“Si tienes un hijo con altas capacidades, no te queda más remedio que cambiar tu modelo de autoridad”

Los psicólogos Olga Carmona y Alejandro Busto reprochan al sistema educativo su incapacidad para detectar y alentar el desarrollo de los niños con sobredotación

Los psicólogos Olga Carmona y Alejandro Busto.

Javier Portillo, De M&P, El País, 08/02/2019

 

5 Consejos para enganchar a la lectura a tus hijos adolescentes

5 Consejos para enganchar a la lectura a tus hijos adolescentes

Sapos y Princesas, El Mundo, 07/02/2019

¿Estás preocupado porque tus hijos adolescentes no leen o no lo hacen habitualmente? No te agobies. Una de las grandes preocupaciones de la mayoría los padres es que no pueden enganchar a la lectura a los niños. Aunque cuando son pequeños suelen disfrutar con la literatura, al cumplir los 12 o 13 años muchos dejan de leer. Una de las mejores estrategias para lograr que se aficionen a este hábito es que disfruten leyendo desde pequeños o probar otros formatos como los audiolibros.

Los jóvenes lo sienten como una obligación. Por ejemplo para muchos estudiantes de Bachillerato “leer se asocia a los libros de lectura obligada en la materia de lengua, generalmente obras literarias y sobre las cuales deben realizar un trabajo, como señala Jesús Contreras en su análisis Leer en tiempos modernos: adolescentes y jóvenes profesionales frente a la lectura.

La clave para que un niño adquiera esta costumbre es que la elección del libro sea la adecuada y el formato sea entretenido para él. Debe fomentar interés, ilusión y, por supuesto, una buena trama siempre cautivará a los más exigentes.

Cómo enganchar a la lectura a los adolescentes

5 Consejos para enganchar a la lectura

1. Elige el formato adecuado 

Este hábito después de los años de educación se ha convertido en una obligación más que en un placer.  Además en la actualidad debe competir con otras aficiones en el tiempo de ocio como las actividades extraescolares, el uso de tabletas o el de teléfonos móviles. Los audiolibros de Storytel permiten adquirir los beneficios de leer como un enriquecimiento del vocabulario o el desarrollo de la capacidad de concentración y comprensión.

La aplicación incluye cientos de títulos en castellano para lectores infantiles y juveniles.Si todavía tus hijos no lo han probado, este es el momento, pues la aplicación ofrece el servicio de prueba de suscripción gratuita durante 14 días. ¿A qué esperas?

Otra buena idea es acudir con ellos a la biblioteca o librería de vuestro barrio o localidad y dejarles que elijan aquellos que más les gusten.

2. Respeta su capacidad lectora

Los adolescentes deben encontrar narraciones que les interesen pero que además estén adaptadas a su edad. Un niño de doce años difícilmente podrá leer libros pautados para chicos de 14  o 16 años. Sigue las indicaciones de las editoriales o de los bibliotecarios a la hora de buscar narraciones. Si no les gusta o no lo entienden, seguro que lo dejarán y esta experiencia negativa le desanimará a la hora de comenzar a adentrarse en otras historias.

3. Busca libros adecuados

Para enganchar a la lectura a los jóvenes, las obras tienen que interesarles desde la portada. Deben sentirse atraídos por una historia que tenga alguna conexión con su vida. Si le gustan los deportes o las aventuras, busca algunos relacionados con estas temáticas. También puede ser una buena idea elegir otros que les ayuden a sobrellevar momentos decisivos de su vida como la pérdida de un ser querido o un enfado con su mejor amigo. No debemos imponerles algo que no les va a cautivar.

4. No prohibir lecturas 

Los hijos siempre sienten una gran atracción sobre aquello que les vetan sus padres. Prohibirles su lectura no suele resultar una buena decisión porque intentarán hacerlo a escondidas. Lo mejor es dejarles leer diez páginas y que nos cuenten lo que han leído.

5. Una actividad familiar 

A los niños les encanta desde pequeños que leamos con ellos. Ya sea antes de dormir o en otro rato tranquilo, disfrutarán de estos momentos mágicos. Cuando son prelectores les ayuda a ir teniendo contacto con los libros. A los seis o siete años cuando ya empiezan a tener competencia lectora podemos sentarnos a su lado e intentar que nos vayan contando lo que han entendido. Si notan que nos interesamos, se irán poco a poco aficionando hasta que se convierta en un placer solitario en la adolescencia. Además si ven a sus padres leyendo, intentarán imitar su ejemplo. ¡Conviértelo en una actividad familiar para enganchar a la lectura a tus hijos!

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad

 

Luz Rello, BBVA Aprendemos juntos, 06/02/2019

Luz Rello

De niña, Luz Rello sufrió el fracaso escolar como consecuencia de la dislexia.
Hoy en día es una de las jóvenes investigadoras españolas con más reconocimiento en este campo. Ella misma es el ejemplo de que esta dificultad de aprendizaje, de origen neurobiológico, se puede superar. Según explica: “La dislexia es un problema grave, pero con la detección y el apoyo adecuados, tiene solución”. Luz Rello se licenció en Lingüística con honores, es doctora en Informática y ha trabajado varios años como investigadora en la universidad estadounidense ‘Carnegie Mellon’. En 2016 fundó la empresa social ‘Change Dyslexia’, desde la que trabaja junto a un equipo interdisciplinar en la detección precoz y el apoyo al tratamiento de la dislexia. Asegura que, según estudios científicos “solo el 4% de las personas disléxicas están diagnosticadas”. Y añade: “La dislexia es difícil de detectar porque es una dificultad oculta”. Su investigación en este campo le ha valido numerosos reconocimientos: fue la primera española en recibir el ‘Premio de investigación para jóvenes europeos’. También obtuvo el premio ‘Innovador Social del Año’ por MIT Technology Review en 2014 y el premio ‘Princesa de Girona’ en 2016. Fue incluida en la lista ‘Forbes 30 under 30’, que reconoce a los mejores agentes de cambio social menores de 30 años.
En 2018 fue galardonada con el premio ‘Mujeres a seguir’.

 

Los bebés que viven en hogares bilingües son más atentos

Un estudio de Canadá concluye que favorece el desarrollo cognitivo. Los expertos señalan que esto no significa que los bebés que viven en entornos monolingües sufran algún retraso

Carolina García, D M & P, El País, 05/02/2019

Vivir en un hogar bilingüe favorece el desarrollo cognitivo y el desarrollo de los niños más que hacerlo en uno en el que se habla un solo idioma. Y este efecto positivo se produce desde que los bebés tienen seis meses, así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de York (Canadá) y que se publicó el pasado enero en la revista Developmental Science. Mediante el uso de imágenes, mostradas en una pantalla, los pequeños que vivían en casas donde se hablaba más de una lengua “demostraron un mejor control de la atención y facilidad de aprendizaje”.

“Decidimos trabajar con bebés porque no hablan y descubrimos que la diferencia de vivir en un hogar bilingüe o no, no tiene que ver con la capacidad o mejora del lenguaje en sí mismo, sino con la atención o el sistema de atención que usa para hablar el idioma”, explica en un comunicado Ellen Bialystok. “Vivir en entornos bilingües debe ser considerado con un factor esencial en el desarrollo de la atención y podría tener beneficios cognitivos a largo plazo. Y ¿por qué es importante? Porque la atención es la base de todo proceso cognitivo”, añade el autor.

La muestra de la investigación está compuesta de un 50% de niños que viven en hogares bilingües y el otro 50%, que no. Y se estudió la atención mediante el movimiento de los ojos en dos pruebas. Ambas pruebas fueron iguales: los bebés estaban tumbados en la cuna mientras veían distintas imágenes que aparecían de forma aleatoria en diferentes partes de la pantalla. Según los autores, los niños que vivían en hogares bilingües eran capaces de predecir dónde iba a parecer la siguiente imagen.

Los investigadores se han quedado impresionados tras el resultado, porque muestra el funcionamiento avanzado y las habilidades de atención en bebés que no hablan. “Son niños que no son bilingües todavía y que solo escuchan en este entorno. Y esto es lo que tiene impacto en el desarrollo cognitivo de estos menores”, termina.

Por su parte la psicóloga infantil Silvia Álava corrobora los resultados de la investigación e incide en que los bebés que viven en hogares bilingües tienen más “flexibilidad cognitiva”, que es la capacidad que “tiene nuestro cerebro para adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones novedosas, cambiantes o inesperadas. Está demostrado que crecer en un entorno bilingüe, prosigue, mejora el desarrollo prefrontal, a su madurez, que se encarga de la habilidad ejecutiva, planificadora y esa capacidad de cambiar de una lengua a otra con rapidez”. Pero hay que ser constante: “Los padres que eligen ser bilingües deber ser constantes y no mezclar idiomas, sobre todo, cuando los niños son muy pequeños, si elegimos una lengua debemos hablar siempre en esa lengua”. “Quiero aclarar también que esto no significa que en las familias monolingües el niño vaya a sufrir algún retraso, simplemente que, como cada vez hay más parejas con distinta nacionalidad, se ha estudiado y se ha visto que es un plus positivo”, termina la experta.

Comentado este trabajo con Andrew McConochie, inglés y padre de una chica de 18 años, coincide enteramente con el resultado del estudio: “Hemos hablado desde pequeña a Carmen yo en inglés y su madre en español. Tiene mucha fluidez en el idioma, lo habla como si fuera materno. Ahora, es cierto que cuando le hablo en inglés, me contesta en español, pero es vagancia. Está incluso pensando irse a estudiar a Londres el año que viene. Creo que nuestra situación le ha ayudado mucho a desarrollarse a nivel escolar y personal”. Por su parte, Simon Hunter, padre de dos pequeños Mateo, de cuatro años, y Oliver, de uno, aclara que “cuando el mayor, Mateo, fue a la guardería sí que nos comentaban que cuando oía el inglés se mostraba más atento y que, por ejemplo, ahora en el colegio se muestra alegre cuando lo escucha. Debe pensar que es el idioma de casa y se siente cómodo”.

RECOMENDACIONES A TENER EN CUENTA

La Sociedad Lingüística Americana da ciertas recomendaciones a tener en cuenta cuando en una casa se habla más de un idioma:

  1. En un hogar bilingüe lo fundamental es que cada padre hable una sola lengua. Aunque no es totalmente efectivo.
  2. Los padres deben saber que los niños son increíblemente sensibles a las lenguas diferentes, aunque solo escuchen un idioma, incluso son capaces de diferenciar los tonos masculinos y femeninos, por lo que escuchar distintos idiomas, simplemente, es una diferencia más.
  3. Los niños que viven en hogares bilingües suelen mezclar las lenguas, al igual que ocurre con los adultos
  4. Si el niño necesita hablar ambas lenguas, el niño aprenderá ambas, si no usará la que más necesite para comunicarse y relacionarse con los demás.

Cómo lidiar con la culpa cuando le ocurre algo a nuestros hijos por un descuido nuestro

Cómo lidiar con la culpa cuando le ocurre algo a nuestros hijos por un descuido nuestro

Úrsula Perona, Sapos y Princesas, El Mundo, 01/02/2019

Los niños son exploradores natos, sienten curiosidad por todo lo que les rodea y van a lugares que uno nunca esperaría, especialmente si ven algo nuevo o diferente. Por ejemplo, estamos en el salón y nuestro hijo está jugando ensimismado con sus juguetes, decidimos que es un buen momento para ir a echarle un vistazo a la comida y cuando volvemos lo encontramos subido a la mesa más alta y con algún objeto punzante o peligroso a su alrededor, ¿cómo ha conseguido llegar ahí tan rápido? A los padres muchas veces nos gustaría tener ojos en todas partes para proteger a los niños de los peligros que les rodean, pero eso no siempre es así y existen situaciones comunes en las que por un descuido se hacen daño o corren algún riesgo.

Según la Asociación Española de Pediatría, las principales causas de lesiones por edades suelen ser:

  • De los 0 a los 6 meses: por caídas desde altura y accidentes de tráfico.
  • De los 6 meses a los 3 años: su movilidad va aumentando progresivamente y aún no son conscientes de los posibles peligros, lo que les lleva a sufrir más golpes, intoxicaciones, atragantamientos, quemaduras y accidentes de tráfico.
  • De los 3 a los 6 años: las principales causas de lesiones siguen siendo las mismas que en la etapa anterior pero en esta edad su comprensión es mayor, por lo que prevenirles de los posibles peligros adquiere mayor importancia.
  • De los 7 a los 12 años: vienen principalmente por golpes relacionados con la práctica deportiva.

Siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y nos encantaría meterlos en una burbuja en la que no les pasase nunca nada malo, pero lo cierto es que somos humanos y todos podemos tener un descuido. La mayoría de niños sufre algún que otro susto durante la infancia. ¿Cómo lidiamos entonces con la culpa?, ¿cómo manejamos el típico remordimiento de “y si no me hubiese despistado”? Cuando un error se convierte en nuestro juez y dicta sentencia.

Cómo quitarse la culpa de un descuido 

La culpa es un sentimiento tan poderoso como complejo cuya función principal es la de reconocer los errores y poner en marcha conductas de ajuste y reparación, pero ¿qué sucede cuando se intensifica? Es entonces cuando se convierte en una fuente de dificultades y desórdenes emocionales.

Es desadaptativo y aparece cuando actuamos como jueces severos con nosotros mismos, valorando lo que hacemos de una manera inflexible e impartiendo un castigo excesivo en forma de intenso malestar. Para poder lidiar con ella debemos tener en cuenta algunos aspectos.

1. Aceptar que los errores forman parte de la persona

No nacemos sabiendo ser padres ni tenemos una bola del futuro que nos diga cuándo estar encima de nuestros hijos, aceptar que podemos fallar es clave para el aprendizaje y el cambio, no es un signo de torpeza o fracaso.

2. Admitir que no somos perfectos y que nadie lo es

Ser padres no conlleva ser perfectos. Solemos autoexigirnos más de lo que podemos dar.

3. Expresar nuestros sentimientos en voz alta

Debemos exteriorizar verbalmente a los niños lo mucho que lo sentimos y pedirle perdón por el daño causado. Aunque sean pequeños y pensemos que no lo va a comprender, pronunciar en alto el arrepentimiento nos puede rebajar el sentimiento.

4. Responsabilizarnos de nuestros actos

Sustituir la culpa por la responsabilidad, pues esta es una actitud hacia el presente y el futuro, mientras que la culpa sólo mira al pasado.

Es nuestra responsabilidad cuidar a nuestros hijos y estar atentos a ellos, pero no podemos evitar al 100% que pueda sucederles algo, independientemente de un descuido. Debemos asumir una actitud de cuidado y supervisión, y asumir que siempre hay un riesgo que no depende de nosotros.

El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida – Oscar Wilde.

Cómo detectar las mentiras de los hijos adolescentes

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Eva Batalla, El Levante, 24/01/2019

La periodista y experta en inteligencia emocional Susana Fuster señala que «no existe una nariz de Pinocho» que nos ayude a saber si nuestros hijos adolescentes mienten, pero sí una serie de señales «no verbales» que nos pueden llevar a detectar cambios en su comportamiento y mejorar el entendimiento mutuo.

De estas claves trata el libro ‘Hijos que callan, gestos que hablan‘ (Espasa), en el que Fuster, directora del Máster Universitario en Comportamiento no Verbal y Detección de la Mentira de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y la Fundación Behavior and Law, parte de la premisa de que hay muchas señales corporales a las que hasta ahora no habíamos prestado atención.

La adolescencia, señala Fuster, madre de dos hijas, una de 16 años y otra de 12, es una etapa complicada tanto para los jóvenes como para sus padres que se quejan de «falta de comunicación», un punto de partida a su juicio «erróneo» ya que hay muchas señales «no verbales», como gestos, posturas e incluso la ropa que visten que dan muchas pistas para ayudar a comprenderlos.

La experta precisa, en una entrevista con EFE, que no es un libro de «autoayuda», pero sí que «te va a ayudar a conocer mejor a tu hijo y a fijarte en detalles de su comportamiento que hasta ahora podían pasarte desapercibidos», como gestos «manipuladores» que se realizan de manera inconsciente.

El libro se basa en numerosos estudios científicos y en casos concretos, y Fuster parte de la premisa de que «todo comunica», ya que el cuerpo envía constantemente información a través de ocho canales: «La expresión facial, los gestos, la postura corporal, el uso del espacio, el contacto físico, la apariencia, la voz y la mirada».

Ahora bien, advierte de que para saber interpretar correctamente un cambio en su comportamiento habitual «es fundamental que conozcas el patrón de conducta de tu hijo» ya que «no hay un diccionario universal de gestos».

«No existe un nariz de Pinocho», la mentira no es tan fácil de detectar; «de partida no hay ningún gesto que te pueda decir que está mintiendo», pero los adolescentes no controlan tanto su expresión corporal y hay señales como la mirada, microexpresiones faciales, gesticulación, el parpadeo o la voz que pueden denotar engaño, explica la experta.

También desmonta mitos, como que cuando un adolescente no mira a la cara de su interlocutor «está mintiendo», sino al contrario, «cuando alguien te miente te va a mirar a los ojos para ver si te lo estás creyendo. Los buenos mentirosos lo hacen», asegura.

Hay microexpresiones faciales que pueden también ayudar a detectar dichas mentiras, como «movimientos involuntarios de los músculos de la cara, un ceño fruncido cuando dice que está contento, una boca ligeramente estirada hacia las orejas que reflejan miedo, o labios apretados que denotan tensión».

«Las microexpresiones no necesariamente implican un engaño deliberado, pero sí que permiten enmascarar emociones» que escapan al control del adolescente, explica Fuster.

El engaño, añade, también se refleja en gestos como la «rigidez corporal» y no el nerviosismo como se suele pensar, ya que está concentrado en elaborar su mentira; el parpadeo, que casi se congela y aumenta significativamente cuando acaba de contar el engaño, o la voz, que tiende a sonar «más aguda de lo normal».

Fuster también aborda cómo determinados comportamientos de los adolescentes pueden hacerles más vulnerables ante un posible acoso o ataque, como «la longitud de los pasos al andar, el cambio de paso al caminar, el balanceo de los brazos, el rebote de sus rodillas o la posición de los hombros y espalda», según estudios científicos.

Defiende por ello que hay que animar a los adolescentes a «expandir su cuerpo», a que adopten posturas «abiertas y firmes», evitar pegar los brazos a los costados y «no encorvar la espalda».

«La asignatura pendiente», concluye la experta, «es aprender a conocer el lenguaje no verbal».

Niños prematuros: ¿qué es la edad corregida y cómo afecta a su escolarización?

La Asociación de Padres de Niños Prematuros plantea que haya flexibilidad con estos pequeños, pero que siempre se cuente con asesoramiento profesional

Carolina García, D M&P, El País, 24/01/2019

El nacimiento de un bebé prematuro ocurre antes de tiempo, exactamente para que al recién nacido se le considere como tal tiene que nacer antes de la 37 semana de gestación. Aparte de los problemas fisiológicos y un desarrollo inmaduro al nacer precozmente, otro problema al que se pueden enfrentar los padres es a la hora de escolarizar a los pequeños. Una situación preocupante para algunos progenitores y que merece una mención en este Día Internacional de la Educación.

Aquí es cuando aparecen los términos edad cronológica y edad corregida, que, según explican desde la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) su presidenta Concepción Gómez Esteban, “la edad cronológica es la de nacimiento y la corregida se refiere a que si el niño o niña viene al mundo de forma prematura, por ejemplo, en el mes de diciembre, a las 32 semanas de gestación, también se cuenta todo el tiempo que pasa fuera del útero hasta llegar a las 40 semanas o lo que se considera un embarazo a término”.

“La edad corregida”, prosigue, “se tiene en cuenta siempre en el caso de los grandes prematuros (nacidos antes de la semana 32) y los prematuros extremos (antes de la 28). El especialista va observando los hitos de desarrollo del pequeño -como sujetar la cabeza, gatear…- hasta los dos años, o dos años y medio”.

¿Qué ocurre con la escolarización de estos grandes prematuros?

Hace unos días, se podía leer en la plataforma Change.org la historia de Mar Gonzalo, quien hacía una petición a la Comunidad de Madrid para que respetará la edad corregida de sus mellizos. “Mis hijos fueron extraídos de mi vientre en un mes de diciembre, a los siete meses de embarazo. Su gestación continuó en una incubadora durante dos meses más, hasta febrero. Ahora que han crecido, se ven obligados a ir al cole como si fueran del año en que salieron de mi vientre (según la fecha de nacimiento oficial), cuando en realidad tendrían que ir un año más tarde (según su edad corregida, cuando acabó su gestación)”, explica esta progenitora.

Para la mujer, esta situación puede afectar seriamente al desarrollo de sus pequeños, “esta situación les obliga a dejar el pañal un año antes que el resto, enfrentarse al “cole de mayores” un año antes, ir a clase con compañeros mucho más desarrollados que ellos -que ya saben hablar, pintar,…-. A lo largo de toda su trayectoria educativa estarán sometidos a una presión extraordinaria que puede minar su autoestima y marcarlos de por vida”, prosigue.

Gonzalo solicita que se le permita escolarizar a sus hijos según su edad corregida, algo que ya recomienda el Ministerio de Educación y que muchas comunidades autónomas ya cuentan con una medida que se lo permita, como son Baleares, Murcia o Castilla-La Mancha, entre otros. Aragón fue la primera en ponerlo en marcha. La petición de esta madre lleva 1.282 apoyos de los 1.500 de las requeridas, al cierre de este artículo.

“Es verdad que los padres que tienen niños prematuros nacidos en el último trimestre son los más afectados. Están escolarizando a sus hijos antes de tiempo. Aunque también son muchos los progenitores que no están de acuerdo con aplicar la edad corregida”, explica Gómez. “Nuestro objetivo desde la asociación es que haya una ley que permita flexibilizar, o sea, que los padres y niños grandes prematuros tengan la opción de escolarizarse en función de su edad corregida. Pero además, proponemos otro punto, que esta decisión la tome un asesor experto que conozca los hitos y desarrollo del niño”. Por ejemplo, en Madrid existen grupos de Atención Primaria para menores entre 0 y 6 años que serían los que valorarían esta situación. Y la cosa se está moviendo.

El próximo 7 de febrero, el grupo Podemos presentará un proyecto no de ley a este respecto, “apoyados totalmente por APREM”. El objetivo es que no “se estigmatice a estos niños por el mero hecho de ser prematuros”, concluye Gómez.