“Faltan recursos en el sistema educativo para ayudar a los niños con dislexia”

A través de Change Dyslexia y de la app Dytective, Luz Rello ha conseguido visibilizar este trastorno del aprendizaje y agilizar su diagnóstico

Dislexia

Adrián Cordellat, El País, 29/10/2018

Cuenta Luz Rello que cuando era pequeña y descubrió a Marie Curie, enseguida supo que quería ser como ella. También que lloró al pensar que, debido a su dislexia, ella jamás sería lo suficientemente inteligente para alcanzar esa meta. Hoy, sin embargo, su nombre se cuela junto al de la científica polaca nacionalizada francesa cuando se trata de ofrecer a las niñas referentes femeninos en el mundo de la ciencia. A través de Change Dyslexia y de la app Dytective Luz Rello ha conseguido visibilizar este trastorno del aprendizaje y agilizar su diagnóstico y las posibilidades de superación. Ahora presenta Superar la dislexia (Paidós), un libro que se mueve a medio camino entre el manual teórico y la biografía, porque en él la científica madrileña ofrece muchos datos científicos y muchos consejos, pero también se desnuda contando aspectos y situaciones personales que hasta ahora no habían salido de su círculo de confianza.

PREGUNTA. Superar la dislexia, como bien dice Juan Carlos Ortega en el prólogo, podría ser un manual sobre la dislexia, pero sin embargo también es un libro muy personal, en el que en cierto modo te desnudas contando muchas experiencias vitales. ¿Ha sido liberador escribirlo?

RESPUESTA. Para mí ha sido difícil escribir el libro. Y no por lo obvio, que es que tengo dislexia, sino por la parte personal, porque he contado cosas que hasta ahora había compartido con muy pocas personas. Al principio solo quería contar en el libro algunas pequeñas anécdotas, pero cuando lo empecé a escribir contacté con algunas madres que me animaron a contar cosas personales porque muchos padres se iban a ver reflejadas en ellas con sus hijos. Más que liberador ha sido un proceso duro, pero si sirve a alguien, bienvenido sea.

P. Este libro y mucho de lo que has conseguido en la vida empezó a nacer cuando eras pequeña, soñabas con ser Marie Curie y un día tras otro te topabas con las dificultades que, en forma de errores ortográficos y suspensos, la dislexia ponía en tu camino. ¿Crees que eres lo que eres hoy gracias en parte a la dislexia?

R. Creo que hay al menos tres cosas que me ha dado la dislexia y de las que me he dado cuenta al escribir el libro. La primera es la perseverancia o tolerancia al error. En investigación nada sale a la primera y veo a compañeros que se frustran, que abandonan investigaciones, mientras yo pruebo y pruebo hasta que consigo lo que quiero. No me afecta que las cosas me salgan mal y creo que esto es algo común en muchas personas con dislexia. La segunda es la capacidad para trabajar en equipo y colaborar, porque si tienes dislexia desde muy pronto te das cuenta de que tú solo no puedes hacer las cosas bien, sino que necesitas confiar y apoyarte en la gente. Y por último diría que me ha hecho en cierto modo tener empatía y mantener los pies en el suelo, porque tengo claro que no me quiero convertir en el tipo de gente que se reía de mí de pequeña.

P. “De pequeña detestaba mis fallos, pero ahora les digo a todos los niños que deben valorarlos, porque en sus fallos está la clave para superar sus dificultades”, escribes en la introducción. ¿Qué sentiste al comprobar que los errores vinculados con la dislexia no eran arbitrarios, que tenían un patrón, que la solución para la dislexia, como escribes, estaba dentro de las personas con dislexia?

R. Flipé. Primero descubrí que existían patrones lingüísticos, que los errores no eran aleatorios. Pero cuando vimos que si eso lo aplicábamos a ejercicios, los niños mejoraban, entonces ya alucinamos. Mi equipo y yo llorábamos de alegría. Toda la vida buscando la solución y resulta que esta estaba dentro de los propios niños con dislexia, que con sus propios errores podían mejorar. Es algo precioso, brutal, se me pone la piel de gallina solo de contarlo.

Sí que quiero dejar claro que los ejercicios de Dytective funcionan en combinación con la terapia que los niños reciben en las clases de apoyo de los colegios. En nuestro estudio con 112 niños hemos visto que hay mejoras significativas al combinar ambos aspectos en comparación con recibir únicamente la atención de los orientadores del colegio. Aún estamos lejos de que una aplicación informática pueda por sí sola ayudar a los pacientes con dislexia, es algo muy personal que necesita el cara a cara.

P. Uno de los problemas es que muchas veces las personas con dislexia y su entorno tardan en comprender qué provoca esos errores, qué hay detrás de ello. ¿Fuiste una afortunada o en tu caso también tardaron en diagnosticarte la dislexia?

R. Me siento afortunada en general, principalmente por la familia que he tenido, que nunca dio importancia a mis notas y nunca me metió presión. He tenido un contexto favorable para poder superar la dislexia aunque a mí me la detectaron tarde, con diez años, estando ya en quinto de primaria, así que creo que los niños de hoy en día tienen que ser más afortunados que yo para que no pasen por cosas que las personas de mi edad hemos tenido que pasar.

P. Justo te iba a comentar eso, que hoy se ha avanzado bastante en ese diagnóstico. ¿Es la precocidad del diagnóstico fundamental para el futuro de los niños con dislexia?

R. Fundamental, por eso nos hemos volcado tanto en que Dytective sea una herramienta gratuita para hacer un primer cribado de dislexia y llegar al máximo número de personas posible.

P. Porque Dytective lo que hace es un cribado, no un diagnóstico, ¿verdad?

R. Exacto. Hace un cribado y si existen posibilidades de tener dislexia te remite al servicio psicopedagógico del colegio o a un profesional externo para tener un diagnóstico. Ahora mismo tenemos en la aplicación una sensibilidad del 81%, es decir, que de cada 10 niños que salen con riesgo de dislexia en Dytective, ocho van a ser disléxicos realmente.

P. ¿Cómo se puede apoyar a un niño disléxico?

R. En la superación de la dislexia hay tres patas fundamentales en las que he querido focalizar mucho en el libro. Por un lado están los padres, que tienen que trabajar mucho en el tema de la autoestima y el apoyo emocional, no presionando a sus hijos, que ya tienen bastante presión del colegio, del terapeuta y de sus compañeros. Por otro está el colegio, que es importante que haga las adaptaciones necesarias, como poner las preguntas de los exámenes en tipografía más grande, leer las preguntas del examen en alto… Y, por último, están los terapeutas, que tienen que seguir con sus terapias y si ya utilizan nuestra aplicación como complemento, pues será la leche.

P. En tu caso cuentas la historia con tu profesora Luisa María Bellot, que en cierto modo fue una especie de ángel de la guarda para ti. Sin embargo, la dislexia está muy relacionada con el fracaso escolar.

R. El año pasado hicimos un estudio en 40 colegios de la Consejería de la Comunidad de Madrid en los que utilizamos Dytective para conocer la prevalencia de dislexia. Aún no está publicado, pero nos sale que es de entre un 6% y un 7%. Saber de este porcentaje cuántos acaban fracasando escolarmente es algo que no está estudiado, aunque seguramente el porcentaje sea alto. Nuestra idea con este estudio, en el que este año ya van a estar incorporados 100 coles de la Comunidad, es hacer un estudio longitudinal para ver dentro de cuatro años lo relacionado que está el fracaso escolar con la dislexia.

P. Dices que el porcentaje seguramente sea alto. ¿Qué falta a nivel educativo para dar la vuelta a estas estadísticas?

R. La verdad es que cuando doy una charla un sábado por la mañana y veo que se plantan allí 200 profesores, mi sensación es que los profesores son personas excelentes, súper motivadas, con ganas de mejorar la calidad de vida de sus alumnos. Creo que lo que sucede es que faltan recursos en el sistema educativo, que faltan orientadores y logopedas en los colegios. Por eso hemos hecho en parte Dytective, por liberar un poco de trabajo a estos profesionales para que puedan atender a más niños con problemas de aprendizaje, aunque lo ideal sería que hubiese más recursos.

P. Supongo que también será importante romper con los estereotipos y los estigmas con los que arrastran los niños con dislexia, como que son vagos, tontos, despistados… Al final, leyendo tu libro, me doy cuenta de que se acaban convirtiendo en autoestigmas. Que tú mismo te los crees.

R. Totalmente. Y a mí me sigue pasando hoy, que para muchos temas sigo teniendo un montón de inseguridades. A mí me dan premios y no me lo creo, escribo correos electrónicos y cuando los envió me entra el miedo de que estén llenos de erratas o en cuanto hay un error pienso que la culpa la tengo yo. Y eso es para toda la vida. En ese sentido sí que veo mejor a niños más jóvenes que han sido diagnosticados antes. Los veo más echados hacia delante, con más confianza en ellos mismos. Pero sí, el estigma al final te lo crees tú, y ya no solo porque te lo digan, sino porque lo ves tú, te das cuenta de que no vas igual que el resto.

P. En ese sentido cuentas en el libro cómo descubriste a Marie Curie, cómo soñaste ser como ella, y cómo te avergonzaste de tu propio deseo “porque en el fondo ya sabía que yo no era lo suficientemente inteligente para llegar a serlo”. Aún hoy, como dices, no te acabas de creer que te den un premio. Imagino que hay que hacer un trabajo muy fuerte con respecto a autoestima, ¿no?

R. Sí, dedico un capítulo en el libro al tema, coescrito con una psicóloga, porque este es un tema del que me preguntan mucho los padres. Y es que es muy importante. Tú imagínate que no te puedes fiar desde que eres pequeño de tu propia percepción. Eso te mina mucho y afecta mucho a tu autoestima.

P. ¿Y qué pueden hacer los padres y profesores para ayudar a los niños con dislexia a trabajar la autoestima?

R. Los profesores tienen que normalizarlo en el aula sin necesidad de decir la palabra dislexia, porque eso ya puede ser una etiqueta para el niño. Y tienen que dejar claro que todos tenemos fortalezas y debilidades y que al niño con dislexia hay que ayudarlo entre todos, de la misma forma que él ayudará a los demás en temas en los que tenga más facilidad. Creo que los colegios deberían fomentar esa ayuda, implicar a la clase estimulando las fortalezas de cada cual.

Y para los padres hay muchos consejos, pero sobre todo les diría que sean transparentes y cariñosos, que si sus hijos tienen una dificultad, se lo digan con sensibilidad, pero con normalidad. Y que apoyen al hijo para superarlo, sin trivializar el problema y sin presionarlo.

Las expectativas en su futuro y crear alumnos activos, las claves para cambiar la educación

Las expectativas en su futuro y crear alumnos activos, las claves para cambiar la educación

Sapos y Princesas, El Mundo, 26/10/2018

El rendimiento académico de los estudiantes es uno de los problemas que más preocupa a los profesores, a los padres y a la sociedad en general. ¿Por qué unos estudiantes obtienen mejores notas que otros? El talento, las condiciones sociales o económicas y las expectativas que tenemos sobre ellos desde pequeños, pueden ser la clave para la evolución de sus notas.

En el año 2000 surge el llamado Informe PISA o Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes. Un estudio llevado a cabo por la OCDE a nivel mundial que mide el rendimiento académico de los alumnos en materias como matemáticas, ciencia y lectura. Su objetivo es proporcionar datos comparables que posibiliten a los países mejorar sus políticas de educación y sus resultados. No se evalúa al alumno, sino la eficacia del sistema de educación.

El estudio se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes de 15 años a partir de unos exámenes estandarizados que, desde el año 2000, se realizan cada 3 años en diversos países. El sistema ha recibido alabanzas y críticas, pero en la actualidad es uno de los pocos métodos para evaluar la eficacia de la educación.

Las expectativas de cada alumno

Desde pequeños vamos marcando las expectativas en educación de nuestros hijos. Decimos que se le dan bien las matemáticas, la lengua o la historia. Estas expectativas también se van marcando desde el centro escolar. Para Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, todos los alumnos pueden sacar buenas notas al margen de su talento o de su origen. Solo hace falta poner altas expectativas en ellos y contratar a buenos profesores.

Esta teoría la cuenta en el libro Primera clase , publicado por la Fundación Santillana, en el que también indica que los alumnos españoles memorizan mucho pero no aplican lo aprendido. Además, critica la sucesión de leyes en un modelo “casi como del siglo XIX que no ha tenido impacto” en las aulas.

Los estudiantes deben interactuar entre ellos desde su visión para resolver problemas y además de forma empática

Educar para un mundo incierto

Si bien el fracaso escolar se ha reducido y en España cada vez más alumnos terminan la educación Secundaria, el informe PISA señala fallos importantes en el modelo de educación de nuestro país. Nuestros alumnos son buenos para reproducir los contenidos de las asignaturas, pero son menos buenos al aplicar su conocimiento de forma creativa y tener una idea conceptual y profunda de lo que aprenden. El aprendizaje se centra en nuestros centros educativos en la memorización y faltan estrategias de pensamiento complejo.

Ante los cambios que han supuesto las nuevas tecnologías o la globalización, nuestros centros educativos tienen que cambiar lo antes posible esta forma de educar. “Los centros educativos actuales tienen que preparar a los estudiantes para un cambio más veloz que nunca, para aprender trabajos que aún no se han creado, para enfrentar desafíos sociales que aún no podemos imaginar y para usar tecnologías que aún no se han inventado. Y tienen que preparar a los estudiantes para un mundo interconectado en el que los estudiantes entiendan y aprecien diferentes perspectivas y cosmovisiones, interactúen con los demás de forma satisfactoria y respetuosa y tomen medidas responsables con respecto a la sostenibilidad y al bienestar colectivo”, explica en su libro Andreas Schleicher.

Los centros educativos del futuro tendrán que ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos y a cooperar con los demás, mostrando empatía, tanto en el ámbito laboral como en el cívico.

Señala que hay que cambiar el sistema de educación ante los retos del futuro y ese cambio debe ser consecuencias de políticas educativas. También el cambio se debe basar en el trabajo de los profesores que deben comprender, prepararse y afrontar las necesidades del futuro.

Cómo educar en los nuevos tiempos

El primer paso es crear alumnos activos y no consumidores pasivos. No solo se trata de que los alumnos aprendan muchos contenidos como trigonometría o cálculo, por ejemplo, sino que aprendan a pensar por sí mismos. “Para lidiar con la novedad, el cambio, la diversidad y la ambigüedad se da por supuesto que las personas son capaces de «pensar por sí mismas». La creatividad en la resolución de problemas requiere la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de las propias acciones en el futuro, evaluar los riesgos y las recompensas, y asumir la responsabilidad por los frutos del trabajo de uno mismo”, señala en el libro.

Los alumnos deben adquirir la madurez moral e intelectual que le permite a una persona reflexionar y evaluar sus actos en vista de sus experiencias y objetivos personales y sociales. “La percepción y evaluación de lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo en una situación específica se trata de ética. Implica formular preguntas relacionadas con normas, valores, significados y límites, como las siguientes: ¿qué debería hacer?, ¿tenía razón al hacer eso?, ¿dónde están los límites? Sabiendo las consecuencias de lo que hice, ¿debería haberlo hecho?”, nos explica el autor.

Una reforma de la educación necesaria

Esta reforma de la educación que no se puede hacer sin que crean firmemente en ella los profesores. Deben cambiar su forma de educar ante la magnitud de las necesidades de los alumnos y pensar que todos los estudiantes pueden aprender independientemente del talento. Las expectativas de lo que pueden llegar a hacer los alumnos son fundamentales para su educación y su futuro. Es fundamental como explica Andreas Schleicher que crean que todos los estudiantes pueden aprender y alcanzar niveles altos y como consecuencia establecer y definir altas expectativas para los alumnos y los profesores.

Así conseguirás que a tu hijo no le afecte el cambio de hora

El desajuste de este fin de semana es “el que menos problemas causa”, aunque tiene una cierta incidencia en menores y ancianos.

Un niño hace ejercicio con su madre.

Adrián Cordellat, De M & P, El País, 26/10/2018

Aunque como explica María José Martínez Madrid, doctora en Medicina por la Universidad de Murcia y coordinadora del grupo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño (SES), el cambio horario de octubre es, de entre los dos que se producen a lo largo del año, “el que menos problemas causa en la mayoría de la población”, lo cierto es que este desajuste horario tiene una especial incidencia en los niños y ancianos.

La explicación la encontramos en el reloj biológico de estos dos grupos de población que, sostiene la experta, “es menos flexible” y, por lo tanto, provoca que su adaptación al nuevo horario “requiera más tiempo, tanto en un cambio horario como en el otro”. Para Óscar Sans, neurofisiólogo especialista en medicina del sueño y miembro de la junta directiva de la SES, en el caso de los niños esto se debe a la inmadurez del sistema nervioso: “El ritmo circadiano está relacionado con el sistema nervioso y los niños tienen ese sistema aún en formación, de forma que todo lo que sea perder rutinas les afecta de manera importante y les hace más vulnerables y sensibles a los cambios”.

La consecuencia de esta vulnerabilidad y sensibilidad al cambio horario se traduce, según Sans, en síntomas como “mal humor, irritabilidad, apatía e, incluso, más hiperactividad”. Unos síntomas que se pueden mantener en el cambio horario de invierno durante tres o cuatro días y prolongarse hasta la semana en el de verano, todo como consecuencia de que los niños duermen menos de lo que necesitan.

Los adolescentes están de enhorabuena

El cambio horario de invierno no afecta a todos por igual e incluso hay grupos de población como los de los adolescentes y los adultos jóvenes que se encuentran con una hora extra de sueño de regalo, algo que en opinión de Martínez Madrid “es bienvenido porque son grupos poblacionales que suelen padecer privación crónica de sueño”.

Los efectos los notan mucho más los adolescentes durante el cambio horario de verano, ya que como explica Óscar Sans el adolescente tiene tendencia a lo que se conoce como síndrome de retraso de fase, es decir, a dormirse tarde y, si pueden, a levantarse tarde. “De manera fisiológica y programada los adolescentes tienen tendencia a dormirse más tarde. Y claro, si pueden levantarse a la hora que quieran, no hay problema, pero cuando tienen que ir al instituto, que empieza a las 8 de la mañana, van muy privados de sueño”.

Un retraso de fase al que, según el portavoz de la SES, también contribuye el uso de móviles y tabletas por la noche, ya que la luz blanca o azul de estos dispositivos electrónicos “va directa al cerebro y provoca una inhibición de la síntesis de la melatonina, que es la hormona que nos permite conciliar el sueño. Y esto provoca que aún se duerman más tarde de lo que deberían”.

En todo caso, con el cambio horario de otoño, sostiene María José Martínez, los adolescentes y adultos jóvenes no sufren trastornos importantes salvo los desajustes que aparecen durante los dos o tres días posteriores al cambio. “Por ejemplo sentirán sueño una hora antes de lo que les marca el reloj y se despertarán antes de tiempo, tendrán la necesidad de comer un poco antes y, en algunos casos, se producirá un leve cambio de humor por el hecho del menor número de horas de luz por la tarde”, argumenta.

Consejos para hacer el cambio de hora más llevadero a los niños

Los expertos de la Sociedad Española del Sueño ofrecen a El País una serie de pautas y consejos para que los niños noten lo menos posible el cambio horario de invierno.

  1. Hacer que el cambio sea progresivo: “Como los adultos sabemos cuándo va a ser ese cambio, unos días antes podemos ir adelantando cada día unos 15 minutos las rutinas diarias, sobre todo a partir de la cena. Es decir, ir haciendo cambios muy poco perceptibles para intentar acercarnos antes a la nueva hora y así evitar desajustes más bruscos”, recomienda Óscar Sans.
  2. La siesta. Explica María José Martínez que dormir una siesta corta durante los tres o cuatro días posteriores al cambio “ayuda a los niños a retrasar su reloj biológico, ya que le permitirá mantenerse despierto hasta la nueva hora de ir a dormir”.
  3. Ejercicio. La doctora también recomienda la exposición a la luz natural así como la realización de ejercicio físico al final de la tarde, ya que con ello “favorecemos un rápido ajuste del reloj biológico del niño”.
  4. En el caso de los niños más mayores, por último, Sans recomienda explicar “con sencillez lo que conlleva el cambio de hora” para en la medida de lo posible “romper con la ansiedad anticipatoria, con cualquier duda que puedan tener, aunque sin necesidad de entrar en detalles. Por ejemplo, se les puede explicar que a partir de ahora cuando se levanten para ir al cole todavía será de noche”.

Siete lecturas para niños de 18 meses a 7 años para pasar un otoño genial

Nuestros hijos todavía se pueden resistir a algunas de las rutinas como la alimentación o la hora de dormir. Con estas lecturas que os recomendamos, todo será más fácilSiete lecturas para niños de 18 meses a 7 años para pasar un otoño genial

Aunque las vacaciones de verano hace ya un tiempo que terminaron y han vuelto a la rutina, nuestros hijos tendrán días festivos este otoño y todavía tendremos algunos temas pendientes con ellos como la alimentación, el adiós al chupete o la hora de dormir. Con estas lecturas que os recomendamos, todo será más fácil y ellos también estarán entretenidos en su tiempo libre.

¡Vaya trasto, cloroplasto!

Aventura, humor, fantasía y ecología es lo que se puede encontrar en este libro que gustará tanto a pequeños como a mayores. Hay trolls buenos que viven en paz y armonía y trolls a los que no les gusta ese ambiente y tratan de boicotear la felicidad de los demás. Pero Babak, la trol protagonista, no tiene tiempo para ellos porque algo terrible ha ocurrido en la mina de la felicidad: ¡los diamantes están perdiendo su brillo! En ese momento, esta trol valiente tiene la misión de averiguar por qué ha sucedido tal desastre y solucionarlo. “¡Vaya trasto, cloroplasto!” de María Menéndez-Ponte es el primer título de la serie ‘Babak’ que tiene como objetivo desarrollar una conciencia ecologista en los niños. La serie está pensada para jóvenes lectores a partir de 6 años, aunque los padres se lo pueden leer a hijos de menor edad.

¡Adiós, chupete!

Tula tiene desde pequeña un chupete verde, suave y blandito que le acompaña a todas partes y la consuela en los momentos de tristeza o cuando tiene hambre y frío. Pero Tula ya ha crecido y su chupete le queda pequeño. Tula observa que sus padres no llevan chupete y su gato tampoco. Decide entonces meter en un sobre su chupete y que su destinatario sea “un niño pequeñito”. Tula ya es mayor y no lo necesita. “¡Adiós, chupete!” de Patricia Geis Conti es un álbum ilustrado que invita a los niños a dejar de usar el chupete de una forma original y directa, además de mencionar los aspectos positivos de hacerlo. El hecho de que el niño meta el chupete en un sobre refuerza la idea de que ya es mayor y la separación no se hace tan dura. Es un paso natural en su desarrollo.

Buenas noches, Pepe y Mila

Es de noche y ha sido un día largo para Pepe y Mila. Ambos son un perro y un gato y son muy responsables por lo que antes de ir a la cama deciden recoger sus juguetes, lavarse los dientes y ponerse el pijama. “Buenas noches, Pepe y Mila” de Yayo Kawamura es uno de los títulos de la colección ‘Pepe y Mila’, que se caracteriza por las grandes ilustraciones coloridas y las lengüetas y solapas con las que los niños se divertirán descubriendo sorpresas. Es una colección pensada para niños a partir de los 18 meses donde, de forma lúdica, se fomentan la responsabilidad, el respeto y las buenas rutinas.

Me encanta comer frutas y verduras

Un conejito tiene hambre y quiere comer caramelos antes de cenar. Haciendo caso omiso de sus hermanos mayores, trata de alcanzar los caramelos que hay en un estante muy alto pero se cae. Cuando sus hermanos lo ven en el suelo se sorprenden sobre todo porque ha empequeñecido. ¿Y cómo hacer que el conejo vuelva a su tamaño normal? Pues… ¡comiendo verduras y fruta! A los niños les encanta el dulce y eso es algo natural en el desarrollo de los gustos. Los padres muchas veces nos empeñamos en contarles las ventajas de tomar frutas y verduras dentro de su alimentación pero no siempre les convencemos. Por suerte, el libro “Me encanta comer frutas y verduras” de Shelley Admont nos puede servir para animar a los pequeños a conseguir una alimentación saludable.

Princesa Pirata

Amy es una niña a la que su padre le dice siempre que es su princesita. A ella le gusta ser princesa pero encuentra muy aburrido ser la típica princesa que vive en un castillo y que un día se casará con su príncipe azul. No, a ella le gusta ser una princesa diferente. Cada noche duerme con su peluche unicornio y elige qué tipo de princesa va a ser. Esta noche decide que va a ser una princesa pirata. Su aventura la llevará a buscar un tesoro con el que podrá salvar el mar. “Princesa Pirata” de Amy Potter pertenece a la serie ‘Una Princesa Diferente’. En este caso la historia rompe con la idea clásica de que las niñas desean ser princesas o con que el tesoro que un pirata busque contenga oro y piedras preciosas. Esta obra conciencia sobre la importancia del cuidado del mar y la biodiversidad: “Los siete mares están limpios ahora. […] Todos prometieron mantener el mar limpio en el futuro”.

¡Buenas noches, mi amor!

Es de noche. Alex se cepilla los dientes y se mete en la cama. Su papá le lee un cuento y cuando termina lo arropa y le da las buenas noches. Alex pone varias excusas para no dormir: necesita un vaso de agua, su peluche y, finalmente, le confiesa a su padre que no sabe con qué soñar. Su padre le invita a que inventen un sueño juntos y es ahí cuando ambos se imaginan que son pájaros que vuelan juntos visitando las montañas, volando por encima del mar y aterrizando sobre esponjosas nubes blancas. “¡Buenas noches, mi amor!” de Shelley Admont es un cuento para leer antes de dormir que despierta la ternura, transmite calma y relaja si se lee con voz pausada y sin prisa. El libro es bilingüe español-inglés por lo que cuando los niños crezcan pueden aprender inglés con él.

La piedra verde

Txano y Óscar son dos hermanos mellizos de 7 años muy diferentes entre sí. Txano es reflexivo mientras y le encanta contar historias y Óscar es impulsivo y muy ‘friki’ de la tecnología. A ambos les gusta los Lego, los videojuegos y las películas de superhéroes. En una excursión familiar los mellizos ven que cae un meteorito. Cuando se acercan a él descubren una piedra verde que les cambiará la vida. “La piedra verde” pertenece a la serie ‘Las aventuras de Txano y Óscar’, con textos de Julio Santos García e ilustraciones de Patricia Pérez Redondo. Se caracteriza por su lenguaje cercano y actual; por la buena estructura del libro en general y de cada capítulo, lo que hace que tenga buen ritmo; por tener los personajes bien definidos y que no parezcan planos; y por el sentido del humor. Es un libro de aventuras para niños a partir de 7 años pero que los padres pueden resumir a sus hijos a partir de los 4 años.

¿Cómo puede ayudar a nuestros hijos escribir un diario?

¿Cómo puede ayudar a nuestros hijos escribir un diario?

Sapos y Princesas, El Mundo, 24/10/18

A muchos niños y adolescentes les gusta escribir un diario. Una experiencia que puede ser muy positiva para ellos y que además les puede ayudar a mejorar su comprensión lectora. Un diario es un cuaderno en el que podemos escribir lo que nos ocurre todos los días. Un ejercicio sencillo y práctico que ayuda a nuestros hijos a expresar sus emociones y a mejorar su escritura.

Escribir con fluidez es una capacidad que tienen que adquirir nuestros hijos durante la etapa de primaria. No aprender a escribir con destreza y corrección puede dificultar a la larga su rendimiento académico. Necesitan la escritura para los exámenes, los deberes y los trabajos de clase, pero también para su vida diaria. Un diario puede ser el primer paso para empezar a aficionarse a la escritura.

La importancia de la escritura

No solo es importante para nuestros hijos aprender a leer, también la escritura es fundamental para su vida diaria y su futuro. “La escritura, junto a la lectura, son las dos armas más poderosas que podemos dar a los niños para cimentar las bases de su desarrollo cognitivo. A diferencia del aprendizaje de la comunicación verbal (lenguaje hablado), la lectoescritura es mucho más compleja, por la necesidad de adquirir y aprender a utilizar ciertos códigos del lenguaje escrito que requieren de un desarrollo intelectual. Por ello, la iniciación no suele darse hasta los cinco o seis años”, explican en este artículo de Ayuda en Acción.

Tenemos que intentar apasionar a nuestros hijos por la lectura y la escritura y no dejar que solo utilicen la escritura en el ámbito académico. Muchos niños relacionan la escritura con algo aburrido como los deberes y las tareas. La escritura puede mejorar aspectos importantes como la atención, la memoria, la imaginación, la creatividad y el vocabulario.

Cómo escribir un diario

Lo primero que deben saber nuestros hijos es que escribir un diario es un acto privado que requiere silencio y tranquilidad. Pero no es una actividad compleja sino al contrario ya que suele encantar a los niños. Cada uno puede crear su diario de manera diferente. Por ejemplo, un diario puede consistir solo en un texto o podemos incorporar dibujos, ilustraciones, pegar fotografías o recortes e incluso algún objeto como hoja que encontremos en un paseo.

Los padres nunca debemos leer los diarios de nuestros hijos como no sea que ellos mismos quieran compartir lo que han escrito. La edad ideal para comenzar a escribir un diario suele ser los nueve o diez años. Os vamos a dar algunos consejos para animar a nuestros hijos a comenzar a escribir su diario.

1. Buscar un cuaderno

Aunque en muchas papelerías venden diarios, resulta más creativo buscar un cuaderno o una libreta y utilizarlo como diario. Podernos ponerle el título ‘Diario’ en la tapa y elegir su interior como nos guste con cuadrícula o rayas. Nuestros hijos deben buscar también un sitio en su habitación para guardar su diario y si quieren un candado para mantenerlo a salvo de otras miradas.

2. Tradicional o edición de textos

Un diario se puede escribir con un cuaderno y un simple lápiz, pero también con algunos programas de edición de textos e incluir imágenes y vídeos. Cuando son pequeños lo mejor es que empiecen con el diario tradicional. Hay que distinguir el diario de los blogs porque estos están destinados a un público en general. El diario sin embargo suele ser un cuaderno íntimo que no queremos que los demás lean. No hace falta que se escriba todos los días, pero si debe tener cierta regularidad. Nunca debe ser una obligación para los niños sino como la lectura tiene que ser una actividad agradable y divertida.

3. El papel en blanco

Para muchos niños y adultos el papel en blanco se convierte en una barrera que les impide en algunos momentos empezar a escribir. El diario puede ayudar a derribar esa barrera. Para empezar a escribir lo mejor es que empiecen por el clásico ‘Querido diario’. El creador del diario habla con él y le cuenta todo lo que le parece importante de su vida como anécdotas, curiosidades, disgustos, problemas o incluso pensamientos.

4. Un reflejo de las emociones

Un diario es el mejor sitio para ordenar nuestros pensamientos y contar lo que nos ocurre todos los días. Siempre es bueno que se escriba con corrección, cuidando las faltas de ortografía. Pero no importa cómo escriban su diario, sino que lo hagan con constancia. Un diario debe reflejar sus problemas diarios, sus planes de futuro y sus ideas y pensamientos. Ayuda descargar las emociones positivas y negativas y a verbalizar sus problemas. Puede ayudarles a reducir el estrés, la ansiedad e incluso tranquilizar a los niños.

5. Convertirlo en una rutina

Dedicar unos minutos al día a escribir el diario puede ser muy beneficioso para los niños. Les ayudará a clarificar sus ideas y a conocerse más a ellos mismos. Por eso una buena idea es convertirlo en una rutina diaria que les anime a escribir. Incluso escribir un diario les ayudará a tener más seguridad en sí mismos y a empezar a escribir cartas o pequeños cuentos.

Educación publica la lista de beneficiarios del bono infantil para alumnos de 0-3 años

Todavía quedan plazas gratuitas para el tramo 2-3 años en las escuelas municipales

Educación publica la lista de beneficiarios del bono infantil para alumnos de 0-3 años

El Levante, 22/10/2018

La Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte ha resuelto conceder el bono infantil a un total de 35.716 alumnos de las escuelas 0-3 años, de los que 8.537 pertenecen a la provincia de Alicante; 3.209, a la de Castelló, y 23.970, a la de Valencia.

El departamento que dirige Vicent Marzà ha publicado en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) la resolución de las ayudas destinadas a familias que escolarizan a sus hijos e hijas de 0 a 3 años en escuelas infantiles de primer ciclo de titularidad municipal o privada.

Se trata de alumnado de 0 a 3 años matriculado, para el curso escolar 2018-2019, en escuelas y centros de Educación Infantil de primer ciclo autorizados.

Ahora se inicia el periodo para presentar recursos por parte de familias que no han sido beneficiarias por falta de documentación y durante este plazo de un mes Educación espera poder tener toda la documentación para beneficiar más alumnado de estas ayudas.

Gratuidad de las escuelas municipales

Como principal novedad en esta convocatoria destaca la gratuidad para el tramo 2-3 años en las escuelas municipales. Los beneficiarios en este caso son un total de 8.230 y todavía quedan plazas gratuitas de estas características, por lo que cualquier familia que durante el curso escolarice sus hijos en estas aulas lo hará de forma gratuita, destacan desde la administración.

En la Comunitat hay 248 escuelas municipales que ofrecen enseñanzas de 2 a 3 años en 485 aulas, que desde este curso son gratis. De ellas, 127 pertenecen en las comarcas de Alicante; 47, a las de Castelló, y 311, a las de Valencia.

Educación destina un total de 45.998.532 euros en ayudas económicas para la escolarización de 0 a 3 años, lo que supone un incremento del 34 por ciento, es decir más de 11 millones de euros con respecto a las ayudas concedidas durante el curso 2017-2018, subrayan.

Además de las aulas totalmente gratuitas de 2 años en las escuelas municipales, con el bono infantil las familias se benefician de la financiación parcial del coste del servicio de la enseñanza en las escuelas privadas y en los tramos 0-1 y 1-2 de las escuelas municipales.

Estos tramos oscilan entre los 70 y los 200 euros para el alumnado comprendido en el tramo de edad de 0 a 1 años; de 70 a 120 euros para el alumnado entre 1 y 2 años, y de 80 a 140 euros para el alumnado escolarizado en el tramo entre 2 y 3 años.

Cómo conseguir que tus hijos hagan las tareas de la casa

Cómo conseguir que tus hijos hagan las tareas de la casa

Edurne Concejo, La Vanguardia, 22/10/2018

Si queremos lograr hijos autosuficientes, que sean responsables de sus cosas, que sepan dónde hay que echar la ropa sucia o qué hay que hacer con un libro de la biblioteca, debemos empezar a delegar tareas en ellos a una edad muy temprana.

Muchas veces nos escudamos en miedos (a que nos manchen o rompan algo) y excusas (no lo hará bien) para hacerlo nosotros mismos, pero olvidamos la gran importancia que tiene para nuestros hijos ser autosuficientes con su higiene y aseo personal y colaborar en las tareas de casa.

Carmen Osorio es madre de tres hijos y autora del blog ‘No soy una drama mamá’. En su libro ‘Mamá sin dramas’ nos da consejos para sobrevivir a la difícil tarea de ser madre sin desesperar. Aquí van sus tips para conseguir que tus hijos hagan las tareas de la casa.

1. Paciencia

No pretendas que hagan exactamente lo que tú quieres, como tú quieres y a la velocidad del rayo. Todo irá más lento al principio y es normal, están aprendiendo una nueva tarea que no han hecho nunca, pero no pierdas los nervios. Si cedes al primer intento no le estarás haciendo ningún favor a tu hijo, déjale ponerse solo los zapatos o recoger la mesa tras la comida.

2. Dales autonomía

Esto ya no es solo por tu salud mental, también es por su bien. Contribuir en las labores del hogar y ocuparse de su aseo personal es algo que tienen que aprender a hacer y no debemos cortarles esa autonomía solo porque nos de miedo que rompan algo o que ensucien demasiado.

Truco: aprovecha esa edad, sobre los dos-tres años, en la que se prestan a todo, hasta a limpiar. Luego será mucho más complicado que adquieran esas rutinas.

3. Involúcralos

Tienen que sentir que son una pieza importante en la familia y que las tareas que dependen de ellos son relevantes. De igual forma que aprenden el sentido de equipo en su clase o club de futbol, en casa también. Si se sienten valorados, lo harán encantados.

4. Encárgales tareas acordes con su edad

Cada niño es un mundo y si encima tienen hermanos mayores, las ganas de imitar a sus hermanos pueden acelerar mucho el proceso, pero debemos establecer una serie de responsabilidades tanto del hogar, como de su aseo personal, que puedan realizar según su edad.

2-3 años:

En esta edad están más predispuestos que nunca a colaborar, así que hay que aprovecharlo para sentar unas bases firmes. ¿Qué pueden hacer a esa edad?

– Recoger juguetes, libros, pinturas…

– Limpiar la mesa después de comer

– Poner la mesa (aunque nos de miedo que rompan un plato, el resultado puede sorprendernos)

– Ponerse y quitarse sus zapatos (de velcro)

– Tirar los desperdicios a la basura

– Ir al baño (limpiarse si que requiere supervisión)

– Comer solos

– Lavarse los dientes

– Limpiarse los zapatos

4-5 años:

Aquí empezarán a protestar un poco más, pero están capacitados para realizar alguna tarea más.

– Vestirse y calzarse solos

– Poner y recoger la mesa y poner el lavaplatos

– Recoger juguetes, su ropa…

– Preparase su propia mochila de clase o de entrenar

– Ducharse solos (menos la cabeza, en eso aun necesitará tu ayuda)

6-7 años:

Ojo porque aquí empieza la guerra. Todo les parece mal y protestarán para no hacer nada. Ni se te ocurra ceder y hacerlo tú.

– Hacerse la cama (si no les da tiempo todos los días, al menos los fines de semana)

– Cocinar algo fácil como un bocadillo o una ensalada

– Recoger el lavavajillas (si los armarios no son muy altos)

– Limpiar y recoger su cuarto

– Pasar el aspirador (aunque tengas que repasarlo luego)

8-9 años:

Si has establecido bien las bases, puedes seguir ampliando el espectro de tareas que pueden asumir.

– Colgar su ropa en el armario

– Poner la lavadora

– Guardar la compra

– Salir a hacer algún recado puntual (si vives en un sitio seguro y la tienda está cerca)

– Barrer la cocina después de comer

Niños con ansiedad: cuando el mundo es una amenaza

La intensidad y la persistencia en el tiempo son las cuestiones que determinan que la ansiedad infantil sea adaptativa o resulte patológica

Niños con ansiedad: cuando el mundo es una amenaza

Carolina Pinedo, El País, 21/10/2018

Imagine que se encuentra en la selva y hay un león que le quiere cazar las 24 horas del día. Esa sensación de amenaza continua es la que siente un niño o joven con ansiedad. Ese miedo y tensión continuos afectan a todos los ámbitos de su vida, desde el familiar, al social o el escolar. Pero, ¿qué es la ansiedad? Se trata de una respuesta emocional desencadenada por un estímulo percibido como peligroso por el niño que le pone en alerta y tiene como finalidad su protección para preservar su supervivencia.

“El problema es cuando ese estado de alerta resulta exacerbado y se desencadena por hechos que no entrañan peligro o resultan amenazantes. La ansiedad puede desencadenarse por hechos tan cotidianos como ir al colegio, o tener que leer una redacción en voz alta”, explica Iván Carabaño, médico adjunto del servicio de pediatría en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

La ansiedad del niño puede afectar a su salud física con síntomas como el dolor de cabeza o abdominal. En cuanto a los comportamientos habituales, destacan “la ansiedad por separación de los padres, porque tienen miedo a que les ocurra algo, los terrores nocturnos o el miedo a dormir solos”, comenta el pediatra, Iván Carabaño, que describe el caso de real de una niña con ansiedad: “Yolanda tiene 8 años. Desde que escuchó que robaron en un chalé de su comunidad de vecinos, le cuesta conciliar el sueño, se muestra nerviosa e insegura cuando llega la noche y llora sin parar. Cuando logra quedarse dormida, tiene pesadillas y sueña que unos ladrones la pegan. En mitad de la noche se sobresalta y busca la cama de sus padres, que están desesperados y no saben qué hacer. Según ellos, su hija nació cuando ellos eran demasiado mayores y les preocupa que le pase algo. Por ello, la han borrado de las clases de pintura, inglés e hip hop; han cambiado el turno de trabajo para estar siempre con ella. Han caído en la trampa de la sobreprotección”.

Cuando la ansiedad es normal en el niño

La ansiedad en el niño no siempre es patológica. Se trata de un mecanismo psicológico de alerta humano ancestral que ha servido para protegernos de peligros del entorno que pusieran en riesgo nuestra supervivencia. “El niño a lo largo de su etapa evolutiva experimenta momentos puntuales de ansiedad que desaparecen de manera espontánea, como en el caso de la edad de alrededor de los 7 años en que aparece el miedo a la oscuridad, a los monstruos o a quedarse solo. Lo que diferencia la ansiedad adaptativa de un niño de la patológica es la intensidad y su permanencia en el tiempo”, comenta Carla Valverde, psicóloga clínica del Centro de Salud Mental de Alcobendas…

La cara de la ansiedad en los niños

La ansiedad puede manifestarse de diversas formas, entre ellas las que explica la psicóloga, Carla Valverde:

  1. Disminución del apetito.
  2. Dificultad para conciliar el sueño.
  3. Llanto excesivo e inmotivado (rabietas).
  4. Dolor de cabeza, de estómago y vómitos persistentes frente a las situaciones que causan ansiedad al niño, como ir al colegio o separarse de sus padres.
  5. Excesivo nerviosismo que se traduce en muchos movimientos corporales.
  6. Rechazo y gran resistencia para experimentar las situaciones que le generan ansiedad.
  7. En el caso de los niños mayores de 10 años y adolescentes, la ansiedad puede acarrear respiración acelerada, taquicardia, sudoración o tensión muscular.

Cómo ayudar al niño desde casa para prevenir y evitar la ansiedad

Bregar y gestionar de manera adecuada las situaciones diarias que provocan miedo, tensión y alerta en los niños son la mejor prevención para evitar que la ansiedad alcance en los pequeños niveles patológicos. Otras pautas a tener en cuenta son:

  1. Evitar la sobreprotección de los hijos.
  2. Ayudar al niño a identificar y vencer sus miedos, en vez de ocultarlos.
  3. Fomentar en los niños la expresión de sus emociones, incluidas las negativas.
  4. Recordar cuestiones que parecen obvias y son fundamentales, como ofrecer a los pequeños cariño y atención.
  5. Dar ejemplo al reaccionar con serenidad ante las adversidades. Los padres son un modelo para sus hijos en todos los ámbitos de la vida.
  6. Reforzar los logros de los niños cuando reaccionan de manera adecuada frente a situaciones que perciben como una amenaza y les provocan nerviosismo y ansiedad. Una recompensa atractiva puede ser jugar con el niño a su actividad preferida.
  7. Determinados medicamentos ansiolíticos pueden estar indicados en algunos casos que prescriban los profesionales, pero de ser así, es recomendable compaginar el tratamiento farmacológico con terapias psicológicas que ayuden al niño a gestionar sus emociones de manera saludable.

Uno de cada cinco niños en el mundo es altamente sensible y más reactivo ante los estímulos

Estos menores no retan a los profesores, ni son rebeldes, sino que nacen con un sistema nervioso característico que los hacen reaccionar de una determinada manera excepcional

Dos niñas en clase.

Manuel Carmona, El Mundo, 15/10/2018

EL 20% de la población es altamente sensible, según los estudios científicos internacionales con los que trabaja la Asociación Española de Profesionales de la Alta Sensibilidad (PAS España). Sin embargo, la detección de esta anomalía es difícil, y múltiples son los caminos que hay hasta que se descubre que el menor lo padece. Por ejemplo, es el caso de un menor de 13 años, Manuel R. G., que va a cursar 2º de la ESO, y que tuvo que dejar el centro educativo en el que estudiaba porque los compañeros le trataban mal y empezó a sacar malas notas como consecuencia de ese entorno hostil que vivía a diario. Su familia y los docentes de aquel colegio pensaban que padecía un problema de atención y de dificultades para relacionarse en sociedad. Pero su dura realidad comenzó a cambiar cuando asistió a la consulta de la psicóloga Manuela Pérez, presidenta de PAS España y experta clínica en riesgos psicosociales del Hospital Puerta del Sur.

¿Qué hizo ella para conocer qué le pasaba a este joven?

En la actualidad, además de la conversación minuciosa con cada paciente, desde PAS España se efectúa un test a menores, padres y madres, para detectar esta sensibilidad fuera de lo común. Lo curioso es que tras aplicárseles esa prueba a todos los miembros de la familia, muchos son los casos que demuestran que sus progenitores también lo son, como nos confirma Pérez: “Sabemos que es genético. Luego en consulta les informamos y formamos: en qué consiste, por qué su hijo lo es, demostrarles los rasgos y comprobárselo con las experiencias y entrevistas que les hacemos con los datos que ellos nos dan. E iniciamos un tratamiento de aquellos síntomas que hayan derivado en algo patológico, y luego hacemos sesiones: Unas para los niños para que mejoren las relaciones sociales, la autoestima, la ansiedad. Y otras con los padres porque son los intermediarios en modificar la conducta del niño”.

Los datos científicos revelan otra circunstancia: el 80% de las personas no lo son y, por tanto, están acostumbradas a las dinámicas escolares diarias como el acatamiento de unas normas, el respeto a una disciplina, las peleas que se producen entre estudiantes o el recreo. Los cambios en las conductas y en las actitudes de unos y otros resulta clave, como ha empezado a vivir Manuel R. G., quien nos comenta esa mejora en su día a día: “Estoy aprendiendo a gestionar mis emociones y realizando un programa de habilidades sociales. Ahora siento que mi familia me entiende. Y mis amigos respetan como soy, igual que yo los respeto a ellos. Estoy aprendiendo mucho, recuerdo que lo primero que me dijo la psicóloga fue que el objetivo era saber interactuar con los demás, pero sin dejar de ser yo mismo. Consigo no sentirme demasiado emocionado por querer caer bien a los demás. También soy capaz de no preocuparme porque todo sea perfecto. Hago que me respeten, si no quiero jugar al fútbol no pasa nada, no juego. Tampoco imagino qué estarán pensando los demás, más bien les pregunto las cosas cuando hay que resolver conflictos”.

En muchas ocasiones encontramos niños mal diagnosticados o confundidos con otros trastornos. La alta sensibilidad no es un trastorno en sí, por eso no se halla en los manuales de diagnóstico de salud mental”

Este adolescente pasó de ser un chico triste, que convivía aislado, y a sentir cierto distanciamiento con sus mayores porque estos no le entendían, a disfrutar de las relaciones en el nuevo instituto y tener una mejor autoestima. Su perro, en quien se refugiaba entonces sigue hoy siendo un compañero fiel de viaje, pero comparte la amistad con sus compañeros.

¿Qué importancia tiene un buen diagnóstico?

“En muchas ocasiones encontramos niños mal diagnosticados o confundidos con otros trastornos. La alta sensibilidad no es un trastorno en sí, por eso no se halla en los manuales de diagnóstico de salud mental. Pero qué ocurre. Que la persona que posee este rasgo tiene más posibilidades de sufrir ansiedad, baja autoestima, fracaso escolar. También acuden niños por confusión por altas capacidades, puede ser algo positivo, pero si la enseñanza no es la adecuada y hay factores negativos en el desarrollo del niño, puede desembocar en un trastorno. Se puede confundir con déficit de híper actividad, falta de atención, o Asperger”, según explica la experta.

Otro de los supuestos de mal diagnóstico lo vivió una prima de Manuel R. G., en su colegio recomendaron a sus padres que la llevaran al psicólogo porque no hablaba ni jugaba con otros niños, ellos pensaban que era autista. Todo cambió cuando llegó a la consulta de Pérez, y esta tras hacerle el test pertinente y escuchar a la niña, vistos los antecedentes familiares, reveló que también es altamente sensible. Desde entonces, la cría habla con mucha más fluidez, juega a veces con sus iguales y ha aprendido a leer con 4 años.

En España, los profesionales de la Psicología y Psiquiatría familiarizados con la alta sensibilidad están haciendo un importante esfuerzo por ser igual de competentes que sus colegas del norte de Europa. En Inglaterra, cabe destacar la labor que realiza el Dr. Michael Pluess, y en las Universidades de Alemania y de los Países Bajos se están llevando a cabo importantes investigaciones que ofrecen nuevos conocimientos y terapias para atenderlos.

Que tengan en cuenta que son en general niños con alto potencial, muy inteligentes porque captan información de forma más intensa. La gestión de esa inteligencia del estudiante concreto es clave

Uno de los grandes cambios se está produciendo gracias a la formación e información que están recibiendo los docentes y los orientadores. La colaboración y la empatía de los profesores son fundamentales, así lo ha experimentado Manuel R. G. Desde que sus padres relevaron su situación a su tutor: “Él les dijo que eso no era ningún problema, que podían contar con él para hablar o resolver conflictos en clase. A menudo, tengo bastante timidez para hablar en voz alta, y desde entonces los profesores no suelen obligarme a hacerlo, solo a veces”. “La mente”, continúa, “de los que somos altamente sensibles va a su ritmo, pero no por eso somos ni mejores ni peores. Todo nos afecta mucho más, por eso lloramos o reímos con más facilidad, pero que lo respeten, ya que no lo hacemos queriendo, es nuestra forma de sentir”.

Sin embargo, todavía hay mucho por hacer para mejorar la atención y el trato a estos menores en el sistema educativo. Aunque hay centros públicos conocedores de esta realidad y que han recibido información y formación al respecto, todavía la mayoría no disponen de las herramientas formativas y de los profesionales preparados para atender a esta demanda. En cambio, según datos de los que dispone PAS España, en palabras de su presidenta: “Los centros concertados y privados están un poco más por la labor de formarse y tener más datos sobre niños con alta sensibilidad”.

¿Qué es necesario hacer para mejorar la formación de los profesionales del sistema educativo y para establecer sinergias con la Sanidad?

Estas son las recomendaciones de Pérez:

  1. Este tipo de niños no están retando a los profesores, ni son rebeldes, sino que nacen con un sistema nervioso característico que los hacen reaccionar de una determinada manera excepcional. Antes de actuar, sienten de forma más intensa tanto lo bueno como lo malo. Se anticipan a las consecuencias. Su forma de actuar es innata.
  2. Que tengan en cuenta que son en general niños con alto potencial, muy inteligentes porque captan información de forma más intensa. La gestión de esa inteligencia del estudiante concreto es clave, todo el mundo aprende mejor en condiciones óptimas, por eso han de crearse ambientes cómodos donde se sientan queridos, y donde no haya ruidos excesivos, así aprenden mucho mejor”.
  3. Cada vez más las AMPAS y las direcciones de los centros disponen de más informes de psicólogos y psiquiatras para que los orientadores apliquen los protocolos establecidos. Entre ellos destacan: qué se ha hecho, qué se está trabajando o qué valoración clínica se tiene del menor. Las tutorías con las familias son otro recurso muy valioso. Y en los últimos años ante el reconocimiento social del bullying, se está trabajando mano a mano entre pediatras, orientadores y profesorado para identificarlo y superarlo.

 

El síndrome del hijo mediano y cómo prevenirlo

El síndrome del hijo mediano y cómo prevenirlo

Sapos y Princesas, El Mundo, 18/10/2018

Varios estudios han demostrado que los hijos medianos tienen menos cercanía con sus padres que los pequeños o los mayores. Y tal y como refleja la Doctora Laura Markham en su libro Peaceful Parent, Happy Siblingses algo que tiene lógica, ya que nunca han sido hijos únicos como lo ha sido el mayor, y tampoco les ha dado tiempo a afianzarse como el pequeño antes de que llegara un nuevo hermano. Es por eso que muchas veces los padres tienen menos cercanía con ellos, simplemente porque han tenido menos tiempo para forjar una relación individual.

El problema de los hijos medianos no es solo que se les mime durante menos tiempo que al resto, sino que además reciben menos atención de sus padres en todas las etapas. Mientras que el mayor, al ser el primero, supone el gran reto para sus padres, y el pequeño es el más mimado, del mediano solo se espera que lidie con lo que le toque. Al recibir menos tiempo y apoyo, suelen desarrollar una gran independencia y están menos abiertos a la influencia de sus padres.

En ocasiones, los hijos medianos también tienen que lidiar con problemas de identidad por no tener un rol específico en la familia. A menudo perciben que el hermano mayor recibe más privilegios y se celebran más sus nuevos logros; y que el pequeño recibe más atención y se espera menos de él. Por eso se preguntan qué es lo que han de hacer para ser especiales.

La combinación de recibir menos atención con los problemas de identidad puede hacer que los hijos medianos se sientan menos valorados y hagan por llamar la atención. Desafortunadamente, esto molesta a los padres, que se desesperan ante la actitud de su hijo en lugar de darse cuenta de que es su forma de captar su atención.

No obstante, debemos tener en cuenta que si el hijo mediano es el único chico o la única chica, no experimentan este síndrome. Aparentemente, esta posición como único de su sexo les asegura ese ‘ser especiales’ que los hijos medianos con hermanos del mismo sexo no experimentan.

Pero para los niños que sí desarrollan este síndrome, ¿qué puedes hacer para prevenirlo?

1. Haz un esfuerzo extra en la relación con tu hijo mediano

Tal vez ya tengáis una relación súper estrecha, pero si no es así o si ves que tu hijo mediano tiene problemas, plantéate que una mayor conexión con sus padres puede ser justo lo que necesita. Ten en cuenta sus sentimientos, incluso cuando no estés de acuerdo con lo que piensa; y hazle saber que te importa conocer cómo es y que disfrutas mucho estando con él. Cuando los niños sienten de verdad que estamos a gusto con ellos, se sienten valorados y queridos.

2. Asegúrate de que tu hijo mediano sabe que pertenece y que es parte esencial de tu familia

Todos los niños, independientemente de su orden de nacimiento, comparten una necesidad fundamental de sentirse parte importante de sus familias; pero los hijos medianos, por su posición, pueden encontrar más difícil satisfacer esta necesidad. Todo hijo merece ser amado incondicionalmente por el mero hecho de serlo sin tener que hacer nada para merecerlo, así que asegúrate que todos tus hijos lo saben, reconociendo las cualidades únicas de cada uno de ellos. Además, debes darles a todos por igual la oportunidad de participar en la familia, valorando las tareas que realizan y las responsabilidades que adquieren.

escuchar a tu hijo

3. Anima a tu hijo mediano a hacer lo que se le da bien en áreas que no estén cubiertas por sus hermanos

Los hijos medianos necesitan sentir que también pueden destacar, y es difícil competir con alguien mayor, así que es positivo si tu segundo hijo tiene un área solo para él.

4. Entrena a los medianos a defenderse por sí mismos

Muchas veces los niños siguen jugando con sus hermanos mayores aunque estos les estén importunando y acaban resentidos. Cuando tus hijos peleen, anímales a que cada uno exponga su punto de vista y diga lo que quiere o necesita sin atacarse.

5. Asegúrate de que tu hijo mediano tenga otras relaciones sociales que impliquen un rol diferente

Los hijos medianos necesitan tener amigos fuera de su familia para poder experimentar otros roles. Como todos los niños, preferirá jugar con sus amigos antes que con sus hermanos; por lo que lo mejor es que establezcáis turnos para que, además de ir a las casas de sus amigos, ellos también jueguen en vuestra casa e integren estas relaciones en la familia.

6. Cuando tu hijo mediano se queje, escucha y empatiza

Indícale que se lleva lo mejor de ambos mundos. No tiene que luchar por sus privilegios como el mayor, que es el que negocia con los padres por las reglas; ni está excluido de las actividades de mayores, como el pequeño. Además, también le toca ser hermano mayor cuidando del pequeño.

 

Sánchez propone universalizar la educación gratuita de 0 a 3 años

La previsión firmada por el Gobierno y Podemos, pendiente de la aprobación de los Presupuestos, contempla 330 millones para las comunidades

Una escuela pública de infantil en Segovia.

Ana Torres Menárguez, El País, 11/10/2018

El Gobierno y Unidos Podemos han acordado destinar 330 millones de euros a la universalización de la escuela de cero a tres años, una medida que, en caso de aprobarse los Presupuestos para 2019, conllevaría la creación de plazas para todos los niños de esas edades nacidos en España y la gratuidad de las mismas. El objetivo es, según se lee en el texto acordado entre PSOE y Unidos Podemos, combatir el fracaso escolar, reducir la desigualdad y mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar.

Para impulsar esa medida, “se facilitará que las Corporaciones Locales puedan destinar parte de su superávit a realizar Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) financiando y mejorando las escuelas infantiles actualmente gestionadas por estas administraciones, lo que supone un impacto de 300 millones de euros”, según el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, remitido por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública a los sindicatos. Los 30 millones restantes, se destinarán a aquellos municipios que, no contando con superávit, planifiquen inversión en esas infraestructuras.

Esa medida, que “contribuye de forma positiva en la vida personal y profesional y aumenta la igualdad de oportunidades”, servirá “de soporte inicial para la elaboración del plan de universalización que se diseñará a lo largo de 2019, conjuntamente con las comunidades autónomas, que tienen competencia en esta materia, de forma que se incorpore al ciclo educativo la etapa de 0 a 3 años en una red de recursos integrada pública y gratuita”.

El Plan Educa 3 de Zapatero

En 2008, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, lanzó el Plan Educa 3, el primer programa integral de impulso a la creación de plazas educativas de 0 a 3 años, una inversión de 1.087 millones de euros entre 2008 y 2012. El plan contemplaba la financiación al 50% entre el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas. El objetivo, en aquel momento, fue la construcción de nuevas escuelas de educación infantil; la adaptación de edificios ya construidos para albergar nuevas escuelas y la ampliación de las existentes.

El Ejecutivo socialista ligó la medida al marco de la Estrategia de Lisboa, que en 2007 estableció dentro de las prioridades en el ámbito educativo, el incremento de la tasa de escolarización en la etapa infantil, al considerarla determinante en los futuros resultados académicos de los estudiantes.

El plan llegó después de haber garantizado la universalización y gratuidad del segundo ciclo de infantil (de tres a seis años), una prioridad plasmada en la LOE de 2006.

Siete pautas para prevenir la dislalia y lograr que el niño articule bien las palabras

Evitar que el niño convierta un ‘perro’ en un ‘pelo’ cuando habla se puede prevenir con una dieta sólida a partir del año y el destierro del chupete

Un niño intenta hablar.

Carolina Pinedo, De mamás & papás, El País, 10/10/2018

La llamada lengua de trapo de los niños pequeños que suele arrancar más de una sonrisa entre los adultos se puede convertir en una dislalia a partir de los 4 años y medio, cuando articula uno o varios sonidos de manera incorrecta sin tener ningún problema físico. Es el caso de un niño que dice sapato en vez de zapato. La dislalia “se trata de una de las consultas de logopedia menos graves y que tiene un mejor resultado con el tratamiento. Se produce sobre todo en la etapa del desarrollo del lenguaje de los niños, durante los 6 primeros años de edad”. Explica Darío Fernández Delgado, psicólogo, logopeda y médico de familia del Gabinete Médico Delicias.

Las dificultades articulatorias o dislalias pueden solucionarse de manera espontánea con la edad (dislalia evolutiva) o pueden requerir la intervención de un logopeda que corrija la pronunciación errónea del niño, como cuando se prolongan en el tiempo o se trata de una o varias dislalias de complicada solución (decir pego en lugar de perro).

Las dislalias infantiles sin diagnóstico ni tratamiento que se prolongan en el tiempo, más allá de los cuatro años y medio, pueden acarrear al niño “dificultades para el aprendizaje de la escritura y la comprensión lectora cuando es más mayor, porque el niño escribe como escucha y habla. Las dislalias que tardan en corregirse pueden persistir en la edad adulta y venir también acompañadas de fracaso escolar y baja autoestima, porque el niño ha sido objeto de burla por su forma de hablar”, explica el logopeda Darío Fernández, que cifra en un 60% los casos de dislalias que los progenitores consultan a los logopedas. No obstante, Solenn Roussel, logopeda del centro de psicología y logopedia, Bla Bla matiza que “la adquisición del habla es similar a la construcción de un puzle, donde el niño aprende a juntar las distintas piezas hasta que consigue encajarlas perfectamente. Cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. Lo habitual es que alrededor de los 4 años la mayor parte de los sonidos se pronuncien correctamente, aunque no siempre ocurre lo mismo con sonidos más complejos como la sz y rr, por lo que conviene dar un margen hasta los cinco o seis años de edad para comprobar cómo evoluciona el niño”. Roussel menciona varias señales que ponen de manifiesto la dislalia infantil:

  • Cambio sistemático de un sonido por otro. Como en el caso de cambiar siempre el sonido k por la t.
  • Confusión entre sonidos. El niño es capaz de articular de manera aislada la s y la z, pero las confunde como en el caso de decir sapato, aunque sea capaz de decir zumo. También puede decir sapo pero en vez de casa dice caza.
  • Lenguaje ininteligible del niño, que requiere un gran esfuerzo para comprender lo que quiere expresar.

Causas que dificultan la correcta pronunciación del niño

Entre las razones más habituales que provocan en el niño dificultades para articular de manera correcta las palabras, se encuentran:

El retraso psicomotor implica un tono muscular escaso que resta fuerza a la mandíbula, lengua y el aparato fonador que intervienen en el habla.

Otitis frecuentes, que impliquen un período de pérdida de audición, mientras se diagnostica, trata y recupera el niño.

La respiración a través de la boca debido a afecciones como los catarros, las vegetaciones o las sinusitis, que influyen en la deformación del paladar hacia arriba; el labio superior se retrae y acorta, lo que dificulta la colocación correcta de la lengua para pronunciar los sonidos.

La incorrecta colocación de los dientes que impide una oclusión adecuada de la mandíbula y obstaculiza el funcionamiento adecuado del aparato fonador del niño.

Prevenir la dislalia en los niños

Desde casa, podemos ayudar a nuestros hijos para que fortalezcan los órganos que intervienen en el habla (bucofonatorios), distingan de manera correcta los diferentes sonidos y mejoren su habilidad articulatoria. De esta forma, las dislalias infantiles se pueden mantener a raya con pautas preventivas como:

1. Evitar las infecciones de oído y los catarros.

2. Fomentar la respiración nasal en el niño.

3. Aportar una dieta sólida a partir del año para fortalecer los músculos articulatorios de la boca.

4. Evitar el chupete o la succión del pulgar porque provoca deformaciones del paladar y la incorrecta deglución (tragar alimentos o líquidos).

5. Practicar en casa ejercicios que mantienen en forma el aparato fonadorcomo soplar velas, silbatos, globos o matasuegras, coger agua con una pajita para pasarla de un vaso a otro, practicar onomatopeyas como sonidos de motos o hacer pedorretas.

6. Dar ejemplo al niño a la hora de hablar. Evitar los diminutivos, articular de manera clara, pero sin exagerar. Los niños son grandes imitadores también en lo que respecta a cómo se expresan los adultos.

7. El juego y la música son dos herramientas útiles para motivar que el niño distinga de manera lúdica, relajada y sin presión emocional los sonidos para que los pronuncie de manera correcta, como en el caso de divertirse a través de los trabalenguas o canturrear sílabas (miiimaaamuuumoooo) y canciones.