Por qué los niños deberían elegir su ropa

Es importante darles la posibilidad de escoger su vestimenta para que a través de la experiencia sienten unas bases y sepan distinguir lo que necesitan y lo que quieren

Por qué los niños deberían elegir su ropa

Carolina Pinedo, D M&P, El País, 26/12/2018

Vivimos en una sociedad en la que la indumentaria es una seña de identidad. La ropa, es una carta de presentación, de manera independiente que esté conformada por clichés y prejuicios, ya que es una cuestión externa que no siempre resulta ser un fiel reflejo de lo que una persona tiene en su interior. Los niños también forman parte de las servidumbres del estilismo y podemos aprovechar la circunstancia para que den sus primeros pasos a la hora de tomar decisiones que conformen su identidad. “Se trata de una de las primeras elecciones vitales que pueden hacer los niños después de recibir un montón de pautas, normas y órdenes por parte de los profesores o los padres, por lo que elegir su ropa les da un respiro”, comenta Abel Domínguez, psicólogo infanto-juvenil del gabinete Domínguez Psicólogos, que recomienda a los padres con hijos pequeños que “den varias opciones aceptables de atuendos para que el niño no vaya como un Arlequín, aunque desde los primeros años de edad suelen mostrar preferencia por unas zapatillas, determinada camiseta o sudadera. Seleccionar ropa se trata de una vía de escape en cuanto a elecciones y ayuda a afianzar la personalidad poco a poco”.

Adolescentes y ropa, la forma de mostrar su identidad al mundo

La ropa también evoca emociones. ¿Quién no tiene una prenda que le recuerda determinadas vivencias? Por ello, los niños se encariñan con una camiseta, una sudadera o determinado color que les evoca experiencias o emociones. Pero, además, “en la adolescencia, el tema de la ropa y el aspecto físico se convierten en la carta de presentación ante los demás. Eligen una determinada moda para dar pistas a través de la ropa, que indiquen cómo son o quieren ser. La indumentaria de los adolescentes les puede aportar un sentido de pertenencia a un determinado grupo o moda, como los raperos o los góticos”, comenta el psicólogo Abel Domínguez.

El atuendo comunica información sobre una persona, aunque no siempre sea de manera consciente. Pero, ¿qué ocurre con los niños y adolescentes que demuestran desinterés sobre su estilismo? Si el niño, además de no elegir su ropa, tampoco toma decisiones en otros aspectos de su vida, como la actividad deportiva que le gusta o los amigos con los que relacionarse pueden indicar que está sobreprotegido, es tímido, evita tomar decisiones por miedo a equivocarse o ser indicativo de “inseguridad, baja autoestima, indecisión o padres autoritarios que deciden todo por el niño”, explica Darío Fernández, médico y psicólogo del Centro Médico Legazpi de Madrid.

El equilibrio entre dedicar tiempo y otorgar importancia al aspecto exterior a través de la ropa es importante para evitar caer en patrones sociales de moda como el culto al cuerpo y a la imagen. De lo contrario, los niños y jóvenes adquieren conocimiento sobre su aspecto externo, pero no interno. “Nos venden modelos sobre la vida que son idílicos, irreales y lejanos a través de la publicidad y los medios de comunicación y así los chavales no disfrutan ni valoran lo que son ni de lo que tienen”, aclara el psicólogo Abel Domínguez.

Dejar elegir la ropa a los niños para fomentar su autonomía y autoestima

Crecer implica tomar decisiones. Cada día hacemos muchas elecciones. ¿Cine o teatro? ¿Fútbol o baloncesto? ¿Salgo con mis amigos o me quedo en casa? El hecho de tomar decisiones en la vida es determinante para el adecuado desarrollo de un niño. No por el hecho en sí de elegir una cosa u otra, si no por poder hacerlo. Si das opciones, ofreces responsabilidad y autonomía, aspectos clave para generar seguridad, a la que está muy ligada la autoestima. Si nuestros niños aprenden a tomar esas pequeñas decisiones, serán mucho más capaces de elegir sobre cuestiones más fundamentales como una profesión o saber decir no a las relaciones tóxicas. Al fin y al cabo, La niñez y adolescencia son etapas en las que se busca una identidad y se crean fundamentos para la personalidad”, aclara Cristina de la Rosa Tineo, Psicóloga y psicoterapeuta, miembro del centro de psicología Nudos, que reitera la importancia de ofrecer la posibilidad a los niños de elegir para que a través de la experiencia sienten unas bases con el fin de saber distinguir lo que necesitan y quieren en la vida.

Bajo presión no se estudia mejor: cinco consejos para organizar tu tiempo antes de los exámenes

La gestión eficaz del horario de estudio es una asignatura pendiente para muchos universitarios. Además del impacto que tiene en las notas, ayuda a prevenir el estrés y la ansiedad

Bajo presión no se estudia mejor: cinco consejos para organizar tu tiempo antes de los exámenes

Barbara Sánchez, El País, 26/12/2018

No hay forma más eficaz para comprobar lo potente que puede ser la imaginación que sentarse una tarde a estudiar. Es ponerse delante de un libro o de unos apuntes y las excusas para levantarse de la silla se multiplican: voy a estirar las piernas para despejarme, tengo que contestar a ese mensaje de WhatsApp urgente que me acaban de enviar, un vistazo a Instagram no le hace daño a nadie… Pero el advenimiento del examen es tan inevitable como esa sensación de agobio y descontrol que va creciendo conforme se acerca la fecha. Gestionar de forma eficaz el tiempo de estudio es una asignatura pendiente para muchos estudiantes, especialmente en la universidad. Pero también es la fórmula perfecta para prevenir el estrés y la ansiedad antes de los exámenes, sin olvidar el impacto directo que tiene sobre las notas.

 

Y aunque el mundo a veces parece estar lleno de procrastinadores capaces de sacar un sobresaliente con unas pocas horas de estudio la noche anterior, la realidad es muy diferente. “La variable clave de los resultados académicos es la suma del número de horas que uno dedica a estudiar y el conjunto de actividades que acompañan a ese tiempo de estudio”, enumera Francisco Pérez González, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universitat de València (UV).

La receta parece sencilla: hincar codos durante horas y hacerlo de tal manera que ese tiempo se convierta en aprendizaje efectivo y no en minutos perdidos frente al libro. Pero entre medias se cuelan las clases, el móvil, las tardes perdidas en un infinito “en cinco minutos me pongo” y esa lista de lo que los expertos llaman distractores o ladrones del tiempo. Es entonces cuando aparece la sensación de no llegar a todo. “La universidad es la primera etapa en la que tú te marcas los tiempos y tu agenda”, explica Modesta Pousada, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). “Los alumnos suelen ser conscientes de lo importante que es aprender a gestionar su tiempo, pero no saben ponerlo en acción”.

Organizarse para llegar a todo y llegar bien exige una reflexión concienzuda de cómo usas tu tiempo, una planificación hecha con suficiente antelación y un compromiso con uno mismo para cumplir con lo prometido. La buena noticia: como todo hábito se puede aprender, pulir y mantener en el tiempo. La mala: no hay fórmulas mágicas ni atajos. Pero sí es posible seguir este proceso en cinco pasos para conseguirlo.

1. Empieza cuanto antes a planificarte

Si no sacas la agenda hasta que no termina el cuatrimestre, probablemente tengas un problema. Aunque lo habitual es empezar a organizar el estudio cuando los exámenes comienzan a asomarse en el horizonte, lo recomendable es preocuparse por ello mucho antes. Y aquí, nunca es demasiado pronto. Si te organizas ya desde el primer día del cuatrimestre o del curso, mucho mejor. “Es entonces cuando tenemos la posibilidad de intervenir y mejorar el uso que hacemos de nuestro tiempo”, señala Pérez González.

Planificar desde el primer día es importante también por lo que los psicólogos denominan la práctica distribuida. “Los estudios sobre el funcionamiento de nuestra memoria demuestran que distribuir el tiempo de estudio en sesiones más cortas de duración y más prolongadas a lo largo del tiempo aumenta el rendimiento”, asegura Pousada. Es decir, que si piensas dedicarle 10 horas a preparar un examen, es mucho más efectivo emplear dos horas cada día durante una semana que concentrarlas en dos sesiones de cinco horas el fin de semana anterior.

2. Analiza cómo usas tu tiempo (y en qué lo pierdes)

Para aprender a aprovechar el tiempo, primero hay que saber en qué lo invertimos (o dónde lo perdemos). “La gestión del tiempo es una toma de conciencia sobre la realidad que tengo entre manos”, resume Noemí Merchán, coach y experta en talento que acaba de impartir un taller sobre este tema en la Universidad Carlos III de Madrid. Allí, les pidió a los alumnos que calcularan cuántos minutos que podían haber dedicado a estudiar terminaban desapareciendo por el desagüe de las actividades poco importantes (contestar wasaps, mirar Netflix por enésima vez en busca de una serie para ver…). ¿La respuesta? Hora y media. Cada día.

Con los alumnos que llegan a su despacho, Francisco Pérez González pone en práctica una táctica similar. Les pide que durante una o dos semanas vayan anotando todas las cosas que hacen para que así puedan analizar cómo distribuyen sus tiempos. “A partir de ese seguimiento, uno puede ser consciente de todo lo que hace en un día, más allá del estudio. Después, al gestionar y planificar, hay que considerar todas esas actividades”.

Este análisis inicial sirve también para identificar todos esos ladrones del tiempo y eliminarlos o reducir su impacto tanto como sea posible. El más habitual es, por supuesto, la tecnología. Y si bajamos al detalle, el móvil e Instagram. “También los planes de última hora y la falta de agenda, el no tener una planificación concreta e ir a la deriva”, explica Merchán. “Ese ‘después de comer, si eso, me pongo’. Si tienes que estudiar y nunca lo haces, esa es una idea bomba que te ametralla la cabeza”.

3. Márcate objetivos y aprende a diferenciar lo urgente de lo importante

Echar horas delante del libro o navegar entre trabajos pendientes de entregar durante toda una tarde de poco sirve si antes no te has marcado un objetivo. “Debemos dejar de poner la mirada en cuánto tiempo estudio y centrarnos en cuáles son los resultados y el objetivo de ese tiempo que vas a dedicarle a estudiar”, asegura Elena López Cobeñas, profesora de Psicología de la Intervención Educativa en la Universidad Camilo José Cela (UCJC).

Antes de empezar con cada sesión de estudio o de trabajo, pregúntate qué quieres conseguir cuando termines: ¿avanzar dos temas?, ¿buscar toda la documentación que necesitas? El objetivo debe ser concreto y asumible, ya que si es demasiado ambicioso terminará generando frustración. Y si la planificación se está haciendo a largo plazo (un trabajo de fin de grado o preparar una asignatura desde el principio del cuatrimestre), Modesta Pousada, de la UOC, recomienda delimitar hitos sencillos en el camino e ir ampliándolos. “Un hito pequeño puede ser que, durante el próximo mes, vas a dejar el móvil en otra habitación cuando te pongas a estudiar”, ejemplifica. “Cuando lo consigas, puedes establecer un objetivo más ambicioso: además, me voy a planificar estudiar todos los días una hora. Si establezco objetivos pequeños que puedo alcanzar, esto refuerza mi compromiso y mi percepción de autoeficacia”.

Saber priorizar las tareas pendientes es otro punto importante a la hora de marcarse objetivos. Aquí es fundamental aprender a distinguir lo urgente de lo importante, dos conceptos que no siempre van de la mano y que pueden provocar que se dedique demasiado tiempo a tareas poco relevantes. Los universitarios suelen tener problemas para navegar en esta distinción, sobre todo porque las asignaturas suelen venir acompañadas, además del examen final, de trabajos y prácticas que tienen que entregar a lo largo del cuatrimestre. “Sienten que tienen que entregar muchos trabajos y que eso merma el tiempo de estudio. No son capaces de hacer la transferencia de que el trabajo es una vía para interiorizar los conocimientos”, explica López Cobeñas.

4. Planifica con papel y reloj

Todos esos objetivos y listas de tareas pendientes, bien priorizadas, se tienen que plasmar en una planificación. Y no valen las cábalas mentales de que el lunes estudio un rato y el martes termino esa práctica pendiente. Hay que sacar papel y reloj para pintar el mes, la semana y el día e ir ubicando en cada hueco las tareas, con un tiempo asignado. “Si a una tarea no le pones fecha de caducidad, tu mente busca postergarla”, explica López Cobeñas. Se trata de perder algo de tiempo planificando para luego ganarlo. “En una hora de planificación ahorramos entre tres y cuatro horas de gestión”, asegura María Jesús Martínez Silvente, directora de alumnos de la Universidad de Málaga, que el pasado octubre organizó su primer curso de gestión del tiempo.

Hay dos niveles de planificación, según explica Francisco Pérez González, de la UV. Y los dos actúan en paralelo. Por un lado, la organización a largo plazo. “Es una ventana abierta a lo largo de un periodo extenso, como un curso o un cuatrimestre, en el que hay que colocar todas aquellas actividades que ya desde el inicio del curso se conocen: inicio y fin del cuatrimestre, fechas de exámenes…”, cuenta el profesor. Por otro lado, la planificación semanal y diaria. Se realiza a partir del análisis inicial y distinguiendo dos tipos de obligaciones: las fijas (clases, deportes, citas o compromisos…) y las flexibles, que pueden aumentar o disminuir en función del tiempo disponible (el tiempo dedicado a estudiar, a quedar con los amigos, a hacer las tareas de casa…). “Esta planificación se va revisando para generar poco a poco el hábito. No es más que una automatización de un procedimiento”, explica el experto.

5. No te olvides del descanso

Tan importante como reservar tiempo para el estudio es planificar los momentos de descanso. Durante las sesiones de trabajo y fuera de ellas, para equilibrar el estudio con otras actividades: deporte, ocio… Los expertos recomiendan huir de las jornadas maratonianas y de los atracones. “Estudiar requiere estar concentrado y atento. No somos capaces de estar así de una manera sostenida e infinita en el tiempo”, explica Modesta Pousada, de la UOC, que recomienda planificar sesiones de 45 minutos con descansos de 15 minutos entre medias. “Los descansos también ayudan a ser flexible porque los planes siempre hay que cambiarlos sobre la marcha, pero incorporar un imprevisto sobre algo que ya está pautado es más fácil”, añade.

Elena López Cobeñas, de la UCJC, recomienda incluso reservar una semana entera en Navidad para el descanso, a pesar de que este suele ser el momento de apretar el acelerador antes de los exámenes. “Si programas tu mente sabiendo que vas a tener unos días de descanso, cuando vuelves al estudio lo haces desde otra perspectiva”, explica. “Lo fundamental, de todos modos, es inculcar en los estudiantes que no pueden decir: ‘No me da tiempo’. Esa no puede ser una respuesta porque ahí cabe de todo”.

DIEZ CUENTOS PARA HABLAR DE COSAS SERIAS CON LOS NIÑOS

Amaya García, El Mundo, 20/12/2018

Los libros potencian la creatividad, la imaginación, la inteligencia, la capacidad verbal y de concentración… También a través de ellos pueden conocer otras realidades, tener una visión crítica y ganar habilidades sociales. Dedicar un rato de la jornada a la lectura con los más pequeñosde la casa tiene muchos beneficios para ellos, pero también para el vínculo que establecemos con ellos. Aquí una relación de libros donde no hay princesas blandas ni príncipes salvadores; los protagonistas son niños a los que les gustan las muñecas, niñas que no quieren dar besos, chicos a los que no les gusta el fútbol y menudos que aprenden a poner límites. Hablemos de temas serios…

'MARTA DICE ¡NO!' (Takatuka)

‘MARTA DICE ¡NO!’ (Takatuka)

Marta es una niña de 5 años que debido a las jornadas laborales de su mamá tiene que pasar algunas tardes con el abuelo Francisco. Hasta que un día, a la pequeña le empiezan a molestar determinados comportamientos. Al principio, le costará encontrar el momento de decírselo a su madre, pero finalmente lo hará. A través de sus páginas se puede ayudar a los niños a saber poner límites.

'BENITO Y SU CARRITO' (Cuatro Tuerkas)

‘BENITO Y SU CARRITO’ (Cuatro Tuerkas)

¿Por qué aún nos sigue llamando la atención que un niño pida un carrito de bebé como regalo? ¿Los niños siempre tienen que pedir motos o coches? La respuesta, obviamente, es no. Benito es un niño al que le encanta dar besos y abrazos y que trata de hacer ver a su tío Paco, algo anticuado, que no pasa nada porque disfrute con su carrito… rosa.

‘EL LIBRO SECRETO DE LAS PRINCESAS QUE TAMBIÉN SE TIRAN PEDOS? (Algar editorial)

Laura ya ha superado la noticia que le dio su amigo Marcelo. En el mundo de las princesas no todo huele a rosas… En este segundo libro, Laura se reencuentra con ‘El libro secreto de las princesas’, lo que será una gran oportunidad para recordar un montón de anécdotas. Es el momento de descubrir los secretos de algunos de los villanos más celebres… y conocer el origen de la maldad. ¿Te sumas a la historia?

‘EL VIAJE DE MAMÁ’ (Kalandraka)

En este libro, la historia arranca cuando mamá tiene que coger un avión para ir a un viaje de trabajo. Al principio, el pequeño de la casa nota la ausencia, pero su papá le ayuda para que esos días sean igual de felices que cuando está mamá. Las cosas son a veces distintas, las rutinas pueden cambiar, pero papá puede cuidar de ti igual de bien. Una forma de explicarle a los niños que las mamás también tienen unas obligaciones profesionales que cumplir.

‘AHORA ME LLAMO LUISA’ (Algar)

Ante las grandes decisiones de la vida, de niño y de mayor, la amistad siempre es un bálsamo mágico. Martín y su osito Luis son inseparables. Un día, éste le comenta que tiene un secreto que le da miedo contarle: él quiere ser una osita y llamarse Luisa… Una historia tierna y conmovedora que a los niños les puede ayudar a entender que lo importante es sentirte bien contigo mismo.

‘MARTA NO DA BESOS’ (Cuatro Tuercas)

Cuánto cuesta hacer entender a los abuelos que aunque los nietos no quieran darles un beso un día no significa que no les quieran. Marta es una niña que aspira a mandar en sus besos. ¿Cuántas veces por inercia repetimos la frase: Cariño, dale un beso a los tíos que se van? Quizá si nos pusiéramos en su lugar, veríamos la cuestión desde otra perspectiva.

‘LA CONEJITA MARCELA’ (Kalandraka)

Esta fábula, escrita en 1979, nos permite abordar temas como la igualdad, el respeto y la tolerancia frente a culturas, razas y creencias diferentes. Marcela es una conejita distinta que se rebela contra las injusticias que ve a su alrededor. Un día, harta de todo, decide escaparse y va a parar a otro lugar donde las cosas parecen diferentes, pero realmente no lo son… Conocer a Federico le dará otra perspectiva de las cosas… y de la vida en general.

‘CUÉNTAMELO TODO’ (Takatuka)

Las preguntas sobre sexo que muchas veces plantean los niños hay que reconocer que ponen en apuros: ¿La abuela puede tener hijos? ¿Cuánto mide un pene? ¿Por qué sale pelo en el cuerpo? ¿Cuántas veces se tiene sexo? ¿Por qué las niñas tienen vagina? Este libro recoge 101 cuestiones planteadas por niños de 3º y 4º de Primaria y sus respuestas correspondientes… Una guía para chavales a partir de 8 años que sin duda facilita mucho hablar del tema.

‘KIKE Y LAS BARBIES’ (Gatosueco Editorial)

Kike es un niño al que se le da de miedo jugar al fútbol. Las batallas y las peleas con espadas con los amigos le gustan algo menos. Aunque lo que realmente le apetece es jugar con las niñas de su clase y su barbie. El pequeño se enfrentará al rechazo y deberá gestionar su propia vergüenza…

‘ARMANDO’ (Takatuka)

A los niños también hay que preguntarles. Muchas veces les apuntamos a actividades porque pensamos que les van a gustar o porque nosotros soñamos con hacerlo. Quizá lo más conveniente sea escuchar lo que piensan antes de tomar una decisión. El papá de Armando es un forofo del fútbol, sin embargo, su vástago tiene otros planes con el balón…

 

Los directores critican la lenta resolución de reclamaciones de las becas de comedor

Tres meses y medio después del inicio del curso los colegios carecen de un listado definitivo de becados

Rafel Montaner, 20/12/2018, El Levante

«Es un caos, esto no había pasado nunca», critica el director de un colegio público de València que está catalogado como Centro Educativo de Acción Singular (CAES) al tener más de un 30 % de alumnado de compensatoria al ser inmigrante, pertenecer a una minoría étnica o vivir en un contexto social desfavorecido.

Se queja de que tres meses y medio después del inicio de curso la Conselleria de Educación aún no ha publicado el listado definitivo de beneficiarios de la beca de comedor por la lentitud en la resolución de las reclamaciones.

Este curso hay más becarios que nunca, 127.300 beneficiarios (7.325 más), debido a que Educación ha bajado la nota de corte en dos puntos al aumentar en casi cuatro millones de euros la inversión (de 68 a 71,8). En el baremo que se aplica para obtener la ayuda computa tanto la renta per cápita de la unidad familiar del alumno como sus circunstancias socioeconómicas.

Los alumnos que alcanzan la nota máxima de 20 puntos tienen el 100 % de la beca, que es de 4,25 euros diarios. Es decir, el importe total del menú en los colegios públicos. La ayuda la recibe el centro y la familia no tiene que pagar nada. En la resolución inicial de octubre eran 43.363 los alumnos con 20 puntos, el 34 % del total de beneficiarios.

Educación reconocía que este grupo iba a crecer «significativamente» con la resolución de las reclamaciones hasta alcanzar más del 40 % del total de becarios al igual que el curso pasado, pues había muchas solicitudes «a subsanar» por falta de documentación. La diferencia era en octubre de 7.300 beneficiarios menos con 20 puntos.

La conselleria asegura que las reclamaciones se están resolviendo aunque admite que está tardando más que otros cursos porque hay más becarios y la falta de personal administrativo que sufre ralentiza la tramitación. Mientras, los directores, sobre todo los de los colegios CAES, que son los que concentran al alumnado más necesitado, critican la tardanza.

Educación destaca que ha ordenado «priorizar» la resolución de las reclamaciones de los CAES.

Conducta agresiva en niños: cómo reconocerla y gestionarla

El comportamiento violento en un menor es la señal de que necesita ayuda para controlar sus emociones

Conducta agresiva en niños: cómo reconocerla y gestionarla

Carolina Pinedo, De M & P, El País, 17/12/20018

Un niño que se enfada de vez en cuando no es violento. Pero, cuando a partir de los siete años y de manera habitual el pequeño muestra conductas violentas como insultos, golpear objetos o personas y faltas de respeto para resolver determinadas situaciones, podemos hablar de que utiliza la violencia en la relación con su entorno. “Estos comportamientos se dan en un contexto en el que el niño presenta una dificultad evidente en la gestión de sus emociones o se trata de conductas aprendidas por imitación de los adultos o de dinámicas familiares en las que los conflictos o los desencuentros se abordan de manera violenta”, comenta Carla Valverde, psicóloga clínica del Centro de Salud Mental de Alcobendas.

Conviene tener en cuenta que no existen niños violentos sino conductas agresivas. “De esta forma, evitamos colocar al pequeño la etiqueta de violento o agresivo, que tiene importantes consecuencias para el concepto de sí mismo y su autoestima. Hay niños más sensibles que otros, a los que les cuesta más regular sus emociones y tardarán más tiempo en conseguirlo. La intensidad con que cada niño siente las emociones es diferente. Los hay que toleran mejor que otros las frustraciones. Es clave ayudar al niño a entender que existen otras formas de expresar sus enfados y para ello es fundamental el ejemplo de los adultos”, explica la psicóloga Carla Valverde.

La conducta agresiva en los niños es una clara señal de que necesitan ayuda para gestionar sus emociones. “Somos los adultos quienes tenemos que descubrir qué les ocurre y porqué, así como ofrecerles modelos de comportamiento respetuosos. Nadie se defiende si no se siente inseguro, con miedo, una autoestima muy baja o imita un comportamiento adulto basado en respuestas violentas. El primer derecho de un menor, debería ser el de la paz. Todos los demás se tambalean si este no los sostiene.”, explica María José Lladó Sánchez, psicopedagoga del centro ACIMUT y orientadora psicopedagógica de la editorial Kolima.

Los modelos sociales y familiares influyen en los niños. “Si los adultos abandonamos los comportamientos tóxicos, resolvemos los desacuerdos sin agresiones emocionales, como gritos o insultos y ponemos límites sanos sin utilizar castigos, el niño se comportará del mismo modo. Se trata de respetar la individualidad del niño, aceptar su proceso de maduración y acompañarle en el camino de su desarrollo como persona”, añade la psicopedagoga.

Señales de conductas violentas del niño para resolver situaciones

Las consultas de padres preocupados por el comportamiento agresivo de sus hijos son habituales. Pero, ¿qué conductas avisan de que el niño ha adoptado la violencia como forma de actuar y gestionar determinadas situaciones, como la frustración por no conseguir lo que quiere? Algunas de ellas son:

-El niño protesta por todo.

-Está la mayor parte del día enfadado.

-Tiene conductas agresivas y desafiantes: gritos, golpes, insultos, portazos, patadas.

– Las conductas agresivas persisten con más de siete años. El desarrollo del niño incluye etapas, como alrededor de los dos años, en que tiene rabietas porque está en proceso de aprender a ajustar y gestionar sus emociones. A partir de los siete años, el niño aprende a moldear la conducta violenta, aunque se enfade de manera puntual y lo exprese sin agredir.

Pautas para prevenir conductas violentas en los niños o gestionarlas

Desde casa, podemos ayudar a los niños a manejar de manera adecuada la fiera que todos llevamos dentro. La psicopedagoga María José Lladó Sánchez y la psicóloga infantil, Carla Vaverde, hacen varias recomendaciones al respecto:

  1. La música amansa las fieras. El manejo de la respiración, la voz, el sonido y la música, es decir, la vibración sonora, funciona como terapia en casos de niños con conductas agresivas. Es recomendable escuchar música y cantar canciones con los niños. De hecho, a través de la musicoterapia se ha descubierto que hay melodías específicas para cada estado emocional que ayudan a reconducir las conductas agresivas hacia estados emocionales serenos desde donde los terapeutas pueden trabajar con el niño.
  2. Hablar de todo para sacar todos los monstruos y fantasmas del armario. Enfocar con humor las reacciones agresivas para observar su parte esperpéntica y mostrar empatía con el niño cuando se enfada para que entienda que nos ocurre a todos, pero que conviene aprender a moderar y gestionar los arranques violentos por nuestro propio bienestar y el de los demás.
  3. Consensuar el uso de móviles y otros aparatos tecnológicos en casa.
  4. Ofrecer un espejo pacífico en el que se reflejen nuestros hijos y favorecer un ambiente tranquilo donde los desacuerdos se resuelvan sin confrontaciones personales.
  5. Buscar momentos para estar en contacto con la naturaleza y hacer ejercicio. Canalizar la energía de los niños con actividades físicas les ayuda a gestionar sus emociones.
  6. Explicar al niño la importancia del sueño y el descanso. El ejemplo de un adulto que respeta sus horas de sueño cada día y disfruta de su descanso porque entiende la importancia de hacerlo para su bienestar es la mejor forma de que los niños adopten la misma rutina de descanso nocturno.
  7. Sacar nuestro niño interior para recordar que hay comportamientos propios de la infancia. Los niños están en la edad de aprender y no pueden gestionar las emociones de la misma manera que un adulto que cuenta con una experiencia y recorrido al respecto. Nuestro papel es ayudarles en ese proceso de crecimiento personal, ofreciéndoles opciones alternativas para canalizar la ira, como buscar un lugar tranquilo hasta que regrese la calma o hacer alguna actividad, como escuchar música, pintar o simplemente estar un tiempo en soledad y silencio.

Así es la nueva Ley educativa que deroga la Lomce

La ministra de Educación, Isabel Celaá, asegura que «supone una modernización y no un cambio del sistema educativo»

La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño; la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá; y el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, durante la rueda prensa tras la reunión del Consejo de Ministros

Pilar Rodríguez y Olivia Alonso, La Razón, 14/12/2018

El anteproyecto de ley orgánica por el que el Ministerio de Educación quiere derogar la Lomce y poner en marcha una nueva ley educativa ha recibido hoy el primer visto bueno del Gobierno.

La reforma que lidera la ministra Isabel Celaá ahora deberá recibir los dictámenes pertinentes como el del Consejo Escolar del Estado y se prevé que se lleve al Parlamento en el mes de enero.

Estas son las principales claves del texto que modifica los aspectos “más controvertidos” -según el Ejecutivo- que la Lomce del PP de 2013 incorporó a la LOE socialista de 2006:

– Religión. Se elimina la obligación de cursar una materia alternativa a la Religión y su calificación no se tendrá en cuenta en el cálculo de la nota media para los procesos de acceso a la universidad o de obtención de becas.

– Educación en Valores Cívicos y Éticos. Se estudiará en cursos de Primaria y Secundaria, con especial atención al conocimiento y respeto de los Derechos Humanos y de la Infancia y a la igualdad entre hombres y mujeres.

– Enseñanzas. Los contenidos básicos del currículo serán diseñados por el Gobierno y se tendrán que cumplir en un 55 % de los horarios escolares en las comunidades que tengan lengua cooficial y en un 65 % en aquellas que no la tengan.

– Asignaturas. Desaparece la división que hacía la Lomce de las asignaturas en troncales, específicas y de libre configuración en Primaria y Secundaria.

– Lengua castellana y lenguas cooficiales. Las Administraciones educativas fijarán la proporción del uso de la lengua castellana y la lengua cooficial como lengua vehicular, así como las materias que deban ser impartidas en cada una de ellas, pudiendo hacerlo de forma heterogénea en su territorio.

– Centros concertados. Se elimina la “demanda social” para su oferta. Se establece que la programación debe asegurar la existencia de plazas públicas suficientes. Corresponde a las comunidades el desarrollo del régimen de conciertos a partir de la regulación general establecida por el Gobierno.

– Bachillerato más flexible. Seguirá siendo de dos años, pero los estudiantes que hayan finalizado el primer curso con más de dos asignaturas suspensas no tendrán que repetir el curso, solo las materias pendientes. Si cumplen los requisitos que se establezcan, podrán matricularse de alguna asignatura del segundo curso, pero no del segundo curso completo.

– Títulos. Se prevé la posibilidad de obtener el título de Bachillerato por compensación, es decir, en el caso de superar todas las materias salvo una.

 Prueba de Acceso a la Universidad. Se recupera la anterior a la Lomce. Para acceder a los estudios universitarios será necesaria la superación de una única prueba que, junto con las calificaciones de Bachillerato, valorará la madurez académica, conocimientos adquiridos y capacidad para seguir con éxito los estudios universitarios.

– Repetición de curso. Si en algún caso se considera que un alumno debe permanecer un año más en el mismo curso, se organizará un plan específico de refuerzo. Tendrá carácter excepcional.

– Filosofía. Se incorpora como obligatoria la materia de Historia de la Filosofía, que actualmente se imparte como optativa, en 2º de Bachillerato. En primero sigue la asignatura de Filosofía.

– Reválidas. Se eliminan y habrá evaluaciones de diagnóstico a final de etapa de las competencias básicas alcanzadas por el alumnado. Tendrán carácter informativo, formativo y orientador. Serán muestrales y plurianules.

– Elimina los itinerarios de la ESO, estableciendo los Programas de Mejora de las Oportunidades a partir del tercer curso de esa etapa de Secundaria y con ellos se podrá obtener el título único de la ESO que permite acceder tanto al Bachillerato como a la FP.

– La FP Básica permitirá obtener tanto el título de graduado en ESO como la cualificación de nivel 1 del Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales.

– Admisión alumnos. Cuando no existan plazas suficientes se tendrán en cuenta, entre otras, las familias monoparentales o la condición de víctima de violencia machista o terrorismo.

– Comunidad educativa. Tendrán mayor responsabilidad los Consejos Escolares en la elección del director y en la gestión y evaluación de los centros. Además, en el Consejo Escolar de los centros concertados habrá un concejal o representante del ayuntamiento en cuyo término municipal se halle radicado el centro.