La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad

 

Luz Rello, BBVA Aprendemos juntos, 06/02/2019

Luz Rello

De niña, Luz Rello sufrió el fracaso escolar como consecuencia de la dislexia.
Hoy en día es una de las jóvenes investigadoras españolas con más reconocimiento en este campo. Ella misma es el ejemplo de que esta dificultad de aprendizaje, de origen neurobiológico, se puede superar. Según explica: “La dislexia es un problema grave, pero con la detección y el apoyo adecuados, tiene solución”. Luz Rello se licenció en Lingüística con honores, es doctora en Informática y ha trabajado varios años como investigadora en la universidad estadounidense ‘Carnegie Mellon’. En 2016 fundó la empresa social ‘Change Dyslexia’, desde la que trabaja junto a un equipo interdisciplinar en la detección precoz y el apoyo al tratamiento de la dislexia. Asegura que, según estudios científicos “solo el 4% de las personas disléxicas están diagnosticadas”. Y añade: “La dislexia es difícil de detectar porque es una dificultad oculta”. Su investigación en este campo le ha valido numerosos reconocimientos: fue la primera española en recibir el ‘Premio de investigación para jóvenes europeos’. También obtuvo el premio ‘Innovador Social del Año’ por MIT Technology Review en 2014 y el premio ‘Princesa de Girona’ en 2016. Fue incluida en la lista ‘Forbes 30 under 30’, que reconoce a los mejores agentes de cambio social menores de 30 años.
En 2018 fue galardonada con el premio ‘Mujeres a seguir’.

 

Los bebés que viven en hogares bilingües son más atentos

Un estudio de Canadá concluye que favorece el desarrollo cognitivo. Los expertos señalan que esto no significa que los bebés que viven en entornos monolingües sufran algún retraso

Carolina García, D M & P, El País, 05/02/2019

Vivir en un hogar bilingüe favorece el desarrollo cognitivo y el desarrollo de los niños más que hacerlo en uno en el que se habla un solo idioma. Y este efecto positivo se produce desde que los bebés tienen seis meses, así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de York (Canadá) y que se publicó el pasado enero en la revista Developmental Science. Mediante el uso de imágenes, mostradas en una pantalla, los pequeños que vivían en casas donde se hablaba más de una lengua “demostraron un mejor control de la atención y facilidad de aprendizaje”.

“Decidimos trabajar con bebés porque no hablan y descubrimos que la diferencia de vivir en un hogar bilingüe o no, no tiene que ver con la capacidad o mejora del lenguaje en sí mismo, sino con la atención o el sistema de atención que usa para hablar el idioma”, explica en un comunicado Ellen Bialystok. “Vivir en entornos bilingües debe ser considerado con un factor esencial en el desarrollo de la atención y podría tener beneficios cognitivos a largo plazo. Y ¿por qué es importante? Porque la atención es la base de todo proceso cognitivo”, añade el autor.

La muestra de la investigación está compuesta de un 50% de niños que viven en hogares bilingües y el otro 50%, que no. Y se estudió la atención mediante el movimiento de los ojos en dos pruebas. Ambas pruebas fueron iguales: los bebés estaban tumbados en la cuna mientras veían distintas imágenes que aparecían de forma aleatoria en diferentes partes de la pantalla. Según los autores, los niños que vivían en hogares bilingües eran capaces de predecir dónde iba a parecer la siguiente imagen.

Los investigadores se han quedado impresionados tras el resultado, porque muestra el funcionamiento avanzado y las habilidades de atención en bebés que no hablan. “Son niños que no son bilingües todavía y que solo escuchan en este entorno. Y esto es lo que tiene impacto en el desarrollo cognitivo de estos menores”, termina.

Por su parte la psicóloga infantil Silvia Álava corrobora los resultados de la investigación e incide en que los bebés que viven en hogares bilingües tienen más “flexibilidad cognitiva”, que es la capacidad que “tiene nuestro cerebro para adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones novedosas, cambiantes o inesperadas. Está demostrado que crecer en un entorno bilingüe, prosigue, mejora el desarrollo prefrontal, a su madurez, que se encarga de la habilidad ejecutiva, planificadora y esa capacidad de cambiar de una lengua a otra con rapidez”. Pero hay que ser constante: “Los padres que eligen ser bilingües deber ser constantes y no mezclar idiomas, sobre todo, cuando los niños son muy pequeños, si elegimos una lengua debemos hablar siempre en esa lengua”. “Quiero aclarar también que esto no significa que en las familias monolingües el niño vaya a sufrir algún retraso, simplemente que, como cada vez hay más parejas con distinta nacionalidad, se ha estudiado y se ha visto que es un plus positivo”, termina la experta.

Comentado este trabajo con Andrew McConochie, inglés y padre de una chica de 18 años, coincide enteramente con el resultado del estudio: “Hemos hablado desde pequeña a Carmen yo en inglés y su madre en español. Tiene mucha fluidez en el idioma, lo habla como si fuera materno. Ahora, es cierto que cuando le hablo en inglés, me contesta en español, pero es vagancia. Está incluso pensando irse a estudiar a Londres el año que viene. Creo que nuestra situación le ha ayudado mucho a desarrollarse a nivel escolar y personal”. Por su parte, Simon Hunter, padre de dos pequeños Mateo, de cuatro años, y Oliver, de uno, aclara que “cuando el mayor, Mateo, fue a la guardería sí que nos comentaban que cuando oía el inglés se mostraba más atento y que, por ejemplo, ahora en el colegio se muestra alegre cuando lo escucha. Debe pensar que es el idioma de casa y se siente cómodo”.

RECOMENDACIONES A TENER EN CUENTA

La Sociedad Lingüística Americana da ciertas recomendaciones a tener en cuenta cuando en una casa se habla más de un idioma:

  1. En un hogar bilingüe lo fundamental es que cada padre hable una sola lengua. Aunque no es totalmente efectivo.
  2. Los padres deben saber que los niños son increíblemente sensibles a las lenguas diferentes, aunque solo escuchen un idioma, incluso son capaces de diferenciar los tonos masculinos y femeninos, por lo que escuchar distintos idiomas, simplemente, es una diferencia más.
  3. Los niños que viven en hogares bilingües suelen mezclar las lenguas, al igual que ocurre con los adultos
  4. Si el niño necesita hablar ambas lenguas, el niño aprenderá ambas, si no usará la que más necesite para comunicarse y relacionarse con los demás.

Cómo lidiar con la culpa cuando le ocurre algo a nuestros hijos por un descuido nuestro

Cómo lidiar con la culpa cuando le ocurre algo a nuestros hijos por un descuido nuestro

Úrsula Perona, Sapos y Princesas, El Mundo, 01/02/2019

Los niños son exploradores natos, sienten curiosidad por todo lo que les rodea y van a lugares que uno nunca esperaría, especialmente si ven algo nuevo o diferente. Por ejemplo, estamos en el salón y nuestro hijo está jugando ensimismado con sus juguetes, decidimos que es un buen momento para ir a echarle un vistazo a la comida y cuando volvemos lo encontramos subido a la mesa más alta y con algún objeto punzante o peligroso a su alrededor, ¿cómo ha conseguido llegar ahí tan rápido? A los padres muchas veces nos gustaría tener ojos en todas partes para proteger a los niños de los peligros que les rodean, pero eso no siempre es así y existen situaciones comunes en las que por un descuido se hacen daño o corren algún riesgo.

Según la Asociación Española de Pediatría, las principales causas de lesiones por edades suelen ser:

  • De los 0 a los 6 meses: por caídas desde altura y accidentes de tráfico.
  • De los 6 meses a los 3 años: su movilidad va aumentando progresivamente y aún no son conscientes de los posibles peligros, lo que les lleva a sufrir más golpes, intoxicaciones, atragantamientos, quemaduras y accidentes de tráfico.
  • De los 3 a los 6 años: las principales causas de lesiones siguen siendo las mismas que en la etapa anterior pero en esta edad su comprensión es mayor, por lo que prevenirles de los posibles peligros adquiere mayor importancia.
  • De los 7 a los 12 años: vienen principalmente por golpes relacionados con la práctica deportiva.

Siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y nos encantaría meterlos en una burbuja en la que no les pasase nunca nada malo, pero lo cierto es que somos humanos y todos podemos tener un descuido. La mayoría de niños sufre algún que otro susto durante la infancia. ¿Cómo lidiamos entonces con la culpa?, ¿cómo manejamos el típico remordimiento de “y si no me hubiese despistado”? Cuando un error se convierte en nuestro juez y dicta sentencia.

Cómo quitarse la culpa de un descuido 

La culpa es un sentimiento tan poderoso como complejo cuya función principal es la de reconocer los errores y poner en marcha conductas de ajuste y reparación, pero ¿qué sucede cuando se intensifica? Es entonces cuando se convierte en una fuente de dificultades y desórdenes emocionales.

Es desadaptativo y aparece cuando actuamos como jueces severos con nosotros mismos, valorando lo que hacemos de una manera inflexible e impartiendo un castigo excesivo en forma de intenso malestar. Para poder lidiar con ella debemos tener en cuenta algunos aspectos.

1. Aceptar que los errores forman parte de la persona

No nacemos sabiendo ser padres ni tenemos una bola del futuro que nos diga cuándo estar encima de nuestros hijos, aceptar que podemos fallar es clave para el aprendizaje y el cambio, no es un signo de torpeza o fracaso.

2. Admitir que no somos perfectos y que nadie lo es

Ser padres no conlleva ser perfectos. Solemos autoexigirnos más de lo que podemos dar.

3. Expresar nuestros sentimientos en voz alta

Debemos exteriorizar verbalmente a los niños lo mucho que lo sentimos y pedirle perdón por el daño causado. Aunque sean pequeños y pensemos que no lo va a comprender, pronunciar en alto el arrepentimiento nos puede rebajar el sentimiento.

4. Responsabilizarnos de nuestros actos

Sustituir la culpa por la responsabilidad, pues esta es una actitud hacia el presente y el futuro, mientras que la culpa sólo mira al pasado.

Es nuestra responsabilidad cuidar a nuestros hijos y estar atentos a ellos, pero no podemos evitar al 100% que pueda sucederles algo, independientemente de un descuido. Debemos asumir una actitud de cuidado y supervisión, y asumir que siempre hay un riesgo que no depende de nosotros.

El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida – Oscar Wilde.

Cómo detectar las mentiras de los hijos adolescentes

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Eva Batalla, El Levante, 24/01/2019

La periodista y experta en inteligencia emocional Susana Fuster señala que «no existe una nariz de Pinocho» que nos ayude a saber si nuestros hijos adolescentes mienten, pero sí una serie de señales «no verbales» que nos pueden llevar a detectar cambios en su comportamiento y mejorar el entendimiento mutuo.

De estas claves trata el libro ‘Hijos que callan, gestos que hablan‘ (Espasa), en el que Fuster, directora del Máster Universitario en Comportamiento no Verbal y Detección de la Mentira de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y la Fundación Behavior and Law, parte de la premisa de que hay muchas señales corporales a las que hasta ahora no habíamos prestado atención.

La adolescencia, señala Fuster, madre de dos hijas, una de 16 años y otra de 12, es una etapa complicada tanto para los jóvenes como para sus padres que se quejan de «falta de comunicación», un punto de partida a su juicio «erróneo» ya que hay muchas señales «no verbales», como gestos, posturas e incluso la ropa que visten que dan muchas pistas para ayudar a comprenderlos.

La experta precisa, en una entrevista con EFE, que no es un libro de «autoayuda», pero sí que «te va a ayudar a conocer mejor a tu hijo y a fijarte en detalles de su comportamiento que hasta ahora podían pasarte desapercibidos», como gestos «manipuladores» que se realizan de manera inconsciente.

El libro se basa en numerosos estudios científicos y en casos concretos, y Fuster parte de la premisa de que «todo comunica», ya que el cuerpo envía constantemente información a través de ocho canales: «La expresión facial, los gestos, la postura corporal, el uso del espacio, el contacto físico, la apariencia, la voz y la mirada».

Ahora bien, advierte de que para saber interpretar correctamente un cambio en su comportamiento habitual «es fundamental que conozcas el patrón de conducta de tu hijo» ya que «no hay un diccionario universal de gestos».

«No existe un nariz de Pinocho», la mentira no es tan fácil de detectar; «de partida no hay ningún gesto que te pueda decir que está mintiendo», pero los adolescentes no controlan tanto su expresión corporal y hay señales como la mirada, microexpresiones faciales, gesticulación, el parpadeo o la voz que pueden denotar engaño, explica la experta.

También desmonta mitos, como que cuando un adolescente no mira a la cara de su interlocutor «está mintiendo», sino al contrario, «cuando alguien te miente te va a mirar a los ojos para ver si te lo estás creyendo. Los buenos mentirosos lo hacen», asegura.

Hay microexpresiones faciales que pueden también ayudar a detectar dichas mentiras, como «movimientos involuntarios de los músculos de la cara, un ceño fruncido cuando dice que está contento, una boca ligeramente estirada hacia las orejas que reflejan miedo, o labios apretados que denotan tensión».

«Las microexpresiones no necesariamente implican un engaño deliberado, pero sí que permiten enmascarar emociones» que escapan al control del adolescente, explica Fuster.

El engaño, añade, también se refleja en gestos como la «rigidez corporal» y no el nerviosismo como se suele pensar, ya que está concentrado en elaborar su mentira; el parpadeo, que casi se congela y aumenta significativamente cuando acaba de contar el engaño, o la voz, que tiende a sonar «más aguda de lo normal».

Fuster también aborda cómo determinados comportamientos de los adolescentes pueden hacerles más vulnerables ante un posible acoso o ataque, como «la longitud de los pasos al andar, el cambio de paso al caminar, el balanceo de los brazos, el rebote de sus rodillas o la posición de los hombros y espalda», según estudios científicos.

Defiende por ello que hay que animar a los adolescentes a «expandir su cuerpo», a que adopten posturas «abiertas y firmes», evitar pegar los brazos a los costados y «no encorvar la espalda».

«La asignatura pendiente», concluye la experta, «es aprender a conocer el lenguaje no verbal».

Niños prematuros: ¿qué es la edad corregida y cómo afecta a su escolarización?

La Asociación de Padres de Niños Prematuros plantea que haya flexibilidad con estos pequeños, pero que siempre se cuente con asesoramiento profesional

Carolina García, D M&P, El País, 24/01/2019

El nacimiento de un bebé prematuro ocurre antes de tiempo, exactamente para que al recién nacido se le considere como tal tiene que nacer antes de la 37 semana de gestación. Aparte de los problemas fisiológicos y un desarrollo inmaduro al nacer precozmente, otro problema al que se pueden enfrentar los padres es a la hora de escolarizar a los pequeños. Una situación preocupante para algunos progenitores y que merece una mención en este Día Internacional de la Educación.

Aquí es cuando aparecen los términos edad cronológica y edad corregida, que, según explican desde la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) su presidenta Concepción Gómez Esteban, “la edad cronológica es la de nacimiento y la corregida se refiere a que si el niño o niña viene al mundo de forma prematura, por ejemplo, en el mes de diciembre, a las 32 semanas de gestación, también se cuenta todo el tiempo que pasa fuera del útero hasta llegar a las 40 semanas o lo que se considera un embarazo a término”.

“La edad corregida”, prosigue, “se tiene en cuenta siempre en el caso de los grandes prematuros (nacidos antes de la semana 32) y los prematuros extremos (antes de la 28). El especialista va observando los hitos de desarrollo del pequeño -como sujetar la cabeza, gatear…- hasta los dos años, o dos años y medio”.

¿Qué ocurre con la escolarización de estos grandes prematuros?

Hace unos días, se podía leer en la plataforma Change.org la historia de Mar Gonzalo, quien hacía una petición a la Comunidad de Madrid para que respetará la edad corregida de sus mellizos. “Mis hijos fueron extraídos de mi vientre en un mes de diciembre, a los siete meses de embarazo. Su gestación continuó en una incubadora durante dos meses más, hasta febrero. Ahora que han crecido, se ven obligados a ir al cole como si fueran del año en que salieron de mi vientre (según la fecha de nacimiento oficial), cuando en realidad tendrían que ir un año más tarde (según su edad corregida, cuando acabó su gestación)”, explica esta progenitora.

Para la mujer, esta situación puede afectar seriamente al desarrollo de sus pequeños, “esta situación les obliga a dejar el pañal un año antes que el resto, enfrentarse al “cole de mayores” un año antes, ir a clase con compañeros mucho más desarrollados que ellos -que ya saben hablar, pintar,…-. A lo largo de toda su trayectoria educativa estarán sometidos a una presión extraordinaria que puede minar su autoestima y marcarlos de por vida”, prosigue.

Gonzalo solicita que se le permita escolarizar a sus hijos según su edad corregida, algo que ya recomienda el Ministerio de Educación y que muchas comunidades autónomas ya cuentan con una medida que se lo permita, como son Baleares, Murcia o Castilla-La Mancha, entre otros. Aragón fue la primera en ponerlo en marcha. La petición de esta madre lleva 1.282 apoyos de los 1.500 de las requeridas, al cierre de este artículo.

“Es verdad que los padres que tienen niños prematuros nacidos en el último trimestre son los más afectados. Están escolarizando a sus hijos antes de tiempo. Aunque también son muchos los progenitores que no están de acuerdo con aplicar la edad corregida”, explica Gómez. “Nuestro objetivo desde la asociación es que haya una ley que permita flexibilizar, o sea, que los padres y niños grandes prematuros tengan la opción de escolarizarse en función de su edad corregida. Pero además, proponemos otro punto, que esta decisión la tome un asesor experto que conozca los hitos y desarrollo del niño”. Por ejemplo, en Madrid existen grupos de Atención Primaria para menores entre 0 y 6 años que serían los que valorarían esta situación. Y la cosa se está moviendo.

El próximo 7 de febrero, el grupo Podemos presentará un proyecto no de ley a este respecto, “apoyados totalmente por APREM”. El objetivo es que no “se estigmatice a estos niños por el mero hecho de ser prematuros”, concluye Gómez.

Clases en bares y deberes en YouTube: los secretos del mejor profesor de España

Álvaro Sánchez León, El Mundo, 23/01/2019

Se llama Alfredo Corell, enseña Inmunología y ha sido elegido el Mejor Docente Universitario Español de 2018

Pone en marcha obras de teatro para explicar las células, sube el temario a Youtube y se va de cañas con sus alumnos para hablarles de vacunas

Alfredo Corell es el Mejor Docente Universitario Español de 2018 según los organizadores del II Premio Educa Abanca. Es profesor de Inmunología de la Universidad de Valladolid desde hace dos décadas y, este año, sus estudiantes le han aupado hasta lo más alto del podio de la innovación: el primer paso para optar a este galardón es que te propongan los alumnos.

En su currículum hay 12 años de investigación a pie de hospital, aterrizaje en las aulas, lucha contra la burocracia académica, aciertos, errores, zancadillas homófobas llenas de envidia y aulas en pie.

Su carrera hasta acreditarse como catedrático es un ejemplo de que la inercia de la docencia descafeinada se puede romper cuando la vocación marca la pauta y se saltan los obstáculos, porque la universidad también es un campus para los audaces.

1999. A los pocos meses de inaugurar su etapa docente, el jefe de estudios de la Facultad de Medicina le dio un primer diagnóstico: «Los alumnos no se enteran de nada». Ahí empezó todo.

«Fue un bofetón. Venía de una carrera científica, potente, era un perfeccionista y, sin darme cuenta, estaba explicando la asignatura con un nivel exagerado. Ese fin de semana me encerré en casa hasta que di con la clave: aproveché mi experiencia previa como monitor scout para poner en marcha un aprendizaje basado en proyectos», cuenta Corell.

Su primer paso fue volver a explicar las primeras clases con una obra de teatro representada por los alumnos. «Unos eran moléculas, otros átomos y otros, piezas de las células. En media hora conseguí que se entendiera lo que llevaba desarrollando en clase durante las últimas tres semanas. Desde entonces no he parado».

Corell convierte cada año un pub de Valladolid en un aula de divulgación científica. Sus alumnos preparan vídeos sobre temas relacionados con su asignatura que interesan a la gente de la calle: alergias, vacunas, diabetes, lupus, celiaquía… Estas citas, bautizadas como Tus defensas se van de cañas, sirven como punto de encuentro para exponer y resolver dudas.

«Fomentan un aprendizaje bárbaro. Saber explicar la ciencia a personas sin formación sanitaria demuestra haber asimilado la materia. El trabajo en equipo y hablar bien en público son herramientas estupendas para que los estudiantes sepan tratar a sus pacientes desde segundo de carrera. Yo no formo inmunólogos, yo formo médicos y enfermeras».

El maestro tira también de redes sociales para animar la participación estudiantil.Allí, sus alumnos se plantean retos, afilan respuestas y aclaran contenidos. Aunque la joya de la corona de su proyecto está publicada en Youtube, donde residen sus inmunopíldoras: vídeos breves en los que explica el temario que utilizan después sus estudiantes alumnos de licenciaturas sanitarias de España y de Iberoamérica. «Están disponibles 70 vídeos, que corresponden al 40% de la asignatura. Todavía nos queda mucho trabajo», destaca Corell.

Las inmunopíldoras son el alma de ImmunoMedia, la plataforma digital de divulgación liderada por Corell y en la que participan profesores de seis universidades españolas y dos extranjeras. El pasado diciembre, este proyecto recibió el Premio Medes al fomento del español en la Ciencia que otorga la Fundación Lilly cada año.

Corell pone también en marcha su creatividad a través de la propia página web de su asignatura. Allí, los repasos de las clases se hacen con un juego tipo ¿Quién quiere ser millonario? Contra el abuso de la lectura monocorde, las clases magistrales aburridas y el recurso global al powerpoint, este profesor imparte seminarios TED como el que ofreció en septiembre de 2016 para hablar, precisamente, de que los cómplices de la innovación docente son los alumnos.

Al mismo tiempo que innova en las aulas, agita el cocotero de la desidia entre sus colegas. Considera que la universidad está obsoleta y que la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior ha sido solo «pintar la fachada».

Critica la endogamia, las dificultades de movilidad de profesores entre universidades y el escaso reconocimiento docente «en un contexto en el que nuestra nómina y nuestra carrera profesional dependen exclusivamente de lo bien o mal que investiguemos. Las publicaciones de impacto son el Olimpo y la docencia apenas se valora. Seguimos llamando a la enseñanza universitaria con un nombre tan peyorativo como gráfico: carga docente».

El profesor de oro de la universidad española ve que la creación de un Ministerio de Ciencia y Universidades puede ser la oportunidad de prestigiar la calidad de la enseñanza. «El ministro Pedro Duque tiene un perfil interesante para demostrar que el futuro de nuestras universidades puede pivotar en una enseñanza que elimine el lastre anquilosado que se esconde bajo la capa de invisibilidad de la libertad de cátedra.

No hay premios nacionales que reconozcan la innovación docente y hay muchos que encumbran el avance de la investigación. No se trata de confrontar ambas realidades necesarias para el progreso de nuestras sociedades, pero es urgente que las instituciones miren con mejores ojos la tarea docente: lo piden nuestros alumnos, lo exige tanta inversión pública y lo obliga nuestra ética profesional».

Como inmunólogo viral contagia en positivo a estudiantes y colegas, aunque a veces surjan represalias anónimas. Pocos días antes de Navidad los pasillos de su facultad aparecieron inundados de octavillas que rezaban: «Corell, maricón y socialista». Durante tres días los insultos empapelaron su lugar de trabajo.

Mientras la Policía investiga quién está detrás de este ataque, para Corell el entusiasmo que genera entre sus alumnos lo compensa todo. Por ello, mantiene su compromiso y trabaja en un curso Mooc para divulgar sobre las vacunas ante «el auge social de los peligrosos escépticos».

Para él, llenar las asignaturas de actividades novedosas sin un eje estratégico sería como tirar fuegos artificiales. «Cada profesor, en función de su contexto, tiene que marcarse unos objetivos. No todo vale, pero hay muchos caminos. Si uno no está enamorado de la materia, difícilmente transmitirá alguna pasión a sus alumnos».

Estos Goya del sector educativo celebraron en 2018 su segunda edición. El galardón de la primera se concedió, en 2017, a Víctor Arufe, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de A Coruña. Descubrió su pasión por la docencia universitaria por contraste «al ver la mala práctica de algunos profesores que se dedicaban a leer los apuntes en clase o pasar diapositivas a toda velocidad en segundo de carrera».

Para él, «la clase en la universidad debe ser como un salón de un piso de estudiantes. Debe crear un clima cálido, que los alumnos se sientan partícipes del proceso de enseñanza, que pregunten, que sean críticos… Mi objetivo no es que aprueben, sino que aprendan».

La innovación ha llevado a este docente gallego a replicar en sus clases formatos televisivos como MasterChefFirst Dates y Pekín Express. Aunque considera que cada vez hay más experimentación en las aulas, ve que «todavía quedan muchos profes pasivos que parece que no disfrutan de su profesión».

A él este premio le ha servido como «un extra de motivación» por el reconocimiento público de sus alumnos, «y la posibilidad de dar a conocer una forma distinta de enseñar en la universidad más centrada en el estudiante y en el proceso que en el propio resultado».

Arufe coincide en que «todo se mide en producción científica y eso es un gran error. De nada sirve que tengas cien artículos científicos publicados si al final no sabes transmitir conocimiento».

Alfredo Corell y Víctor Arufe son dos nombres propios en la punta del iceberg. Dos maestros en el podio. Uno es profesor de Inmunología y extiende el virus de la sana docencia. El otro es maestro del Deporte y estira la innovación para que la enseñanza universitaria coja músculo. Los dos son estímulos para dar lustre a la pasión por enseñar en la universidad española, aunque, de momento, lideren una excelencia docente que solo encuentra reconocimiento en la iniciativa privada.

Siete de cada 10 adolescentes reconocen que miran su teléfono móvil “constantemente”

Olga R. SanMartin, El Mundo, 22/01/2019

Los alumnos españoles comienzan a tener estos dispositivos a los 11 años, a pesar de que la edad recomendada son los 15. Sólo el 22% recibe formación en pensamiento crítico para valorar la fiabilidad de internet

El 95% de los chicos y chicas entrevistados es consciente de que “las personas mienten más en internet y las redes sociales que cara a cara”

 

Ana María P., alumna de 15 años del Instituto Juan de la Cierva de Madrid, tiene móvil desde los 12 años. Hasta seis dispositivos han pasado ya por sus manos. “Se me perdían, o me los robaban, o se rompían”, se excusa. Sus padres decidieron regalarle el primer teléfono porque empezó a ir al instituto sola y era una forma de tenerla más localizada por si pasaba algo. “No me veo capaz de estar sin él, como mucho estaría desconectada una semana, lo veo muy necesario”, sostiene. Admite que entre semana lo consulta dos, tres o incluso cuatro horas al día. “En el instituto no nos dejan tenerlo, pero lo enciendo entre clase y clase, aunque sólo sea para ver la hora”.

Nueve de cada 10 adolescentes de entre 14 y 16 años disponen de entre dos y cinco dispositivos digitales personales, sobre todo smartphones. El 80% reconoce un “uso muy habitual e intensivo” del teléfono. El 72,4% admite que lo “mira constantemente”. Aunque existen algunos límites: en clase no suelen tenerlo encendido, pero lo consultan entre horas, en el recreo o a la salida del colegio. Son las chicas, frente a los chicos, las que miran con más frecuencia el dispositivo. Cuando están con amigos lo aparcan.

Los datos proceden de un estudio que ha presentado este martes la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) en colaboración con Google y el BBVA. El trabajo pone de manifiesto que los críos empiezan a tener móviles y otros dispositivos a los 11 o 12 años, a pesar de que los expertos recomiendan el primer teléfono a los 15 años.

Los críos, eso sí, tienen consciencia de cierta peligrosidad. El 95% de los adolescentes consultados para la encuesta considera que “las personas mienten más en internet y en las redes sociales que cara a cara”, mientras que el 86% sabe que “la imagen que se ofrece en las redes sociales tiene poco que ver con la realidad de las personas”. Sólo el 22% de los más de 1.600 entrevistados en 13 comunidades autónomas admite haber recibido educación en pensamiento crítico para valorar adecuadamente la información a la que acceden en internet.

“Me empezaron a llegar mensajes porno”

Lo reconoce Laia L., alumna de 15 años del Institut Can Vilumara de Hospitalet de Llobregat (Barcelona): “Me doy cuenta de que hay mucha gente que intenta dar una impresión que luego no es real. Yo tengo compañeras que cuando las ves en clase son de una manera y en Instagram se comportan de otra”. Laia tuvo su primer móvil, un iPhone 4 heredado de su madre, con 12 años. Ahora utiliza un Huawei P8. No conoce ningún caso cercano de acoso digital, pero cuenta lo siguiente: “Una vez, no sé cómo, desde mi cuenta de Gmail se suscribieron a páginas porno y me empezaron a llegar mensajes de todo tipo”.

La encuesta de la FAD constata que los adolescentes utilizan las TIC para “sentirse integrados en el grupo”. Prefieren Instagram, para publicar y ser vistos, y YouTube, para consumir contenidos y sentirse fans. También usan Twitter, para seguir a sus ídolos, y Facebook, como plataforma para juegos y para mantener amistades lejanas. Para el contacto del día a día con amigos y familiares, prefieren WhatsApp.

“Lo usan sobre todo para escuchar música. En segundo lugar, para buscar información y relacionarse. También para ver series en streaming y seguir ainfluencers“, ha explicado Eulalia Alemany, directora técnica de la FAD.

“No sólo quieren que les respondan, sino que les respondan ya”, ha añadido, advirtiendo de que es prácticamente imposible ya resistirse a esta “temprana y extensiva digitalización de los adolescentes”, pero “éste es un proceso de aprendizaje como cualquier otro ámbito de la vida; cuanto mejor aprendizaje hagan, mejor les irá”.

La tesis del trabajo que viene haciendo la FAD en el Proyecto Conectados es que los adolescentes ya no pueden dejar de estar conectados, porque, si no, se sienten excluidos. Para ellos, su yo online es ya tan importante como su yo offline. Por eso no tiene mucho sentido abordar el asunto desde un enfoque tradicional: prohibiéndoles los dispositivos hasta una determinada edad o con normas restrictivas. Pero hay que enseñarles, al igual que se les enseña a comer en la mesa, con herramientas para indagar en la veracidad de las fuentes y no dejarse engañar.

Se trata, en definitiva, de incidir en un uso “responsable” y formarlos desde la familia y desde la escuela a no dar datos personales a desconocidos, utilizar herramientas de privacidad, emplear una navegación segura, respetar la propiedad intelectual y tratar bien a los otros en las redes, sin compartir discursos ofensivos o que inciten al odio. “Igual que nadie se deja un álbum de fotos en el parque o se sube a un coche de un desconocido, hay que enseñar a aprovechar las tecnologías”, ha afirmado Francisco Ruiz Antón, director de Políticas y Asuntos Públicos de Google España y Portugal.

Beatriz Martín Padura, directora general de la FAD, ha dicho que “debemos hacer cambios en la tecnología que se enseña en las escuela”. “Quizá más que poner normas de uso, hay que enseñar en pensamiento crítico e innovación, hay que plantear una forma distinta de abordarlo. Conseguir que la juventud sea más crítica, comprometida, sana y consciente”.

La ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, ha expresado su “preocupación ” por los “riesgos” de las TIC, cuya “capacidad de inmiscuirse en las vidas de los individuos ha superado cualquier expectativa”. Ha recordado los “problemas asociados a un mal uso” de las nuevas tecnologías: “problemas de atención, de autoestima y de reputación digital, adicciones, desinformación y repercusiones en la salud física, sexual y emocional”.

Ha recordado que, según un estudio de la OCDE, un adolescente de 15 años dedica tres horas y media diarias a internet, mientras que hay otras investigaciones que afirman que el 47% de los niños de entre ocho y nueve años usa internet de forma regular para hablar con sus amigos. “Todo ello nos exige una reflexión”, ha añadido. “Se necesita potenciar una educación en valores para hacer un buen uso de las TIC”.

El genio español de la Física: “Mi profesor decía que tenía el peor cociente intelectual de clase”

Pedro Simón, El Mundo, 19/01/2019

El físico Javier Tamayo, en el Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC. REPORTAJE GRÁFICO: OLMO CALVO

Javier Tamayo es disléxico y acaba de ganar el premio de Física más prestigioso de España por sus avances en la detección temprana del cáncer

En su colegio querían que repitiera 1º de EGB y con 12 años le invitaron a que dejara de estudiar

“Mi historia escolar es la historia de un fracaso. El trauma infantil no se te pasa en la vida. Vives con escenas como aquella”

Cuando era niño, el científico británico John Gurdon fue calificado con un dos sobre 50 en un examen. Su profesor escribió sobre él: «A menudo se encuentra perdido, porque no escucha. Insiste en hacer las cosas a su manera. Me ha llegado la noticia de que quiere ser científico. En las circunstancias actuales, me parece algo ridículo. Sería una pura pérdida de tiempo no sólo para él, sino también para los que deberán enseñarle».

Cuando era niño, el científico español Javier Tamayo suspendía seis en segundo de ESO. Su profe-sor le hizo levantarse en el aula con 12 años junto a otro chico: «Ustedes dos son los alumnos con el cociente intelectual más bajo de la clase. Es mejor que dejen los estudios de una vez y se dediquen a trabajar».

El prestigioso premio de Física que acaba de ganar el segundo no tiene nada que ver con el Nobel de Medicina que ganó el primero en 2012.

Javier no es John.

Tamayo no es Gurdon.

Madrid no es el pueblo de Eton (Inglaterra).

La Complutense no es Cambridge.

Hablamos de generaciones distintas, sí.

Pero valga el paralelismo entre ambas anécdotas para pintar una línea en el suelo con la que arrancar esta historia: ahí fuera (incluso lejos del microscopio), las cosas no son lo que parecen.

Y menos los niños.

(…)

Si a su hijo le dicen que no sirve para estudiar pero lo que en realidad le sucede es que es disléxico; si nadie le ayuda con ello y en la escuela le piden que repita curso a los siete años; si es expulsado con preocupante frecuencia al pasillo; si es un abonado seguro a los exámenes de recuperación; si recuerda la enseñanza que tuvo en la escuela como una «humillación»; si ocurre todo eso, decimos, siempre se puede rebelar contra todo y contra todos acordándose de Javier Tamayo.

Sucedió el pasado 12 de diciembre en Madrid. El mejor físico español recogía el galardón más importante de su disciplina: el Premio Física, Innovación y Tecnología concedido por la Real Sociedad Española de Física (RSEF) y la Fundación BBVA. Su equipo creó hace años un microchip capaz de detectar el sida a la semana de contagio. Ahora había desarrollado unos dispositivos ultrasensibles para rastrear huellas de tumores en estadios tempranos. Le tocaba hablar. Estaba su familia delante. Su discurso transcurría con normalidad hasta que, a la hora de los agradecimientos, abrió un melón que jamás había tocado.

«A mi profesor de Física que, con 15 años, cambió mi magnífica trayectoria de fracaso escolar y terror de mi colegio en un decente estudiante de Física. Gracias. Problemas como la dislexia, la hiperactividad o la falta de atención todavía no son bien tratados y son una fuente de talento que se desperdicia. O lo que es peor, dan lugar a problemas emocionales y de autoestima que acompañan toda la vida».

El primer Javier habría salido boca abajo en un reportaje sobre fracaso escolar. Uno de esos bad boys incomprendidos en los tumultuosos ochenta. Por entonces, la atención diversificada era una entelequia y a los chicos con inteligencias distintas como la de Javier se les pasaba el cortacésped por encima. Mejor nos lo cuenta él.

«Era disléxico y aquello me generaba muchas dificultades. La EGB fue una cosa extraña. Estuve a punto de repetir primero de EGB. Estaba entre lo peor del colegio. Y eso me lo repetían constantemente. Con 10 años ya llevaba una trayectoria de ser expulsado, de sufrir ciertas humillaciones por el profesorado, te conviertes en un outsider. Pasaba mucho tiempo fuera de clase, dando vueltas sólo por el patio. El caso es que al principio era un niño tranquilo, sin ninguna identidad. Hasta que de repente, como escuchas que no vales nada, te pones a hacer tonterías para ser alguien».

El segundo Javier ha salido siempre boca arriba. Que si sus investigaciones contra las enfermedades. Que si sus publicaciones en Nature nanotechnology. Que si su trabajo junto a Priscila Kosaka. Que si sus estudios sobre las propiedades mecánicas de los virus. Ahora por sus avances en la detección tempranísima del cáncer. Mejor nos lo cuenta él.

«¿Cómo lo explicaría? En la sangre hay un montón de cosas: glóbulos blancos, rojos, proteínas… Todo está en concentraciones normales hasta que la persona enferma. Los biomarcadores actuales se manifiestan cuando la enfermedad está bastante desarrollada. Lo que hemos logrado es una tecnología que tiene una sensibilidad brutal con la que puedes encontrar una aguja en un pajar. Estos dispositivos serían capaces de detectar las proteínas que libera el tumor en su estadio más temprano y contribuir a un diagnóstico muy precoz».

Javier y el suspenso. Javier y el sobresaliente. Y la mezcla de los dos Javieres -la que nunca cuenta- la tenemos aquí hoy.

-¿Alguna vez pensaste que llegarías a esto?

Cuando has sido un perdedor toda tu vida, estás más acostumbrado al fracaso que a otra cosa. De hecho, a veces, me sienta mal el éxito.

-¿Y eso?

-No me sienta bien esa ropa, no sé.

-…

-Mi historia escolar es una historia de fracaso. De escuchar que no vales para nada… Yo, hasta hace muy poco, no he logrado disfrutar de la ciencia. Cuando no tienes autoestima, siempre te pones en duda. Si algo sale mal, te dices que tú lo has hecho mal. Es un tormento. Al final, los que te han puteado son voces en tu cabeza. El trauma infantil no se pasa en tu vida. Vives con escenas como aquella.

La escena.

Transcurre en un colegio religioso cuyo nombre nos pide que omitamos y que está por el barrio madrileño de Ventas. El profesor es un cura que también es director del centro. Ya están los resultados de los test de inteligencia de los alumnos. Coge la lista. Sonríe. Cita a Javier y a otro chico llamado Martín. Sonríe. Les comunica delante de todos lo que son: lo peor de la clase. Sonríe. Les invita a que dejen los estudios. «Como el que te hace un favor». Sonríe.

Han pasado más de 35 años desde entonces. O eso dicen las leyes del espacio y del tiempo. Pero no.

«Siempre. Siempre llevo en la mochila aquella escena».

(…)

Estamos en el Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC.

No sabemos lo que llevará hoy en la mochila, pero el jefe del equipo de investigación de Bionanomecánica tiene el despacho como si le hubiese dado la vuelta a una bien grande y la hubiera desperdigado por ahí. Papeles con secuencias de datos. Dos pares de zapatillas deportivas sobre la mesa. Un recipiente con almendras peladas al lado. Una pizarra ininteligible con anotaciones en rotulador. Una pantalla encendida donde investiga el «temblor de las células tumorales». Música punk en su lista de Spotify. La imagen de Epi y Blas en la pared. Y Spiderman en el armario, enredándolo todo.

Si ésta fuese una entrevista sobre ciencia, abundaríamos en lo que nos cuenta. Cosas como: «Nos metimos muchas hostias hasta que hubo una cosa que empezó a funcionar en 2014». Cosas como: «Nuestra previsión es que este avance pueda aplicarse en cinco años». Como: «Lo repetimos infinidad de veces, los físicos somos unos locos de la repetición, y salía bien». Cosas como: «Al científico español se lo rifan en el extranjero por su capacidad de trabajo». Cosas como: «A un bombero le dan una manguera. Nosotros sacamos nuestra plaza, pero no tenemos cosas para investigar».

Pero esto es una crónica sobre la infancia y la superación. Así que volvamos a Javier uno.

-En Secundaria la cosa cambió.

-¿A mejor?

-A peor… Me quedaban seis o siete. Empezó mi vena un poco más salvaje en el BUP. Pasaba de las humillaciones: cosas como mandarme a casa porque no me sabía el Credo. Todo acabó siendo machacante. Te metes en una burbuja y lo vas llevando. Me sentía vacío, solo, sin identidad. Ya tenía un montón de expedientes. Por cosas como entrar en el colegio de noche, beber en el recreo o coger una moto y tirarla a un contenedor. Hay un momento en que mi padre lo está pasando mal. No le va bien en la empresa, no hay dinero, tiene problemas en el corazón… Yo decía que, si se moría mi padre, yo me moría. Sentía mucha vergüenza de mí mismo cuando venían los test de inteligencia, no tenía narices para enseñárselos a mi padre. Me sentía la última mierda.

(…)

Entonces aparece un profesor de Física en 3º de BUP. No uno con la pasión vocacional del Robin Williams de El club de los poetas muertos, no. Sino uno que se ponía a leer el Abc en clase, mientras él fumaba Ducados y los alumnos resolvían los problemas con Javier al fondo.

«Yo apenas estudiaba su asignatura. Hacía los exámenes como el que hace un pasatiempo. Me entretenía. Un día me dijo algo que me repitió más veces. Algo que lo cambió todo: ‘Esto se te da muy bien, chaval. Si hicieras Física, tendrías la vida resuelta’».

Y así llegamos a Javier dos.

El COU fue exitoso. La carrera fue en la Complutense. La meningitis fue cuando hacía la tesis sobre el microscopio de fuerzas atómicas. La especialización fue en Bristol. La paternidad fue hace ocho y 12 años. Aquella frase del profesor Julián también va en la mochila.

«Las ideas locas son muy necesarias», repite Javier. Por eso hace muchas cosas por probar.

Como cuando al hijo que le daba vergüenza su cociente intelectual se le murió el padre. De cáncer de vejiga. Y, a los pocos meses -siendo físico y no médico-, se puso a probar cosas contra la enfermedad.

¿Cuándo hay que tener en cuenta la opinión de los niños?

El diálogo es una herramienta indispensable para establecer relaciones saludables

La adolescencia es el momento de hablar con ellos y tomar conjuntamente muchas decisiones.

Dialogar es un arte que se aprende en casa. Significa saber expresar las propias opiniones y poder escuchar las de los demás con el fin de alcanzar acuerdos y tomar decisiones que puedan convertirse en acciones y cambios. El diálogo es una herramienta indispensable para establecer relaciones saludables. Su ingrediente fundamental es la palabra, un instrumento poderoso, que nuestros hijos necesitan aprender a utilizar con nosotros, sus padres. Si tienes niños cerca ya sabrás que la naturaleza hace su parte y muy pronto comienzan a hacer preguntas, a pedir lo que quieren, a contar lo que ven y a esperar tus explicaciones. Es fundamental aprovechar esta capacidad de autoafirmación innata para enseñarles las reglas del juego del diálogo: expresar, escuchar, decidir y asumir las consecuencias.

La enseñanza del diálogo está muy condicionada por el modelo de familia. La tradicional-normativa se fundamenta en el respeto a las normas y valores de los padres como referencia para los hijos. La obediencia es el eje central de estas familias que suelen olvidar preguntar la opinión a los niños. El riesgo es siempre el autoritarismo. En el lado contrario, en la familia afectiva-relacional, prima la escucha y las relaciones entre los miembros del grupo familiar, pero faltan normas y límites. El riesgo es caer en las situaciones en las que los padres lo preguntan casi todo a los hijos y delegan en ellos su propia autoridad. “Es que el niño no quiere” es la frase más pronunciada por los progenitores, hasta el punto que los hijos los perciben débiles. En ambos casos pueden aparecer los niños-salvadores, cuidadores de los padres, sobrecargados de responsabilidades, que se olvidan de su propia infancia, lo que supone una forma de abuso emocional.

De qué pueden opinar y decidir según su edad

Este equilibrio entre normas y límites, opiniones y decisiones es un arte paternal que es importante saber manejar. En cuanto empiezan a tener el uso de la palabra podemos preguntarles sobre sus gustos y necesidades, pero no pueden tomar decisiones porque no tienen la madurez necesaria. La libertad de opinión tiene unos límites claros: la hora de acostarse, los hábitos de comidas, el uso de tecnología, la higiene personal, ir al colegio o las tareas de orden y apoyo en casa son innegociables.

A partir de los 4 o 5 años podemos tener en cuenta sus ideas en temas como la ropa, los juguetes o ciertas rutinas diarias, con una condición, que elija siempre entre dos opciones limitadas que hayan seleccionado los padres. Por ejemplo, ¿prefieres el pantalón vaquero o el vestido rojo?. No es adecuado a esta edad abrir el armario y dejar que elija lo primero que se le ocurra. Con las rutinas puedes darle voz a sabiendas que la decisión final será tuya ¿qué te gusta más el baño o la ducha? Le dejaremos expresar sus gustos por un juguete que sea acorde a su edad, pero nunca negociar sobre la duración del juego a costa del descanso. Es importante que hable, que participe, aunque no siempre decida.

A partir de los 7 años, cuando comienza a desarrollar el pensamiento lógico,puede opinar sobre actividades de ocio, ampliar su elección de ropa y enseñarle a elegir la comida para que priorice lo sano ¿prefieres ensalada o crema de verduras? Teniendo en cuenta que debe comer verduras y hortalizas. Es el momento, dada su mayor capacidad cognitiva, de las explicaciones, pero también de definir sus gustos. Puede opinar sobre asuntos relacionados con el ocio familiar con la idea de que ha de respetar otras posibilidades y manejar la frustración cuando no se elige la suya. ¿Hoy te apetece ir al parque o al cine? teniendo en cuenta que un día decide él y otro decidirá otro miembro de la familia.

La adolescencia es el momento de hablar con ellos y tomar conjuntamente muchas decisiones. Por ejemplo, la elección de colegio, los horarios de las salidas, las actividades de verano, la organización de sus estudios. En esta etapa hemos de estar presentes y la comunicación abierta y honesta es clave, recordando que somos sus padres no sus “colegas” o amigos. Hace unos días escuché como un padre animaba a su hijo adolescente a tener muchos ligues mientras el chico enfadado le recordaba “que sabía que tenía novia desde hace meses y él no hacía esas cosas”.

Los padres representamos los valores de referencia también en esta etapa, sobre todo, cuando van a tomar decisiones como si van a consumir alcohol, fumar o tener relaciones sexuales. Es muy importante el respeto a su necesidad de privacidad y que asuman las consecuencias, para ellos y los demás, de sus propias decisiones ya que las responsabilidades están implícitas en sus nuevos privilegios de adulto. Enseñar a dialogar a los hijos puede producir conflictos y enfados, pero son necesarios para definir quiénes somos y hasta donde podemos llegar, porque el desafío de dialogar es saber alcanzar acuerdos (frente a las peleas que no sirven para nada). El que no aprende a opinar y decidir, termina siendo quien no quiere ser, su vida se empobrece al no saber utilizar el enorme poder de la palabra.

Beneficios del diálogo con los niños

Escuchar las opiniones de los hijos favorece su autonomía porque aprenden a tener su criterio y alimenta su autoestima pues validamos su punto de vista. Ayuda a que le pierdan el miedo a expresarse y equivocarse, lo que incrementa el sentimiento de respeto hacia ellos mismos. Sirve para sentir que ocupan un lugar en la familia y crear sentimientos de grupo que favorecen la convivencia y el respeto. Enseña a solucionar problemas y tomar sus propias decisiones, sin influencia externa adquiriendo habilidades sociales fundamentales en su vida adulta. Finalmente, favorece asumir sus propias responsabilidades y no cambiar constantemente de opinión. Este proceso de decisión requiere entrenamiento. Los niños aprenden jugando y convirtiendo los momentos cotidianos en oportunidades educativas. 1. Pon las dos opciones encima de la mesa ¿vas a la excursión o te quedas a jugar con sus primos? 2. Luego le pides que razone cada propuesta para impulsarle a pensar 3. Después llega el momento de elegir preguntando cómo va a llevarlo a cabo y qué consecuencias tiene su elección 4. Pon en la ecuación que pueden equivocarse para que le pierdan el miedo al error porque éste enseña 5. Organiza reuniones familiares donde el protagonista sea el diálogo.

Cómo estimular a los niños según su edad

Isabel Carril detalla cuáles son los estímulos que la lectura y la música consiguen entre los niños y niñas de 0 a 12 años

Cómo estimular a los niños según su edad

Ana Camareno, D M&P, El País, 26/12/2018

Me aproximo al conocimiento de saber cómo influyen las canciones en el desarrollo de las personas durante su etapa infantil de la mano, la sabiduría, la humildad y la erudición de Montse Sanuy Simón (83 años), una de las pioneras de los conciertos pedagógicos dirigidos a la juventud y autora de varios cancioneros, de abundantes materiales didácticos, de libros, discos y grabaciones llenos de canciones y músicas idóneas para la enseñanza. Sanuy Simón importó la idea pedagógica del alemán Orff-Schulwerk, uno de los grandes renovadores de la pedagogía musical. La idea central de este método era poner la música y la danza al alcance de todos, fomentado la parte creativa y artística del ser humano a través de la expresión vocal, instrumental, corporal y artes plásticas. Este programa, según afirmó la propia Sanuy Simón, “trataba la música como medio más que como fin. La finalidad no es hacer músicos, sino educar con la música y para la música”.

La directora de uno de los programas infantiles más recordados de Radio 2, “En clave de Sol”, emitido a mediados de los años 80, manifiesta que “la música ha sido fundamental en la evolución del hombre a lo largo de la historia y es necesario acercarse a ella desde tres puntos básicos: la palabra-el ritmo de la palabra-; la música –el mundo de la música- y el movimiento- la música en el espacio. Cantar es respirar, compartir y jugar, además de un pilar importantísimo para fomentar la creatividad”.

Son muchos los estudios dedicados a valorar y analizar la importancia de las canciones durante los primeros años de los más pequeños de la casa. Y prácticamente todos admiten que la música es el estímulo que más partes del cerebro activa: aumenta la memoria, la atención y la concentración, mejora la fluidez de expresión, favorece la facilidad para la resolución de problemas, estimula la imaginación y la creatividad, refuerza el lenguaje e incrementa la sociabilidad.

La directora titular del Grupo Concertante Talia (GCT), Silvia Sanz Torre, cree imprescindible que tanto niños como jóvenes tengan contacto con la música. Esta disciplina, manifiesta Silvia Sanz, “aporta importantes beneficios a nivel académico y, en edades tempranas, la música mejora su rendimiento en matemáticas, en idiomas o en expresión corporal. Además de la superación de dificultades que supone participar en agrupaciones musicales como coros, bandas, grupos de cámara y orquestas”.

Sanz Torre lleva varias décadas trabajando con niños y jóvenes. Una experiencia que le lleva a afirmar que “los niños que se “enganchan” a la música son más comunicativos, tienen menos miedo escénico al hablar en público, poseen escucha activa, aumentan la capacidad de memoria y concentración. Un sinfín de ventajas entre las que me gustaría destacar el desarrollo de la inteligencia emocional, algo a lo que se está prestando especial atención en la actualidad en puestos de trabajo y entrevistas de empleo en los adultos”.

El gusto por la música varía según las diferentes etapas que atraviesa una persona y, además, está íntimamente relacionado, no solo con su edad, sino también con su origen, cultura, tradición, etc. Sin embargo, lo que parece claro es que, en especial, la música de canciones populares, asociadas con tonos relacionados con el lenguaje, puede favorecer el aprendizaje posterior. Entre otras cosas, por el ritmo, tono, variedad auditiva estimular, capacidad de repetición y diversidad en la intensidad y frecuencias tonales. Elementos importantes en los procesos de aprendizaje y consolidación de la memoria. Para los primeros años, como explica Sanuy, “las canciones populares de nana y la música suave como la de Mozart, pueden resultar las más adecuadas”.

Dada la importancia que tiene la música en nuestras vidas, Sanz Torre anima a las familias a que compartan momentos musicales, cantando en el coche de camino al colegio o en un viaje, escuchando alguna pieza tranquila al final del día, recordando momentos con canciones emblemáticas o dialogando sobre la música que escuchan analizando los textos, las sensaciones y emociones que les producen. Porque, como afirma la única mujer directora titular de una temporada estable en el Auditorio Nacional de Música, “los padres son el ejemplo diario para que los niños se aficionen a un mundo en el que todo son beneficios y del que disfrutarán toda la vida en soledad o en compañía, y que les reportará momentos especiales y emociones sin nombre”.

Y si importante es la música para niños y jóvenes, no debemos olvidarnos de incluir la lectura de cuentos para el futuro desarrollo de los niños. Angélica Sátiro, pedagoga y directora de los programas Casa Creativa y Proyecto Noria, enumera algunas razones por las que es importante: “Porque los cuentos son grandes espejos para el desarrollo de la infancia, presentan modelos de actitud, de valores, de relaciones, de interacciones, de formas de estar en el mundo. Y tanto presentan personajes y situaciones que son modelos a seguir como también algunos que son contraejemplos. Es decir, son grandes aliados en la educación ética de las criaturas. Porque permiten catarsis y ayudan al desarrollo emocional de los infantes. Y, por último, porque ofrecen una entrada importante al mundo del lenguaje. Escuchar y narrar cuentos son grandes ejercicios de pensamiento y de expresión”.

Para Angélica Sátiro, “cuando narramos un cuento a un infante y dialogamos sobre él y/o pedimos que dibujen o se expresen a través de otros lenguajes expresivos, podremos observar la criatura en su totalidad. Es decir, podremos conocer su nivel de lenguaje, de estructura de pensamiento, de desarrollo emocional y de entendimiento de la realidad. Los cuentos son buenas puertas de entrada para el mundo interior de las criaturas, pueden hablar a través de los personajes y de sus aventuras”.

Para Isabel Carril, directora editorial de Bruño, uno de los factores que más influyen en los niños para inicien su gusto por la lectura, es cuando empiezan a leer. “A estas edades a todos los niños les gusta que les lean cuentos, especialmente los padres, por lo que se establece un vínculo afectivo con el libro que será la semilla que cree futuros lectores”. Y sostiene que “el libro debería ser un elemento más en la vida familiar y escolar, como son los alimentos y los juguetes”

Isabel Carril detalla cuáles son los estímulos que la lectura de cuentos consigue entre 0 a 12 años:

De 0 a 1 años. Libro sensoriales que desarrollen los sentidos y la atención. Tienen éxito dibujos o fotos grandes en colores vivos. Los temas están relacionado con el mundo del bebé: el cuerpo, la familia, el parque…

De 1 a 3 años. Libros visuales que permitan al niño una lectura de imagen acompañada de un breve texto leído por un adulto. Los temas favoritos son: Los cuentos clásicos, animales: salvajes y granja, la escuela infantil, los amigos…

De 3 a 6 años. Libros para los que empiezan a leer. El texto debe ir en el mismo tipo de letra que están utilizando en la escuela para el aprender a leer. Deben tener un vocabulario y unas frases muy adecuadas al desarrollo lingüístico del niño para que les resulte muy fácil comprender el texto. Edad ideal para los álbumes ilustrados, que pueden comenzar a ser escuchados antes y a ser leídos en estas edades. Los temas que tienen éxito son parecidos a los de la etapa anterior pero con más contenido. También, últimamente, tienen éxito los contenidos que suelen dar en la escuela infantil: el espacio, Egipto, La prehistoria, los dinosaurios…

De 6 a 8 años. Primeros lectores. El texto va ganando a la ilustración. Los temas favoritos son: vida cotidiana de niños y niñas que se puedan identificar, amigos, escuela, fantasía…

De 8 a 12 años. El texto va creciendo de acuerdo con el desarrollo lector del niño. Los temas favoritos son: pandillas, fútbol, fantasía…

A través de la lectura de cuentos también se pueden prevenir y detectar problemas de manera temprana. “Desde los primeros meses nos podemos dar cuenta si un niño percibe bien las imágenes y los sonidos. La detección temprana de cualquier problema lector es la principal ventaja para que se ponga remedio y se solucione”, agrega Isabel Carril.

 

Cómo ayudar a nuestros hijos a deshacerse de los juguetes sin lágrimas

Cómo ayudar a nuestros hijos a deshacerse de los juguetes sin lágrimas

Sapos y Princesas, El Mundo, 08/01/2019

Nuestros hijos suelen tener su cuarto repleto de objetos. A lo largo del añoreciben numerosos regalos en Navidad, cumpleaños u otras fiestas. Llega un momento en el que no se pueden mover con facilidad por su habitación o no los encuentran si no quitamos algunos. Los padres intentamos que se deshagan de algunos con los que ya no juegan o no son adecuados para su edad. Pero solamente comentárselo suele convertirse en un momento tenso con berrinches y enfados. Por ello, tenemos que buscar estrategias para que nuestros hijos aprendan a deshacerse de los juguetes sin lágrimas.

La Navidad es uno de los momentos más críticos ya que suelen recibir muchos regalos. Según el estudio Tendencias de consumo en Navidad, los españoles se gastan de media 285 euros en regalos durante las fiestas. Y, por supuesto, la mayoría de esta cantidad está destinada a los más pequeños. Su habitación se vuelve a llenar de muñecos y tenemos que planificar la forma de buscar espacio para los nuevos.

La donación a otros niños como solución

Una solución para que nuestros hijos sepan deshacerse de los juguetes sin lágrimas es enseñarles el concepto de donación desde que son pequeños. Tienen que comprender que aquellos que ya no utilizan pueden beneficiar a otros niños que no los tienenDeben aprender a compartir con los que más lo necesitan.

Les tenemos que explicar con calma que esta acción dará una segunda vida a aquellos muñecos que ya no utilizan. Con su gesto darán alegría e ilusión a esos niños cuyos padres no pueden permitirse comprar. Además seremos un buen ejemplo si ven que somos solidarios y nos preocupamos por los demás.

Los juguetes que se donen deberán estar siempre en perfecto estado

La solidaridad es un valor importante para nuestros hijos porque es la forma de que tomen conciencia de las necesidades de los demás así como del deseo de contribuir y colaborar para su satisfacción. Un valor que hay que fomentar tanto en la familia como en el colegio. Además, implica afecto: el apoyo al amigo, la proacción hacia los más desposeídos, a los que no ven reconocida su categoría de ciudadano o de persona, la empatía hacia las personas que sufren situaciones injustas.

Además, deberemos enseñarles a cuidar bien sus pertenencias desde la infancia, ya que aquellos que donen deberán estar siempre en perfecto estado. En ningún caso deberemos donar aquellos que no funcionen o estén rotos. 

Cómo deshacerse de los juguetes de los niños

Aprender a deshacerse de los juguetes con la donación

Si queremos que nuestros hijos se deshagan de objetos que ya no usan sin berrinches ni lágrimas, tenemos que hablar con ellos. Debemos dedicar una o dos horas de un día del fin de semana a organizar su habitación y a decidir cuáles se pueden donar, cuáles se deben desechar y cuáles se quedarán al final de su cuarto un año más. Os vamos a dar varios consejos prácticos para que esta tarea no se convierta en una tragedia.

1. Hablar de la donación

Lo mejor es iniciar una conversación sencilla y tranquila. Tenemos que explicarles que hay niños que no tienen juguetes y serían muy felices dando una nueva vida a los que ya no utilizan. Cuando veamos que lo han entendido y que están dispuestos a dar aquellos que ya no utilizan, podemos empezar a separar los elegidos.

2. Elegir los juguetes

Lo más práctico es elegir primero los que están al fondo de los cestos o cajas. Si no ha jugado con algunos desde hace más de un año se debe deshacer de él. También podemos convencer a nuestro hijo de que descarte aquellos que “ya son para bebés” y que no va a utilizar.

Cómo deshacerse de los juguetes de los niños

3. Objetos problemáticos

Si tu hijo tiene alguno con el que no juega pero no se quiere deshacer de él de ninguna manera, otra solución es guardarlo un tiempo en un armario o el trastero. Normalmente se olvidarán de él y cuando se lo enseñemos más adelante, decidirán que debe ir a la caja de donaciones.

4. Juguetes para descartar

Si a un muñeco le falta un brazo o un puzzle no tiene las piezas tenemos que tirarlo porque no se lo debemos regalar a otro niño. Esos deben ir a la basura porque no pueden valer para jugar. No debemos dar aquello que no nos gustaría que nos regalasen o que tiene alguna tara o defecto. Tenemos que quitar las pilas para que no contaminen.

5. Implicarles en la entrega

Una buena idea para deshacerse de los juguetes es implicar a los menores en la labor de entregarlos para su posterior donación.Puedes pedirle que escoja uno que ya no utiliza y que te acompañe a hacer la entrega a algún centro comercial o punto de recogida. De esta forma verán que no van a la basura y que otras personas se los darán a los que van a ser sus próximos dueños.

6. Limitar el espacio

Otra opción es limitar el espacio que tienen en su habitación este año para los muñecos. Podemos indicarle que solo pueden guardar los muñecos en determinados cestos o cajas. Deshacerse de los juguetes le obligará a ser más organizado. Si entra uno nuevo, tienen que saber que algo viejo tiene que irse. Si planteamos esa dinámica todos los años sabrán que antes de fechas claves de regalos como la Navidad o su cumpleaños debemos hacer espacio en su cuarto. Se acostumbrarán a ser más solidarios.

 

Cómo educar a un niño para que la única puerta que abra a las mujeres sea la de la igualdad

Preparar a un hijo para que se libre del machismo es tan importante como elegir un buen colegio

igualdad

Verónica Palomo, El País, 07/01/2019

Han nacido con el fin del silencio. Son niños que están creciendo en medio del despertar de una nueva conciencia feminista y, aunque la cifra de 49 mujeres muertas a manos de sus parejas en el 2018 revela que aún queda mucho por hacer, los pequeños están siendo testigos del desarme de la violencia patriarcal.  Si la era #MeToo trae algún cambio, será uno en la educación, que es el reto más importante. Como dice la activista Gloria Steinem, “el gran problema de todos, hombres y mujeres, no es aprender sino desaprender”… el machismo, en este caso.

No es tarea fácil. Primero hay que asimilar que enseñar al hermano mayor a que vigile a la pequeña cuando salga de noche quizá no sea lo más acertado. Luego necesitamos comprender qué quiere decir que la violencia de género es un problema de educación. ¿Es no levantar faldas en el patio del colegio? ¿Repartir equitativamente las tareas del hogar entre el niño y la niña? Esto es lo que los opinan los que más saben del asunto.

Predica con el ejemplo o “aquí fregamos todos”

A los padres les preocupan cosas como que sus hijos tengan conductas violentas o desafiantes con otros niños, por eso les corrigen cuando insultan o levantan la mano a un amiguito -aunque a veces pueden tomarse los castigos como una recompensa-. Pero muchos progenitores no se paran a analizar la forma en que ellos se relacionan con sus niños. “¿Qué aprenderá si le digo que no grite mientras le levanto la voz, que no pegue a su hermana mientras le zarandeo del brazo, que no insulte mientras le recuerdo lo tonto que es?”, se pregunta la psicóloga sanitaria experta en violencia de género Penélope Piñera. Con la igualdad pasa lo mismo.

“Antes de plantearse cómo educar a sus hijos e hijas en un contexto de igualdad, los padres deberían analizar desde qué parámetros fueron educados ellos, y qué papeles desempeñan dentro su propio sistema familiar. No es eficaz tratar de educar a un hijo en la corresponsabilidad de las tareas del hogar mientras observan cómo, en su día a día, es su madre quien renuncia a su tiempo para hacer las tareas domésticas”, reflexiona.

El nuevo padre no acepta un papel secundario en la crianza

Son muchos los hombres a los que desde hace ya tiempo no les compensa el machismo, que ya no se sienten cómodos ni identificados con el modelo de masculinidad patriarcal. A pesar de seguir teniendo más derechos y privilegios que las mujeres, se sienten explotados por un sistema en el que deben encontrar un nuevo modelo de ser propio, no impuesto.

HABLAR DE SEXO EN LA ERA DEL METOO

No se han dado su primer beso, pero ya consumen porno y Google es la escuela de sexo donde aclaran todas sus dudas. Sin embargo, los padres siguen siendo necesarios. La experta en sexología María del Mar Patrón aconseja cómo deben abordar el tema del sexo con ellos.

La sexualidad explica procesos tan importantes para el desarrollo personal como la identidad de género, los roles de género, las fantasías, los vínculos afectivos… Los hijos necesitan ayuda para aprender a conocerse, aceptarse y vivir su sexualidad plenamente.

Hay que promocionar los valores positivos implícitos en la sexualidad, aquellos que hacen referencia al placer, al respeto, a la confianza, a la libertad, al conocimiento, a la comunicación, a la igualdad y a la diversidad.

Cuando pregunten, responder con evasivas o gestos de reprobación no es lo más aconsejable. Tampoco lo es hacer chistes machistas o comentarios inadecuados, ni siquiera ante la escena de una película.

Lo que más valoran tanto las chicas y chicos es la honestidad. Está bien reconocer que hablar de estas cosas cuesta, y un padre puede admitir que desea que su hijo tenga información y que, si él no puede dársela, quizá haya que recurrir a otras personas.

“El género es una construcción social y cultural, por tanto el concepto de masculinidad y feminidad no es algo estático sino que se aprende, se impone, se desarrolla o se modifica en función de muchos condicionantes externos. No solo es posible encontrar nuevos modelos de masculinidad, es absolutamente necesario para lograr una sociedad más justa e igualitaria”, profundiza Piñera.

Un ejemplo es el decálogo de principios básicos para tomar conciencia sobre la necesidad de un cambio desde la responsabilidad masculina, que la Asociación de Hombres por la Igualdad (Ahige) ha elaborado. Entre ellos destaca “el proceso y replanteamiento de la relación con sus hijos e hijas. Un nuevo hombre y padre que ya no acepta continuar con un papel secundario e intenta que la relación sea más completa, aprendiendo a implicarse directamente con ellos y ellas”. El objetivo es claramente cuidar mejor a sus hijos.

El hombre caballeroso del siglo pasado, ese que era amable con la mujer colocándola en un pedestal porque la veía como un ser vulnerable y con necesidad de protección, está muriendo. Ahora vemos nacer a uno nuevo al que le han transmitido valores de cuidado y protección a las personas que quiere, independientemente del sexo al que pertenezcan.

Hay que erribar el mito (que tanto daño hace) del amor romántico

La psicóloga de la Universidad de Kentucky Christia Brown, aseguró en un reportaje publicado en el periódico estadounidense The New York Times que cuando las chicas terminan la escuela secundaria, la mayoría ha sido acosada sexualmente. El artículo se hizo viral en el país, pero no hace falta ir a los institutos americanos para detectarlo. El problema es global. En España, según datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, el número de menores de edad enjuiciados por violencia de género aumentó un 40% en 2017, con 226 chicos juzgados por malos tratos a sus parejas.

María del Mar Padrón, especialista en sexología, coeducación y violencia de género, señala como origen del maltrato el mito del amor romántico, ese que se basa en el sufrimiento, la renuncia, los celos y el control como muestras de amor. “El mejor antídoto para luchar contra él es que los padres aceptemos y tratemos por igual a hijos e hijas, dándoles a cada cual su propia identidad. Hay que fomentar la empatía y la ética del cuidado en los chicos, y el valor de la autonomía en las chicas”, indica la experta. Esta educación hará que sean capaces de relacionarse de una manera más sólida, sin machismo de por medio y tratándose como iguales.

Reformular unos roles de género muy desfasados

En una sociedad cada vez más unisex es casi obligatorio preguntarse para qué sirven los roles de género, esas manifestaciones del tipo “las niñas son más obedientes y maduras y los niños más brutos, pero más nobles”. Son coletillas que chirrían con solo leerlas, pero que no dejamos de repetir, y no tienen nada que ver con factores biológicos; se dan en los seres humanos independientemente de su género.

“Es cierto que los roles de género cumplen con un objetivo en función de lo que una sociedad considera adecuado para hombres y mujeres en cada momento histórico, el problema está en que en la mayoría de las sociedades actuales predomina un sistema patriarcal donde se ejerce la supremacía de lo masculino, donde se sitúa al varón como referente”, explica Piñera. Un ejemplo ilustrativo es utilizar el masculino como genérico universal, justificándolo con la idea de que incluye a las mujeres.

Hay que reformular los roles, y la tarea que comienza con los juguetes y sus imperfecciones, que se dejan de lado en los catálogos actuales, que además los distingue por sexos. “La pregunta que todo el mundo debería hacerse es: ¿se necesitan los genitales para jugar con ellos? No, pues entonces todos los juguetes son igualmente válidos para niños o niñas. Los únicos criterios que deberíamos tener en cuenta a la hora de elegir un juguete son la edad, las destrezas o capacidades que desarrollan, los gustos…”, matiza la experta.

Ojo con la música, las películas y la moda

Por muy bien que lo estemos haciendo en casa, hay aspectos externos que pueden disolver todo lo que hemos ido creando. Películas, series, música, que transmiten la idea de que hay parejas predestinadas, que los celos son una muestra de amor, que cualquier sacrificio es válido por la pareja… No hacen ningún bien en nuestra lucha por educar a nuestros hijos en un ambiente de igualdad de derechos y oportunidades.

“De poco sirve si en casa nos relacionamos de forma igualitaria y no violenta pero la música que escuchan nuestros hijos varones hace apología de la violencia y el abuso sexual, si sus películas les transmiten roles de género donde las mujeres son frágiles y sumisas, y están siempre a la espera a que un príncipe las rescate”, concluye la experta.