El síndrome del hijo mediano y cómo prevenirlo

El síndrome del hijo mediano y cómo prevenirlo

Sapos y Princesas, El Mundo, 18/10/2018

Varios estudios han demostrado que los hijos medianos tienen menos cercanía con sus padres que los pequeños o los mayores. Y tal y como refleja la Doctora Laura Markham en su libro Peaceful Parent, Happy Siblingses algo que tiene lógica, ya que nunca han sido hijos únicos como lo ha sido el mayor, y tampoco les ha dado tiempo a afianzarse como el pequeño antes de que llegara un nuevo hermano. Es por eso que muchas veces los padres tienen menos cercanía con ellos, simplemente porque han tenido menos tiempo para forjar una relación individual.

El problema de los hijos medianos no es solo que se les mime durante menos tiempo que al resto, sino que además reciben menos atención de sus padres en todas las etapas. Mientras que el mayor, al ser el primero, supone el gran reto para sus padres, y el pequeño es el más mimado, del mediano solo se espera que lidie con lo que le toque. Al recibir menos tiempo y apoyo, suelen desarrollar una gran independencia y están menos abiertos a la influencia de sus padres.

En ocasiones, los hijos medianos también tienen que lidiar con problemas de identidad por no tener un rol específico en la familia. A menudo perciben que el hermano mayor recibe más privilegios y se celebran más sus nuevos logros; y que el pequeño recibe más atención y se espera menos de él. Por eso se preguntan qué es lo que han de hacer para ser especiales.

La combinación de recibir menos atención con los problemas de identidad puede hacer que los hijos medianos se sientan menos valorados y hagan por llamar la atención. Desafortunadamente, esto molesta a los padres, que se desesperan ante la actitud de su hijo en lugar de darse cuenta de que es su forma de captar su atención.

No obstante, debemos tener en cuenta que si el hijo mediano es el único chico o la única chica, no experimentan este síndrome. Aparentemente, esta posición como único de su sexo les asegura ese ‘ser especiales’ que los hijos medianos con hermanos del mismo sexo no experimentan.

Pero para los niños que sí desarrollan este síndrome, ¿qué puedes hacer para prevenirlo?

1. Haz un esfuerzo extra en la relación con tu hijo mediano

Tal vez ya tengáis una relación súper estrecha, pero si no es así o si ves que tu hijo mediano tiene problemas, plantéate que una mayor conexión con sus padres puede ser justo lo que necesita. Ten en cuenta sus sentimientos, incluso cuando no estés de acuerdo con lo que piensa; y hazle saber que te importa conocer cómo es y que disfrutas mucho estando con él. Cuando los niños sienten de verdad que estamos a gusto con ellos, se sienten valorados y queridos.

2. Asegúrate de que tu hijo mediano sabe que pertenece y que es parte esencial de tu familia

Todos los niños, independientemente de su orden de nacimiento, comparten una necesidad fundamental de sentirse parte importante de sus familias; pero los hijos medianos, por su posición, pueden encontrar más difícil satisfacer esta necesidad. Todo hijo merece ser amado incondicionalmente por el mero hecho de serlo sin tener que hacer nada para merecerlo, así que asegúrate que todos tus hijos lo saben, reconociendo las cualidades únicas de cada uno de ellos. Además, debes darles a todos por igual la oportunidad de participar en la familia, valorando las tareas que realizan y las responsabilidades que adquieren.

escuchar a tu hijo

3. Anima a tu hijo mediano a hacer lo que se le da bien en áreas que no estén cubiertas por sus hermanos

Los hijos medianos necesitan sentir que también pueden destacar, y es difícil competir con alguien mayor, así que es positivo si tu segundo hijo tiene un área solo para él.

4. Entrena a los medianos a defenderse por sí mismos

Muchas veces los niños siguen jugando con sus hermanos mayores aunque estos les estén importunando y acaban resentidos. Cuando tus hijos peleen, anímales a que cada uno exponga su punto de vista y diga lo que quiere o necesita sin atacarse.

5. Asegúrate de que tu hijo mediano tenga otras relaciones sociales que impliquen un rol diferente

Los hijos medianos necesitan tener amigos fuera de su familia para poder experimentar otros roles. Como todos los niños, preferirá jugar con sus amigos antes que con sus hermanos; por lo que lo mejor es que establezcáis turnos para que, además de ir a las casas de sus amigos, ellos también jueguen en vuestra casa e integren estas relaciones en la familia.

6. Cuando tu hijo mediano se queje, escucha y empatiza

Indícale que se lleva lo mejor de ambos mundos. No tiene que luchar por sus privilegios como el mayor, que es el que negocia con los padres por las reglas; ni está excluido de las actividades de mayores, como el pequeño. Además, también le toca ser hermano mayor cuidando del pequeño.

 

Sánchez propone universalizar la educación gratuita de 0 a 3 años

La previsión firmada por el Gobierno y Podemos, pendiente de la aprobación de los Presupuestos, contempla 330 millones para las comunidades

Una escuela pública de infantil en Segovia.

Ana Torres Menárguez, El País, 11/10/2018

El Gobierno y Unidos Podemos han acordado destinar 330 millones de euros a la universalización de la escuela de cero a tres años, una medida que, en caso de aprobarse los Presupuestos para 2019, conllevaría la creación de plazas para todos los niños de esas edades nacidos en España y la gratuidad de las mismas. El objetivo es, según se lee en el texto acordado entre PSOE y Unidos Podemos, combatir el fracaso escolar, reducir la desigualdad y mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar.

Para impulsar esa medida, “se facilitará que las Corporaciones Locales puedan destinar parte de su superávit a realizar Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) financiando y mejorando las escuelas infantiles actualmente gestionadas por estas administraciones, lo que supone un impacto de 300 millones de euros”, según el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, remitido por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública a los sindicatos. Los 30 millones restantes, se destinarán a aquellos municipios que, no contando con superávit, planifiquen inversión en esas infraestructuras.

Esa medida, que “contribuye de forma positiva en la vida personal y profesional y aumenta la igualdad de oportunidades”, servirá “de soporte inicial para la elaboración del plan de universalización que se diseñará a lo largo de 2019, conjuntamente con las comunidades autónomas, que tienen competencia en esta materia, de forma que se incorpore al ciclo educativo la etapa de 0 a 3 años en una red de recursos integrada pública y gratuita”.

El Plan Educa 3 de Zapatero

En 2008, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, lanzó el Plan Educa 3, el primer programa integral de impulso a la creación de plazas educativas de 0 a 3 años, una inversión de 1.087 millones de euros entre 2008 y 2012. El plan contemplaba la financiación al 50% entre el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas. El objetivo, en aquel momento, fue la construcción de nuevas escuelas de educación infantil; la adaptación de edificios ya construidos para albergar nuevas escuelas y la ampliación de las existentes.

El Ejecutivo socialista ligó la medida al marco de la Estrategia de Lisboa, que en 2007 estableció dentro de las prioridades en el ámbito educativo, el incremento de la tasa de escolarización en la etapa infantil, al considerarla determinante en los futuros resultados académicos de los estudiantes.

El plan llegó después de haber garantizado la universalización y gratuidad del segundo ciclo de infantil (de tres a seis años), una prioridad plasmada en la LOE de 2006.

Siete pautas para prevenir la dislalia y lograr que el niño articule bien las palabras

Evitar que el niño convierta un ‘perro’ en un ‘pelo’ cuando habla se puede prevenir con una dieta sólida a partir del año y el destierro del chupete

Un niño intenta hablar.

Carolina Pinedo, De mamás & papás, El País, 10/10/2018

La llamada lengua de trapo de los niños pequeños que suele arrancar más de una sonrisa entre los adultos se puede convertir en una dislalia a partir de los 4 años y medio, cuando articula uno o varios sonidos de manera incorrecta sin tener ningún problema físico. Es el caso de un niño que dice sapato en vez de zapato. La dislalia “se trata de una de las consultas de logopedia menos graves y que tiene un mejor resultado con el tratamiento. Se produce sobre todo en la etapa del desarrollo del lenguaje de los niños, durante los 6 primeros años de edad”. Explica Darío Fernández Delgado, psicólogo, logopeda y médico de familia del Gabinete Médico Delicias.

Las dificultades articulatorias o dislalias pueden solucionarse de manera espontánea con la edad (dislalia evolutiva) o pueden requerir la intervención de un logopeda que corrija la pronunciación errónea del niño, como cuando se prolongan en el tiempo o se trata de una o varias dislalias de complicada solución (decir pego en lugar de perro).

Las dislalias infantiles sin diagnóstico ni tratamiento que se prolongan en el tiempo, más allá de los cuatro años y medio, pueden acarrear al niño “dificultades para el aprendizaje de la escritura y la comprensión lectora cuando es más mayor, porque el niño escribe como escucha y habla. Las dislalias que tardan en corregirse pueden persistir en la edad adulta y venir también acompañadas de fracaso escolar y baja autoestima, porque el niño ha sido objeto de burla por su forma de hablar”, explica el logopeda Darío Fernández, que cifra en un 60% los casos de dislalias que los progenitores consultan a los logopedas. No obstante, Solenn Roussel, logopeda del centro de psicología y logopedia, Bla Bla matiza que “la adquisición del habla es similar a la construcción de un puzle, donde el niño aprende a juntar las distintas piezas hasta que consigue encajarlas perfectamente. Cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. Lo habitual es que alrededor de los 4 años la mayor parte de los sonidos se pronuncien correctamente, aunque no siempre ocurre lo mismo con sonidos más complejos como la sz y rr, por lo que conviene dar un margen hasta los cinco o seis años de edad para comprobar cómo evoluciona el niño”. Roussel menciona varias señales que ponen de manifiesto la dislalia infantil:

  • Cambio sistemático de un sonido por otro. Como en el caso de cambiar siempre el sonido k por la t.
  • Confusión entre sonidos. El niño es capaz de articular de manera aislada la s y la z, pero las confunde como en el caso de decir sapato, aunque sea capaz de decir zumo. También puede decir sapo pero en vez de casa dice caza.
  • Lenguaje ininteligible del niño, que requiere un gran esfuerzo para comprender lo que quiere expresar.

Causas que dificultan la correcta pronunciación del niño

Entre las razones más habituales que provocan en el niño dificultades para articular de manera correcta las palabras, se encuentran:

El retraso psicomotor implica un tono muscular escaso que resta fuerza a la mandíbula, lengua y el aparato fonador que intervienen en el habla.

Otitis frecuentes, que impliquen un período de pérdida de audición, mientras se diagnostica, trata y recupera el niño.

La respiración a través de la boca debido a afecciones como los catarros, las vegetaciones o las sinusitis, que influyen en la deformación del paladar hacia arriba; el labio superior se retrae y acorta, lo que dificulta la colocación correcta de la lengua para pronunciar los sonidos.

La incorrecta colocación de los dientes que impide una oclusión adecuada de la mandíbula y obstaculiza el funcionamiento adecuado del aparato fonador del niño.

Prevenir la dislalia en los niños

Desde casa, podemos ayudar a nuestros hijos para que fortalezcan los órganos que intervienen en el habla (bucofonatorios), distingan de manera correcta los diferentes sonidos y mejoren su habilidad articulatoria. De esta forma, las dislalias infantiles se pueden mantener a raya con pautas preventivas como:

1. Evitar las infecciones de oído y los catarros.

2. Fomentar la respiración nasal en el niño.

3. Aportar una dieta sólida a partir del año para fortalecer los músculos articulatorios de la boca.

4. Evitar el chupete o la succión del pulgar porque provoca deformaciones del paladar y la incorrecta deglución (tragar alimentos o líquidos).

5. Practicar en casa ejercicios que mantienen en forma el aparato fonadorcomo soplar velas, silbatos, globos o matasuegras, coger agua con una pajita para pasarla de un vaso a otro, practicar onomatopeyas como sonidos de motos o hacer pedorretas.

6. Dar ejemplo al niño a la hora de hablar. Evitar los diminutivos, articular de manera clara, pero sin exagerar. Los niños son grandes imitadores también en lo que respecta a cómo se expresan los adultos.

7. El juego y la música son dos herramientas útiles para motivar que el niño distinga de manera lúdica, relajada y sin presión emocional los sonidos para que los pronuncie de manera correcta, como en el caso de divertirse a través de los trabalenguas o canturrear sílabas (miiimaaamuuumoooo) y canciones.

Abuelos ante el divorcio, ¿cómo y cuándo ver a los nietos?

Abuelos ante el divorcio, ¿cómo y cuándo ver a los nietos?

Úrsula Persona, Sapos y princesas, El Mundo, 10/10/2018

Dos de cada tres matrimonios se divorcian en España. Y la mayoría de ellos tienen hijos. El impacto del divorcio no solo afecta a la familia nuclear (el matrimonio que se divorcia y sus hijos), sino a toda la familia extensa, es decir a los abuelos, tíos y primos de los niños.

El divorcio suele ser una proceso largo, doloroso con un fuerte impacto emocional. Y en todo este proceso hay unas personas que sufren especialmente, que suelen estar muy vinculadas a los niños y que son los grandes olvidados de un divorcio: los abuelos.

Es complicado manejar los conflictos y las emociones en un contexto de divorcio, pero ser capaces de hacerlo de la manera más adecuada posible será lo más beneficioso para todos.

Los abuelos tienen derecho legal a ver sus nietos. Y por supuesto, los niños tienen derecho a ver a sus abuelos. Forman parte de su familia y en mayor o menor medida, suelen participar de la educación integral del niño. Cuanto menos afectemos la estructura familiar durante la separación y después de ella, más fácil será el proceso de adaptación.

A veces mantener una relación cordial con la familia de nuestro ex no es sencillo. Pero muchas veces los malentendidos y contrariedades surgen por problemas de comunicación.

Un buen comienzo sería comunicar la decisión de divorciarse de manera conjunta a los abuelos. O al menos, hablar con nuestros suegros tras la decisión, mostrando nuestra voluntad de tener buena relación y de proteger su vínculo con nuestros hijos. Suele ser un buen punto de partida. Obviamente, la relación con los abuelos cambiará tras la separación. Habrá algunos que incluso verán más que antes a sus nietos pues tendrán que ayudar más a su hijo o hija en la crianza. Esto suele darse en casos de custodia compartida.

La manera en que una pareja afronta el divorcio va a tener un impacto decisivo tanto en sus hijos como en ellos mismos y en el resto de la familia.

Otros tal vez encuentren resistencias por la otra parte en el acceso a los niños. Suele darse con más frecuencia en el caso de que uno de los progenitores ostente la custodia exclusiva. En ese caso, el otro progenitor suele disfrutar mucho menos tiempo de los niños y el acceso a los niños por parte de los abuelos se ve también afectado.

En este contexto, sería responsabilidad de la parte que ostenta la custodia exclusiva facilitar las visitas a sus suegros, de manera que no supongan un detrimento en la relación. Lamentablemente en ocasiones usamos a los niños, consciente o inconscientemente, como forma de hacer daño a la otra parte. O simplemente, demonizamos todo lo que provenga de nuestro ex y nos puede parecer que cuanto menos o más lejos mejor.

Y todo lo contrario. Cuantas más relaciones con la familia extensa mantengamos en nuestros hijos, mejor será para ellos. Más estabilidad y riqueza emocional tendrán, y más apoyos a la hora de afrontar el divorcio.

La manera en que una pareja afronta el divorcio va a tener un impacto decisivo tanto en sus hijos como en ellos mismos y en el resto de la familia. Es recomendable buscar ayuda profesional que nos ayude a mediar en un proceso que por lo general tiene una gran carga emocional. Un mediador o psicólogo de familia puede ayudarnos a desvincularnos de una manera más cordial y a tomar las decisiones de manera más templada.

Respetar las relaciones de nuestros hijos con los abuelos, cuidar esa relación favoreciendo contactos frecuentes y por supuesto en las fechas señaladas, es la manera más beneficiosa para todos de afrontar los cambios tras la separación.

17 ‘apps’ para facilitarle el curso a tus hijos

Existen muchas aplicaciones que pueden ayudar a los niños y jóvenes a estudiar, a planificarse y organizar sus tareas. Hemos recopilado solo una mínima parte de las que han tenido mejor acogida entre profesores, padres y alumnos

Cómo enseñar a tu hijo a dejar de interrumpir en 3 pasos

Cómo enseñar a tu hijo a dejar de interrumpir en 3 pasos

Sapos y Princesas, El Mundo, 03/10/2018

Uno de los aspectos más frustrantes de ser padres son las frecuentes interrupciones y avalanchas de preguntas de nuestros hijos en los momentos más inoportunos.

Los padres con niños de entre 3 y 7 años (la edad de las preguntas) sufren a menudo lo que es intentar mantener una conversación adulta con constantes interrupciones que, además de impedir tener una charla fluida con familiares o amigos, no son coherentes con la misma ni aportan nada a lo que se está discutiendo. Es algo perfectamente normal en niños de estas edades, pero aun así, en ocasiones puede llevarnos a los padres al borde de un ataque de histeria.

La realidad es que esperar que un niño de 3 años no interrumpa a sus padres para hablar es harto improbable. No importa cómo los eduques, van a interrumpirte. No porque no estén lo suficientemente “educados” como para no intervenir en la conversación, sino porque sus cerebros funcionan en varias direcciones a la vez.

Sin embargo, los padres podemos intentar limitar estas interrupciones a momentos concretos o a un número de veces al día. Te contamos cómo:

Establece expectativas razonables

Un niño curioso que interrumpe no está tratando deliberadamente de romper tu concentración ni de molestarte. Simplemente, no dispone de las herramientas necesarias para controlar sus impulsos. Para ellos todo es espontáneo porque su cerebro se está formando; así que enfadarte no te va a llevar a ningún sitio.

El primer paso es hacerte a la idea de que tus niños no están intentando volverte loco a propósito. Incluso con educación específica en este ámbito, es imposible esperar que un niño de 3 o 4 años no interrumpa de vez en cuando. Así que controla tus expectativas. Por mucho que los intentes enseñar, tus hijos no van a conseguir tener las habilidades sociales de una persona de 25 años.

Establece turnos para hablar y escuchar

Los niños no van a aprender a mantener una conversación normal si no hablas con ellos. Y si ya lo haces, es probable que no lo hagas lo suficiente. Los datos apuntan a que muchos padres pasan un máximo de 10 minutos a la semana conversando con sus hijos. Así que, si quieres que tus hijos aprendan a conversar con educación, empieza por convertirte en un modelo de conductaconversando habitualmente con ellos.

Los expertos recomiendan convertir esta práctica en un juego en el que cada persona tiene un turno para hablar y otro para escuchar. Se puede poner un cronómetro durante, por ejemplo, dos minutos, y dar ese tiempo a cada miembro de la familia mientras todos escuchan sin hablar o interrumpir.

Este juego se puede practicar en cualquier momento: en la mesa, en el coche, en un museo… El objetivo es enseñar a los niños a controlarse cuando sientan el impulso de interrumpir. Cuanto más lo practiquéis, más entrenados estarán los niños en esta forma de comportarse.

interrupciones

Practica gestos para ese momento

De cualquier manera, por mucho tiempo que pases enseñando a tus hijos a dejar de interrumpir, lo seguirán haciendo. Por eso es útil trabajar en gestos que puedan utilizar en lugar de interrumpir la conversación, como levantar la mano o los dedos, o apretarnos la mano cuando quieran hablar.

Otra idea es que, mientras estéis ocupados y no podáis hablar con ellos, les enseñéis que pueden desahogarse con sus muñecos o con la mascota y contarles a ellos eso que os quieren decir. Cuando podáis atenderlos, os lo pueden contar de nuevo a vosotros. Si era importante para ellos compartirlo con sus padres, aún se acordarán.

Recuerda que no puedes esperar que un niño en edad preescolar mantenga un mismo pensamiento sin contarlo durante mucho tiempo, por lo que, si te es posible, en cuanto haga el gesto que hayáis pactado (y si no abusa de él), debes pausar por un momento tu conversación, escucharle, y apreciar que no hayan interrumpido.  Al fin y al cabo, no importa la técnica que utilices, siempre y cuando os sea lo menos molesta posible a los padres y permita al niño indicar que quiere deciros algo.

 

Cinco habilidades matemáticas que necesita tu hijo para prepararse para la enseñanza preescolar

Los niños que ven cómo sus padres utilizan las matemáticas en la vida diaria practican con más frecuencia actividades relacionadas con ellas.

Susan Sonnenschein, Rebecca Dowling y Shari Renee, 02/10/2018, El País

Los padres desempeñan un papel fundamental en la educación matemática temprana de sus hijos. No solo pueden proporcionarles juegos y juguetes relacionados con las matemáticas, sino también servir de ejemplo del empleo de estas en la vida cotidiana.

Los niños que ven cómo sus padres utilizan las matemáticas en la vida diariapractican con más frecuencia actividades relacionadas con ellas. Esto, a su vez, potencia las capacidades matemáticas tempranas que sirven de base para el futuro aprendizaje.

Como investigadoras dedicadas al estudio del desarrollo matemático en los niños, creemos que hay cinco habilidades que los pequeños deben tener antes de empezar la enseñanza preescolar. Las oportunidades para adquirirlas están en todas partes, y existen actividades sencillas y divertidas con las que los padres pueden animarlos a practicar con el fin de fomentarlas

Esto ayudará a que los niños aprendan el vocabulario y desarrollen las capacidades acordes con su edad necesarios para aprender matemáticas, al tiempo que se divierten y mantienen el interés.

1. La capacidad de contar y la ‘cardinalidad’

Según el nivel oficial de preparación para entrar en la universidad o ejercer una profesión en el estado de Maryland (EE UU), los niños deben demostrar que poseen una capacidad básica de contar antes de entrar en preescolar. Esta capacidad incluye contar hasta 20, ordenar cartas con números, identificar sin contar cuántos elementos componen un pequeño conjunto, y comprender que la cantidad no cambia independientemente de cómo se distribuya este.

Los futuros alumnos también tendrán que aprender cardinalidad, lo que significa que deberán comprender que el último objeto recontado representa el número de elementos del conjunto.

La capacidad de contar y la cardinalidad se pueden integrar fácilmente en la vida diaria. Los niños pueden contar sus juguetes mientras recogen o cuántos pasos hay que dar desde la cocina hasta su dormitorio. Los padres pueden mostrarles uno por uno los números en un reloj o en un teléfono.

Los niños pueden contar sus juguetes mientras recogen o cuántos pasos hay que dar desde la cocina hasta su dormitorio

Asimismo, en el supermercado pueden pedirles que encuentren números mientras hacen la compra, y en el coche, que lean los números de las matrículas o cuenten los coches que pasan. Cuando el niño haya acabado de contar, los padres deberían preguntarle cuántos eran para reforzar la idea de cardinalidad.

Los juegos de mesa como el parchís o la oca son una manera útil y divertida de mejorar la capacidad de contar y la cardinalidad. Hagan que los niños identifiquen el número del dado cuando sea su turno y que cuenten en voz alta mientras mueven la ficha. Otros juegos activos en los que se cuenta en voz alta, como saltar a la cuerda, la rayuela o los juegos de palmas también fomentan estas capacidades.

2. Operaciones y pensamiento algebraico

Los alumnos de preescolar deben resolver problemas sencillos de adición y sustracción utilizando objetos.

Los padres pueden animar a sus hijos a que resuelvan problemas matemáticos sencillos durante sus tareas cotidianas. Por ejemplo, pueden pedirles que calculen el número correcto de platos o utensilios cuando ponen la mesa para comer. Recuerden que el lenguaje matemático que oyen los niños es importante. Pueden hacerles preguntas como, “¿Cuántos platos más necesitamos?”

Mientras juegan, los padres pueden utilizar juguetes y decirles, por ejemplo, “Toma, te doy uno de mis coches. Cuenta a ver cuántos tienes ahora”. Las canciones y las rimas en las que se cuenta hacia delante y hacia atrás, como “Un elefante se balanceaba” o “Yo tenía diez perritos”, también pueden ser útiles para enseñar las primeras sumas y restas.

3. Números y operaciones de base 10

Los niños tienen que empezar a entender que el número “diez” se compone de 10 “unos”.

Contar los dedos de las manos y los pies es una manera estupenda de resaltar los números del uno al 10. El dinero, y las monedas en particular, son otra forma excelente de llamar la atención sobre la base 10. Los padres pueden jugar a las tiendas con sus hijos utilizando monedas de un céntimo y “comprarles” juguetes por diferentes cantidades. Durante el juego pueden hablar de cuántos juguetes pueden comprar con 10 céntimos.

4. Las mediciones y los datos

Los alumnos de preescolar tienen que saber distinguir objetos en función de sus características ‒como la forma, el color y el tamaño‒ o identificar la característica según la cual se han clasificado los objetos. También tienen que ser capaces de ordenar objetos por determinada característica medible, como por ejemplo, de mayor a menor.

En la cocina, los niños pueden empezar a experimentar con las mediciones utilizando cucharas o tazas. Pueden clasificar utensilios, ropa para lavar o juguetes mientras los ordenan. Los juegos de cartas y de dados son útiles para hablar de la magnitud de los números. Además, en las tiendas se encuentran algunos juegos de clasificación por poco dinero, como Preparados, listos, guau.

Al llegar a preescolar, los niños también deben ser capaces de comparar objetos y utilizar expresiones como “más que”, “menos que”, “más largo”, “más corto”, “más pesado” o “más ligero”. Los padres pueden ayudarlos utilizando estas palabras para destacar las comparaciones. Cuando los niños echan una mano en las tareas domésticas, los padres les pueden decir, “¿Puedes pasarme el cuento más grande?”, o “¿Puedes poner en la mesa los tenedores más pequeños?”.

5. Geometría

Las habilidades tempranas en materia de geometría incluyen nombrar e identificar formas de dos dimensiones como círculos, cuadrados y triángulos. Los niños también tienen que darse cuenta de que hay formas de diferente tamaño, perfil y orientación que son iguales. Asimismo, tienen que poder reconocer que un círculo es como una esfera y utilizar términos informales, como “caja” o “bola” para distinguir objetos de tres dimensiones.

Los padres pueden llamar la atención de sus hijos sobre las formas que hay en su entorno. Durante un paseo, pueden mostrarles que las ruedas son círculos y luego pedirles que busquen otros círculos a su alrededor. Los juegos disponibles en el mercado, como el tangram o los cubos para encajar formas piezas geométricas pueden ayudar a los niños a identificar formas simples y más complejas. Los rompecabezas, los bloques y el Lego son otra manera perfecta de fomentar el desarrollo de sus primeras habilidades espaciales.

 

 

 

La detección precoz de la sordera en los niños empieza en la familia

La detección precoz de la sordera en los niños empieza en la familia

Un médico pone un audífono a un niño.

Ana Camarero, El País, 01/10/2018

Dice Aránzazu Díez Abella, experta en familias y educación de la Fundación CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas), que la aproximación a la discapacidad de los niños sordos debe hacerse “mirándolos y evaluando sus necesidades como lo que son: niños y niñas”. Para ello, una de las reivindicaciones que desde la Fundación CNSE se hace en la celebración del Día Internacional de las personas sordas –el pasado sábado 28 de septiembre– es que se les facilite todas las herramientas que necesiten, a ellos y a sus entornos, “para que puedan desarrollarse de forma plena y disponer de “una mochila personal” llena de estrategias, conocimientos, habilidades, lenguas, experiencias, etc..”.

En España hay alrededor de un millón de personas con discapacidad auditiva, según la Fundación CNSE. Una discapacidad que presenta una gran variedad de sorderas y de situaciones personales: niños y niñas sordas de nacimiento o en edades muy tempranas, personas a las que ha sobrevenido la pérdida en edad adulta o personas de la tercera edad que van perdiendo audición por envejecimiento del oído, etc.. En la población infantil hay que señalar que 5 de cada 1.000 niños recién nacidos presentan una sordera de distinto grado, y 1 de 1.000 una sordera severa o profunda.

Actualmente, la discapacidad auditiva no presenta prácticamente ninguna consecuencia sobre el desarrollo comunicativo y lingüístico de este tipo de personas ni en su entorno personal, laboral, social, etc.. Díez Abella apunta que este tipo de discapacidad auditiva en edades tempranas, en sí, no implica problemas en el ámbito de la comunicación, “ya que se pueden desarrollar lingüísticamente en lengua de signos (de manera similar a como lo hacen lo niños y niñas oyentes en lengua oral), como ocurre con las niñas y niños sordos de padres y madres sordos signantes. Lo que sí implica es barreras de acceso a la lengua oral, en mayor o menor medida, dependiendo de las características de la pérdida auditiva”.

Carmen Jáudenes, presidenta de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS), coincide en su valoración con Díez Abella al considerar que la discapacidad auditiva no tiene consecuencias en el desarrollo comunicativo y lingüístico de las personas sordas dado que, desde hace varias décadas, “es posible compensar estas pérdidas auditivas mediante las ayudas audiológicas como audífonos o implantes auditivos y con la atención logopedica especializada para desarrollar el lenguaje”. “Un elemento que sí ha resultado trascendente para que varíe la perspectiva de desarrollo de los niños sordos ha sido el diagnóstico precoz de la sordera”, asegura Jáudenes.

En 2003, el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas aprobaron el programa de detección precoz de la sordera para su implantación en el estado. Hoy se encuentra plenamente implantado en la red pública. Con este programa se pretende detectar la sordera en los primeros días de vida a través del screeming auditivo realizado con carácter universal a todos los recién nacidos. Este programa se desarrolla en tres etapas: la detección antes de un mes, el diagnóstico a los tres meses y la intervención audioprotésica y logopedica a los seis meses. Este programa, según Jáudenes, facilita que “el desarrollo se iguale respecto al resto de los niños que no tienen estas deficiencias auditivas y que no se produzcan los desvíos que había antes en el desarrollo comunicativo, en el desarrollo del aprendizaje, etc.”.

La detección precoz de la sordera en edades tan tempranas empieza en la familia. Ante la sospecha de que un niño o niña pueda sufrir una discapacidad auditiva, los expertos sostienen que lo primero es acudir a su pediatra para que realice un primer análisis y valore la necesidad de remitir al niño a un otorrino para que se encargue de diagnosticar (o no) la sordera. Una vez establecido el diagnóstico se deberán tomar las medidas oportunas. Díez Abella declara que, en ocasiones, “las familias pasan por médicos, educadores, logopedas… y cada uno les ofrece una información distinta y a veces contradictoria, a lo que hay que añadir que se encuentran con un gran vacío y descoordinación entre los servicios de atención”. Por ello, sostiene que es importante que “las familias reciban una información que sea neutral, concisa y completa, con el fin de que puedan tomar decisiones y formar un criterio a partir del conocimiento necesario”.

Uno de los elementos que ha resultado de gran utilidad para que las personas sordas normalicen su día a día ha sido el desarrollo de las nuevas tecnologías. Según la presidenta de FIAPAS, aunque es verdad que las nuevas tecnologías pueden ayudar a “romper barreras”, no es menos cierto que “la implantación de estos avances tecnológicos no se acompasan con la realidad del día a día, dado que no se encuentran en todos los espacios, ni son accesibles para todas las personas sordas ni para todas las familias, puesto que también hay barreras económicas para poder adquirir este tipo de prótesis”. Jáudenes mantiene que “la cobertura que se hace desde la prestación sanitaria es insuficiente en lo económico, y en el caso concreto de los audífonos es deficiente, puesto que las personas mayores de 16 años no tienen ningún tipo de prestación económica para acceder a estos equipos. En la teoría son los elementos que rompen barreras, pero en la práctica queda todavía mucho por hacer”.

La Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España (Federación AICE) hizo entrega, el pasado 17 de septiembre, de 260.000 firmas en el Congreso de los Diputados pidiendo implantes cocleares y audífonos más accesibles para todo el mundo con el lema “Queremos oír y nos vais a oír”. Su presidente, Joan Zamora Arnés, comenta que el uso de este tipo de implantes ayuda a que, “al tener audición en todas las frecuencias, el sentido de alerta auditivo se recupera y aumenta su seguridad (sirenas, timbre, bocinas…). Muchas de ellas hablan por teléfono y comprenden los mensajes, pudiendo seguir la conversación, charla o clase, sin otros apoyos, lo que favorece su formación y les prepara para una vida laboral más inclusiva y cualificada”. Este uso de tecnologías, además, favorecen que, según el presidente de la Federación AICE, las personas con discapacidad auditiva “no tengan que estar pendientes de la lectura labial; su prosodia y expresión son más claras e inteligibles, mejorando la relación con otras personas y aumentando su autoestima”.

Para conseguir que las barreras se rompan, además de la “democratización” del uso de las nuevas tecnologías, los expertos valoran el papel que juega la familia en el desarrollo personal o emocional de las personas sordas. Díez Abella expone que es fundamental, sobre todo, en la infancia y la adolescencia, “una comunicación plena en la familia, completa, y desde los primeros años (e incluso días) de vida (como ocurre con los niños y niñas oyentes)”. Además, prosigue la experta en familias y educación de la Fundación CNSE, “las expectativas y la imagen que tengan de la sordera y de su hijo o hija es otro de los aspectos sobre los que se asienta su desarrollo: es importante proyectar una imagen positiva y basada en sus potencialidades. Ver al hijo o a la hija como lo que es: una persona capaz y autónoma, en proceso de desarrollo, en la que su sordera es una característica más de su ser, pero no la única”.

    Así puedes ayudar a tu hijo a que se adapte a un cambio de vida

    Un nuevo rumbo en la rutina de los niños puede enriquecer su camino con nuevas experiencias, aunque les lleve un tiempo adaptarse a los cambios

    Un padre juega con su hija en plena mudanza.

    Carolina Pineda, De M y P, El País, 25/09/2018

    La infancia, en general, es un buen momento para llevar a cabo un cambio de rumbo que implique trasladarse de ciudad, cambiar de casa o estrenar colegio. Los niños entre tres y 10 años son más adaptables a salir de su zona de confort y cambiar de vida. No obstante, al igual que los adultos tendrán su proceso de adaptación a las nuevas circunstancias, que conllevará un esfuerzo. Desde casa, ciertas pautas pueden facilitar el camino de los pequeños en el tránsito a su nuevo entorno, entre ellas, las que explica la psicóloga Gema José Moreno:

    1. Exponer con claridad y positivad las razones del cambio vital e incluir al niño/a dentro del proceso.Centrarse en las ventajas que obtendrá con el traslado de ciudad, barrio o colegio. Como en el caso de conocer otros amigos, tener una habitación más grande, un jardín donde jugar o conocer lugares nuevos que podrá disfrutar.
    2. Fomentar el diálogo sobre el cambio. La imaginación del niño puede dar mucho de sí. Hablar del tema en casa ayuda a disolver miedos y resolver las dudas que puedan surgir ante el cambio de vida.
    3. Posponer nuevos retos y cambios en la vida del niñopara evitar saturarle. Situaciones como aparcar los pañales o adaptarse a un comedor escolar implican un esfuerzo para los pequeños, que conviene que no coincidan con un cambio de ciudad, colegio o casa.
    4. Implicar al niño en los cambios que se avecinan para así despertar la ilusión ante el nuevo camino a recorrer. Entre otras cosas, se puede consultar con los pequeños cómo les gustaría que fuese su habitación o qué maleta usarán para el guardar sus cosas.
    5. Facilitar la despedida de los amigos del niño/a con un encuentro del grupo en el nuevo hogar, si es posible.
    6. Concertar una cita con el tutor del nuevo colegio para presentarse y que conozcan la situación familiar de cambio.
    7. Procurar una adaptación horaria al centro escolar progresiva. Un horario reducido en el colegio durante los primeros días del curso ofrece a los pequeños un margen para el tránsito hacia el horario completo.

    Cuando surge alguna dificultad para que el niño/a se adapte al cambio de vida

    Acostumbrarse a los cambios conlleva un esfuerzo tanto para niños como para adultos. El entorno escolar suele ser el que provoca más inseguridades y temores en el niño/a y más si se trata de un colegio nuevo. Pueden presentarse incluso síntomas físicos, como “dolor abdominal o de cabeza justo antes de tener que ir al colegio e, incluso, si son más pequeños puede haber rabietas o actuar como si tuviesen menos edad de la real. Todo ello suele ser pasajero y se soluciona con tiempo. No obstante, si se detecta que el miedo aumenta y no se avanza en la adaptación al nuevo entorno, se puede consultar con un especialista en el tema” Comenta la psicóloga, Gema José Moreno.

    ¿Qué podemos hacer si a nuestro hijo no le interesa nada?

    ¿Qué podemos hacer si a nuestro hijo no le interesa nada?

    Sapos y Princesas, El Mundo, 27/09/2018

    No todos los niños tienen los mismos intereses y aspiraciones. En ocasiones, sobre todo cuando llegan la adolescencia, algunos confiesan que no tienen ningún interés. Si pudieran se pasarían el día tirados en el sofá escuchando música o mirando alguna pantalla como el móvil o la tablet.

    Ante esta incomprensible situación los padres nos desesperamos. Nos resulta increíble que nuestro hijo de 13 o 14 años no tenga ningún interés. Además, suele también coincidir con que nuestro hijo no tiene ninguna vocación clara. No quiere ser informático, futbolista, médico, bombero, taxista o panadero. Nada le motiva para estudiar o aprender nuevos conocimientos. Nos damos cuenta de que no se movería del sofá en todo el día si no se lo decimos. Una situación frustrante que tenemos que cambiar cuanto antes.

    Adolescentes sin intereses

    La falta de motivación puede ser la clave de esta ausencia de algún tipo de vocación o aspiración en nuestros adolescentes. Falta de motivación que hay que prevenir porque si se prolonga en el tiempo se puede convertir en fracaso escolar y que puede convertir a nuestros hijos en uno de los famosos “Ninis”, ni estudian ni trabajan.

    El proyecto de investigación Estudiar en la escuela secundaria: construcciones de sentidos y estrategias realizado en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) intentó explicar la razón por la que algunos chicos no estudian. El estudio concluyó que la motivación no es una característica esencial de los sujetos sino una construcción que se desarrolla a lo largo del tiempo. Por este motivo hay que poner el foco no en el estudiante, sino en el conjunto de condiciones escolares de las que éste forma parte y que hacen posible la disposición a estudiar.

    Más que motivar a los alumnos según el estudio hay que crearles condiciones en su entorno para que sean capaces de aprender y para que se sientan capaces de emprender cualquier tarea. Esto supone tiempo y debe ir construyéndose desde pequeños en el centro escolar pero también en la familia.

    Crear la ilusión

    La motivación depende muchas veces de la ilusión por algo. Puede ser un videojuego, los libros de Harry Potter o El Señor de los Anillos, el fútbol, la música o la cocina. Seguro que hemos observado que nuestros hijos tienen algún entretenimiento que les apasiona. Además, nos sorprende que no les cuesta nada aprenderse todos los personajes de los libros de Harry Potter.

    El conocimiento necesita pasión y esa es la mejor fórmula para que nuestro hijo comience a moverse y a motivarse. A nuestro hijo fan de Harry Potter no le importará leerse otro libro de la saga o esperar una cola de 2 horas para ver una nueva película. Incluso apuntará todos los nombres de los personajes en una pequeña libreta.

    No debemos minusvalorar los intereses de nuestros hijos. No digamos que no les interesa nada sino aprovechemos esas pequeñas pasiones para que desarrollar sus habilidades. En los videojuegos, los libros o las películas pueden ejercitar su memoria, aprender vocabulario en otro idioma como el inglés o incluso socializar con otros niños que tengan sus mismas aficiones.

    Ideas para motivar a nuestros hijos

    Los padres no debemos nunca tirar la toalla y menos poner la etiqueta a nuestro hijo de que es un vago o no le interesa nada. Todo lo contrario, debemos ayudarle a buscar su vocación escondida en la etapa de la adolescencia y fomentar sus pasiones. ¿No nos pasábamos nosotros las horas perdidas con las chapas o los cromos? Ahora los adolescentes y los niños tienen otros gustos y no por ello debemos intentar que los abandonen. Os vamos a dar algunos consejos para que logremos que nuestros hijos se levanten del sillón y se apasionen por su futuro.

    1. Observar a nuestros hijos

    Los padres muchas veces no sabemos qué hace nuestro hijo esas dos horas mirando el móvil o la pantalla del ordenador. Una buena idea es observar lo que hacen y preguntarle de forma amable qué hace. Podemos incluso pedirle que nos explique cómo funciona el videojuego o qué es lo que pasa en los libros de Harry Potter. Ese conocimiento quizás nos sirva de punto de inflexión para una nueva actitud.

    2. Vivir experiencias

    Otra buena idea es animar a nuestros hijos a que vivan experiencias más allá del centro escolar y las pantallas. Por ejemplo, ir con ellos de viaje, visitar museos o acudir al cine. Podemos aprovechar su interés por temas que hayan visto en clase o alguna de sus pasiones para empezar esa motivación.

    3. Responder a sus preguntas

    Si nuestro hijo empieza a tener interés por algunos temas también comenzará a hacer preguntas. Tenemos que tomarnos el tiempo suficiente para responderlas. Si no conocemos la respuesta la podemos buscar con él en Internet o preguntarle a alguna persona.

    Unos padres curiosos y apasionados son el mejor ejemplo para motivar a sus hijosLa curiosidad y potenciar sus intereses puede convertirse en la llave para su motivación y la forma de evitar el fracaso escolar en el futuro. Cuanto antes empecemos a conectar con los intereses de nuestros hijos, más pronto lograremos que cambien el chip y emprendan un camino diferente.

     

    La música, nuestra primera interacción con el mundo

    A los tres meses de gestación el oído humano ya está formado. El feto es capaz de oír desde la voz de los padres hasta los ruidos de fondo

    Un bebé disfruta de la música.

    Andrea Proaño, De M&P, El País, 23/09/2018

    Evan Le tiene siete años y cuando se sienta ante un piano sus piernecitas aún no alcanzan el suelo. En el momento en que sus manos se apoyan sobre el teclado y sus acordes inundan el espacio, el público enmudece y los jurados de los concursos musicales le hacen entrega de los más altos galardones. Este pequeño norteamericano, hijo de padres vietnamitas sin vinculación alguna al mundo de la música, interpreta, compone, hace arreglos a piezas de compositores célebres, juega al ajedrez y destaca en las clases de matemáticas. ¿Es un niño prodigio?

    La música se presta especialmente a la aparición de niños prodigio. El ser una disciplina completamente abstracta que es rápidamente asimilada por los flexibles cerebros infantiles permite que las habilidades se manifiesten de manera precoz. Pero, tal vez, la propia capacidad musical que convierte a un niño en prodigio retroalimente esa genialidad permitiéndole destacar en otras ramas del conocimiento.

    A los tres meses de gestación el oído humano ya está formado. Por ello, los sonidos que escuchan los bebés en el vientre materno, desde la voz de los padres hasta los ruidos de fondo, se convierten en sus primeras interacciones con el mundo. La música, especialmente, genera una sensación de estar acompañados, que puede ayudar a calmar a los bebés y, además, libera dopamina, la hormona que producimos cuando sentimos placer. No sorprende, pues, que cuando una criatura está llorando, una técnica empleada a menudo por los cuidadores sea cantarles, ya que la música reduce el estrés y mejora el ánimo.

    El potencial de la música como estímulo de comunicación —incluso antes de que los niños puedan hablar— y de expresión podría ser explorado desde antes del nacimiento y durante la crianza. La música puede estimular el lenguaje infantil, puesto que ayuda al diálogo cuando las destrezas lingüísticas aún no se han desarrollado por completo, a la vez que enriquece y expande el vocabulario. Pero también influye en el lenguaje corporal, manifestándose en gestos espontáneos y auténticos de cada niño y favoreciendo el desarrollo de los músculos al incitarlos al movimiento corporal y a ganar ritmo y equilibrio. Además, la música podría hacer más sociables a los niños, pues tiene un efecto de contagio que podría generar mejores y mayores interacciones tanto entre los niños como con los adultos a su alrededor.

    La musicoterapia, el uso de la música de manera controlada con propósitos clínicos, también se utiliza cada vez más para tratar distintas condiciones médicas desde la infancia, especialmente en niños con discapacidad, dificultades motoras y de lenguaje y en casos de trastornos neurológicos o emocionales. La Fundación El Triángulo, en Ecuador, lleva a cabo desde hace más de 25 años un proyecto que explota a través de las artes escénicas las habilidades de teatro, danza, música y arte en niños con discapacidades físicas e intelectuales. Esta iniciativa, que lucha por la igualdad de oportunidades y la inclusión social de las personas con discapacidad intelectual, ha encontrado en la música una de sus herramientas más efectivas.

    La relación entre la música y el desarrollo cognitivo se ha comprobado en numerosos estudios: la música incentiva la creatividad y la imaginación infantil y contribuye a la capacidad de escucha, memoria, atención y abstracción, además de ayudar a los niños a resolver problemas matemáticos y de razonamiento complejos. De acuerdo con un conocido diario médico, los niños con acceso a educación musical tienen mejor memoria a corto plazo, más habilidades de planificación e inteligencia verbal, y, a la larga, resultados académicos más destacados.

    La música también podría repercutir positivamente sobre el desarrollo de los niños en condiciones de riesgo y vulnerabilidad. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) evaluó el impacto de un programa musical sobre el desarrollo de los niños en un contexto de pobreza y alta exposición a la violencia en Venezuela. Los resultados sugieren que al término de un año, los niños con oportunidades de acceder al programa musical tuvieron más autocontrol y menos problemas de conducta, efecto que se duplicó entre los del sexo masculino. La principal conclusión tuvo que ver con el efecto de la música en edad temprana: mientras menores fueran los niños, mayor la posibilidad de que la música tuviera un impacto positivo.

    Sin embargo, el potencial de las intervenciones musicales en la primera infancia, sobre todo en las zonas más pobres y vulnerables, no está suficientemente explorado. En muchos de estos lugares, la música puede no ser una opción, ya sea porque los padres no tienen acceso a instrumentos o dispositivos musicales o por carencia de tiempo o de conocimientos sobre sus posibilidades. Pero entender que los beneficios de invertir en los primeros años de la infancia son mucho mayores que en cualquier otra época de la vida debería impulsar la introducción de la música en los programas de desarrollo infantil y de educación temprana de una manera creativa y eficiente en términos económicos. Y como la música es un lenguaje universal que no conoce de edades, su efecto podría hacerse sentir no solo en los niños de cualquier parte del mundo, sino también en sus cuidadores y, a la larga, en la sociedad en general.

    Abuelos que pintan tebeos con sus nietos para alejarlos del teléfono y de la ‘tablet’

    La Universidad de Alicante ofrece un taller de cómic sobre salud para que los mayores con pequeños a su cargo desarrollen una actividad enriquecedora y divertida

    Abuelas y niños durante una clase en la Universidad de Alicante.

    Rafa Burgos, El País, 22/09/2018

    Andrés tiene siete años y tiene claro que va a dibujar alimentos. Ha venido con su abuela Sagrario a un taller de cómic para abuelos y nietos que servirá, también, para crear buenos hábitos alimenticios. Y aunque le están enseñando a crear un humano de dos dimensiones, Andrés venía con la idea de casa. Sus personajes tienen cabeza de fresa alegre o están tristes como un plátano. Sagrario está encantada. “Me gusta experimentar”, dice, “hacer cosas que no pude hacer mientras trabajaba”. Además, trata de cuidarse todo lo posible, y una manera de hacerlo es a través de la nutrición sana. Y más, si es con su nieto, “que tiene un cebo con la televisión, se pasa el día viéndola”. Así que, cuando lo cuida ella, lo saca “al parque, a jugar” o monta puzzles con él. Andrés es un trasto que no para de reír y hablar. Y dibuja bien.

    Andrés y Sagrario son una de las parejas que ha reunido un taller organizado por la Universidad de Alicante (UA) a través de sus aulas de Cómic y Salud. La idea nació de los cursos para mayores del aula de Salud. Sus responsables detectaron que “había personas que no podían acudir porque tenían que hacerse cargo de sus nietos”, cuenta Virginia Carrión, responsable de la iniciativa junto a Adela Alonso. Una actividad a la que se dedica más del 30% de los mayores españoles, que suelen pasar unas seis horas diarias con los pequeños de la familia, según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. De manera que se pusieron a buscar “un espacio que pudieran compartir, alejado de la presencia continua de las pantallas” y que les uniera “en igualdad de condiciones”. Y lo encontraron en un folio de papel. Y un buen surtido de lápices y gomas de borrar.

    La brecha intergeneracional es ahora más profunda que nunca en la historia. La tecnología ha convertido a abuelos y nietos en seres de planetas distintos, en especies diferentes. El predominio analógico o digital los convierte en pingüinos del polo y ñus de la sabana. Y además, la diferencia es casi irreconciliable. “Con este tipo de iniciativas”, asegura Rosa, que ha venido al taller con su nieta Alejandra, de siete años, “se estimula la creatividad y se crean hábitos positivos que ayudan a quitarles otros hábitos negativos”. Estos últimos tienen casi ficha policial: la tablet y el móvil. Los identifica Rosa, pero también el resto de abuelas presentes. Como María Dolores, que dibuja junto a Lucía, de nueve años, e Iris, de siete. “Me manejo bien con las nuevas tecnologías”, subraya, “pero en mi móvil no hay juegos para ellas y la tablet solo se utiliza para consultar cualquier duda”. Sus nietas pasan casi todo el día con ella. Y ha encontrado en la propuesta de la UA “una manera diferente de disfrutarlas”. A Lucía le gusta la idea; a Iris, no tanto. “Yo me paso el día dibujando”, relata la hermana mayor, “y ella da vueltas a la mesa quejándose todo el rato de que se aburre”. Iris asiente. Tiene el día atravesado. La abuela se parte de risa.

    A lo largo de cuatro sesiones, abuelas –no se ha presentado ningún abuelo- y nietos deberán “crear una tira cómica con dos personajes, en la que deberán colaborar y decidir el reparto de tareas”, explica Ulises P. López, dibujante y editor de cómic reclutado para impartir “nociones básicas” de cómo se dibuja en los tebeos. Los guiones serán suyos, los personajes serán los mismos para todos. Pero cada pareja o grupo deberá compartir el diseño. “Es importante que decidan juntos quién se encarga de los personajes y quién de los fondos, quién da color, quién redacta los bocadillos”. Como colofón al taller, “se editará un cómic con los trabajos realizados para concienciar sobre los buenos hábitos alimenticios” y también se montará una exposición de los originales.

    La decisión de que el hilo argumental de las viñetas sea la nutrición no es casual. “La mayoría de los nietos comen con los abuelos”, destaca Adela Alonso, quien además de coordinar el Aula de Salud de la UA, es adjunta de enfermería en el departamento de salud del Hospital de Alicante. Adoración participa en el taller porque quiere “aprender cosas que no se suelen tener en cuenta a la hora de comer”, porque, a su juicio, “ahora mismo, toca luchar para alimentarse bien”. Es decir, para encontrar “alimentos ecológicos, que encima son muy caros”. Junto a ella está Marina, su nieta, la mayor de todos los presentes, con once años. Le encanta “dibujar, hacer deporte y la música”. De hecho, quiere dedicarse al clarinete de manera profesional. Asegura que no le gusta mucho la tecnología. A su abuela, aún menos. “Me paso días sin descolgar el teléfono”, asevera. “Estamos muy contentas de haber venido, si el curso fuera de Informática, no estaríamos aquí”.

    Los asistentes durante el aula de cómic y salud.

    Otra de las intenciones del curso, según Carrión, es “poner en valor el papel educativo de los abuelos y demostrar que tienen un bagaje que compartir”. Como Amparo, que es ceramista y ha venido con Gabriel, de nueve años. Pero cada persona es un mundo. Y cada uno encuentra sus razones. Mari recibe la visita de su nieto Víctor, de siete años, “ocasionalmente”. Así que hace todo lo posible por “hacer cosas juntos” en cuanto surge la oportunidad. María Elisa, acompañada por Daniel y Hugo, de ocho y nueve años, respectivamente, asegura que sus nietos le “enseñan muchas cosas” y le aportan “otra cultura”. Y Maxi es viuda, vive sola y le gustaría que hubiese “más unión, que todos disfrutáramos más de las familias”. Además, quiere que a David, su nieto de siete años, le quede “un buen recuerdo de su abuela”. Parece que lo tendrá fácil. “Me encanta pasar tiempo con ella y me gusta comer con ella”, señala David. Es de los que habla sin que se les pregunte. “El agua hace chof”, grita de repente, cuando el profesor les pregunta por una onomatopeya. Tampoco deja de sonreír. Tampoco es mal dibujante.