, que un buen amigo da apoyo, se preocupa por nosotros y nos hace sentir libres para expresar lo que sentimos y pensamos sin miedo a ser juzgados. Para ello, podemos plantearles preguntas que les hagan cuestionarse cuál es su situación con su grupo de amistades, como por ejemplo: “¿cuántos de tus amigos ves a tu lado cuando te toque pasar un mal momento? o “¿Crees que los amigos de verdad hacen cosas que podrían perjudicarte a ti?”

Si hemos transmitido a nuestros hijos un buen sistema de valores ellos sabrán elegir con criterio.

Así que calma, paciencia y confianza. Si estamos ahí, y hemos estado ahí anteriormente, hemos de mantener una actitud de cautela, pero no intervenir a la primera de cambio. Observar, tratar de conocer a los amigos, y dar tiempo para ver cómo se desarrollan las cosas. Llegado el momento, si realmente las amistades están influyendo negativamente en nuestro hijo, abordarlo desde la comunicación y el respeto, ya que las imposiciones no suelen funcionar.

Próxima Conferencia: Beneficios del Mindfulness para toda la familia

CONF. MINDFULNESS

Os invitamos a nuestra próxima conferencia el martes 6 de Noviembre a las 19h.

La doctora Otaduy nos hablará de los beneficios del Mindfulness para toda la familia.

Acceso libre hasta completar aforo, es necesario reservar plaza. Os esperamos.

“Faltan recursos en el sistema educativo para ayudar a los niños con dislexia”

A través de Change Dyslexia y de la app Dytective, Luz Rello ha conseguido visibilizar este trastorno del aprendizaje y agilizar su diagnóstico

Dislexia

Adrián Cordellat, El País, 29/10/2018

Cuenta Luz Rello que cuando era pequeña y descubrió a Marie Curie, enseguida supo que quería ser como ella. También que lloró al pensar que, debido a su dislexia, ella jamás sería lo suficientemente inteligente para alcanzar esa meta. Hoy, sin embargo, su nombre se cuela junto al de la científica polaca nacionalizada francesa cuando se trata de ofrecer a las niñas referentes femeninos en el mundo de la ciencia. A través de Change Dyslexia y de la app Dytective Luz Rello ha conseguido visibilizar este trastorno del aprendizaje y agilizar su diagnóstico y las posibilidades de superación. Ahora presenta Superar la dislexia (Paidós), un libro que se mueve a medio camino entre el manual teórico y la biografía, porque en él la científica madrileña ofrece muchos datos científicos y muchos consejos, pero también se desnuda contando aspectos y situaciones personales que hasta ahora no habían salido de su círculo de confianza.

PREGUNTA. Superar la dislexia, como bien dice Juan Carlos Ortega en el prólogo, podría ser un manual sobre la dislexia, pero sin embargo también es un libro muy personal, en el que en cierto modo te desnudas contando muchas experiencias vitales. ¿Ha sido liberador escribirlo?

RESPUESTA. Para mí ha sido difícil escribir el libro. Y no por lo obvio, que es que tengo dislexia, sino por la parte personal, porque he contado cosas que hasta ahora había compartido con muy pocas personas. Al principio solo quería contar en el libro algunas pequeñas anécdotas, pero cuando lo empecé a escribir contacté con algunas madres que me animaron a contar cosas personales porque muchos padres se iban a ver reflejadas en ellas con sus hijos. Más que liberador ha sido un proceso duro, pero si sirve a alguien, bienvenido sea.

P. Este libro y mucho de lo que has conseguido en la vida empezó a nacer cuando eras pequeña, soñabas con ser Marie Curie y un día tras otro te topabas con las dificultades que, en forma de errores ortográficos y suspensos, la dislexia ponía en tu camino. ¿Crees que eres lo que eres hoy gracias en parte a la dislexia?

R. Creo que hay al menos tres cosas que me ha dado la dislexia y de las que me he dado cuenta al escribir el libro. La primera es la perseverancia o tolerancia al error. En investigación nada sale a la primera y veo a compañeros que se frustran, que abandonan investigaciones, mientras yo pruebo y pruebo hasta que consigo lo que quiero. No me afecta que las cosas me salgan mal y creo que esto es algo común en muchas personas con dislexia. La segunda es la capacidad para trabajar en equipo y colaborar, porque si tienes dislexia desde muy pronto te das cuenta de que tú solo no puedes hacer las cosas bien, sino que necesitas confiar y apoyarte en la gente. Y por último diría que me ha hecho en cierto modo tener empatía y mantener los pies en el suelo, porque tengo claro que no me quiero convertir en el tipo de gente que se reía de mí de pequeña.

P. “De pequeña detestaba mis fallos, pero ahora les digo a todos los niños que deben valorarlos, porque en sus fallos está la clave para superar sus dificultades”, escribes en la introducción. ¿Qué sentiste al comprobar que los errores vinculados con la dislexia no eran arbitrarios, que tenían un patrón, que la solución para la dislexia, como escribes, estaba dentro de las personas con dislexia?

R. Flipé. Primero descubrí que existían patrones lingüísticos, que los errores no eran aleatorios. Pero cuando vimos que si eso lo aplicábamos a ejercicios, los niños mejoraban, entonces ya alucinamos. Mi equipo y yo llorábamos de alegría. Toda la vida buscando la solución y resulta que esta estaba dentro de los propios niños con dislexia, que con sus propios errores podían mejorar. Es algo precioso, brutal, se me pone la piel de gallina solo de contarlo.

Sí que quiero dejar claro que los ejercicios de Dytective funcionan en combinación con la terapia que los niños reciben en las clases de apoyo de los colegios. En nuestro estudio con 112 niños hemos visto que hay mejoras significativas al combinar ambos aspectos en comparación con recibir únicamente la atención de los orientadores del colegio. Aún estamos lejos de que una aplicación informática pueda por sí sola ayudar a los pacientes con dislexia, es algo muy personal que necesita el cara a cara.

P. Uno de los problemas es que muchas veces las personas con dislexia y su entorno tardan en comprender qué provoca esos errores, qué hay detrás de ello. ¿Fuiste una afortunada o en tu caso también tardaron en diagnosticarte la dislexia?

R. Me siento afortunada en general, principalmente por la familia que he tenido, que nunca dio importancia a mis notas y nunca me metió presión. He tenido un contexto favorable para poder superar la dislexia aunque a mí me la detectaron tarde, con diez años, estando ya en quinto de primaria, así que creo que los niños de hoy en día tienen que ser más afortunados que yo para que no pasen por cosas que las personas de mi edad hemos tenido que pasar.

P. Justo te iba a comentar eso, que hoy se ha avanzado bastante en ese diagnóstico. ¿Es la precocidad del diagnóstico fundamental para el futuro de los niños con dislexia?

R. Fundamental, por eso nos hemos volcado tanto en que Dytective sea una herramienta gratuita para hacer un primer cribado de dislexia y llegar al máximo número de personas posible.

P. Porque Dytective lo que hace es un cribado, no un diagnóstico, ¿verdad?

R. Exacto. Hace un cribado y si existen posibilidades de tener dislexia te remite al servicio psicopedagógico del colegio o a un profesional externo para tener un diagnóstico. Ahora mismo tenemos en la aplicación una sensibilidad del 81%, es decir, que de cada 10 niños que salen con riesgo de dislexia en Dytective, ocho van a ser disléxicos realmente.

P. ¿Cómo se puede apoyar a un niño disléxico?

R. En la superación de la dislexia hay tres patas fundamentales en las que he querido focalizar mucho en el libro. Por un lado están los padres, que tienen que trabajar mucho en el tema de la autoestima y el apoyo emocional, no presionando a sus hijos, que ya tienen bastante presión del colegio, del terapeuta y de sus compañeros. Por otro está el colegio, que es importante que haga las adaptaciones necesarias, como poner las preguntas de los exámenes en tipografía más grande, leer las preguntas del examen en alto… Y, por último, están los terapeutas, que tienen que seguir con sus terapias y si ya utilizan nuestra aplicación como complemento, pues será la leche.

P. En tu caso cuentas la historia con tu profesora Luisa María Bellot, que en cierto modo fue una especie de ángel de la guarda para ti. Sin embargo, la dislexia está muy relacionada con el fracaso escolar.

R. El año pasado hicimos un estudio en 40 colegios de la Consejería de la Comunidad de Madrid en los que utilizamos Dytective para conocer la prevalencia de dislexia. Aún no está publicado, pero nos sale que es de entre un 6% y un 7%. Saber de este porcentaje cuántos acaban fracasando escolarmente es algo que no está estudiado, aunque seguramente el porcentaje sea alto. Nuestra idea con este estudio, en el que este año ya van a estar incorporados 100 coles de la Comunidad, es hacer un estudio longitudinal para ver dentro de cuatro años lo relacionado que está el fracaso escolar con la dislexia.

P. Dices que el porcentaje seguramente sea alto. ¿Qué falta a nivel educativo para dar la vuelta a estas estadísticas?

R. La verdad es que cuando doy una charla un sábado por la mañana y veo que se plantan allí 200 profesores, mi sensación es que los profesores son personas excelentes, súper motivadas, con ganas de mejorar la calidad de vida de sus alumnos. Creo que lo que sucede es que faltan recursos en el sistema educativo, que faltan orientadores y logopedas en los colegios. Por eso hemos hecho en parte Dytective, por liberar un poco de trabajo a estos profesionales para que puedan atender a más niños con problemas de aprendizaje, aunque lo ideal sería que hubiese más recursos.

P. Supongo que también será importante romper con los estereotipos y los estigmas con los que arrastran los niños con dislexia, como que son vagos, tontos, despistados… Al final, leyendo tu libro, me doy cuenta de que se acaban convirtiendo en autoestigmas. Que tú mismo te los crees.

R. Totalmente. Y a mí me sigue pasando hoy, que para muchos temas sigo teniendo un montón de inseguridades. A mí me dan premios y no me lo creo, escribo correos electrónicos y cuando los envió me entra el miedo de que estén llenos de erratas o en cuanto hay un error pienso que la culpa la tengo yo. Y eso es para toda la vida. En ese sentido sí que veo mejor a niños más jóvenes que han sido diagnosticados antes. Los veo más echados hacia delante, con más confianza en ellos mismos. Pero sí, el estigma al final te lo crees tú, y ya no solo porque te lo digan, sino porque lo ves tú, te das cuenta de que no vas igual que el resto.

P. En ese sentido cuentas en el libro cómo descubriste a Marie Curie, cómo soñaste ser como ella, y cómo te avergonzaste de tu propio deseo “porque en el fondo ya sabía que yo no era lo suficientemente inteligente para llegar a serlo”. Aún hoy, como dices, no te acabas de creer que te den un premio. Imagino que hay que hacer un trabajo muy fuerte con respecto a autoestima, ¿no?

R. Sí, dedico un capítulo en el libro al tema, coescrito con una psicóloga, porque este es un tema del que me preguntan mucho los padres. Y es que es muy importante. Tú imagínate que no te puedes fiar desde que eres pequeño de tu propia percepción. Eso te mina mucho y afecta mucho a tu autoestima.

P. ¿Y qué pueden hacer los padres y profesores para ayudar a los niños con dislexia a trabajar la autoestima?

R. Los profesores tienen que normalizarlo en el aula sin necesidad de decir la palabra dislexia, porque eso ya puede ser una etiqueta para el niño. Y tienen que dejar claro que todos tenemos fortalezas y debilidades y que al niño con dislexia hay que ayudarlo entre todos, de la misma forma que él ayudará a los demás en temas en los que tenga más facilidad. Creo que los colegios deberían fomentar esa ayuda, implicar a la clase estimulando las fortalezas de cada cual.

Y para los padres hay muchos consejos, pero sobre todo les diría que sean transparentes y cariñosos, que si sus hijos tienen una dificultad, se lo digan con sensibilidad, pero con normalidad. Y que apoyen al hijo para superarlo, sin trivializar el problema y sin presionarlo.